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“Tenemos que buscar la forma de transformar este crecimiento en desarrollo”

Entrevista con Ignacio Russi, presidente de la Sociedad Rural de Durazno. 

 

Ignacio Russi es presidente de la Sociedad Rural de Durazno (SRD), productor ganadero, ingeniero agrónomo e integra el área Técnica-comercial de la Unión Rural de Flores, donde se encarga del desarrollo de la región este de Uruguay.

¿Cómo analiza el ejercicio ganadero que acaba de cerrar?

Muy bien. En general es un negocio que está bien dinámico, con cosas positivas, con muchos negocios, lo que es bueno. En general el ganadero está conforme por cómo se ha valorizado su producción, más allá de algún percance productivo, como la seca de primavera y verano, y el retraso en el crecimiento de las pasturas en invierno. 

A pesar de eso hubo buenos resultados económicos, en términos generales, por un repunte importante de los precios, que ayudó mucho.

¿Hay que prestarle más atención a estas crisis climáticas que se dan cada vez más seguido?

Sí, hay que preverlas, planificar y tecnificarse. Hay medidas de bajo costo y de gran impacto productivo. Es parte de la profesionalización de los establecimientos, de la producción. 

En la agricultura lo tomamos en cuenta, vemos los pronósticos y actuamos en consecuencia. En ganadería hay que hacer lo mismo, tener reservas, no se puede hablar de emergencia después de tener una seca arriba. Debemos hablar de prevención.

¿Nota que hubo un cambio importante en la producción ganadera en los últimos años?

Sí, hubo una aceleración de los diferentes circuitos productivos. Eso se ve en los niveles de extracción, en la calidad de los ganados. Hubo un cambio. El productor es muy sensible a las demanda cuando se acompaña con precio. 

Por lo tanto, creo que hubo un cambio tanto en la velocidad de producción como en la calidad del producto.

¿Qué aspectos habría que ajustar para seguir en ese camino?

Es parte de lo que venimos hablando en la gremial. Ver cómo hacer para que este crecimiento se transforme en desarrollo. Porque el crecimiento de uno o dos años muchas veces no permite desarrollar el establecimiento o la propia actividad. 

Es parte de la planificación, de sumarle valor agregado a la producción. En ese sentido van las certificaciones. Hay que saber medir, y medir cada vez más. Hay muchas cosas a las que podemos prestarles atención para mejorar el negocio, que no son costosas y al mismo tiempo permiten aumentar la eficiencia.

Recientemente realizaron una jornada sobre certificación en Santa Bernardina, ¿cuáles fueron las conclusiones?

Fue una aproximación al tema. En febrero, en la Expo Durazno, tuvimos una primera aproximación sobre las certificaciones desde el punto de vista de la industria, y ahora queríamos una visión desde el punto de vista de las empresas certificadoras y del productor.

Queríamos ver cómo podemos certificar nuestra producción a lo largo de toda la cadena, y convocamos a Patricia Rovella, de LSQA, y a Sebastián Olaso, que es un productor amigo que siempre nos da una mano para poder explicar su experiencia, con ejemplos bien claros de los procesos en su empresa. 

Bajamos a tierra un ejemplo de qué son las certificaciones y por dónde pueden venir. Fue un puntapié inicial, tendremos más charlas, donde se tocarán varios temas, como producción natural, sanidad y bienestar animal. 

El bienestar animal es un punto importante a tratar con todos los productores, debemos poner el tema sobre la mesa, para que podamos evaluarlo porteras adentro, y ver cómo estamos. 

Nos parece que estamos bien, que vamos mejorando, pero cuando viene una certificadora a ver cómo estamos haciendo las cosas siempre hay un puntito para corregir, y está bueno que el productor empiece a trabajar en ese sentido, por su propia voluntad, sin que nadie lo obligue. 

Creo que todo esto es parte de la profesionalización de los sistemas. Poner el tema sobre la mesa y que no nos parezca extraño que haya gente hablando de bienestar animal o de certificación carbono neutro. Los propios productores tenemos que ser los punta de lanza para mejorar el sistema. 

¿Es mejor que este camino lo recorra cada productor, de forma independiente y voluntaria, o es preferible hacerlo a nivel de la ganadería de todo el país?

Lo ideal sería que se pudiera certificar a todo el país, pero hacia eso vamos cuando sumamos cada granito. Pero también entiendo que cada productor es dueño de tomar sus decisiones y sabrá hasta dónde le conviene o no, y si lo quiere hacer o no. 

