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El stock ganadero de Brasil podría crecer 8% sin tener que talar ningún árbol

Un estudio propone recuperar 12,2 millones de hectáreas degradadas a través de la siembra de pasturas, lo que permitiría que el rodeo bovino brasileño crezca en 17,7 millones de cabezas.

 

Recuperar el campo puede ser un buen negocio, además de ser sustentable. Un estudio de World Resources Institute (WRI) y del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA, por su sigla en portugués), órgano vinculado al Ministerio de Economía de Brasil, apunta que si al menos 12,2 millones de hectáreas de pasturas degradadas fueras recuperadas en Brasil, sería posible aumentar en 17,7 millones el número de animales del rodeo vacuno brasileño, lo que significaría un aumento de 8%, sin la necesidad de deforestar.

El número en que podría crecer el stock brasileño corresponde a 1,5 veces el rodeo bovino uruguayo, y sería solo una pequeña parte del potencial total de recuperación.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), existen 100 millones de hectáreas de pasturas con algún nivel de degradación, que varía de leve a severa, y en 2021 el rodeo brasileño llegó a 214,7 millones de animales.

Según Rafael Barbieri, economista de WRI Brasil, de los 100 millones de hectáreas degradadas en el país, 40 millones presentan intensas degradaciones, pero el estudio tuvo en cuenta 12,2 millones de hectáreas degradadas reconocidas por los ganaderos, declaradas en el censo agropecuario de 2017.

“Recuperar las pasturas degradadas es la principal estratégica para la expansión de la actividad agropecuaria brasileña en un reimpulso verde de la economía”, afirmó Barbieri.

Uso más estratégico de las tierras

El estudio, denominado “Pasturas degradadas en Brasil: mejorando la producción ganadera y la restauración forestal”, evaluó un escenario que contempla un destino más estratégico de las tierras utilizadas en la ganadería y el cumplimiento de la legislación ambiental.

Las pasturas nativas usadas actualmente en la ganadería podrían ser destinadas a la recuperación natural para cubrir el déficit de áreas de preservación permanente y reservas legales.

También podrían ser complementadas por la reestructuración forestal de las pasturas degradadas. Las pasturas nativas son áreas de vegetación que no fueron convertidas en pasto y no tienen una vegetación propia para el ganado. La práctica no es irregular si esa área respeta los límites de reservas legales de la propiedad, pero la vegetación nativa no es adecuada para alimentar al ganado, por ejemplo.

Aún después de recuperar la vegetación natural del suelo para alcanzar el mínimo exigido, aún hay área de sobra para transformar en pasturas. Según Barbieri, con la cobertura de esos déficits, las pasturas degradadas excedentes podrían ser destinadas a la recuperación para la producción ganadera.

“En ese caso sería posible agregar 9 millones de cabezas, o 4,9% del rodeo bovino actual, e incluso tener 12,7 millones de hectáreas para restauración, más que la superficie para cubrir las metas brasileñas de restauración asumidas en el Acuerdo de París”, explicó.

El estudio, según Gustavo Feres, coordinador general de Estudios y Políticas Sectoriales de Innovación, Regulación e Infraestructura de IPEA, fue basado en las buenas prácticas regionales de dotación y de inversiones ya existentes.

“Los resultados serían alcanzados sin grandes rupturas, solo siguiendo el patrón aplicado por los establecimientos con pasturas de buena calidad en las mismas regiones donde están los campos degradados”, dijo.

Técnicas como la adopción de curvas de nivel, nivelar el suelo, sembrar pasturas de forma más concentrada, aplicación de cal y fertilizar el suelo serían algunos ejemplos de las buenas prácticas que podrían ser adoptadas para recuperar las pasturas.

En la Amazonia, el estudio mostró que la carga animal promedio de las pasturas clasificadas como nativas, es de 0,11 cabezas por hectárea. En la región centro-sur del Cerrado, propiedades con pasturas de calidad sembradas, alcanza 1,08 cabezas por hectárea de dotación, mientras que el promedio actual en los campos con pasturas naturales es de 0,45 cabezas por hectárea. La diferencia entre las dos realidades representa el potencial de productividad utilizando la misma área.

Inversiones necesarias que son utilizadas en otras áreas

Barbieri consideró que para acelerar la recuperación de las pasturas brasileñas sería necesario redirigir inversiones o crédito existente, para que se apliquen estas prácticas que son comprobadamente sustentables.

“Los recursos para la inversión en la recuperación de pasturas están disponibles, pero en muchos casos no exigen ni garantizan la aplicación en buenas prácticas de manejo”, dijo. Por eso, planteó que fortalecer el Plan ABC, que condiciona el financiamiento a la recuperación de áreas degradadas u otras técnicas, sería una forma de impulsar esa transformación.

La aplicación de los recursos podría ser focalizada en regiones con el mayor potencial productivo y con alta concentración de pasturas degradadas o de deforestación. El estudio mostró que actualmente solo el 1% de los municipios brasileños concentra 25% de los 12 millones de hectáreas reconocidas por los propietarios con campos degradados. Ese porcentaje se concentra en los estados de Mato Grosso, Pará, Tocantins, Bahía y Minas Gerais.

“Los productores y la ganadería tendrían un gran salto de producción y de compromiso ambiental a partir de acciones conocidas y, por lo tanto, factibles en el corto plazo, sin la necesidad de mayores aportes de recursos financieros”, declaró Feres.

 

Fuente: UOL
Autora: Viviane Taguchi
Foto: CPT

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