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Jerarca de la UE intenta acelerar firma del acuerdo con el Mercosur

Tras visitar Uruguay y Argentina en los últimos días, Josep Borrell escribió que estrechar el vínculo con el Mercosur “se vuelve urgente en un momento de crecientes tensiones geopolíticas”.

 

Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, visitó ambos países sudamericanos en los últimos días y escribió lo siguiente:

Esta semana, copresidí una reunión ministerial UE-CELAC en Buenos Aires. Antes de este evento, conocí a muchos líderes uruguayos y argentinos. Ambos países son socios clave para acercar a América Latina y Europa: un objetivo que persigo desde el inicio de mi mandato pero que se vuelve urgente en un momento de crecientes tensiones geopolíticas.

Uruguay, un país de 3,5 millones de habitantes, es una democracia estable con un modelo social desarrollado, lo que lo convierte en uno de nuestros socios más cercanos en América Latina. Si bien las relaciones UE-Uruguay son estrechas, mi visita fue la primera bilateral de un AR/VP. Me reuní con el Presidente Luis Lacalle Pou, la Vicepresidenta y Presidenta del Senado Beatriz Argimón, el Ministro de Relaciones Exteriores Francisco Bustillo y la Ministra de Economía Azucena Arbeleche.

La UE, con diferencia, el mayor inversor en Uruguay

La UE es, con mucho, el mayor inversor en Uruguay, con el 40% del stock de Inversiones Extranjeras Directas en el país y estas inversiones han crecido rápidamente en los últimos años. Más de 600 empresas de la UE operan en sectores clave: pulpa de madera, logística, banca, telecomunicaciones y turismo. 

En 2019, la papelera finlandesa UPM inició la construcción de una planta de celulosa adicional y una nueva terminal portuaria especializada, por valor de 3.000 millones de euros, lo que la convierte en una de las mayores inversiones privadas en la historia de Uruguay.

La celulosa representa casi el 50% de las exportaciones uruguayas a la UE. Visitamos la nueva e impresionante terminal portuaria, inaugurada por el presidente Lacalle Pou a principios de octubre. 

El Estado uruguayo acompañó estas inversiones con una nueva vía férrea de 300 km, que une la planta de celulosa y el puerto. 

Este es Team Europe en acción: empresas de cuatro estados miembros de la UE participaron en estos proyectos, combinando industrialización, conectividad e innovación.

En términos comerciales, sin embargo, China se ha convertido en el principal mercado de exportación de Uruguay y el gobierno uruguayo, cansado de esperar el acuerdo UE-Mercosur, pretende negociar un tratado de libre comercio bilateral con China. 

Debemos darnos cuenta de que si no tomamos medidas para fortalecer nuestros lazos con América Latina rápidamente, otros tomarán nuestro lugar. 

Sin embargo, si China se ha convertido en el mayor comprador de productos agrícolas uruguayos, seguimos siendo nosotros quienes ayudamos a traer capital productivo y tecnologías al país.

Uruguay líder en energías renovables

Uruguay es también líder mundial en energías renovables gracias a un régimen de inversión estable y favorable. Su producción de energía proviene casi en su totalidad de fuentes renovables (97%), debido en particular a las importantes capacidades hidroeléctricas. 

Uruguay también pretende desarrollar una producción de hidrógeno verde. La empresa alemana Enertag ha anunciado recientemente una inversión de 800 millones de dólares para producir 15.000 toneladas de hidrógeno verde al año. En Uruguay, y más ampliamente en América Latina, existen grandes oportunidades para el desarrollo de la energía verde, para avanzar en la transición verde global.

En Uruguay, y más ampliamente en América Latina, existen grandes oportunidades para el desarrollo de la energía verde, para avanzar en la transición verde global.

Después de Uruguay me fui a Argentina con la que tengo una relación personal especial: es el país donde nació mi padre. Tuve la oportunidad de conversar sobre temas bilaterales y globales con el Presidente Alberto Fernández, la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el Ministro de Relaciones Exteriores Santiago Cafierio, el Presidente de la Cámara de Diputados y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Larreta. Antes de irme, también me reuniré con el Ministro de Economía Sergio Massa.

(…)

Tanto en Uruguay como en Argentina discutí la guerra rusa contra Ucrania y sus consecuencias. Ambos países han apoyado mucho a Ucrania en la Asamblea General de la ONU y otros foros multilaterales. 

Mis interlocutores confirmaron su firme compromiso de defender la integridad territorial de Ucrania. También están dispuestos a trabajar por la paz y ayudar a poner fin rápidamente a esta guerra.

La guerra de agresión rusa refuerza la urgencia de fortalecer los vínculos entre la UE y América Latina para preservar un orden internacional basado en el derecho internacional.

La guerra de agresión rusa refuerza la urgencia de fortalecer los vínculos entre la UE y América Latina para preservar un orden internacional basado en el derecho internacional, el respeto a la integridad territorial de los estados y los derechos humanos fundamentales. 

Europa también está buscando socios confiables no solo en energía y productos básicos, sino también en cadenas de valor industriales y de alta tecnología para fortalecer nuestras respectivas autonomías estratégicas. Sin duda, hay margen para aumentar el comercio y la inversión entre la UE y los países de ALC.

América Latina espera de nosotros no solo palabras sino acciones

Mis interlocutores uruguayo y argentino comparten la idea de que este fortalecimiento sería de nuestro interés común. Sin embargo, no solo esperan de nosotros palabras sino también acciones. Se trata principalmente de la culminación del acuerdo UE-Mercosur, que venimos negociando desde hace 20 años. 

En mi opinión, es mucho más que un acuerdo comercial; es la forma de concretar este vínculo estratégico entre Europa y América Latina. 

La pelota está en nuestra cancha: estamos trabajando para presentarle al Mercosur una propuesta de “instrumento adicional”, buscando aclarar los compromisos mutuos en temas como la deforestación, la preservación de la biodiversidad y la implementación del Acuerdo de París.

Habiendo descuidado a América Latina durante demasiado tiempo, la Unión Europea no tiene más tiempo que perder. Mis interlocutores uruguayos y argentinos me lo dejaron muy claro. Este tema también estuvo en el centro de las discusiones durante las reuniones de la CEPAL y UE-CELAC. 

Fuente: https://www.eeas.europa.eu/ (sitio oficial de la Unión Europea).

Lacalle Pou: “La mejor manera de proteger a mi pueblo, a mi nación, es abriéndome al mundo”

En la cumbre del Mercosur, en Paraguay, el presidente uruguayo defendió las negociaciones de un TLC con China.

 

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, participó en la 60.ª Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, que se desarrolló este jueves 21 en Luque, Paraguay. En su intervención, remarcó la política uruguaya de avanzar en acuerdos bilaterales con otros estados, y que esto no es en contra del bloque. Además, abogó por el sinceramiento, el entendimiento y la comprensión entre las naciones.

El mandatario expuso en la sesión plenaria del Mercosur, tras la apertura del jefe de Estado de Paraguay, Mario Abdo Benítez, el informe de la presidencia pro tempore del bloque de ese país, a cargo del canciller Julio César Arriola, y las intervenciones de los mandatarios de Argentina, Alberto Fernández, y Brasil, Jair Bolsonaro.

En su discurso, el presidente uruguayo agradeció la hospitalidad del pueblo paraguayo y el trabajo del estado anfitrión. Además, celebró el regreso a las reuniones presenciales, que otorgan más posibilidades de participación en el bloque regional. “Venimos siempre con actitud positiva y constructiva”, señaló.

Lacalle Pou manifestó que es importante que estos encuentros sirvan para sincerar las visiones de cada país y resolver las cuestiones que demandan diálogo. “La madurez de la relación entre naciones, entre estados, es la capacidad de resolver tensiones”, afirmó.

También sostuvo que, para concretar este tipo de acciones, los integrantes deben comprender y ser comprendidos, dentro de los parámetros que la organización establece. Además, celebró el acuerdo que se logró con Singapur y lamentó el “escaso avance” en las negociaciones con la Unión Europea, a la que calificó como un socio natural para el Mercosur.

