*Datos proporcionados por el BCU*

Cotización 19 de mayo de 2022 1:10 pm | USD promedio 40.48 | EURO promedio 42.4 | ARG promedio 0.21 | Real promedio 8.18

“Mejorar las condiciones de ingreso a Corea, Japón, Reino Unido y Estados Unidos sería una prioridad para el sector cárnico”

Entrevista con el economista Ignacio Munyo, director ejecutivo de CERES. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

 

¿Cómo ve la situación económica de Uruguay en términos generales?

Tenemos un año con un crecimiento importante del Producto Bruto Interno (PBI), explicado fundamentalmente por tres motores que están funcionando, dos que están actuando de forma más acelerada, y otro más lento de lo que se pensaba, que es el turismo. 

El turismo no logró colmar las expectativas en el primer trimestre, pero cuando se lo compara con el año pasado, cuando estaba todo apagado, porque las fronteras estaban cerradas, es muy bueno y generó un primer impulso para este año.

Los dos motores que están actuando fuerte son: la construcción de la nueva planta de celulosa, con todas las obras asociadas, que está generando un pico en la demanda de empleo, con más de 6.000 puestos de trabajo; y por otra parte el sector agroexportador y agroindustrial, con una conjunción de precios internacionales favorables, con los problemas de costos internos, pero con una ecuación que cierra y genera récords de exportación en muchos rubros. 

Hay un impacto indirecto en otros sectores asociados, a través de la compra de insumos, transporte y distribución, un movimiento importante de actividad en el interior del país. Todo esto genera puestos de trabajo, sobre todo en el interior, y hace que volvamos a niveles de desempleo que hace mucho tiempo no se veían. 

Estos tres motores harán que este año la economía crezca por arriba del 4% o 4,5% una vez cerrado el año 2022. 

Sería un crecimiento similar al del año pasado.

Sí, incluso hay algunos economistas que hablan de un crecimiento superior al del año pasado. No hacemos proyecciones puntuales, nos dedicamos más a mirar los temas tendenciales. Estos son temas de las consultoras, que actualizan permanentemente estos números. Pero sí vemos que este año la economía tendrá un crecimiento importante.

¿Cómo analiza la situación del dólar que ha venido en caída?

El dólar responde a temas internacionales, a un debilitamiento que ha tenido en los últimos años, como consecuencia de la política monetaria de Estados Unidos, que tuvo una emisión de dólares jamás vista. Empapeló al mundo entero con dólares y eso obviamente le hizo perder valor.

Este es un momento de enorme preocupación por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, para tomar medidas profundas que frenen la inflación, que llegó a registros que no se veían hace 40 años en ese país. Lo mismo está pasando en Europa. 

Estamos en un momento de transición, de tasas bajas a tasas que puedan ser un poco más elevadas, aunque todavía, en términos reales o cuando uno compara las tasas reales con la inflación, siguen estando en niveles fuertemente negativos. 

Por lo tanto, el dólar sigue estando muy débil, pero habrá que ver en los próximos si esto no se empieza a revertir tenuemente, y si en los próximos años no se empieza a recomponer, que va a depender mucho de los mercados, por los cambios en las tasas de interés en Estados Unidos.

 

“En relación al dólar, Uruguay todavía está entre 10% y 15% más caro que los promedios históricos”

 

A Uruguay lo agarra en un momento de un encarecimiento relativo muy fuerte frente a la región. Antes de que empezara todo esto Uruguay estaba muy caro frente a Argentina y a Brasil. Frente a Argentina estamos a niveles históricos de encarecimiento relativo. Esa disparidad cambiaria tiene impactos muy negativos para los comerciantes uruguayos del litoral, y también de Montevideo, por las compras que se hacen en Argentina, algo que es natural considerando esta diferencia de precios tan grande.

Con Brasil también es importante la diferencia de precios, y este es un factor que va a estar generando un freno de mano al motor del crecimiento del consumo, porque mucho consumo se va a estar realizando afuera. Y eso es muy difícil de cerrar, porque es muy grande el desequilibrio cambiario, sobre todo frente a Argentina, pero también frente a Brasil.

En relación al dólar, Uruguay todavía está entre 10% y 15% más caro que los promedios históricos. Esto vino de la mano de un ingreso importante de capitales al país, asociados con la planta de celulosa, pero también con la confianza que tiene el Uruguay para traer inversores en bonos del gobierno, teniendo niveles mínimos de riesgo país en toda la región. Es histórico tener menor riesgo país que Chile, algo que se ha logrado en los últimos meses, y hace que la inversión en bonos del Estado tenga demanda internacional e ingresen dólares; así el peso se aprecia frente al dólar.

Tenemos una economía relativamente cara, con un dólar relativamente caro en comparación con los promedios históricos y con lo que desearían tener algunos sectores exportadores, que se compensa en parte con los precios internacionales que hacen cerrar la ecuación. 

Muy distinta sería la situación de determinados productos que se venden en el exterior. Aquellos sectores que no tienen un producto que esté asociado a precios internacionales, con niveles muy elevados, están sintiendo el costo de un dólar tan bajo.

CERES realizó un estudio vinculado con la cadena cárnica y el derrame en el resto de la economía, ¿qué aspectos destacaría de ese estudio? (acceder al estudio aquí)

Demostramos que toda la cadena cárnica genera un importante derrame en otros sectores del país, a través de los encadenamientos, que son muchos y profundos. Es un sector que multiplica mucho. 

Dijimos en su momento que si Uruguay se propone tener un aumento muy grande de sus exportaciones de carne, tendría un impacto muy positivo en el resto de la economía, y sería un motor muy importante para el país.

En ese informe, publicado en octubre de 2020, decíamos que lo esencial era mejorar las condiciones de acceso de la carne uruguaya en los mercados internacionales. Lograr un tratado de libre comercio (TLC) con China o con Turquía sería importante, pero sería más positivo mejorar las condiciones de acceso a los países avanzados. Mejorar las cuotas de ingreso sin impuestos o con baja carga impositiva a mercados potentes como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur. 

 

“Es histórico tener menor riesgo país que Chile, algo que se ha logrado en los últimos meses”

 

También sería importante hacerlo con la Unión Europea, aunque es más complicado, porque va de la mano con acuerdos que todavía están con negociación abierta, a través del Mercosur. 

Pero mejorar las condiciones de ingreso a los mercados de Corea, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, individualmente, sería una prioridad para el sector cárnico

También es muy importante pensar en nuevos mercados, como Medio Oriente, que no tienen tarifas de ingreso, y que son demandantes de productos alimenticios, entre ellos la carne de calidad. En esa zona Uruguay está totalmente subrepresentado en proporción, por ejemplo, frente a sus socios del Mercosur. 

Argentina y Brasil tienen una tradición mucho mayor de comercio con Emiratos Árabes, con Arabia Saudita, de lo que ha tenido Uruguay. Hemos trabajado mucho allí en estos años, porque estamos convencidos del potencial muy grande para colocar alimentos de calidad, entre ellos carne uruguaya. Allí se puede aumentar el volumen exportado y generar una tracción interna, como mostramos en los derrames que genera a través de las cadenas productivas.

¿Qué expectativas le generan los probables acuerdos comerciales con China y Turquía?

Uruguay necesita todos los acuerdos comerciales que pueda tener; cuantos más, mejor. No hay que escatimar. Las potenciales ganancias y costos que podría generar un tratado con China fueron analizados a fondo de nuestra parte, por la competencia que podría tener la producción local, por los aspectos que podrían ser considerados riesgosos por el ingreso de nuevos socios comerciales, fundamentalmente de servicios, que podrían poner en riesgo algunas estrategias seguidas por el país, por ejemplo en materia de monopolios públicos, y pensamos que los beneficios son mucho más grandes que los costos. 

Por lo tanto, vemos con buenos ojos avanzar lo antes posible en un TLC con China. Lo dijimos en 2016, cuando fue planteado por la administración anterior, y lo volvimos a decir el año pasado, cuando fue planteado por el presidente Luis Lacalle Pou. 

¿Cómo observa a la región?

Brasil está en un año electoral, con un favoritismo de Lula, pero todavía incierto porque Bolsonaro va creciendo mes a mes en las encuestas.  

La economía brasileña también va mejorando, proyección tras proyección en las encuestas del Banco Central de Brasil, que realizada todas las semanas a las consultoras que estiman la actividad económica en ese país. 

Hace unos meses atrás se esperaba que la economía de Brasil tuviera un crecimiento nulo este año, con un estancamiento total y absoluto, contrastando con el crecimiento superior al 4% que tendrá Uruguay. Pero desde hace algunos meses la proyección del crecimiento se acerca al 1%. 

Por lo tanto, su situación va mejorando, así como las expectativas de que se mantenga la actual administración, no solo del presidente sino también del ministro de Hacienda, Paulo Guedes, que ha sido un impulsor de reformas promercado que Brasil necesita. Allí tiene mucho para seguir avanzando, porque está a mitad de camino de lo que se había propuesto hacer inicialmente, teniendo que lidiar con la pandemia, en un país extremadamente complejo. 

 

“Uruguay necesita todos los acuerdos comerciales que pueda tener; cuantos más, mejor”

 

Además, la política de Bolsonaro ha sido muy cuestionada. Una vez que la pandemia es superada, se viene un año electoral y hay total incertidumbre. Por lo tanto, Brasil tiene un gran signo de interrogación. Habrá que esperar a octubre. 

Argentina ya cerró el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que fue tremendamente conflictivo, tanto en el partido de gobierno como con la oposición y hasta a nivel internacional. Unos dicen que el FMI le pide muy poco y los otros dicen que pide mucho. Lo que pide el FMI es lo mínimo indispensable para poder darle un nuevo financiamiento a Argentina y pensar que en un momento lo podrá pagar. 