Hay productores que solo certifican si una industria o el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) lo obligan. Espero que esto no sea así, y que tengamos la suficiente madurez para ponerle números a las cosas que ya hacemos, porque ya tenemos carne natural, ya tenemos buenas prácticas de manejo, tal vez solo haya que mejorar algunas pequeñas cosas. Pero creo que debemos madurar e ir solos en ese sentido. 

En Durazno se originó el actual conflicto sindical de la industria frigorífica, ¿cómo analiza esa situación?

Es parte de la madurez que tiene que tener el sector para laudar diferencias, que siempre van a haber. Como en todos los órdenes de la vida, en esto todos los actores debemos tener la madurez suficiente para ver qué caminos recorrer, para que nadie sufra y todos prosperen. Porque en definitiva todo el mundo trabaja para prosperar, los obreros de las industrias, los productores y todos los que estamos en la cadena.

Tenemos que transitar hacia diálogos que no se corten, formas de trabajo que no perjudiquen la imagen del país, que es muy importante. 

Siempre habrá ruidos y discusiones, pero el tema está en cómo las solucionamos, siendo conscientes de la cadena productiva en la que estamos y de su importancia en el mundo.

¿Cómo analiza el planteo de la Intendencia de Paysandú sobre la caminería rural?

Pertenecemos a la Federación Rural y apoyamos su postura. Por lo tanto, estamos en desacuerdo con este planteo del intendente de Paysandú. 

En Durazno trabajamos de forma dinámica con la intendencia. Siempre estamos en contacto con la dirección de Obras y tratamos de dar una mano indicando dónde hace falta poner en condiciones los caminos.

Cuando llueve los caminos de tierra se rompen todos juntos, y nunca hay maquinaria suficiente para arreglarlos al mismo tiempo. Por lo tanto, tenemos que ir hacia otro tipo de caminos, bituminizados. 

No estamos de acuerdo con más impuestos. Hay mucho para trabajar en eficiencia dentro de las intendencias, pero también debemos dar una mano, para financiar estas obras o maquinaria. 

Creo que no basta con pagar impuestos para que se compren materiales y máquinas niveladoras de tierra, sino que tenemos que ver cómo se gasta eso, para que mejoren las obras y que los caminos duren un poco más.

Es muy importante el desarrollo del interior, que va por las rutas, por eso es muy importante tener caminos de calidad. Pero la forma no es la que se plantea en Paysandú, de seguir poniéndole impuestos a la gente que trabaja. 

¿Cómo está la problemática de la garrapata en Durazno?

Compleja. Se está trabajando mucho. La SRD y el MGAP hicieron charlas sobre este tema, se trabaja con las forestales. Es un tema porteras adentro pero también implica a los vecinos. Por eso hay que concientizar a todos.

¿Y la problemática de los perros cómo sigue?

Estamos trabajando con el Instituto Nacional de Bienestar Animal (Inba). En las actividades que conglomeran a mucha gente de la ciudad pudimos repartir folletos informativos sobre la tenencia responsable de los perros. 

Hay una parte de educación, que es importantísima. Cada uno de nosotros tiene que aprender a tener de forma responsable nuestras mascotas. 

Y después hay un tema importante, al que nadie le quiere hincar el diente, que es el control de la población de perros. Es importante lo que se viene haciendo, pero es insuficiente. 

Hay medidas locales, dentro de los establecimientos rurales, para que cada uno maneje de forma consciente sus perros. Pero después hay una zona incontrolable que es el entorno de los pueblos. Ahí todavía no se ha podido actuar a fondo, porque hay una opinión pública bastante diversa y la parte política no termina de hacer pie en este tema.

Más allá de todos estos temas particulares, ¿qué espera para el futuro de la ganadería?

Somos visceralmente positivos. Nos gusta el campo, donde vivimos y tenemos nuestra familia. El futuro depende de nosotros primero, de trabajar mucho y todos los días, para que los sectores anden. 

Tuvimos la oportunidad de decírselo al presidente de la República (Luis Lacalle Pou), que necesitamos un gobierno que nos deje trabajar y que no sea una carga. 

Es importante la diversificación de los rubros, todos tienen que andar, y es una forma de estabilizar ingresos y mejorar la ecuación total.

Soy muy positivo porque el mundo necesita alimentos como los que producimos, cada vez más naturales, y podemos agregarles valor. Tenemos muchas facilidades para lograr todo esto, pero tenemos que saber diferenciarnos en calidad y mostrarnos. Este es el mejor momento para hacerlo, aprovechando todas las herramientas de comunicación que tenemos disponibles, como las redes sociales.

Tenemos que transformar todo este crecimiento en desarrollo, para que venga la salud y la educación al medio rural. 

 

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