Asimismo, se refirió a las agendas bilaterales entre los países y, sobre este punto, resaltó, con Argentina, el monitoreo conjunto de los cursos de agua y el progreso en las gestiones por el puente que unirá Bella Unión y la localidad de Monte Caseros; con Brasil, la firma de acuerdos que conciernen a las zonas francas y la obra de la hidrovía de las lagunas, y con Paraguay, los convenios complementarios en geopolítica. “Tenemos el sueño de ser la salida al mar de Paraguay”, indicó.

Luego, Lacalle Pou expresó la voluntad de Uruguay de negociar de forma bilateral con otros estados y que durante todos los foros virtuales del bloque en el contexto de la pandemia de COVID-19 había manifestado el deseo del Gobierno en este sentido.

Sobre este punto, coincidió con lo declarado por el canciller brasileño, Carlos Alberto França, en la Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común del Mercosur, desarrollada este miércoles 20, en cuanto a llevar adelante un proceso de modernización y flexibilización del organismo regional.

El mandatario también se refirió a la culminación del estudio de factibilidad para iniciar las negociaciones de un tratado de libre comercio con la República Popular de China y confirmó que en los próximos días equipos técnicos de ambos países comenzarán el trabajo con ese objetivo. “Avanzada esa etapa, lo primero que queremos hacer es hablar con los socios del Mercosur, es ir todos juntos”, sostuvo.

También remarcó que la voluntad de Uruguay, que proviene de gobiernos anteriores como política de Estado, es avanzar en este acuerdo con China y, si es posible, con los socios regionales, mejor. “Es un sentir nacional”, aseveró.

El mandatario explicó la tranquilidad que le asiste al Gobierno el hecho de que, al dar estos pasos, no vulnera ni erosiona la organización. “Si nos entendemos, nos cuidamos y nos comprendemos”, expuso, y solicitó comprensión.

Asimismo, Lacalle Pou informó que la agenda de inserción internacional de Uruguay incluye otras negociaciones en curso y que en todos los casos se informará debidamente a los integrantes del Mercosur. “Como lo hicimos con China, lo vamos a hacer con otros países y otros bloques”, señaló.

Al finalizar, aludió al concepto de protección. “La mejor manera de proteger a mi pueblo, a mi nación, es abriéndome al mundo”, concluyó.

Luego de la intervención de los presidentes y representantes, Paraguay traspasó de manera formal la presidencia pro tempore del Mercosur a Luis Lacalle Pou, quien recibió el martillo de madera que representa la autoridad del bloque.

El mandatario uruguayo estuvo acompañado por el canciller, Francisco Bustillo; la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, y el prosecretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés.

Lacalle Pou visitó Expo Internacional de Mariano Roque Alonso

Tras su presencia en la Cumbre de Presidentes del Mercosur, Lacalle Pou visitó la 39a. edición de la Expo Internacional en la sede de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), en la ciudad de Mariano Roque Alonso.

El mandatario uruguayo recorrió las instalaciones del evento acompañado por el prosecretario de Presidencia, Rodrigo Ferrés, y los ministros de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, y de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche.

La expo es una feria internacional de ganadería, industria, agricultura, comercio y servicios organizada por la Unión Industrial Paraguaya y la Asociación Rural del Paraguay.

Fuente: Presidencia.

“Con suerte, entre este año y 2023 podremos cerrar el capítulo del TLC entre la Unión Europea y el Mercosur”

Entrevista con Daniel Belerati, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF). Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG. 

 

¿Cómo analiza la actividad de la industria frigorífica en lo que va de 2022?

Con una faena históricamente récord. Ya la del año pasado fue la más alta de la historia en Uruguay, y estos primeros cuatro meses van en esa misma dirección. Se han faenado volúmenes muy interesantes; y además con una colocación muy fluida en el mercado internacional, principalmente en China. Podríamos decir que el complejo está funcionando correctamente. 

Hay materia prima, aunque no toda tiene la calidad deseada, porque los animales no están prontos. Uno percibe que hay una cantidad de productores que apuran las circunstancias del mercado ante el temor de una baja en el precio, porque estamos en niveles récord para la región y también comparado con el resto del mundo.

Todos están apretando el acelerador a fondo; ojalá dure este buen momento.

¿Cómo están sorteando los problemas logísticos en China?

Está muy complicado ese tema. La crisis sanitaria en Shanghái nos ha pegado duramente, por el tiempo en que estuvo cerrado el puerto, con el desvío de contenedores a otros puertos de China y de países vecinos. Todo eso enlenteció la cadena de aprovisionamiento. 

Es un problema serio. Ojalá China pueda dominar rápidamente los brotes de covid. Es algo de lo que Uruguay no es responsable, sino que es parte de los países perjudicados por esa situación. 

¿Y cómo viven la problemática en el puerto de Montevideo?

Esa situación está cambiando a castaño oscuro. Los problemas logísticos atribuibles al Uruguay son extremadamente serios. 

Conseguir un contenedor vacío es como sacar la grande, no porque no esté en el puerto, sino que hay que ver cuándo lo entregan, de qué forma, si no hay un paro que nos afecte. 

Después, cargar un contenedor lleno genera las mismas incertidumbres. Hay barcos que ya han salteado la escala por Montevideo. 

Creo que los privados tenemos que empezar a encarar nuestra visión de fondo. El monopolio que está ejerciendo el puerto de Montevideo en la economía del país es realmente grave

Estamos evaluando alguna situación. Hoy se presentaba un buque que va a poder llevar camiones con contenedores al puerto de Buenos Aires. Esa es una buena medida, una situación alternativa. No tiene el volumen que la carne necesita pero es una buena alternativa. 

Hace algunos meses un consorcio europeo me planteó la posibilidad de reflotar el puente Colonia-Buenos Aires. No es algo nuevo. Hubo un análisis de factibilidad, después por problemas políticos y económicos el tema quedó congelado. 

Ante estos problemas volví a tomar contacto con estos europeos para ver si realizamos de nuevo el estudio de factibilidad, complementando lo que inicialmente era el tránsito de turistas, para además asegurarle una salida y entrada fiable y permanente para las mercaderías. 

Uruguay exporta US$ 12.000 millones por año, e importa unos US$ 9.000, son más de US$ 20.000 millones, que generan un movimiento logístico muy grande. Eso se puede justificar con un peaje razonable. 

Algo tenemos que hacer porque Uruguay está perdiendo con estas medidas, con este puerto el país está colgado de un pincel

Le vendemos mercadería enfriada a Europa, que tiene que llegar en una fecha predeterminada, porque si se llega en otra fecha el arancel es altísimo. 

Hay una cantidad de cosas que están en manos de un puerto que no da las garantías necesarias. Todo esto provoca disconformidad de los clientes y pérdida de confianza en Uruguay como proveedor. 

Recuerdo que en la década de 1970 el puerto de Montevideo fue declarado “puerto sucio”, por las medidas gremiales que se tomaban. Y en aquel momento, el puerto que se declaraba sucio pasaba a tener una tarifa que era prácticamente el doble que la de aquellos puertos que eran considerados eficientes y operativos. 

Eso terminó con la Ley de Puertos, terminó con ANSE (Administración Nacional de los Servicios de Estiba) que era arcaico y nos provocaba a todos los importadores y exportadores problemas muy serios. Esta es una situación similar.

No está más ANSE, pero estamos en el mismo problema. Tenemos costos más altos desde el punto de vista del manejo de los contenedores por las terminales. La Terminal Cuenca del Plata es más cara que el puerto de Buenos Aires, que el del Río Grande, que el de Santos y muchísimo más cara que el puerto de Valparaíso. 

A todo eso hay que sumarle los costos de la Administración Nacional de Puertos (ANP), que no son competitivos. En síntesis, estamos perdiendo por todos lados, por los costos y por la falta de fiabilidad. 

Entonces, hay que buscar soluciones, hay que ser creativos. Afortunadamente en el mundo hay gente que está dispuesta a invertir y habrá que explorar alternativas. 

Tal vez debemos olvidarnos del sueño de que Montevideo fuera el puerto hub del sur del continente, y empezar a transitar el camino de la competitividad, la eficiencia, apoyando a los exportadores e importadores. 

Así como hay una gran dependencia del puerto, también la hay con el mercado chino, ¿cómo analizan ese tema?

Es un riesgo muy grande. Es altamente peligroso depender de un solo mercado, y no lo digo por China. De cada US$ 4 que exporta Uruguay más de uno corresponde a carne y productos cárnicos, y más del 60% de las exportaciones de ese producto van a un solo mercado, que en este caso es China; eso es algo altamente peligroso. 