A Argentina se le pide que se mejore la inflación y el déficit fiscal, que son necesarios para recomponer la estabilidad macroeconómica y generar las condiciones más importantes que hoy no logra generar, que es confianza para la inversión, porque sin inversión no tiene posibilidad de un crecimiento sostenido. 

¿Cómo están las cuentas fiscales de Uruguay?

En estos años Uruguay hizo un esfuerzo muy grande para ajustar el crecimiento del gasto. De hecho, no es que se redujo el aumento del gasto público, sino que dejó de crecer, y con eso logró estabilizar la deuda pública, que en el fondo es lo más importante. 

Uruguay venía con una trayectoria de deuda pública de crecimiento sostenido, que se volvía difícil de mantener en los años siguientes si seguía así y no se hacía nada. Este gobierno tomó medidas, volvió sostenible la deuda pública y hoy, con un déficit cercano al 3%, está en una situación más cómoda para mirar otro tipo de políticas. 

Esto fue alabado por las calificadoras de riesgo, pero no nos mejoran la calificación, porque si bien se reconoce el esfuerzo para reducir el déficit fiscal y que la deuda se haga sostenible, hay una reforma que es impostergable: la seguridad social.

 

“Si no se puede hacer la reforma de la seguridad social será complejo sostener la calificación de riesgo”

 

Uruguay tiene un sistema de seguridad social que no es viable, que no es sostenible, que genera un gasto muy grande cada año, porque el sistema apenas puede pagar menos de la mitad de los gastos que genera. 

La edad jubilatoria se tiene que revisar y que las jubilaciones tienen que ser pagables. Las jubilaciones se prolongaron por muchos años con respecto a la última reforma. En 1996 la gente, en promedio, vivía cinco años menos de los que vive hoy. Por lo tanto, hoy tenemos un sistema que a los jubilados les tiene que pagar cinco años más, con el aporte de la misma cantidad de personas durante los mismos años. Entonces, es algo difícil de sostener si no se hacen ajustes en estos parámetros. 

Eso está permanentemente bajo la lupa de las calificadoras de riesgo, porque la sostenibilidad fiscal del país en el mediano y largo plazo depende de un sistema jubilatorio que se logre estabilizar. 

Además allí es donde está el mayor porcentaje de gastos del Estado.

Sí, es lo que explica el mayor porcentaje de gastos, la mayor parte del déficit y hay que tener una solución para este problema de sostenibilidad temporal del sistema, que le va permitir a Uruguay tener margen para aumentar el gasto o tener políticas de inversión pública que son necesarias en esta pospandemia. 

Por eso es tan importante avanzar en la reforma, porque va a permitir algunos impulsos fiscales, en algunos sectores que necesitan tener una mejora. Si no se puede hacer la reforma de la seguridad social será complejo sostener la calificación de riesgo.

“En 30 años tendremos siempre un mercado de las commodities tenso”

Entrevista con Luis Romero Álvarez, ingeniero agrónomo y economista. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo ve el momento del negocio ganadero?

Lo veo como un momento muy bueno, que va para mejor. Las condiciones internacionales están dadas para que siga mejorando. Se ha dado como una tormenta perfecta al revés. La alineación de los planetas es exacta, para que en materia ganadera al Uruguay le vaya espectacularmente bien. Así que soy muy optimista en el futuro cercano para el negocio de la carne.

¿Los factores principales son una oferta escasa y una demanda creciente?

Hay fuerzas que actúan con largo aliento, tipo maratón, que son muy poderosos, y que no actúan solo en la carne sino en todas las commodities. Actúan por la oferta y la demanda. 

Del lado de la demanda sabemos qué está sucediendo. El eje económico del mundo, que primero estaba en Europa, después pasó a Estados Unidos y ahora está en China. Ahí se juega el partido del crecimiento, del dinamismo por el aumento de la demanda.

También lo acompaña el Sudeste Asiático, porque uno habla de China pero no es solo China. Se ve que la población es enorme, que está creciendo y se está enriqueciendo. En la época de Mao también eran 1.000 millones de chinos, pero no consumían nada. 

Ahora sí, porque las personas están aumentando su ingreso. Vienen de una situación generacional muy limitada, y tienen una preferencia de consumo de carne vacuna contra otros alimentos. Y eso hace que la elasticidad de la demanda de carne en relación al ingreso sea muy positiva, tres veces más alta que en Estados Unidos o Europa. O sea, cuando alguien en China gana más, le dedica un mayor porcentaje de ese ingreso al consumo de carne, que es tres veces superior al que dedica un estadounidense o un europeo.

Entonces, se está despertando una demanda de China y del Sudeste Asiático por el consumo de proteína animal, y la carne vacuna es para ellos el producto premium. Esas personas son muchas y están entrando a un nivel de consumo de clase media, que tiene preferencia por la carne vacuna, y empiezan a hacer fuerza. Antes era carne vacuna de mala calidad, cortes de bajo costo, pero ahora pagan igual que cualquier mercado por los mejores cortes del animal. 

Después hay una tendencia muy clara de la gente a mudarse a las ciudades. En China les prohibían mudarse de las zonas rurales a la ciudad. Era una política para que les de el tiempo a construir la infraestructura, hospitales, escuelas y demás. 

Pero a medida que se lo van permitiendo, la gente se sigue mudando a la ciudad. Cuando esa gente vivía en el campo, en su parcela, una parte de lo que consumía lo producía allí mismo, un pollo, un cerdo, un repollo. Pero cuando la gente se va a la ciudad eso se termina. Entonces, la gente consume cada vez más productos comprados, y eso se va a acelerar. Así vendrá otra ola de demanda, por arriba de la que ya venía.

Todo eso es imparable. No hay medida del gobierno que la pueda detener. No es algo que uno pueda quebrar, y está haciendo mucha fuerza en la demanda.

¿Y por el lado de la oferta?

La capacidad de producir más comida es limitada. Vamos a pasar de 7.000 millones de habitantes a 10.000 millones en 30 años, y eso es 50% más de consumo, algo muy violento. 

Del lado de la oferta tradicionalmente la respuesta fue el salto tecnológico. Maltus se equivocó cuando dijo que moriríamos de hambre, porque no vio el impacto del salto tecnológico. La capacidad de incrementar la productividad, con conocimiento, con tecnología.

Eso sigue actuando del lado de la oferta, seguimos consiguiendo aumentar gradualmente la productividad, pero a tasas decrecientes. Antes, por ejemplo, la productividad del trigo aumentaba a tasas del 5% anual, hoy está en 1,5%.

Esto es así porque hay límites biológicos. Para dar un ejemplo que todo el mundo entienda: es muy bueno correr 100 metros en 15 segundos, muchos lo pueden hacer; correr esa distancia en 12 segundos es más difícil; en 11 segundos es dificilísimo; pero hacerlo en 10 segundos es excepcional; y hacerlo en 9,8 segundos es prácticamente imposible. Esto ocurre por los límites biológicos.

Lo mismo pasa con la producción. Producir 5.000 kilos de maíz por hectárea lo hace mucha gente, producir 10.000 kilos por hectárea es algo muy bueno, pero llegar a 15.000 kilos es casi imposible. 

Por lo tanto, seguimos aumentando la capacidad de producción por hectárea, pero a tasas decrecientes comparadas con el pasado. Eso quiere decir que la oferta se está quedando con menos potencia en el motor desde el punto de vista tecnológico. 

La otra forma de producir más es dedicándole más hectáreas. Si los kilos por hectárea aumentan, pero muy modestamente, si consigo meterle al planeta muchas más hectáreas nuevas para la producción, voy a estar ayudando. 

Esas hectáreas están entrando en producción y quedan más por entrar, pero la clave es el ratio, la relación entre las hectáreas nuevas y las personas nuevas en el planeta. Esa razón está declinando desde 1960. Son más las personas que llegan al planeta cada año que las hectáreas que se pueden incorporar cada año a la producción. 

Entonces, también es cierto que el lado físico del suelo, la cantidad de hectáreas a producción está aumentando y seguirá aumentando, pero más aumenta la población del planeta. 

Por el lado de la oferta tenemos un horizonte en aumento, pero a ritmos decrecientes, mientras que la demanda va al galope y a ritmos ascendentes. Eso implica que en 30 años tendremos siempre un mercado de las commodities tenso.

Después tenemos las fuerzas de corto plazo, que actúan arriba de las fuerzas de largo plazo. Estas se alinearon perfectamente.

¿Cómo ve el escenario en los países productores de carne?

Europa y Estados Unidos son grandes productores, pero están en un plan de reducir sus subsidios al agro, porque sus economías y sus sociedades siguen teniendo problemas. Hubo manifestaciones en todos lados reclamando por esto.

Vemos que estos países están subsidiando a los productores, que son los ciudadanos más ricos que tienen, porque un productor agropecuario europeo es millonario. La tierra que tienen, sus Mercedes Benz y sus preciosas casas, valen algunos millones de dólares.

Sin embargo, el Estado le tiene que dar subsidio para la vaca, para el pollo, para el cerdo, para el trigo; y no le dan subsidio al pobre que compra en el supermercado, alguien que no tiene dónde caerse muerto y alquila una pensión. Ese está pagando impuestos para subsidiar al que tiene millones de dólares.

Eso es algo que no se sostiene socialmente y ya se reconoció. El 70% u 80% del presupuesto de la Comunidad Económica Europea corresponde a subsidios agrícolas. Y antes del Brexit la mayor beneficiaria de los subsidios agrícolas era la Corona británica, que al tener muchas tierras recibía mucho dinero. ¿Un pobre tiene que pagar IVA en París para que la reina de Inglaterra se lleve la plata? Son cosas que no se pueden sostener. 