Razones comerciales, sanitarias, económicas, financieras, políticas, cualquier cosa que afecte ese relacionamiento implicaría un gran golpe para toda la cadena. Por eso es imperioso abrir otros mercados, y eso va también de la mano de mejorar el acceso a los mercados. 

En la medida que se pueda acceder de mejor forma a Japón, a Corea, a Estados Unidos, a Canadá, eventualmente a la Unión Europea, nos va a bajar el riesgo al que estamos expuestos y nos preocupa. 

Esta preocupación no es por aspectos puntuales. Nos preocupa como nos preocupó en 2007, cuando le vendimos más de 120.000 toneladas a Estados Unidos por fuera de la cuota; o en 2008, cuando le vendimos a Rusia casi 200.000 toneladas de carne. 

Siempre que pasan esas cosas nos preocupa. Ahora se está dando esa circunstancia. Por eso tenemos que buscar mejorar y ampliar el acceso de Uruguay a los diferentes mercados.

¿La invasión de Rusia a Ucrania podría acelerar la firma del tratado entre la Unión Europea y el Mercosur?

Lo que venimos planteando, con honestidad, es que no hay continente más natural que Sudamérica. Las acusaciones de los productores franceses y polacos, que después hicieron eco en holandeses y en la Unión Europea misma, con respecto al maltrato del ambiente en Sudamérica, fueron una disculpa política. 

Ahora están necesitando carne, los productores más eficientes de carne del mundo están en el Mercosur, y es cuestión de tiempo para que ellos reaccionen. 

Hemos sido muy coherentes los países de América del Sur con la invasión de Rusia a Ucrania, reaccionando de la forma correcta. 

Al final del día lo importante es que sinceremos las cosas y que este TLC cristalice rápidamente, porque está liquidado desde el 30 de junio de 2019, solo faltan meros detalles.

Con suerte entre este año y 2023 podremos cerrar el capítulo del TLC entre la Unión Europea y el Mercosur, de una vez por todas.

¿Hay alguna fecha estimada para la firma del TLC con China? 

No. Sabemos que están trabajando, pero viene atrasado con respecto a nuestras expectativas. 

¿Un TLC con Turquía generaría alguna oportunidad de negocios para la carne?

Turquía ha tenido un comportamiento internacional en materia de carnes que es absolutamente incompatible con un mercado libre y competitivo. 

Ese país está aplicando un arancel del 225% a la carne sin hueso, la que habilitarían pero mantienen ese arancel; y por otro lado tienen a la mayor cantidad de categorías de ganado en pie entre 0% y 40% de arancel. Eso no es serio. 

Y sabemos que cuando Turquía ha hecho TLC hace concesiones en un sentido y no en el otro, siempre protegiendo su poder negociador. Ojalá se haga un TLC con Turquía, pero el futuro de la carne uruguaya no pasa por ahí.

¿Cómo ve al Mercosur?

Con mucha preocupación. El Mercosur para la carne vacuna uruguaya ha sido un retroceso, desde que se firmó en 1991. De ahí para acá la carne vacuna uruguaya ha sido beneficiada por el Mercosur en absolutamente ningún sentido. 

Es una pena que siga con esta actitud. Cuando uno mira lo que ha evolucionado Chile y lo que hemos evolucionado en Uruguay, y se da cuenta del retroceso que implica el Mercosur para los productos más legítimos que tenemos. Y por más fuerza que hacemos no nos dejan sacarnos el bozal. 

¿El sistema de engorde a corral llegó para quedarse?

Sí. En el mundo la carne terminada a corral es la más apreciada, por su terneza, color de su grasa y marketing. Hay un movimiento nuevo, vinculado a la carne de pasturas naturales, pero la carne a corral sigue siendo un negocio de trascendencia.

Y el corral uruguayo, que es libre de hormonas, cumple con los dos requisitos: calidad del producto, color de la grasa, terneza, palatabilidad. La carne uruguaya de corral es natural, a cielo abierto, en predios absolutamente controlados. 

La carne a corral tiene un mercado vigente y un potencial enorme.

Comer carne en Argentina, más barato que en Brasil, Chile y Uruguay

Un informe de Fundación Mediterránea reveló que si bien la brecha se viene cerrando, consumir carne en Argentina sigue siendo más barato que en Brasil, Chile y Uruguay. En promedio el valor del kilo va de US$ 8,24 y US$ 9,54 y advierten que la diferencia en los valores radica en los tipos de cortes.

 

El precio de la carne en Argentina es el más bajo en comparación con Uruguay, Chile y Brasil, según revela un estudio de la Fundación Mediterránea. En promedio el valor del kilo va de US$ 8,24 y US$ 9,54, y según explica el reporte, las diferencias de valores en dólares se debe más que nada a que los cortes de comparación no son iguales en cada país.

Si bien la comparativa sigue estando a favor de Argentina, el reporte advierte que la brecha con los países vecinos se viene cerrando. En la comparación con Uruguay y Argentina, se incluyeron 15 cortes de carne bovina nivel consumidor final que los mismos para ambos países.

“En febrero de 2022, el precio medio de esta canasta de cortes era de US$ 8,75 el kilo en Uruguay y de US$ 8,24 en Argentina, es decir, en promedio, la carne argentina era 6% más barata” dice el reporte.

El informe señala que “esta brecha de precios se viene cerrando, considerando que promedió un 27% en 2020 y un 11% en 2021, siempre a favor de Argentina”. No obstante plantea que “en otros años, la carne era más cara en Argentina, por caso, un 18% más en el 2015 y un 8% más cara en el 2016”.

Por otra parte, en la comparación entre Chile y Argentina se incluyen 13 cortes de carne bovina nivel consumidor final. “Se observa que, en febrero de 2022 el precio medio de esta canasta en el país trasandino era de US$ 11,65 por kilo, mientras que en Argentina de US$ 9,52”, dice el trabajo. De ese modo, la carne bovina era un 18,3% más barata en Argentina que en Chile.

“Aquí también se encuentra que la brecha sigue siendo favorable a Argentina, aunque se ha reducido un poco considerando que en los últimos tres años (2019-2021) estuvo en el orden del 30% promedio”, dice el trabajo.

Para el caso de Brasil la comparación se tuvo que hacer a partir de relevamientos de supermercados en la segunda mitad de marzo.

“La conclusión más importante es que Argentina se mantiene con el precio más bajo de los 4 países analizados, al igual que en relevamientos anteriores”, concluye la investigación.

“En la comparación con Uruguay se observa que la brecha de precios que venía siendo muy favorable a Argentina en los últimos 4 años (2018-2021) se ha ido cerrando; en efecto, si bien Argentina sigue siendo más barata que su vecino, la diferencia es hoy bastante estrecha”, indica el trabajo.

Por otro lado, se recuerda que el precio de la carne bovina es “un tema relevante, particularmente considerando la prohibición de exportaciones que rige para 7 cortes hasta 2023 y otras intervenciones del gobierno sobre el comercio exterior de carne bovina, en el que uno de los argumentos frecuentemente esgrimidos en los fundamentos de este tipo de políticas es justamente contener los precios internos del producto, en la consideración que la dinámica del sector externo lleva los valores a niveles demasiado altos y que, por tanto, se requiere desconectar, al menos parcialmente, ambos mercados”.

 

Fuente: negocios.com.ar

“Tiendo a estimar que el escenario es más parecido al de 2003 en adelante, cuando el ciclo de precios siguió alto por un tiempo”

Entrevista con el economista Aldo Lema. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

 

¿Qué dejó el año 2021 en términos económicos?

Se consolidó el rebote de la economía mundial, extraregional, con un alto crecimiento en torno al 6%, liderado por el impulso que traía China desde el año anterior, y por el crecimiento que tuvo Estados Unidos y otros países desarrollados. 

Y eso, junto con las tendencias de la revaluación del yuan, mantuvo los precios de las materias primas en niveles altos, que junto a las condiciones financieras expansivas significaron un panorama favorable para países como Uruguay, que en general es favorecido en la región. 

El entorno extraregional fue muy positivo y probablemente esto se mantenga en 2022. Argentina y Brasil siguieron con un panorama que desde el punto de vista del crecimiento y los problemas macroeconómicos fueron favorables para Uruguay, pero tampoco impactaron significativamente por las fronteras cerradas. 

Por otro lado, sobre todo desde Argentina, hubo impactos positivos asociados a la migración hacia Uruguay durante el año pasado.

Uruguay recuperó los niveles de actividad y empleo en el segundo semestre, redujo su déficit fiscal, que probablemente estará cerca de 4,8%, ayudado por la diferenciación dentro de la región. Todo esto permitió que la calificadora de riesgo Fitch mejorara a fin de año la perspectiva de la calificación crediticia de Uruguay, de negativa a estable.

Fue un panorama que estuvo en línea con las expectativas más optimistas, que probablemente signifique un buen punto de partida para 2022. 

¿Es optimista en relación a la economía global para este año?

Si bien el escenario no va a ser tan favorable como en 2021, sigue siendo positivo. La economía sigue creciendo por encima de su promedio histórico, y el yuan sigue revaluándose, lo que mantiene el precio de las materias primas en niveles históricamente altos.

Si bien las condiciones financieras van a ser menos expansivas, porque la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) irá subiendo las tasas de interés, las condiciones seguirán siendo muy benignas, sobre todo para países con bajo riesgo país, como Uruguay.

El impulso de fuera de la región ayuda a que los problemas que tienen Argentina y Brasil no se vean amplificados. Si eventualmente en el futuro cambia el escenario extraregional, Argentina y Brasil sufrirían mucho más, porque sus problemas locales amplifican un entorno global más adverso. Pero eso no parecería que fuera a ocurrir en 2022, quizás pueda ocurrir en 2023.

¿Y para Uruguay que se puede esperar en 2022?

Uruguay sigue recibiendo un viento a favor desde fuera de la región, porque desde la región es más bien negativo. Pero la región se ha vuelto menos influyente en el país. En estos dos años Uruguay perdió dependencia de Argentina y de Brasil e incrementó su dependencia de China y Estados Unidos.

Después de que el año pasado probablemente la economía se expandiera 4,5%, por encima de las proyecciones privadas y de las del propio gobierno, para 2022 es esperable una cifra de entre 3% y 5%. 

El rango es amplio por las incertidumbres, que pasan por la evolución de la pandemia. El escenario base es que se irá moderando después de superados los contagios de la variante Ómicron. En países como Sudáfrica, Inglaterra y otros empezó a ceder y eso probablemente también ocurra en Uruguay en las próximas semanas.

El otro escenario de incertidumbre es el ajuste de las tasas de interés de la FED. Hay que ver hasta qué nivel se ajustan, cómo se materializan y el impacto que podría tener. Aunque está bastante internalizado y hasta a veces sobredimensionado el impacto que se plantea.

 

“El entorno extraregional fue muy positivo y probablemente esto se mantenga en 2022”

 

Si bien hay incertidumbres y riesgos, y eso hace que el rango de crecimiento a esta altura del año todavía sea amplio (2%), no es descartable que el crecimiento de Uruguay vuelva a estar cerca de 4,5% en 2022, por el impacto de algunos factores locales como la segunda planta de UPM.

Pero en principio el rango es amplio y el escenario se percibe favorable, con una recuperación adicional del empleo. Probablemente también haya una reducción del déficit fiscal, con una recuperación adicional de los salarios reales y probablemente el desafío sea mayor en materia inflacionaria. 

Lejos de que los precios de los commodities vuelvan a bajar, se vieron precios más firmes, y eso tiene dos consecuencias. Una es muy positiva para Uruguay, en términos de exportaciones y desempeño del sector agropecuario y forestal; pero también tiene un efecto en la inflación y puede hacer más desafiante la meta de moderación, como se planteó el Banco Central del Uruguay.

¿Los precios de los commodities podrían mantenerse en niveles altos como hasta ahora?

Hay un debate sobre si el escenario actual se parece al de 2013-14 en adelante, cuando la FED ofreció estímulos y el superciclo de los precios altos de los commodities se terminó; o si estamos en un escenario más parecido al de 2003 al 2007, cuando el superciclo empezó, y a pesar de que la FED fue subiendo las tasas, los precios de las materias primas se afirmaron, por el buen crecimiento mundial.

China muestra señales incipientes de aceleración y tiendo a estimar que el escenario es más parecido al del 2003 en adelante, cuando el ciclo de precios siguió alto por un tiempo; aunque tal vez no sea de 11 o 12 años, como fue aquel.

En 2022 veo crecimientos de la economía mundial, por encima de su promedio histórico, y la reaceleración de China, con nuevos estímulos que implementó en las últimas semanas. 

China tiene la inflación controlada y no desplegó tantos estímulos durante la pandemia, más bien fue prudente en términos de expansión fiscal, monetaria y crediticia. 

 

“No es descartable que el crecimiento de Uruguay vuelva a estar cerca de 4,5%”

 

Esa es una diferencia en relación a la salida de la crisis de 2008-09. China parecería tener más estímulos disponibles para aplicar, porque no los usó tan intensamente. 

La valorización del yuan podría continuar. Desde el punto de vista de los commodities hoy es la moneda más relevante, y todo eso podría sostener los precios en niveles altos.

Es muy probable que el ciclo madure y que hayan riesgos de corrección, cuando las tasas de interés crucen un umbral que sea realmente restrictivo. La FED empezará a subir las tasas de interés en marzo, lo irá haciendo de forma más o menos continua, pero parece distante el momento en que cruce un umbral. 

Todavía no sabemos cuál es ese umbral, puede ser 2,5% o más, donde se vuelva un freno para el crecimiento mundial, los precios de los commodities y los países emergentes.

No necesariamente será un año de alzas adicionales de precios, sobre todo de alimentos y aquellos relacionados con el sector agropecuario y forestal. Es probable que por la normalización en la movilidad el precio del petróleo continúe subiendo; no parece que habrá una regresión rápida. 

Lo que pasó en estas primeras semanas de 2021, con precios firmes y algún sesgo alcista, es consistente con los fundamentos que describía. 

¿Qué expectativas le genera el probable acuerdo comercial entre Uruguay y China?

Es positivo desde el punto de vista comercial, por un eventual incremento del comercio, una ganancia en términos de intercambio por una reducción de los aranceles, un acceso más estable a ese mercado, reglas que podrían percibirse a la larga como menos cambiantes. 

Pero más importantes son los efectos dinámicos. El hecho de que Uruguay quede más vinculado a un país que debería tener un crecimiento alto y estable en la próxima década. También podría traducirse en señales o efectos sobre un menor riesgo país, por la asociación con un líder global estable. Y eventualmente con inversión extranjera.

Estos aspectos que se añaden a lo puramente comercial, suelen ser los más importantes a la larga y los más difíciles de medir previamente. El efecto en términos de riesgo país, el acuerdo con un socio estable y con las reglas comerciales como las que brinda un tratado de esta naturaleza, tiene menor probabilidad de cambio. 

Por lo tanto, el acuerdo con China es una buena señal. Quizás puede estar sobredimensionado el efecto desde el punto de vista comercial, pero subdimensionados los efectos relacionados con la inversión extranjera, la menor percepción del riesgo país y la asociación con un país que en términos de crecimiento se perfila como más estable durante los próximos años.

¿El escenario regional hace que Uruguay sea más atractivo para la inversión o los altos costos internos siguen siendo un contrapeso?       

En este último año y medio o dos años, por la política sanitaria, por la buena percepción respecto a la alternancia en el poder y su estabilidad política, Uruguay tiene una imagen muy favorable. Esto se ha traducido en la exploración de proyectos en el país. 

Hay mayor predisposición de inversores argentinos o chilenos de evaluar a Uruguay como una alternativa, e incluso hubo proyectos que se concretaron. 

Por el lado de Brasil no espero un gran cambio, por el contrario. Con una renovación del pragmatismo de Lula en el gobierno y señales en esa dirección, Brasil puede volverse atractivo hacia 2023. 

 

“Al analizar esa ecuación rentabilidad-riesgo, Uruguay resulta un país atractivo para la inversión”

 

El impacto hoy es positivo, pero también depende mucho de cómo evolucione el escenario extraregional. Un cuadro global positivo nos favorece y la buena percepción que tiene Uruguay amplifica positivamente ese efecto.