En Europa se produce mucho, muy intensamente, con altos paquetes tecnológicos, porque tenían mucha plata de regalo. Una vez que el subsidio empiece a bajar, empezarán a extensificar la producción, levantando el pie del acelerador. Recordamos lo que pasaba con los sobrestocks de carne en Europa, eso desapareció. Entonces, Europa y Estados Unidos están bajando su potencia productiva. 

¿Qué pasa con Argentina y Brasil?

Argentina y Brasil son otras dos potencias en producción de carne que están en una situación complicada. 

Argentina por sus líos políticos. El gobierno ha mostrado un perfil muy agresivo contra el campo y contra el empresario en general, y nadie quiere invertir allí, y para crecer a mediano y largo plazo hay que invertir.  

Entonces, se desmorona primero lo que es de más largo plazo. Los argentinos siguen plantando soja porque ponen la plata hoy y en seis meses ganan o pierden pero son libres de nuevo. Pero la producción ganadera tiene ciclos de varios años. 

Así se empezó a desarmar la producción ganadera, los tambos, la producción de leche, por el caos político, fiscal y económico, que no se recupera de un día para el otro.

Argentina, que era un gran productor y exportador de carne, con una imagen internacional espectacular, ya no exporta, no puede hacer contratos porque no puede cumplir. 

Por otro lado está Brasil, otro gran productor de carne, que es un país que entra y sale del mercado, porque según cómo esté su demanda interna o consume todo o a veces le sobran cantidades y se transforma en el primer exportador mundial de un día para el otro.

Eso también hace que deje de ser un proveedor confiable para los exportadores, que quieren un volumen y calidad constante cada vez que firman un contrato. Y eso es Uruguay.

¿Y Australia?

Australia es un gran productor y exportador, que tuvo problemas políticos con China por enfrentarla, algo que los chinos no perdonan.

Además de los temas climáticos, las sequías, que también ha pegado mucho. En el mundo se hizo un vacío de oferta de carne de calidad, y ahí quedó Uruguay, en la boca de la baraja. 

¿Estados Unidos seguirá ocupando el espacio que dejó Australia en China?

Estados Unidos y China se sacaron las caretas en el gobierno de Trump. Y eso hizo que la parte comercial esté un escalón más abajo de la parte geopolítica. 

Cuando hay una guerra los enfrentados no se compran. Cuando la guerra es geopolítica el comercio también sufre, porque no es lo mismo, porque hay riesgos de que en cualquier momento haya una represalia, que uno le ponga aranceles o le frene la entrada al otro.

El comercio quiere comprar y vender sin que nadie se meta en el asunto. Cuando está áspera la parte política, los estados pueden intervenir en el mercado y desbarar cualquier negocio. 

¿Qué riesgos corre Uruguay si firma un acuerdo comercial con China?

Un tratado de libre comercio con China es un paso en la buena dirección. Estoy de acuerdo en que China es un país que a veces tiene gestos avasallantes y que además defiende mucho sus intereses. 

Por la misma razón que (Julio María) Sanguinetti en su primer mandato dejó a Taiwán, que venía haciendo plantas de silos y teniendo gestos bondadosos con Uruguay, y abrió las relaciones diplomáticas con China. 

Aquella decisión fue respaldada por todos los sectores políticos, que la reconocieron como suficientemente sensata y afirmaron que hubieran hecho lo mismo. Por esa misma razón de Estado hay que hacer un tratado de libre comercio con China. 

Porque ese mercado quiere nuestros productos, los va a llevar y los va a pagar. Si eso va a suceder, que suceda sin aranceles y no con aranceles. Eso creo que nadie lo discute hoy en el Uruguay.

¿Y qué posibilidades hay en relación a inversiones chinas en Uruguay?

Otro tema distinto es una relación más profunda con China, que a veces ofrece créditos muy importantes para infraestructura. Miraría eso con una lupa muy grande, porque en el pasado hubo experiencias que no fueron buenas. 

China puede ofrecer, por ejemplo, US$ 20.000 millones en crédito para construir una central nuclear, un puerto o una red ferroviaria, lo que el país precise. Hay que tener cuidado, porque se ha visto en otros casos que China otorga el préstamo pero se paga a sí misma, porque lleva a su gente a trabajar, lleva los materiales, hasta el portland, no le compra nada a los proveedores locales. 

Entonces, queda el país endeudado, queda la obra hecha, pero se encuentran defectos importantes, problemas de calidad significativos. 

Y en el medio está el proceso de esa avalancha de personas, que no están adaptadas a esta sociedad, que entran como un choque social, no queda claro que sea beneficioso para el país receptor. 

Esos proyectos de infraestructura se pueden hacer de otra manera, con financiación del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial, que están deseando prestar, y con ese dinero contratar el servicio que se precise, sin estas condicionantes. 

Por lo tanto, en la parte de inversiones diría que hay que tener cuidado. Pero Uruguay ha sido muy inteligente, porque no le da visas a ciudadanos chinos que quieran venir a vivir a Uruguay.

No vemos en ninguna cuadra un supermercadito con una familia china viviendo adentro, como en Buenos Aires, donde están destrozando el comercio local, porque viven con unos costos bajísimos. Se genera un conflicto con la sociedad. 

Uruguay ha sido muy cuidadoso con ese choque, porque tiene una cultura y una sociedad madura, que está muy bien que reciba inmigrantes, pero un poco de todos lados, y en dosis bajas, que se vayan integrando de a poco. 

Pero si al Uruguay entran 200.000 chinos de un día para el otro ¿qué pasaría? ¿No se generaría ningún conflicto? Creo que sí, porque es difícil que una sociedad como la nuestra lo pueda digerir.

Creo que Uruguay lo ha manejado bien. La prueba es que no le dan visas a chinos para que vengan a vivir a Uruguay, salvo a diplomáticos. 

¿Y en términos generales cómo ve el nivel de inversión en Uruguay, tanto local como extranjera?

Sigue siendo bajo. Excepto por la inversión de UPM, que hace un pico, que es una inversión gigantesca, pero no tenemos una de esas todos los años. Cuando miramos el nivel de inversión, tanto pública como privada, seguimos en una tendencia que ha sido casi tradicional en Uruguay, de niveles muy bajos.

Para crecer fuerte mañana tenemos que invertir fuerte hoy. No hay ningún secreto. Para crecer al 7% u 8% anual hay que invertir muy fuerte antes. 

Una cosa viene de la mano de la otra. Si la inversión no es tal, el crecimiento no viene. No hay más nada que decir. 

La inversión privada es limitada y la inversión pública tampoco está en un pico, por las restricciones fiscales heredades, además del impacto de la pandemia, que requirió de casi US$ 2.000 millones para compensar los impactos. 

La inversión es lenta y ese es un problema que Uruguay tiene que atender. 

El Reino Unido abre sus puertas a la carne roja australiana

Finalizó el acuerdo del TLC entre ambos países y  las exportaciones australianas de carne vacuna y ovina ingresarán al Reino Unido sin aranceles, bajo un régimen de cuotas arancelarias,  que irán aumentando gradualmente durante 10 años.

 

El acceso de la carne vacuna y ovina australiana al Reino Unido se liberalizará con la firma de un acuerdo de libre comercio entre las dos naciones.

El ministro de Comercio, Turismo e Inversión de Australia, Dan Tehan, y la secretaria de Estado de Comercio Internacional del Reino Unido, Anne-Marie Trevelyan, finalizaron el TLC Australia-Reino Unido, acordado en principio por los primeros ministros Morrison y Johnson en junio.

Australia estará ahora en una mejor posición para ayudar a satisfacer algunos de los requisitos de importación del Reino Unido para carne vacuna, ovina y cabra de alta calidad, dijeron los líderes de la industria de la carne roja.

“La firma del TLC solidifica una asociación ya cercana entre los dos países”, dijo Andrew McDonald, presidente del Grupo de Trabajo de Acceso al Mercado de Carne Roja Australia-Reino Unido.

“Australia y el Reino Unido tienen una larga historia de comercio, siendo el Reino Unido un comprador leal de carne de bovina y ovina de Australia, aunque en pequeños volúmenes”, señaló.

McDonald sostuvo que “bajo el TLC Australia-Reino Unido, el comercio futuro será más ágil, eliminando costos onerosos de la cadena de suministro de carne roja que, en última instancia, perjudican a los consumidores británicos y sofocan las oportunidades de desarrollo del mercado”.

“El TLC también representa una oportunidad para que los exportadores australianos y británicos diversifiquen aún más sus mercados y demuestra el compromiso de ambos países con el comercio abierto basado en reglas”, remarcó.

El acuerdo, una vez ratificado, dará lugar a que las exportaciones australianas de carne de vacuno y ovino ingresen al Reino Unido bajo un régimen de cuotas arancelarias, con tonelajes iniciales de contingentes arancelarios que irán aumentando gradualmente durante un período de transición de 10 años. El producto dentro de las cantidades de contingente arancelario ingresará sin aranceles.

Si bien no habrá un régimen de contingentes arancelarios después del año 10, se aplicará una disposición de salvaguardia de volumen hasta el final del año 15, después del cual no se aplicarán salvaguardias.

 

Fuente: Farm Weekly.

“Antes de que Uruguay entregue su presidencia pro témpore del Mercosur, en el segundo semestre del año que viene, ya tendría que tener cerrado el TLC con China”

Entrevista con Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).

 

¿Cómo observa el panorama internacional?

La recuperación del comercio y de la economía internacional es clara. Todos los indicadores lo confirman en 2021, y esa es una buena noticia, más allá de las incertidumbres que generan las nuevas variantes, y más allá de las dificultades que se están enfrentando con las cadenas de abastecimiento. 

Hay dificultades, que pueden afectar en ciertos casos el crecimiento económico, pero de todas formas se ve una recuperación, que tiene que ver también con el caudal de fondos que las potencias destinaron a la recuperación económica. Fundamentalmente Estados Unidos, la Unión Europea y China, que desembolsaron miles de millones de dólares para enfrentar la pospandemia.

Se ha notado una recuperación económica. Hay un muy buen desempeño de los precios internacionales, y eso favorece a Uruguay. Y China sigue mostrando buenas tasas de crecimiento durante buena parte del año. 

La incertidumbre se centra en cómo nos recuperamos de los problemas de las cadenas de abastecimiento y del aumento brutal de los costos de transporte. 

¿Cuánto demoraría en arreglarse la crisis del transporte marítimo?

Se dice que va a demorar más o menos cuatro o cinco meses más. Podemos tener un primer semestre de 2022 complicado desde ese punto de vista, pero después todo indicaría que vamos hacia una estabilización. 

Los precios internacionales están en buen nivel en términos históricos. Por lo tanto, si no ocurre nada geopolítico o geoestratégico, de dimensión; si no ocurre nada, más allá de lo razonable con Ómicron o con alguna otra variante, vemos con expectativas la recuperación de la economía y del comercio mundial. Y ahí Uruguay se está insertando bastante bien. 

¿Es revolucionario el cambio de estrategia de inserción internacional de Uruguay en este gobierno?

La gran diferencia tiene que ver con que este gobierno, de Luis Lacalle Pou, puso su foco en resolver la pertenencia de Uruguay al Mercosur. Ahí está el foco. 

Los gobiernos anteriores también priorizaron acceder a nuevos mercados, al mercado chino, hubo estrategias que se dieron anteriormente, pero ahora Lacalle Pou está decidido a mover el tablero. No está dispuesto a seguir solo en el Mercosur, así como está. 

Hizo una buena lectura de lo que estaba pasando en Brasil. sabiendo que Bolsonaro lo acompañaría en esta movilización del bloque. Cada uno con su tema, (Jair) Bolsonaro y (Paulo) Guedes con la rebaja del arancel externo común; y Uruguay con una flexibilización; pero ambos con una misma visión, que viene desde hace un buen tiempo atrás. 

En las declaraciones de Bolsonaro previo a asumir como presidente ya se veía una oportunidad de un Mercosur distinto. Ahí Lacalle Pou está mostrando mucha fortaleza, mucha firmeza en esa visión, porque ve que el mundo nos pasa por arriba.

 

“Lacalle Pou está mostrando mucha fortaleza (…) porque ve que el mundo nos pasa por arriba”.

 

El presidente uruguayo hace esa doble lectura. Por un lado ve que este es el momento, eso tiene que ver con su perfil político y con su juventud. A diferencia de la segunda presidencia de Tabaré Vázquez, que vio los costos internos de tomar decisiones en ese sentido, Lacalle Pou no los mide, y está dispuesto a enfrentar esos costos internos que pueda generar cualquier movida fuerte en política internacional

Y en segundo lugar, hace una muy buena lectura del contexto regional, en particular en Brasil. Y además lo asocia a otro cambio en el contexto global, que tiene que ver con China. 

La guerra comercial, que ya no es solo comercial sino tecnológica, política y de geoestrategia entre China y Estados Unidos, ha generado que Xi Jinping esté más agresivo en su política internacional. Y está dispuesto a hacer cosas con Uruguay cuando hace tres años no estaba dispuesto. 

Ahí está el estudio de factibilidad de un tratado de libre comercio (TLC). China propuso hacer ese estudio en conjunto con Uruguay, porque hay un cambio. China está viendo que algo cambió en el Mercosur, en Uruguay y en Brasil, y eso lleva a que el contexto sea distinto. 

Es una buena lectura por varios lados. Son presidentes con características distintas. Hay una diplomacia presidencial muy fuerte. Tengo más dudas en quienes están más abajo del presidente, en cómo están llevando adelante las estrategias y demás. Pero no tengo dudas sobre la visión clara del presidente de la República respecto a abrirse al mundo y a un Mercosur distinto

Eso, sumado a un buen análisis de lo que pasa en Brasil y a un buen análisis de lo que pasa en China, nos llevó a donde estamos. Esto no quiere decir que se haya conseguido algo, pero estamos mucho más cerca que años atrás.

¿Cómo quedaría la posición de Uruguay en el Mercosur en el caso de que Lula vuelva a la presidencia de Brasil?

Muy mal. A la estrategia que está siguiendo Uruguay le quedan pocos meses de vida, porque si se da lo que indican las encuestas ganaría Lula, que mantiene un discurso muy pro Mercosur, contrario a la apertura internacional. 

Hace poco dijo en el Instituto Patria, en Buenos Aires, que todavía se acuerda de la Cumbre de Mar del Plata en 2005, donde le dijeron que no al ALCA y sí al Mercosur. Eso lo dice todo.

 

“Lacalle Pou está dispuesto a enfrentar esos costos internos que pueda generar cualquier movida fuerte en política internacional”.

 

Y después habla de la Unasur, que está extinta pero la vuelve a plantear. Hay discursos de Lula que preocupan muchísimo. El hecho de que vuelva Lula cambia totalmente las fuerzas de poder interno del Mercosur. 

Lo más grave es que Fernández ya no le habla a Bolsonaro, sino que su interlocutor es Lula. Eso es realmente increíble. Tenemos muy poco tiempo. En ese sentido, ojalá que se dé el pronto cierre del estudio de factibilidad, y la pronta apertura de negociaciones, antes de que se dé ese posible cambio en el Mercosur.

¿Cómo viene ese estudio de factibilidad de un TLC entre Uruguay y China?

Viene bien del lado uruguayo, hay alguna demora del lado chino. Eso probablemente derive en que no esté pronto antes de fin de año, que es lo que me hubiera gustado. Probablemente el estudio se haga público en enero o febrero. 

Hay que llegar a esa fecha con el menor nivel de conflicto posible en el Mercosur, y que Brasil siga sosteniendo en tinieblas el apoyo a Uruguay. Digo en tinieblas porque algunos están esperando que Brasil publique un documento diciendo que apoya que Uruguay firme un TLC con China, pero eso nunca va a ocurrir. 

Brasil está con una actitud de “siga, siga”, sobre todo por parte de Bolsonaro y Guedes, porque Itamaratí tiene algunos reparos. 

 

“No tengo dudas sobre la visión clara del presidente de la República respecto a abrirse al mundo y a un Mercosur distinto”.

 

Argentina, hábilmente, no tanto por (Santiago) Cafiero sino por el embajador argentino en Brasilia (Daniel Scioli) está jugando con romper la interna brasileña. Pero si Uruguay logra que Brasil no se exprese públicamente en contra del TLC Uruguay-China, ya sería una señal clara para China de que se puede avanzar. Y eso es lo que tenemos que buscar.

Esperamos que China no demore mucho el estudio de factibilidad, y que en febrero o marzo se anime a iniciar las negociaciones; doy por descontado que Uruguay se va a animal. Si esto es así, antes de que Uruguay entregue su presidencia pro témpore del Mercosur, en el segundo semestre del año que viene, ya tendría que tener el TLC cerrado, para garantizar el tema ante el posible cambio de contexto en caso de que Lula gane las elecciones en Brasil.

¿Las actitudes impredecibles del gobierno chino, que toma ciertas represalias contra otros países o empresas cuando algo no le gusta, es un riesgo para Uruguay?

En una lógica de relaciones internacionales pragmáticas, equidistante entre potencias, no me imagino nunca a Uruguay siguiendo el camino de Australia, que cometió un error histórico. 

Cuando queríamos aprender en retrospectiva mirábamos hacia Australia, que veía las cosas 20 años antes. Los australianos lograron, a través de sus agencias de investigación, ver 20 años antes cosas que nosotros todavía ni siquiera discutíamos. 

El primer ministro australiano tomó la decisión de que el chino mandarín fuera obligatorio en las escuelas, y esto se hizo hace 30 años. En ese momento ya entendieron lo que iba a pasar en esa zona del mundo. ¿Y ahora decidieron irse 100% al bando de Estados Unidos, en este juego de poder que plantea Biden de sos amigo o no lo sos?

Ese no es el camino de Uruguay. Primero porque Uruguay no es Australia, no está ubicado en esa zona tan estratégica a nivel mundial. Tampoco imagino que China siga ese camino con Uruguay, porque son relaciones muy distintas las que han tenido. 

Uno imagina una relación más similar a la de China con Chile o Perú. Y el hecho de cerrar un TLC no significa que estaremos de acuerdo con todo lo que hace China. Tampoco por tener un TLC vamos a empezar a cuestionar cosas que antes no se cuestionaban. 

¿Y cuáles son los verdaderos intereses de China para firmar un TLC con Uruguay?

A China le interesa acercarse a Uruguay. No es que solo nos interese a nosotros. Es obvio que a China no le interesa Uruguay como un gran mercado, lo que le interesa es acercarse a la región, que es bastante adversa, porque Argentina y Brasil son economías muy cerradas, de las más cerradas del mundo. China sabe que en esta región tiene oportunidades.

China sabe que tiene que ponerse a discutir sobre inversiones en infraestructura, sabe que puede invertir en energías renovables, que son tan importantes para su agenda global, para mostrarse como un país que se preocupa por los objetivos en cambio climático. ¿Qué mejor que tener un socio serio como Uruguay para todo eso?

Se dice que China puede aplicar represalias, dominar la tecnología 5G, quedarse con el puerto de Montevideo o que pueda pescar todo lo que quiera dentro de las 200 millas marítimas de Uruguay. Pero todo eso me parece casi infantil.

Esto no quiere decir que no entiendo lo que hace China. Por supuesto que China tiene intereses en la región, pero Uruguay es un país soberano, con instituciones serias e independientes. No somos un país de África Central. 

 

“Ojalá que se dé el pronto cierre del estudio de factibilidad, y la apertura de negociaciones, antes de que ocurra un posible cambio en el Mercosur”.