Pero si entramos a 2023 o 2024 con un escenario global más complejo, con tasas de interés más altas y menor flujo de inversiones emergentes, eso golpeará a la región, a los países emergentes en general y también a Uruguay, aún si se muestra como diferente o significativamente menos riesgoso.

En el último tiempo hubo mayor interés por Uruguay. Hay factores benéficos que ayudan, de esos que juegan positivamente. Precios de activos como la tierra que son comparativamente baratos, o estas señales en materia de estabilidad política o institucional, como las de la última elección, con alternancia en el poder.

Pero también es cierto que en Uruguay hay otros factores como los costos y el desafío de obtener rentabilidades atractivas. 

Uruguay es percibido como un país en el que las rentabilidades de inversión no son tan atractivas, pero el riesgo es menor. Sin embargo, al analizar esa ecuación rentabilidad-riesgo, resulta un país atractivo para la inversión.

“Antes de que Uruguay entregue su presidencia pro témpore del Mercosur, en el segundo semestre del año que viene, ya tendría que tener cerrado el TLC con China”

Entrevista con Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).

 

¿Cómo observa el panorama internacional?

La recuperación del comercio y de la economía internacional es clara. Todos los indicadores lo confirman en 2021, y esa es una buena noticia, más allá de las incertidumbres que generan las nuevas variantes, y más allá de las dificultades que se están enfrentando con las cadenas de abastecimiento. 

Hay dificultades, que pueden afectar en ciertos casos el crecimiento económico, pero de todas formas se ve una recuperación, que tiene que ver también con el caudal de fondos que las potencias destinaron a la recuperación económica. Fundamentalmente Estados Unidos, la Unión Europea y China, que desembolsaron miles de millones de dólares para enfrentar la pospandemia.

Se ha notado una recuperación económica. Hay un muy buen desempeño de los precios internacionales, y eso favorece a Uruguay. Y China sigue mostrando buenas tasas de crecimiento durante buena parte del año. 

La incertidumbre se centra en cómo nos recuperamos de los problemas de las cadenas de abastecimiento y del aumento brutal de los costos de transporte. 

¿Cuánto demoraría en arreglarse la crisis del transporte marítimo?

Se dice que va a demorar más o menos cuatro o cinco meses más. Podemos tener un primer semestre de 2022 complicado desde ese punto de vista, pero después todo indicaría que vamos hacia una estabilización. 

Los precios internacionales están en buen nivel en términos históricos. Por lo tanto, si no ocurre nada geopolítico o geoestratégico, de dimensión; si no ocurre nada, más allá de lo razonable con Ómicron o con alguna otra variante, vemos con expectativas la recuperación de la economía y del comercio mundial. Y ahí Uruguay se está insertando bastante bien. 

¿Es revolucionario el cambio de estrategia de inserción internacional de Uruguay en este gobierno?

La gran diferencia tiene que ver con que este gobierno, de Luis Lacalle Pou, puso su foco en resolver la pertenencia de Uruguay al Mercosur. Ahí está el foco. 

Los gobiernos anteriores también priorizaron acceder a nuevos mercados, al mercado chino, hubo estrategias que se dieron anteriormente, pero ahora Lacalle Pou está decidido a mover el tablero. No está dispuesto a seguir solo en el Mercosur, así como está. 

Hizo una buena lectura de lo que estaba pasando en Brasil. sabiendo que Bolsonaro lo acompañaría en esta movilización del bloque. Cada uno con su tema, (Jair) Bolsonaro y (Paulo) Guedes con la rebaja del arancel externo común; y Uruguay con una flexibilización; pero ambos con una misma visión, que viene desde hace un buen tiempo atrás. 

En las declaraciones de Bolsonaro previo a asumir como presidente ya se veía una oportunidad de un Mercosur distinto. Ahí Lacalle Pou está mostrando mucha fortaleza, mucha firmeza en esa visión, porque ve que el mundo nos pasa por arriba.

 

“Lacalle Pou está mostrando mucha fortaleza (…) porque ve que el mundo nos pasa por arriba”.

 

El presidente uruguayo hace esa doble lectura. Por un lado ve que este es el momento, eso tiene que ver con su perfil político y con su juventud. A diferencia de la segunda presidencia de Tabaré Vázquez, que vio los costos internos de tomar decisiones en ese sentido, Lacalle Pou no los mide, y está dispuesto a enfrentar esos costos internos que pueda generar cualquier movida fuerte en política internacional

Y en segundo lugar, hace una muy buena lectura del contexto regional, en particular en Brasil. Y además lo asocia a otro cambio en el contexto global, que tiene que ver con China. 

La guerra comercial, que ya no es solo comercial sino tecnológica, política y de geoestrategia entre China y Estados Unidos, ha generado que Xi Jinping esté más agresivo en su política internacional. Y está dispuesto a hacer cosas con Uruguay cuando hace tres años no estaba dispuesto. 

Ahí está el estudio de factibilidad de un tratado de libre comercio (TLC). China propuso hacer ese estudio en conjunto con Uruguay, porque hay un cambio. China está viendo que algo cambió en el Mercosur, en Uruguay y en Brasil, y eso lleva a que el contexto sea distinto. 

Es una buena lectura por varios lados. Son presidentes con características distintas. Hay una diplomacia presidencial muy fuerte. Tengo más dudas en quienes están más abajo del presidente, en cómo están llevando adelante las estrategias y demás. Pero no tengo dudas sobre la visión clara del presidente de la República respecto a abrirse al mundo y a un Mercosur distinto

Eso, sumado a un buen análisis de lo que pasa en Brasil y a un buen análisis de lo que pasa en China, nos llevó a donde estamos. Esto no quiere decir que se haya conseguido algo, pero estamos mucho más cerca que años atrás.

¿Cómo quedaría la posición de Uruguay en el Mercosur en el caso de que Lula vuelva a la presidencia de Brasil?

Muy mal. A la estrategia que está siguiendo Uruguay le quedan pocos meses de vida, porque si se da lo que indican las encuestas ganaría Lula, que mantiene un discurso muy pro Mercosur, contrario a la apertura internacional. 

Hace poco dijo en el Instituto Patria, en Buenos Aires, que todavía se acuerda de la Cumbre de Mar del Plata en 2005, donde le dijeron que no al ALCA y sí al Mercosur. Eso lo dice todo.

 

“Lacalle Pou está dispuesto a enfrentar esos costos internos que pueda generar cualquier movida fuerte en política internacional”.

 

Y después habla de la Unasur, que está extinta pero la vuelve a plantear. Hay discursos de Lula que preocupan muchísimo. El hecho de que vuelva Lula cambia totalmente las fuerzas de poder interno del Mercosur. 

Lo más grave es que Fernández ya no le habla a Bolsonaro, sino que su interlocutor es Lula. Eso es realmente increíble. Tenemos muy poco tiempo. En ese sentido, ojalá que se dé el pronto cierre del estudio de factibilidad, y la pronta apertura de negociaciones, antes de que se dé ese posible cambio en el Mercosur.

¿Cómo viene ese estudio de factibilidad de un TLC entre Uruguay y China?

Viene bien del lado uruguayo, hay alguna demora del lado chino. Eso probablemente derive en que no esté pronto antes de fin de año, que es lo que me hubiera gustado. Probablemente el estudio se haga público en enero o febrero. 

Hay que llegar a esa fecha con el menor nivel de conflicto posible en el Mercosur, y que Brasil siga sosteniendo en tinieblas el apoyo a Uruguay. Digo en tinieblas porque algunos están esperando que Brasil publique un documento diciendo que apoya que Uruguay firme un TLC con China, pero eso nunca va a ocurrir. 

Brasil está con una actitud de “siga, siga”, sobre todo por parte de Bolsonaro y Guedes, porque Itamaratí tiene algunos reparos. 

 

“No tengo dudas sobre la visión clara del presidente de la República respecto a abrirse al mundo y a un Mercosur distinto”.

 

Argentina, hábilmente, no tanto por (Santiago) Cafiero sino por el embajador argentino en Brasilia (Daniel Scioli) está jugando con romper la interna brasileña. Pero si Uruguay logra que Brasil no se exprese públicamente en contra del TLC Uruguay-China, ya sería una señal clara para China de que se puede avanzar. Y eso es lo que tenemos que buscar.