 

Hay una especie de simplificación muy grave, que tiene que ver con una restricción cultural del uruguayo, de no querer abrirse al mundo oriental, que no logran leer la historia de China. Por eso en Uruguay todavía hay quienes reclaman porque China no es una democracia. ¿Y cuándo lo fue? 

¿Ahora Uruguay va a plantearse si avanzar o no con China porque no es una democracia o porque no representa los valores occidentales? Creo que hay que elevar un poco más la mira y tener más nivel en la discusión. Me parece que esos riesgos tendrán que evaluarse, pero con argumentos serios, y decidir qué se discute y qué no. 

El ejemplo es Chile. Hay una gran cantidad de acuerdos que Chile cerró a partir del TLC con China. Uno tiene que ver con consultas vinculadas con derechos humanos y otros asuntos de política. Es interesante, porque lo que no te animás hacer en la Organización de las Naciones Unidas, que es hacerle consultas a China sobre algunos asuntos de derechos humanos, podés hacerlo a través de estos acuerdos. 

Para China un TLC no es solo comercio, sino que es un camino más para llegar a una asociación estratégica integral, a un nivel superior, a que el Partido Comunista chino te dé más importancia como socio estratégico. Es mucho más que comercio. 

En esa lógica China te abre espacios de diálogo en otros asuntos complejos, de política interna. La definición de China es: no te metas en mi política interna y no me meto en la tuya. China no va a venir acá a hablar de la LUC, como hizo el presidente cubano en la cumbre de la CELAC. 

Pero eso no quita que se le pueda preguntar sobre algo que haya dudas. Teniendo una relación más profunda con China, más capacidad de preguntar tenés o de plantear temas que incomodan. 

Además, como bien dijo el expresidente Julio María Sanguinetti, Uruguay no tiene acuerdos con China desde el punto de vista de cláusulas democráticas, lo que sí tiene es la Declaración Universal de Derechos Humanos.  

En el Mercosur, la Unasur, la OEA o la CELAC sí hay cláusulas democráticas donde hay que cuestionar la falta de democracia en algunos países. 

 

“En Uruguay tenemos una pasión por el mundo occidental, europeo, nos gusta mirar a París, a Washington y Nueva York, y no vemos que desde hace 25 o 30 años Asia Pacífico explica todo”.

 

Y si uno empieza a observar, China va cumpliendo cada vez más esas declaraciones universales. China empieza a mostrar cada vez más preocupación por los derechos, por los temas ambientales, por las libertades. 

En otras cosas China tiene muchos problemas, como muchísimos otros países. Porque si te vas a poner a cuestionar a China, tendrías que tener en la Cancillería una cantidad de declaraciones contra Rusia o contra países africanos; y eso no ocurre. De hecho el canciller ha visitado Rusia.

Hay una especie de sesgo contra China. Todavía subyace en Uruguay mucha gente que tiene recelo, duda y denosta a China. En Uruguay tenemos una pasión por el mundo occidental, europeo, nos gusta mirar a París, a Washington y Nueva York, y no vemos que desde hace 25 o 30 años Asia Pacífico explica todo

Deberíamos mirar mucho más a Shanghái que a Nueva York. Sin embargo, seguimos con ese sesgo occidental, que está bien, porque es cultura, es inversión y cooperación. Pero tenemos que empezar a mirar un poco más para Asia Pacífico, porque hace 30 años que ahí está pasando todo lo que tenía que pasar en el mundo. Y en los próximos 30 años seguirá pasando.

No podemos caer en simplificaciones sobre China, sobre todo por parte de quienes toman decisiones, parémonos sobre argumentos que existen. Discutamos sobre la China de hoy, no sobre la de hace 25 o 30 años; tampoco sobre la visión que plantean algunos sindicatos o empresarios, que están totalmente desactualizadas.

Hay quienes sostienen que era mejor solicitar el ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) que negociar un TLC con China ¿Qué opinión tiene al respecto?

Discrepo totalmente. Hay economistas que han planteado que es muy fácil entrar al CPTPP, pero me parece que no han leído ni las cláusulas de acción. Entrar al CPTPP no es nada fácil y hay una cola de países interesados en entrar

El Reino Unido está en proceso de ingresar, China planteó ingresar, así como Taiwan, Corea del Sur y Colombia. 

Las cláusulas de acción no son fáciles, además, tiene que haber acuerdo entre todos los países para que otro país ingrese. Y allí hay muchos países que no quieren incomodar al Mercosur, y no van a aceptar el ingreso de Uruguay solo. 

El principal país, que está cansado de decir que no quiere un TLC solo con Uruguay, sino que quiere ver qué pasa con el Mercosur, es Japón. Y Japón es el líder del CPTPP hoy, hasta que vuelva Estados Unidos.

Además, hay que leer el capítulo de propiedad intelectual del CPTPP para darse cuenta de las dificultades que puede llegar a traerle a Uruguay el ingreso a ese acuerdo. Tienen un nivel de cláusulas muy potentes, que cambian la normativa uruguaya. Quiero ver cómo los laboratorios nacionales, así como muchas otras empresas, toman la posibilidad de avanzar en el ingreso a ese acuerdo.

 

“Tenemos que empezar a mirar un poco más para Asia Pacífico, porque hace 30 años que ahí está pasando todo lo que tenía que pasar en el mundo. Y en los próximos 30 años seguirá pasando”.

 

Esa es una discusión. No quiere decir que no tengamos que abrirnos hacia otros mercados. Pero todo y al mismo tiempo no. Venimos de 30 años sin hacer acuerdos comerciales y queremos al mismo tiempo cerrar un TLC con China, entrar al CPTPP y cerrar un acuerdo con el Reino Unido. ¿No les parece mucho?

Sentados en un escritorio todos podemos decir: ¡vamos arriba! Pero todavía no tenemos solucionado el tema del Mercosur, no sabemos si China se va a animar a decirte que sí y ya estamos pidiendo ingresar al CPTPP. 

Mi posición es decirle que sí a todo, soy liberal, entiendo que hay grandes oportunidades en ese acuerdo comercial, desde el punto de vista normativo y de acceso a mercados. ¿Pero es el momento de decirle al Mercosur que además de iniciar un acuerdo de factibilidad de un TLC con China solicitamos el ingreso al CPTPP de forma individual? Siento que ese es un ejercicio de ciencia ficción. 

El primer paso tiene que ser cerrar lo que tenés cerca, y eso es el estudio de factibilidad con China, hacerlo cuanto antes, y abrir esa negociación que Brasil te está dando la posibilidad de que lo hagas. 

¿Es una bala de plata como dicen? ¿Tenemos la puerta abierta para concretar un solo acuerdo?

Sí, porque a Fernández, por más debilitado que esté, le quedan dos años; y Lula se viene en Brasil. 

¿El TLC entre el Mercosur y la Unión Europea se enfrió totalmente?

Sí, porque (Emmanuel) Macron ganó poder con la salida de (Angela) Merkel. El nuevo canciller alemán Olaf Scholz hizo una coalición con los verdes (ambientalistas), que ganaron espacio en el Parlamento Europeo, y dijo que no hablará de acuerdos hasta 2024. 

Además están las negociaciones del Mercosur con Corea del Sur. Si Brasil y Argentina están pateando para adelante ese acuerdo con Corea del Sur, ¿van a abrazar un acuerdo con Japón? No. 

Creo que hay un error de lectura de quienes están apurando estos otros acuerdos, y probablemente la razón por la que insisten con el CPTPP es porque no quieren el TLC con China. Es una reacción. No se animan a decirle que no al TLC con China, porque lo está apoyando el gobierno y porque todos los partidos políticos, de una u otra forma, han dado señales de que China es el gran mercado para Uruguay.

Para mí, primero debemos enfocarnos en China, y después en el CPTPP.

¿Qué puede pasar en los otros mercados si se cierra un TLC con China?

Se va a generar más interés en Uruguay, pero además más acceso, porque la propia China ya tiene TLC con todos esos países. Entonces, no solo estaremos cerrando un TLC con China, sino que estaremos entrando a una zona que va a seguir explicando todo lo que pasará en los próximos años.

¿Qué pasaría con el relacionamiento entre Uruguay y Estados Unidos?

No creo que el hecho de que Uruguay avance con China genere un nivel de tensión con Estados Unidos. Hay quienes piensan que el trasfondo de negociar con China es querer captar la atención de Estados Unidos, pero ese razonamiento es difícil, porque Uruguay no tiene ese nivel de influencia. 

¿Les parece que en Washington están sin dormir porque Uruguay va a firmar un TLC con China? Tenemos que ubicarnos en lo que somos. 

Tampoco hay que olvidarse que el gobierno estadounidense ve a Uruguay como su único aliado en la región. Porque hoy Estados Unidos no tiene con quién hablar en América Latina. Están todos los países en crisis, es más o menos como dijo Vargas Llosa, el único país serio de la región es Uruguay; porque lo de Chile también es dramático. 

A mi juicio Biden está llevando al extremo la relación con China. Está teniendo una política internacional riesgosa, sin margen de error de cálculo, con declaraciones que hace 30 o 40 años no se daban con ese nivel de tensión. 

 

“Entrar al CPTPP no es nada fácil y hay una cola de países interesados en entrar”.

 

Estados Unidos no quiere un TLC con el Mercosur ni con Uruguay. Biden no renovó el fast-track, no tiene interés en constituir estos temas. Está viendo cómo recalcula su relación con América Latina, cómo la amplía un poco más a lo que ha sido siempre, que fue México, Cuba y ya está. 

Porque ni siquiera Biden habla de Venezuela. Maduro está feliz en su palacio de Miraflores, porque ya nadie habla de Venezuela en América Latina. Es increíble. 

Entonces, no creo que a Uruguay le genere tensión con Estados Unidos este acuerdo con China. Porque además Uruguay quiere un TLC con Estados Unidos, y ante un reclamo se lo puede plantear. Está muy bien el TIFA, pero ¿me vas a dar algo más? Ahí Estados Unidos mira para otro lado, y viene China y te dice que sí te da un TLC. Por otro lado, Europa te dice que el acuerdo demorará cuatro años. 

La Cancillería debe tener mucha fineza diplomática y jugar a varias puntas, entreverar, con muchos países distintos, sin entrar en enfrentamientos, pero tampoco sin dejar de decir lo que haya que decir.

¿Hay una doble moral al juzgar a Cuba y Venezuela y no a China?

No creo que sea incoherente que el presidente Lacalle Pou reclame por la democracia en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela mientras no reclama por China. Porque con China no tenemos una obligación legal ni moral de hacerlo, porque no participa de esos foros. 

No decimos que todo lo que hace China está bien, pero un país tan chico como Uruguay no puede entrar en ese juego, considerando además que China es el destino del 30% de las exportaciones. 

¿Qué se puede negociar con Estados Unidos si no es un TLC?

Nos tenemos que preocupar de controlar la pesca ilegal de China en nuestras 200 millas marinas. Si Estados Unidos nos quiere ayudar a controlarlas, bienvenida sea esa ayuda. 

Si a Estados Unidos le preocupa que China sea el único que va a ofertar para hacer la hidrovía, también puede invertir; lo mismo en la tecnología 5G. 

Me reuní con el delegado de política internacional de Biden cuando vino a Uruguay. Estuvimos hablando media hora de China y no de Estados Unidos. Y creo que Estados Unidos tiene que hacer el esfuerzo de plantear una agenda propia, no una agenda de reacción a China. Tiene que tener una agenda de acción. 

 

“No solo estaremos cerrando un TLC con China, sino que estaremos entrando a una zona que va a seguir explicando todo lo que pasará en los próximos años”.

 

Queremos avanzar con China en algunas cosas, y con Estados Unidos queremos discutir otras. Eso que le pasa a Uruguay le pasará a todas las economías en los próximos años, si Estados Unidos sigue sosteniendo esa lógica de estás conmigo o no lo estás. 

Tenemos que seguir jugando a varias bandas, haciendo con algunos países algunas cosas y con otros otras. Pero lo único que está disponible hoy, en términos de TLC, es China; ni siquiera el Reino Unido.

Sin embargo el Reino Unido parece tener una política aperturista

También me reuní con el ministro de Comercio Internacional del Reino Unido y no está esa posibilidad. Nos dicen que están mirando lo que pasa con China; lo mismo dice Japón que observa las negociaciones del Mercosur con Corea del Sur. Porque si ese acuerdo está trabado hace años no van a estar perdiendo el tiempo. 

A las potencias asiáticas no les gusta perder el tiempo. Este folklore del Mercosur, donde nos peleamos todos y todo cambia cada cuatro años, no les gusta. 

¿Uruguay puede captar más atención internacional si firma el TLC con China?

El escenario para Uruguay puede cambiar en términos de atracción en política internacional si inicias las negociaciones para un TLC. Ese sería un golazo para el gobierno de Lacalle Pou y para la imagen internacional del país. Solo anunciar que empezamos esa negociación sería de lo más importante después de la firma del tratado de Asunción que creó el Mercosur. No tengo dudas.

“Nuestra política es cerrar acuerdos con todos los países que sea posible”

Entrevista con Faye O´Connor, embajadora británica en Uruguay. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo se ha sentido durante este tiempo en Uruguay?

Me encanta el país. Elegí específicamente venir a Uruguay por su reputación, pero la realidad incluso es mejor que su reputación. Es algo bastante raro en el mundo encontrar un país con una realidad mejor a su reputación.

Estuve solo durante la pandemia, lo que ha afectado las actividades de cierta forma, pero no puedo pensar en un mejor lugar para estar durante una pandemia. Llegué en agosto de 2020, la cantidad de casos de covid aquí fue muy baja y el manejo de Uruguay fue increíble.

Este año la ola fue un poco más complicada, pero la vacunación fue impresionante, y nos ayudó a seguir con una vida más o menos normal.

Valoro muchísimo haber vivido la experiencia de una ola de contagios tan grande en Europa, donde las restricciones fueron tremendas, por eso me alegro mucho de que Uruguay no haya tenido que tomar tantas medidas de restricciones de la actividad económica y social.

Estamos felices de estar aquí. Los niños están felices de hablar español e inglés, mi esposo es mexicano y también está muy feliz de estar en un país donde hablan español.

Estoy feliz de estar en un país con el que tenemos tanta historia en común y con tantas posibilidades de colaboraciones en el futuro, no solo comerciales, sino también en cambio climático, género, derechos humanos, innovación.

Quiero quedarme aquí el mayor tiempo que pueda.

¿Qué impacto provocó el Brexit en el Reino Unido?

El Brexit representó una gran oportunidad para nosotros. Desde ese momento ya hemos logrado acuerdos con 69 países, además del acuerdo con la Unión Europea. Tenemos acuerdos con Nueva Zelanda, con Japón y continuamos negociaciones con Australia y Estados Unidos. Además manifestamos nuestra intención de ingresar al Acuerdo Transpacífico, que es un bloque muy grande, y estamos negociando.

Nuestra política es cerrar acuerdos con todos los países que sea posible. Queremos que el 80% de todo nuestro comercio sea a través de acuerdos de libre comercio. Hoy en día es el 65%, más o menos, así que todavía hay un camino positivo por recorrer.

¿Cuál es la prioridad en el momento de seleccionar los países para negociar acuerdos? ¿El tamaño del mercado, las actuales relaciones comerciales, el poder adquisitivo de los consumidores?

Integro la Cancillería, pero estas decisiones son lideradas por el Ministerio de Comercio Internacional. Tomamos las decisiones basados en la integración existente y el volumen de comercio de bienes y servicios.

Pero eso no significa que otros países con los que no tenemos tanto volumen comercial no estén en la lista. Por ejemplo, el Mercosur está en la lista. Estamos viendo con mucho interés las discusiones del Mercosur, hacia dónde van con el proyecto de Uruguay.

 

“Queremos que el 80% de todo nuestro comercio sea a través de acuerdos de libre comercio”

 

¿La preferencia es hacer un acuerdo comercial con el Mercosur?

Cuando empezamos este proceso, después de salir de la Unión Europea, vimos al Mercosur como un bloque. Veníamos de la experiencia de integrar un bloque regional, pero parece que ahora la situación está cambiando, y estamos analizando cómo se desarrolla el Mercosur, considerando las posiciones de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

Por eso vino a Uruguay en setiembre el ministro británico de Comercio Internacional, Ranil Jayawardena. Habló con los ministros de Relaciones Exteriores; de Ganadería, Agricultura y Pesca; de Economía y Finanzas; y de Industria, Energía y Minería. Su intención fue entender mejor la perspectiva de Uruguay, hasta dónde va el Mercosur y hasta dónde van sus ambiciones individuales para negociar de forma independiente al bloque.

Ya lanzamos un diálogo de comercio, que es menos que el estudio de prefactibilidad entre Uruguay y China, pero de alguna forma es similar. En ese diálogo de comercio estamos analizando cuáles son los obstáculos de comercio entre ambos países, con el objetivo de plantear los asuntos que podemos resolver ahora e intentar resolverlos.

Las negociaciones de los tratados de libre comercio (TLC) suelen ser muy largas, y no queremos esperar para tanto, queremos ir haciendo lo que podamos hacer mientras tanto.

En ese proceso ya tuvimos consultas con los negocios británicos que están aquí, y con los negocios uruguayos que tienen interés en el Reino Unido, e identificando algunos puntos que van por otro lado, para incluirlos en las negociaciones ya sea con el Mercosur o directamente con Uruguay.

Es importante mencionar que estamos en esta etapa, porque es un gran progreso. El 15 de diciembre tendremos una reunión con el Ministerio de Relaciones Exteriores, así que estamos avanzando.

¿Dónde ven las principales oportunidades comerciales?

Tradicionalmente Uruguay exporta al Reino Unido productos primarios, con poco valor agregado, como alimentos para animales, carne, cereales, madera y corcho. Vemos muchas oportunidades de agregarle valor a sus productos, o que Uruguay pueda usar la oferta tecnológica del Reino Unido para exportar sus productos con más valor agregado a otros países.

Estamos trabajando en agrotecnología. Hicimos un taller durante la Expo Prado, con empresas británicas que tienen una oferta de productos tecnológicos que ayudan a medir y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, donde participaron productores de carne en Uruguay. Vemos muchas oportunidades allí.

 

 

También vemos oportunidades en mejorar el acceso a mercados, compartir mucha información para intentar mejorar la logística, los procedimientos aduaneros, queremos promover la transparencia y el intercambio entre empresas de los dos países.

Hay muchos aspectos en los que podemos trabajar. Me entusiasma mucho el tema del desarrollo sostenible. Vi que Uruguay concretó la primera exportación de carne certificada carbono neutro. Me emociona mucho, porque es algo que demandan los consumidores, y nosotros también estamos trabajando en eso. Ahí veo una conexión muy buena entre nuestros intereses, nuestra visión de futuro y lo que se está buscando en Uruguay.

¿Qué le dejó la COP26?

Yo trabajaba en negociaciones de cambio climático hace algunos años y es un tema que está en mi corazón.

Quizás los medios británicos sean bastante pesimistas sobre los logros del gobierno, pero para mí fue un éxito enorme.

Hicimos el Pacto Climático de Glasgow, donde por primera vez se habla específicamente de acciones para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. En décadas de negociaciones había sido imposible mencionar esas palabras, y ahora lo logramos.