Esperamos que China no demore mucho el estudio de factibilidad, y que en febrero o marzo se anime a iniciar las negociaciones; doy por descontado que Uruguay se va a animal. Si esto es así, antes de que Uruguay entregue su presidencia pro témpore del Mercosur, en el segundo semestre del año que viene, ya tendría que tener el TLC cerrado, para garantizar el tema ante el posible cambio de contexto en caso de que Lula gane las elecciones en Brasil.

¿Las actitudes impredecibles del gobierno chino, que toma ciertas represalias contra otros países o empresas cuando algo no le gusta, es un riesgo para Uruguay?

En una lógica de relaciones internacionales pragmáticas, equidistante entre potencias, no me imagino nunca a Uruguay siguiendo el camino de Australia, que cometió un error histórico. 

Cuando queríamos aprender en retrospectiva mirábamos hacia Australia, que veía las cosas 20 años antes. Los australianos lograron, a través de sus agencias de investigación, ver 20 años antes cosas que nosotros todavía ni siquiera discutíamos. 

El primer ministro australiano tomó la decisión de que el chino mandarín fuera obligatorio en las escuelas, y esto se hizo hace 30 años. En ese momento ya entendieron lo que iba a pasar en esa zona del mundo. ¿Y ahora decidieron irse 100% al bando de Estados Unidos, en este juego de poder que plantea Biden de sos amigo o no lo sos?

Ese no es el camino de Uruguay. Primero porque Uruguay no es Australia, no está ubicado en esa zona tan estratégica a nivel mundial. Tampoco imagino que China siga ese camino con Uruguay, porque son relaciones muy distintas las que han tenido. 

Uno imagina una relación más similar a la de China con Chile o Perú. Y el hecho de cerrar un TLC no significa que estaremos de acuerdo con todo lo que hace China. Tampoco por tener un TLC vamos a empezar a cuestionar cosas que antes no se cuestionaban. 

¿Y cuáles son los verdaderos intereses de China para firmar un TLC con Uruguay?

A China le interesa acercarse a Uruguay. No es que solo nos interese a nosotros. Es obvio que a China no le interesa Uruguay como un gran mercado, lo que le interesa es acercarse a la región, que es bastante adversa, porque Argentina y Brasil son economías muy cerradas, de las más cerradas del mundo. China sabe que en esta región tiene oportunidades.

China sabe que tiene que ponerse a discutir sobre inversiones en infraestructura, sabe que puede invertir en energías renovables, que son tan importantes para su agenda global, para mostrarse como un país que se preocupa por los objetivos en cambio climático. ¿Qué mejor que tener un socio serio como Uruguay para todo eso?

Se dice que China puede aplicar represalias, dominar la tecnología 5G, quedarse con el puerto de Montevideo o que pueda pescar todo lo que quiera dentro de las 200 millas marítimas de Uruguay. Pero todo eso me parece casi infantil.

Esto no quiere decir que no entiendo lo que hace China. Por supuesto que China tiene intereses en la región, pero Uruguay es un país soberano, con instituciones serias e independientes. No somos un país de África Central. 

 

“Ojalá que se dé el pronto cierre del estudio de factibilidad, y la apertura de negociaciones, antes de que ocurra un posible cambio en el Mercosur”.

 

Hay una especie de simplificación muy grave, que tiene que ver con una restricción cultural del uruguayo, de no querer abrirse al mundo oriental, que no logran leer la historia de China. Por eso en Uruguay todavía hay quienes reclaman porque China no es una democracia. ¿Y cuándo lo fue? 

¿Ahora Uruguay va a plantearse si avanzar o no con China porque no es una democracia o porque no representa los valores occidentales? Creo que hay que elevar un poco más la mira y tener más nivel en la discusión. Me parece que esos riesgos tendrán que evaluarse, pero con argumentos serios, y decidir qué se discute y qué no. 

El ejemplo es Chile. Hay una gran cantidad de acuerdos que Chile cerró a partir del TLC con China. Uno tiene que ver con consultas vinculadas con derechos humanos y otros asuntos de política. Es interesante, porque lo que no te animás hacer en la Organización de las Naciones Unidas, que es hacerle consultas a China sobre algunos asuntos de derechos humanos, podés hacerlo a través de estos acuerdos. 

Para China un TLC no es solo comercio, sino que es un camino más para llegar a una asociación estratégica integral, a un nivel superior, a que el Partido Comunista chino te dé más importancia como socio estratégico. Es mucho más que comercio. 

En esa lógica China te abre espacios de diálogo en otros asuntos complejos, de política interna. La definición de China es: no te metas en mi política interna y no me meto en la tuya. China no va a venir acá a hablar de la LUC, como hizo el presidente cubano en la cumbre de la CELAC. 

Pero eso no quita que se le pueda preguntar sobre algo que haya dudas. Teniendo una relación más profunda con China, más capacidad de preguntar tenés o de plantear temas que incomodan. 

Además, como bien dijo el expresidente Julio María Sanguinetti, Uruguay no tiene acuerdos con China desde el punto de vista de cláusulas democráticas, lo que sí tiene es la Declaración Universal de Derechos Humanos.  

En el Mercosur, la Unasur, la OEA o la CELAC sí hay cláusulas democráticas donde hay que cuestionar la falta de democracia en algunos países. 

 

“En Uruguay tenemos una pasión por el mundo occidental, europeo, nos gusta mirar a París, a Washington y Nueva York, y no vemos que desde hace 25 o 30 años Asia Pacífico explica todo”.

 

Y si uno empieza a observar, China va cumpliendo cada vez más esas declaraciones universales. China empieza a mostrar cada vez más preocupación por los derechos, por los temas ambientales, por las libertades. 

En otras cosas China tiene muchos problemas, como muchísimos otros países. Porque si te vas a poner a cuestionar a China, tendrías que tener en la Cancillería una cantidad de declaraciones contra Rusia o contra países africanos; y eso no ocurre. De hecho el canciller ha visitado Rusia.

Hay una especie de sesgo contra China. Todavía subyace en Uruguay mucha gente que tiene recelo, duda y denosta a China. En Uruguay tenemos una pasión por el mundo occidental, europeo, nos gusta mirar a París, a Washington y Nueva York, y no vemos que desde hace 25 o 30 años Asia Pacífico explica todo

Deberíamos mirar mucho más a Shanghái que a Nueva York. Sin embargo, seguimos con ese sesgo occidental, que está bien, porque es cultura, es inversión y cooperación. Pero tenemos que empezar a mirar un poco más para Asia Pacífico, porque hace 30 años que ahí está pasando todo lo que tenía que pasar en el mundo. Y en los próximos 30 años seguirá pasando.

No podemos caer en simplificaciones sobre China, sobre todo por parte de quienes toman decisiones, parémonos sobre argumentos que existen. Discutamos sobre la China de hoy, no sobre la de hace 25 o 30 años; tampoco sobre la visión que plantean algunos sindicatos o empresarios, que están totalmente desactualizadas.

Hay quienes sostienen que era mejor solicitar el ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) que negociar un TLC con China ¿Qué opinión tiene al respecto?

Discrepo totalmente. Hay economistas que han planteado que es muy fácil entrar al CPTPP, pero me parece que no han leído ni las cláusulas de acción. Entrar al CPTPP no es nada fácil y hay una cola de países interesados en entrar

El Reino Unido está en proceso de ingresar, China planteó ingresar, así como Taiwan, Corea del Sur y Colombia. 

Las cláusulas de acción no son fáciles, además, tiene que haber acuerdo entre todos los países para que otro país ingrese. Y allí hay muchos países que no quieren incomodar al Mercosur, y no van a aceptar el ingreso de Uruguay solo. 

El principal país, que está cansado de decir que no quiere un TLC solo con Uruguay, sino que quiere ver qué pasa con el Mercosur, es Japón. Y Japón es el líder del CPTPP hoy, hasta que vuelva Estados Unidos.

Además, hay que leer el capítulo de propiedad intelectual del CPTPP para darse cuenta de las dificultades que puede llegar a traerle a Uruguay el ingreso a ese acuerdo. Tienen un nivel de cláusulas muy potentes, que cambian la normativa uruguaya. Quiero ver cómo los laboratorios nacionales, así como muchas otras empresas, toman la posibilidad de avanzar en el ingreso a ese acuerdo.