Seis años después del Acuerdo de París pudimos terminar el Libro de Reglas de París. Eso suena muy técnico, pero la realidad es que sin las reglas el Acuerdo de París no puede implementarse, porque los países y las empresas no saben si sus acciones comprometen al ambiente y si cumplen con los objetivos cuáles serán las recompensas en términos de financiamiento o créditos de carbono. Entonces, si bien esto suena muy técnico, ha sido clave para pasar de las palabras a las acciones.

Antes de COP26 tuvimos alrededor del 30% de los países comprometidos con el objetivo de cero emisiones, pero después de COP26 es el 90%. Por lo tanto, triplicamos los países comprometidos en intentar llegar a cero emisiones, que es lo que necesitamos.

¿Y cómo vio el papel de Uruguay en esa instancia?

Estoy muy contenta porque Uruguay participó con mucha ambición, se destacó mucho su posición respecto a la adaptación, porque ya tiene un plan y presentó dos nuevos planes.

Es reconocido que Uruguay ha tenido un papel clave en la adaptación hace algunos años, pero se reforzó. Son planes muy concretos y específicos que espero que otros países puedan copiar.

Lo mismo con el financiamiento, el involucramiento de la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, y sus ideas sobre nuevos instrumentos innovadores para intentar levantar o dirigir los fondos internacionales existentes, y de inversionistas privados, hacia los objetivos de cambio climático. Fue algo muy interesante para muchos países.

No solo fue importante que el presidente (Luis Lacalle Pou) firmara el acuerdo de los líderes, por los bosques y el uso de la tierra, que obviamente es muy importante, sino que Uruguay también se comprometió con el abandono del carbono y la promoción de vehículos eléctricos, así como a disminuir las emisiones de metano.

No solo fueron importantes las declaraciones, sino como el presidente ha dicho, Uruguay está muy comprometido en pasar de las palabras a las acciones y en eso estamos 100% alineados.

 

“Las negociaciones de los tratados de libre comercio (TLC) suelen ser muy largas, y no queremos esperar para tanto”

 

¿En el Reino Unido hay demanda por carne certificada carbono neutro?

Sí y Uruguay ya está posicionado en recorrer ese camino de producción de carne certificada. Desde mi llegada a Uruguay veo que la oferta de productos agropecuarios tienen mucho que ver con la calidad. La trazabilidad de la carne, la sustentabilidad. Hacia allí va la demanda global.

Creo que Uruguay ha sido muy inteligente en no intentar competir con sus vecinos en términos de cantidad, aunque el país produce cantidades importantes, sino que se ha enfocado en la calidad.

En eso también estamos aliados. Las emisiones agropecuarias del Reino Unido son 45 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente al año. Eso es el 10% de nuestras emisiones totales. El 50% es metano y 40% nitrógeno.

Por lo tanto, estamos enfrentando los mismos desafíos, y tenemos la ambición de que nuestras producción agropecuaria sea de carbono neutro en 2040.

Y así como Uruguay, estamos promoviendo mejoras en las pasturas, introducción de especies para fijar nitrógeno y que se utilice menos fertilizante, utilización de tecnología para mejorar la precisión, nuevos aditivos, minerales para alimentación animal, mejora genética.

Todos esos aspectos son temas muy actuales para conversaciones con Uruguay y muchos de los productores uruguayos ya están incorporando este tipo de tecnologías innovadoras.

Veo que hay muchas alianzas para hacer entre ambos países, no solo para lograr nuestros objetivos sobre el cambio climático, sino también para mejorar nuestro comercio y exportaciones a otros países.

¿Hay proyectos de inversiones británicas en Uruguay?

Es muy positiva la tendencia de aumentar el comercio entre los dos países, incluso antes de que se lance el diálogo para un acuerdo comercial y obviamente que, de concretarse, esto se aceleraría.

Recientemente Uruguay aumentó las exportaciones de servicios al Reino Unido de 100 millones a 200 millones de libras (de US$ 132,8 millones a US$ 265,6 millones), aproximadamente. Y eso tiene mucho que ver con el sector de la tecnología.

También vemos más interés de empresas británicas en invertir o en exportar a Uruguay. Hace algo más de un año tuvimos la primera PPP (Participación Público Privada) en Uruguay, para la construcción de la prisión de Punta de Rieles. Allí una empresa británica invirtió 13 millones de libras (US$ 17,2 millones).

 

“A largo plazo tenemos las perspectivas de negociaciones de libre comercio, en principio con el Mercosur, pero veremos cómo se desarrolla”

 

La empresa AstraZeneca -que si bien no es 100% británica tiene fuerte presencia en el Reino Unido- tiene un hub logístico en el aeropuerto de Carrasco. Cargas de más de US$ 100 millones han pasado por este hub en 2020.

También hay otra empresa británica que hizo una inversión similar en el aeropuerto, para la logística de importación de productos farmacéuticos, no solo para Uruguay, sino como puerta de entrada hacia el Mercosur. Veo mucho interés del Reino Unido en este modelo, que está creciendo.

En el sector agropecuario está el tambo Campo Longley, en Progreso (Canelones), con certificación de sostenibilidad y bienestar animal. Y tienen un proyecto para producir más en Uruguay y exportar desde Uruguay hacia el Mercosur.

Hay muchas posibilidades para más inversiones. En unos días se anunciará un proyecto de obra en Carrasco, de un importante estudio de arquitectura británico.

Veo una tendencia muy positiva en nuestro comercio bilateral, que está aumentando, y con el diálogo oficial intentaremos mejorar, resolver algunos desafíos que tenemos y aprovechar más oportunidades.

Y mirando a largo plazo tenemos las perspectivas de negociaciones de libre comercio, en principio con el Mercosur, pero veremos cómo se desarrolla.

 

Fotos: Embajada Británica.

Importadores de carne de EEUU apoyan TLC de su país con Uruguay

Destacan que “Uruguay es uno de los proveedores más fuertes de productos de carne bovina magra para Estados Unidos” y que la actual cuota de 20.000 toneladas “ se desarrolló usando los flujos comerciales de las décadas de los ’70 y los ’80 y ya no refleja las necesidades del actual mercado”.

 

El Consejo de Importadores de Carne de Estados Unidos (MICA, por su sigla en inglés) anunció que los miembros de su organización están de acuerdo en que se concrete un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y Uruguay, a efectos de mejorar el acceso de carne uruguaya a su país.

En una misiva remitida al embajador de Uruguay en Washington, Andrés Durán, con copia al presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Conrado Ferber, se establece que MICA “apoya fuertemente un potencial futuro TLC entre Estados Unidos y Uruguay”, porque “es cada vez más claro que las necesidades del mercado estadounidense no están siendo satisfechas a causa de las restricciones que implican las anticuadas cuotas de carne bovina”.

“COMERCIO INNECESARIAMENTE RESTRINGIDO”

Tras señalar la fuerte e histórica relación entre ambos países, MICA asegura que “Uruguay es uno de los proveedores más fuertes de productos de carne bovina magra para Estados Unidos, pero el comercio ha sido innecesariamente restringido por la cuota de 20.000 toneladas impuesta como resultado de los acuerdos alcanzados en la Ronda Uruguay de 1994 bajo la Organización Mundial de Comercio”.

También se establece que “la cuota se desarrolló usando los flujos comerciales de las décadas de los ’70 y los ’80 y ya no refleja las necesidades del mercado de Estados Unidos. Mucho ha cambiado desde el desarrollo de la cuota, y la demanda por el tipo específico de carne bovina importada desde Uruguay en los Estados Unidos ha crecido significativamente. Esto es evidente por el hecho de que la cuota de 20.000 toneladas de Uruguay en Estados Unidos ha sido completada anualmente en la última década”.

MICA, además, agrega que “en cada uno de esos años, los importadores estadounidenses de carne bovina proveniente de Uruguay incluso han pagado el aún más restrictivo arancel de 26,4% para las importaciones fuera de cuota, con el fin de garantizar la oferta de carne magra que desesperadamente necesitaban”.

La carta, enviada el 5 de noviembre al embajador Andrés Durán y a Conrado Ferber, y firmada por el director ejecutivo de MICA, Stephen Sothman, establece que “es momento de revisar las cuotas que datan de décadas atrás y actualizarlas para reflejar los volúmenes de producción y flujos comerciales actuales”.

“Un fuerte TLC bilateral entre Estados Unidos y Uruguay haría justamente eso”, finaliza el documento de MICA.

PLANTEO URUGUAYO

La posición tomada por MICA y expresada en esta carta “refleja que los importadores de carne de Estados Unidos entendieron el mensaje que emitió Uruguay en su Asamblea Anual de hace tres semanas en Chicago”, dijo Conrado Ferber, presidente de INAC.

Entonces, la delegación del instituto que asistió a dicha cumbre, junto al embajador Durán, mantuvo un encuentro privado con las autoridades de MICA y sus asesores legales, donde se planteó que muchas veces la concreción de acuerdos comerciales requiere, más allá de las debidas tratativas oficiales, que los privados tomen una participación más activa.

“Señalamos entonces que muchas veces, más que seguir golpeando para que las puertas se abran desde afuera, hacerlo desde adentro”, recordó.

Según Ferber, la exposición que realizó en la Asamblea el embajador Andrés Durán, dejando en claro que “Uruguay tiene necesidad de abrirse al mundo y que estamos interesados en hacer un TLC con Estados Unidos”, fue adecuadamente recibida por las autoridades locales, que ahora expresaron en esta carta la necesidad de mejorar el ingreso de la carne uruguaya, “lo que se lograría a través de la concreción de un TLC”.

El presidente de INAC dijo que “hoy Uruguay no tiene problemas de colocación para sus exportaciones de carne, pero necesita mejorar su diversificación. En ese sentido, consideramos que el planteo que se hizo en octubre en Chicago –en una delegación donde participaron delegados de la industria y de los productores- sin duda logró ser entendido por las autoridades de MICA y por los principales importadores con los que estuvimos reunidos. Es decir, están trabajando para abrir las puertas desde adentro”.