 

“Tenemos que empezar a mirar un poco más para Asia Pacífico, porque hace 30 años que ahí está pasando todo lo que tenía que pasar en el mundo. Y en los próximos 30 años seguirá pasando”.

 

Esa es una discusión. No quiere decir que no tengamos que abrirnos hacia otros mercados. Pero todo y al mismo tiempo no. Venimos de 30 años sin hacer acuerdos comerciales y queremos al mismo tiempo cerrar un TLC con China, entrar al CPTPP y cerrar un acuerdo con el Reino Unido. ¿No les parece mucho?

Sentados en un escritorio todos podemos decir: ¡vamos arriba! Pero todavía no tenemos solucionado el tema del Mercosur, no sabemos si China se va a animar a decirte que sí y ya estamos pidiendo ingresar al CPTPP. 

Mi posición es decirle que sí a todo, soy liberal, entiendo que hay grandes oportunidades en ese acuerdo comercial, desde el punto de vista normativo y de acceso a mercados. ¿Pero es el momento de decirle al Mercosur que además de iniciar un acuerdo de factibilidad de un TLC con China solicitamos el ingreso al CPTPP de forma individual? Siento que ese es un ejercicio de ciencia ficción. 

El primer paso tiene que ser cerrar lo que tenés cerca, y eso es el estudio de factibilidad con China, hacerlo cuanto antes, y abrir esa negociación que Brasil te está dando la posibilidad de que lo hagas. 

¿Es una bala de plata como dicen? ¿Tenemos la puerta abierta para concretar un solo acuerdo?

Sí, porque a Fernández, por más debilitado que esté, le quedan dos años; y Lula se viene en Brasil. 

¿El TLC entre el Mercosur y la Unión Europea se enfrió totalmente?

Sí, porque (Emmanuel) Macron ganó poder con la salida de (Angela) Merkel. El nuevo canciller alemán Olaf Scholz hizo una coalición con los verdes (ambientalistas), que ganaron espacio en el Parlamento Europeo, y dijo que no hablará de acuerdos hasta 2024. 

Además están las negociaciones del Mercosur con Corea del Sur. Si Brasil y Argentina están pateando para adelante ese acuerdo con Corea del Sur, ¿van a abrazar un acuerdo con Japón? No. 

Creo que hay un error de lectura de quienes están apurando estos otros acuerdos, y probablemente la razón por la que insisten con el CPTPP es porque no quieren el TLC con China. Es una reacción. No se animan a decirle que no al TLC con China, porque lo está apoyando el gobierno y porque todos los partidos políticos, de una u otra forma, han dado señales de que China es el gran mercado para Uruguay.

Para mí, primero debemos enfocarnos en China, y después en el CPTPP.

¿Qué puede pasar en los otros mercados si se cierra un TLC con China?

Se va a generar más interés en Uruguay, pero además más acceso, porque la propia China ya tiene TLC con todos esos países. Entonces, no solo estaremos cerrando un TLC con China, sino que estaremos entrando a una zona que va a seguir explicando todo lo que pasará en los próximos años.

¿Qué pasaría con el relacionamiento entre Uruguay y Estados Unidos?

No creo que el hecho de que Uruguay avance con China genere un nivel de tensión con Estados Unidos. Hay quienes piensan que el trasfondo de negociar con China es querer captar la atención de Estados Unidos, pero ese razonamiento es difícil, porque Uruguay no tiene ese nivel de influencia. 

¿Les parece que en Washington están sin dormir porque Uruguay va a firmar un TLC con China? Tenemos que ubicarnos en lo que somos. 

Tampoco hay que olvidarse que el gobierno estadounidense ve a Uruguay como su único aliado en la región. Porque hoy Estados Unidos no tiene con quién hablar en América Latina. Están todos los países en crisis, es más o menos como dijo Vargas Llosa, el único país serio de la región es Uruguay; porque lo de Chile también es dramático. 

A mi juicio Biden está llevando al extremo la relación con China. Está teniendo una política internacional riesgosa, sin margen de error de cálculo, con declaraciones que hace 30 o 40 años no se daban con ese nivel de tensión. 

 

“Entrar al CPTPP no es nada fácil y hay una cola de países interesados en entrar”.

 

Estados Unidos no quiere un TLC con el Mercosur ni con Uruguay. Biden no renovó el fast-track, no tiene interés en constituir estos temas. Está viendo cómo recalcula su relación con América Latina, cómo la amplía un poco más a lo que ha sido siempre, que fue México, Cuba y ya está. 

Porque ni siquiera Biden habla de Venezuela. Maduro está feliz en su palacio de Miraflores, porque ya nadie habla de Venezuela en América Latina. Es increíble. 

Entonces, no creo que a Uruguay le genere tensión con Estados Unidos este acuerdo con China. Porque además Uruguay quiere un TLC con Estados Unidos, y ante un reclamo se lo puede plantear. Está muy bien el TIFA, pero ¿me vas a dar algo más? Ahí Estados Unidos mira para otro lado, y viene China y te dice que sí te da un TLC. Por otro lado, Europa te dice que el acuerdo demorará cuatro años. 

La Cancillería debe tener mucha fineza diplomática y jugar a varias puntas, entreverar, con muchos países distintos, sin entrar en enfrentamientos, pero tampoco sin dejar de decir lo que haya que decir.

¿Hay una doble moral al juzgar a Cuba y Venezuela y no a China?

No creo que sea incoherente que el presidente Lacalle Pou reclame por la democracia en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela mientras no reclama por China. Porque con China no tenemos una obligación legal ni moral de hacerlo, porque no participa de esos foros. 

No decimos que todo lo que hace China está bien, pero un país tan chico como Uruguay no puede entrar en ese juego, considerando además que China es el destino del 30% de las exportaciones. 

¿Qué se puede negociar con Estados Unidos si no es un TLC?

Nos tenemos que preocupar de controlar la pesca ilegal de China en nuestras 200 millas marinas. Si Estados Unidos nos quiere ayudar a controlarlas, bienvenida sea esa ayuda. 

Si a Estados Unidos le preocupa que China sea el único que va a ofertar para hacer la hidrovía, también puede invertir; lo mismo en la tecnología 5G. 

Me reuní con el delegado de política internacional de Biden cuando vino a Uruguay. Estuvimos hablando media hora de China y no de Estados Unidos. Y creo que Estados Unidos tiene que hacer el esfuerzo de plantear una agenda propia, no una agenda de reacción a China. Tiene que tener una agenda de acción. 

 

“No solo estaremos cerrando un TLC con China, sino que estaremos entrando a una zona que va a seguir explicando todo lo que pasará en los próximos años”.

 

Queremos avanzar con China en algunas cosas, y con Estados Unidos queremos discutir otras. Eso que le pasa a Uruguay le pasará a todas las economías en los próximos años, si Estados Unidos sigue sosteniendo esa lógica de estás conmigo o no lo estás. 

Tenemos que seguir jugando a varias bandas, haciendo con algunos países algunas cosas y con otros otras. Pero lo único que está disponible hoy, en términos de TLC, es China; ni siquiera el Reino Unido.

Sin embargo el Reino Unido parece tener una política aperturista

También me reuní con el ministro de Comercio Internacional del Reino Unido y no está esa posibilidad. Nos dicen que están mirando lo que pasa con China; lo mismo dice Japón que observa las negociaciones del Mercosur con Corea del Sur. Porque si ese acuerdo está trabado hace años no van a estar perdiendo el tiempo. 

A las potencias asiáticas no les gusta perder el tiempo. Este folklore del Mercosur, donde nos peleamos todos y todo cambia cada cuatro años, no les gusta. 

¿Uruguay puede captar más atención internacional si firma el TLC con China?

El escenario para Uruguay puede cambiar en términos de atracción en política internacional si inicias las negociaciones para un TLC. Ese sería un golazo para el gobierno de Lacalle Pou y para la imagen internacional del país. Solo anunciar que empezamos esa negociación sería de lo más importante después de la firma del tratado de Asunción que creó el Mercosur. No tengo dudas.

Paraguay recibirá auditoría sanitaria de EEUU en noviembre

La inspección se llevará a cabo en 11 frigoríficos, del 1° al 11 del próximo mes; la apertura del mercado estadounidense genera expectativas en la cadena cárnica del país sudamericano.

 

La autoridad sanitaria de Estados Unidos realizará una auditoría en 11 frigoríficos paraguayos entre el 1 y 11 de noviembre para luego decidir si habilitan o no la exportación desde el país guaraní al norteamericano.

José Carlos Martin, titular del Servicio Nacional de Salud y Calidad Animal (Senacsa), confirmó que técnicos estadounidenses iniciarán una auditoría a 11 plantas frigoríficas del Paraguay, con miras a la aprobación de la compra de carne paraguaya.

Finalizada esa etapa, a partir del 12 y hasta el 16 de noviembre, se prevén videoconferencias entre las autoridades de ambos países, para las aclaraciones que queden pendientes sobre las evaluaciones.

Si todo va bien, en el 2022 iniciaría la exportación de carne paraguaya a Estados Unidos, aunque de momento se desconocen los cortes, condiciones y volúmenes de la carne bovina que se podría enviar a Norteamérica.

En conversación con Radio Nacional, el presidente de Senacsa destacó y agradeció el trabajo de la Cancillería Nacional y de la Embajada de Paraguay en Estados Unidos, que ayudaron a encaminar las negociaciones.

 

Fuente: Hoy Paraguay.

Argentina se compromete a buscar una solución para Uruguay dentro del Mercosur

Alberto Fernández se mostró partidario a encontrar satisfacer las demandas del gobierno que encabeza Luis Lacalle Pou dentro del bloque regional.

 

“Fernández le expresó a Lacalle la comprensión de parte de Argentina de las necesidades de Uruguay y se comprometió a buscar una fórmula dentro de la institucionalidad del organismo regional que sea útil a esa demanda”, informaron a Sputnik desde la Cancillería.

Los dos gobernantes estuvieron de acuerdo en mantener un diálogo directo ante cualquier conflicto que surja en el ámbito del Mercosur, unión aduanera que integran sus países junto con Brasil y Bolivia.

Ambos presidentes también abogaron por encontrar financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para construir un puente que una la localidad argentina de Monte Caseros, en la provincia de Corrientes (noreste), con la uruguaya de Bella Unión, en el departamento de Artigas (norte).

La cercanía de esta última localidad con la brasileña de Barra do Quarai “facilitaría profundamente el intercambio comercial inter-Mercosur”, coincidieron Fernández y Lacalle Pou durante la cena que brindó el anfitrión en la residencia presidencial situada en el municipio de Olivos, en la provincia de Buenos Aires.

Uruguay, por otro lado, manifestó su respaldo a que Argentina asuma la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC) en 2022, apoyo que se suma al que ya manifestaron Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Paraguay, Perú, México y Venezuela.

Lacalle Pou llegó a Buenos Aires el 13 de agosto por la mañana para apaciguar las tensiones que surgieron en el seno del Mercosur, después de que manifestara a principios de julio su intención de negociar acuerdos comerciales por fuera de la estructura del bloque, política a la que Argentina se opone y que generó algunos roces entre ambos mandatarios.

En una cumbre de jefes de Estado que celebró la unión aduanera el 8 de julio, Fernández reclamó una mayor integración regional para que el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, estuviera en mejores condiciones de producir, negociar y competir.

La primera visita oficial al extranjero del presidente de Argentina desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, fue a Uruguay, en noviembre de ese año.

En aquella oportunidad, el presidente argentino compartió un almuerzo con Lacalle Pou en la estancia presidencial de Anchorena, en el departamento uruguayo de Colonia (sudoeste).

La anterior ocasión en que los dos presidentes se encontraron fue con motivo de la asunción del presidente argentino el 10 de diciembre de 2019, cuando Lacalle Pou ya era mandatario electo de su país.

Fernández se ausentó de la toma de posesión de su homólogo uruguayo el 1 de marzo de 2020, así que pasó casi un año hasta que se volvieron a encontrar en noviembre pasado.

 

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/

Uruguay comenzará a negociar con terceros países más allá del Mercosur

La decisión fue anunciada por el canciller Bustillo y la ministra Arbeleche, y ratificada por el presidente Lacalle Pou, en la cumbre del bloque.

 

Uruguay comenzará a negociar con terceros países, por fuera del Mercosur, pero manteniendo su carácter de miembro pleno del bloque, según informó el gobierno uruguayo en un comunicado, mientras se reunían los ministros de Estado del bloque, este miércoles, previo al encuentro de presidentes, celebrado este jueves.

En esta segunda instancia, y tras saludar a los participantes del encuentro realizado en el Museo Bicentenario de Casa Rosada y que encabezó el presidente argentino, Alberto Fernández, el presidente Luis Lacalle Pou, recordó la vocación integracionista histórica de Uruguay. “Integración económica, social y física”, subrayó. 

Respecto a la última, mencionó el interés de concretar con los países del bloque la hidrovía Paraná-Paraguay, la del río Uruguay y la de las lagunas que se ubican en el este del país (Merin).

También destacó la intención de avanzar junto a Argentina en el puente Bella Unión-Monte Caseros, la vocación de ser un puerto de salida al mar para Paraguay y de realizar un trabajo unificado en los pasos de frontera.

“Nuestro país tiene vocación aperturista, como Mercosur, tiene vocación aperturista”, subrayó el presidente. Y agregó que se debe seguir avanzando en las negociaciones con la Unión Europea.

“Uruguay quiere avanzar con el Mercosur, tenemos más fuerza, más dimensión y más poder negociador con el mundo”, dijo, y aseguró compartir las palabras de su par, Alberto Fernández, acerca de que se necesita un bloque más productivista y que ofrezca trabajo; en mantener la pertenencia y en respetar la regla del consenso y el ordenamiento jurídico vigente.

En ese sentido, aclaró que lo anunciado en la jornada de ayer (miércoles) por el canciller Francisco Bustillo acerca de que Uruguay iniciará diálogos con terceros países no significa violentar la regla del consenso ni el reglamento jurídico del bloque.

Sostuvo que el mundo va muy rápido, entrelazándose comercialmente, y que con el fin de la pandemia, las negociaciones se dispararán. “El mundo va hacia allá, Uruguay va hacia allá, ojalá vayamos todos juntos”, concluyó.

El mandatario uruguayo estuvo acompañado por la titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Azucena Arbeleche, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo; la directora de Política Económica del MEF, Marcela Bensión; el director de Asesoría de Política Comercial de la misma cartera estatal, Juan Labraga, y el director general para Asuntos de Integración y Mercosur de Relaciones Exteriores, Enrique Delgado Genta.

 

 

Fuente: Uruguay Presidencia.

Foro Mercosur de la Carne rechazó cierre de exportaciones en Argentina

Advierte sobre posible daño del sistema productivo de la cadena, probables cierres de frigoríficos, caída de la producción y de puestos de trabajo.

Los representantes del Foro Mercosur de la Carne (FMC) manifestaron su honda preocupación ante la medida de cierre de las exportaciones de carne vacuna por 30 días anunciada por el gobierno argentino, “con graves consecuencias para el desarrollo del país en el futuro”, expresaron en un comunicado.

Advirtieron que “la restricción voluntaria a las exportaciones es un instrumento de política comercial que, en este caso, daña al sistema productivo de la cadena cárnica, sector que genera empleo, activa la economía y mejora la inserción internacional competitiva del Mercosur”. 

Recuerdan que “Argentina ha experimentado este tipo de políticas años atrás, con importantes secuelas negativas: el cierre de empresas frigoríficas, la caída en la producción y la pérdida de puestos de trabajo, lo que afectó tanto al sector productor como al industrial y a los propios consumidores argentinos”.

Sostienen que “la inserción internacional de nuestros países y el crecimiento económico son inseparables. Está comprobado que el comercio mejora el bienestar de los consumidores y la eficiencia de los productores”.

Señalan que “en los países del Mercosur la producción de carne se ha desarrollado considerablemente en los últimos años, con la incorporación creciente de conocimiento y tecnología, cumpliendo así con los más exigentes requisitos sanitarios, de cuidado del medioambiente y con las preferencias de los consumidores en cuanto a calidad”.

En definitiva, expresó el mensaje del FMC, “se trata de visualizar los beneficios de la producción de carne en términos de su potencial aporte al desarrollo sostenible de los países, tanto en lo económico, en lo social como en lo ambiental, evitando políticas de intervención con restricciones que acarrearán importantes perjuicios a la sociedad en su totalidad”.

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