 

Fuente: INAC
Foto: Presidente de INAC Conrado Ferber y embajador de Uruguay en Estados Unidos Andrés Durán.

Lacalle Pou en Salto: “Vamos a abrirnos al mundo para darle oportunidades a nuestra gente”

“Tenemos fe en el productor uruguayo para competir con las mejores potencias, por eso vamos a abrirnos al mundo, a China y al país que quiera comerciar, para darle oportunidades a nuestra gente; no estamos dispuestos a quedarnos con los brazos cruzados”, dijo el presidente de la República en la inauguración de la Expo Salto, este jueves.

 

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, participó este jueves en la apertura de la Expo Salto, acompañado por el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado; el prosecretario de la Presidencia, Rodrigo Ferrés; el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Juan Ignacio Buffa; el intendente de Salto, Andrés Lima; y el intendente de Artigas, Pablo Caram, entre otras autoridades nacionales y departamentales.

En su oratoria, Lacalle Pou reconoció la labor de los productores agropecuarios, compuestos por familias que se sacrifican en silencio para realizar las actividades rurales cotidianas. “Ese no se queja, le echa el lomo a la familia, al departamento y al país”, expresó.

“A esos hombres y mujeres tenemos que proteger, porque no vale de nada hacer el trabajo y vender bien si se llega al lugar donde vamos a exportar y eso está parado y no se puede salir al mundo como hay que salir”, señaló el mandatario en referencia al conflicto de los trabajadores portuarios. 

El presidente pidió que sus palabras no se interpreten como un desafío. “Tratamos de predicar con el ejemplo y escuchamos a todo el mundo; la huelga es un derecho, pero acá no tengo que venir a decir que trabajar es un derecho”, agregó.

 

 

Sobre inserción internacional dijo: “Tenemos fe al productor uruguayo, al que labura todos los días, para competir con las mejores potencias. Por eso vamos a abrirnos al mundo, a China y al país que quiera comerciar para darle oportunidades a nuestra gente. No estamos dispuestos a quedarnos con los brazos cruzados”.

Además, reiteró su compromiso por la instalación de 90 antenas de Antel para mejorar la conectividad, con la electrificación rural para alcanzar a los 2.500 habitantes que aún no están conectados al sistema, con la entrega de ambulancias, la seguridad rural y el bienestar animal.

Por su parte, el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa, subrayó que la cartera enfocará sus acciones en el combate a la mosca de la bichera e informó sobre un cambio en la lógica con la cual se abordarán estas campañas, así como las dedicadas al control de otros parásitos, como la garrapata. También destacó los esfuerzos del Poder Ejecutivo y de los productores para la instalación de la Central Hortícola del Norte.

 

 

El intendente de Salto, Andrés Lima, declaró que “es tiempo de buscar puntos de encuentro”. El jerarca abordó en su discurso diferentes obras del período, como la caminería. Recordó que la Central Hortícola del Norte convocará a productores de Salto, Paysandú, Artigas y Tacuarembó, e informó sobre las acciones con el Ministerio de Turismo para promocionar las termas. Lima comunicó que su administración coincide con el Gobierno nacional en materia de navegabilidad y en la construcción de un nuevo puerto.

En tanto, el presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto, Ramiro Azambuja, destacó las mejoras en seguridad rural y valoró los esfuerzos del Poder Ejecutivo respecto a la búsqueda de ampliación de los acuerdos comerciales con otros países. Declaró que las condiciones naturales, la gente, la cultura y la ubicación geográfica proyectan al país como un gran productor de alimentos de altísima calidad.

Al finalizar la ceremonia, la unidad 243 de bomberos voluntarios obsequió un casco y un diploma al presidente Luis Lacalle Pou.

 

Fuente: Presidencia Uruguay.

Negociaciones con China abrieron oportunidades de acuerdos con otros países

Se iniciaron diálogos con Japón, comentó el canciller Francisco Bustillo.

A pedido del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, Uruguay se prepara para comenzar el estudio de prefactibilidad de un tratado de libre comercio con China antes de fin de año, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo. Este acercamiento permite auscultar buenos diálogos con otros países, añadió. El canciller acompaña al mandatario en la VI Cumbre de Celac y la 76.ª Asamblea General de la ONU.

Tras su encuentro con la directiva de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), este jueves 16, dijo que en la reunión trataron la agenda internacional del sector agropecuario, incluido el flujo comercial hacia China, que representa el 30% de las exportaciones.

Además, el ministro recordó el pedido del presidente Lacalle Pou a favor de una mayor inserción internacional del país. En ese contexto, subrayó que China es uno de los principales destinos del comercio nacional.

Manifestó, asimismo, que el diálogo con esa nación impulsó también el diálogo con países como Japón, con el que Uruguay podría tratar eventualmente sobre la incorporación al Acuerdo Transpacífico. El presidente de la República, por otra parte, prepara la agenda para visitar ese país asiático, aseveró Bustillo.

El ministro adelantó que Lacalle Pou participará de la VI Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). En este sentido, indicó que, si bien hay expectativas por el cambio de la presidencia del organismo, el mandatario definió apoyar a la República Argentina.

Luego, informó Bustillo, el presidente brindará su discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el miércoles 22 de setiembre.

Fuente: Presidencia Uruguay.

Uruguay recibió planteo formal de China para avanzar en la firma de un TLC

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, informó que primero se hará un análisis de prefactibilidad para luego avanzar en la negociación.

 

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, informó en conferencia de prensa que el Gobierno uruguayo recibió una oferta formal de la República Popular de China para iniciar el análisis de prefactibilidad para avanzar hacia un tratado de libre comercio entre ambos países. Este martes 7, el mandatario se reunió en la Torre Ejecutiva con representantes de todos los partidos políticos para informar sobre este acercamiento.

En la conferencia de prensa también participaron el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, y el prosecretario, Rodrigo Ferrés.

En la reunión con los partidos políticos estuvieron Pablo Iturralde, en representación del Partido Nacional; Julio María Sanguinetti, por el Partido Colorado; Guido Manini Ríos, por Cabildo Abierto; Pablo Mieres, por el Partido Independiente; Daniel Peña, por el Partido de la Gente; César Vega, por el Partido Ecologista Radical Intransigente, y María Jossé Rodríguez, por el Frente Amplio.

El presidente recordó las expresiones que brindara en las últimas cumbres del Mercosur, a favor del comercio exterior con todos los socios del bloque regional y que, de no ser posible, Uruguay intentaría ese camino. “Hubo una vocación histórica en nuestro país de pertenecer al Mercosur y, al mismo tiempo, abrir nuestros mercados y nuestras fronteras a distintos países del mundo”, especificó el mandatario.

Indicó que el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, mantiene contactos con sus pares del Mercosur para informar a los países los avances del proceso. Por ejemplo, el canciller uruguayo se comunicó con el argentino, Felipe Solá. Recordó las dos reuniones informales con el presidente argentino, Alberto Fernández, con quien habló para que Uruguay iniciara las negociaciones, comunicara y eventualmente convocara resto de los socios del Mercosur para avanzar.

 

 

Lacalle Pou también confirmó que Brasil está enterado y sostuvo que hay un retorno aceptable sobre el tema. “Esta respuesta formal de China nos hace ilusionarnos bastante”, subrayó. Respecto a Estados Unidos, como con otros países del mundo, dijo que Uruguay está abierto a firmar tratados comerciales. “Queremos abrirnos al mundo, tenemos esa vocación”, insistió.

Tras la reunión con los partidos políticos de este martes, el presidente mantendrá encuentros con delegados de las cámaras empresariales y los sindicatos. “Veremos quiénes serán ganadores y perdedores de estos acuerdos y si hay medidas compensatorias”, agregó.

Sobre el estudio de prefactibilidad, Lacalle Pou dijo que desde China se propuso su finalización a fin de año. “Veremos si es posible, haremos las cosas profesionalmente”, señaló el mandatario. “Estamos ansiosos y apurados, pero el apuro no puede llevar a equivocarnos, lo debemos hacer en conjunto”, apuntó.

China representa el 30% del comercio exterior uruguayo, básicamente materias primas. El presidente auguró mucho trabajo para concretar intercambios en materia de servicios, tecnologías, turismo y electrónica. “Confiamos en el trabajo de los uruguayos, en la excelencia de lo que producen. Debemos bajar barreras arancelarias que se nos ponen para entrar en una competencia en igualdad de condiciones (…). Con esa cancha abierta los uruguayos andarán bien”, enfatizó.

 

 

Lacalle Pou confía en que no haya rispideces con los países que integran el Mercosur, porque considera que Uruguay fue trasparente y leal. “Queremos la prosperidad de todos los países del bloque y estoy seguro de que el resto quiere lo mismo para Uruguay”, agregó. “Dijimos que el Mercosur en su conjunto tiene más poder negociador que solo; lo que no estábamos dispuestos o no creíamos oportuno es que, porque los demás países no avancen, el Uruguay deba quedarse quieto. Eso nos parecía, a todas luces, equivocado”, concluyó.

En tal sentido, Lacalle Pou aseguró que le importa el bienestar de los compatriotas y que a Uruguay le vaya bien. “Si podemos lanzar un tratado de libre comercio con China, y, eventualmente, con Estados Unidos, bienvenido sea. Esto no es uno u otro. Los dos, mejor. Uruguay perdió un tren en 2007, pero dos veces no lo vamos a dejar pasar”, aseveró.

Mencionó el anuncio del expresidente Tabaré Vázquez de noviembre de 2016, para la firma de un tratado de libre comercio con China en 2018, como ejemplo de vocación de todos los partidos para avanzar en este objetivo. Esto también motivó la convocatoria a los partidos políticos, complementó.

 

Fuente, fotos y videos: Presidencia Uruguay.

Newsletter

Suscríbete para recibir
más información de utilidad