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“La carne que vende Uruguay hoy no tiene nada que ver con la que vendía hace 10 o 15 años”

Entrevista con el Ing. Agr. Lucas Gremminger, productor y administrador de establecimientos agropecuarios en Uruguay y Argentina.

¿Cómo vio el año 2021 para el negocio ganadero?

Muy bien, con una demanda firme, permanente, que se fue afirmando a lo largo del año. Hace mucho que tenemos señales de que la carne es un producto que está demandado en el mundo. Y el protagonismo de China en el mercado internacional por el lado de la demanda, y la salida de Argentina y Brasil desde la oferta, nos dieron una mano. 

Estoy convencido de que Uruguay tiene un diferencial en el mercado internacional de la carne. Lo que vende Uruguay hoy no tiene nada que ver con lo que vendía hace 10 o 15 años, por la edad de faena, la terminación, por un componente importante de la raza Angus. Es otro producto el que hoy está ofreciendo Uruguay. 

El novillo de exportación que se hace en el norte de Argentina, de cruzas cebuinas, no tienen nada que ver con lo que hacemos nosotros. Es un novillo de 3, 4 o más años, con recrías muy largas, que a veces se termina en un corral y otras veces a campo. 

Esto no es desconocer las virtudes de la carne argentina, que es excelente, pero hay mucha carne que va a exportación y que tiene ese origen. 

De todos modos, la marca Argentina sigue teniendo un gran prestigio en el mercado internacional de la carne.

Sí, pero creo que a fuerza de la calidad de lo que estamos haciendo en Uruguay, en el mundo nos deben de estar mirando distinto. Además, en volúmenes de exportación creo que este año volvimos a superar a Argentina. Así que la oferta de Uruguay también pesa en el mercado mundial de la carne.

¿Qué otros aspectos cree que han evolucionado en la cadena cárnica uruguaya en estos años?

Hace muchos años que venimos dando pasos para llegar a esto. Hace unos días recordábamos con Diego Oribe (presidente de la Sociedad de Criadores de Angus del Uruguay) el primer concurso de novillos para la cuota de la Unión Europea, que posteriormente fue la cuota 481, y eso fue hace 10 años. 

Y al mirar las fotos de aquellas carcasas, estoy seguro que las que hacemos hoy en día son mucho mejores. Aprendimos a recriar mejor, aprendimos a alimentar los animales con granos y todavía nos quedan muchas etapas. 

La genética todavía no es un componente que se considere fundamental. Si bien la genética en Uruguay es buena, recién ahora se está hablando del marbling o marmoreo, y eso está pasando porque estamos apostando a otros mercados donde esos aspectos empiezan a tener importancia. 

El marbling es una característica muy importante, y Uruguay nunca la trabajó porque el productor no tuvo un incentivo para mejorar ese aspecto.

Sin embargo, en estos últimos años hemos escuchado todo tipo de experiencias para tratar de obtener marbling. Se habla de distintos tipos de recría, de días de encierro, pero el factor genético me parece que la gente todavía no lo tiene bien claro, y ese es un terreno donde también podemos crecer. 

Si tenemos que hacer una carne con mejor marmoreo, tendremos que darle más importancia a esa característica, que además tiene muy buena heredabilidad. 

¿La industria está pagando esa característica o todavía no?

Todavía no. Avanzamos mucho más rápido en la calidad de producto que en el sistema de tipificación, por ejemplo. Estamos con un sistema de tipificación que es relativamente viejo para lo que hoy estamos buscando, y además está teniendo bastantes problemas de ajuste.

¿El 2021 fue el mejor año para el negocio del corral?

Sí, estuvo muy bien. La seca ayuda mucho al corral. Tal vez aumentamos cerca de 10% la eficiencia de conversión al no tener barro. 

Pero anduvo muy bien porque los valores de venta fueron muy buenos, la relación flaco-gordo está en niveles históricamente bajos. Es posible que una vez que pasemos esta seca el mercado de reposición se vuelva a dinamizar y volvamos a niveles más equilibrados.

¿Y cómo ve el papel de la exportación de ganado en pie en estos años?

Es bueno, pero como productor de carne de Uruguay sería mejor que actúe lo mínimo posible, para que la mayor cantidad de valor se pueda agregar acá. 

De todos modos es una puerta comercial muy buena. La venta de hembras para cría es un reconocimiento a la genética uruguaya. Ahí creo que vendemos un valor agregado, porque una cosa es vender terneros enteros y otra es exportar una vaquilloncita preñada o entorada, que va a ser madre en otro lugar.

¿Cómo vienen los entores e inseminaciones en Curupy del Salvador?

Estamos con la carga ajustada, por lo que se preveía que iba a pasar este verano. Pero venimos casi como en un año normal. Hubo celo, estamos probando los protocolos nuevos de tiempo fijo, los ganados vienen bastante bien, a pesar de la seca. 

Esperamos preñeces bastante normales, en los últimos años estuvimos alrededor del 85%, sin hacer destete precoz. 

Son buenos campos, los montes andan bien para la cría, y además nuestro rodeo también tiene varios años de adaptación a este tipo de condiciones. Eso ayuda mucho. Hermanar el tipo de ganado con el tipo de campo es importante.

¿Y para el corral que tienen previsto este año?

Tenemos acuerdo con una industria, y vamos viendo la disponibilidad de granos y las expectativas del año, así decidimos si adelantamos o postergamos los ciclos. Terminamos solo ganado propio, novillos y vaquillonas. 

¿Qué volumen de ganado producen en el corral al año?

Alrededor de 1.000 cabezas, y tenemos tendencia a producir en el último ciclo, el que empieza en agosto, que en general es el que anda mejor.

¿Qué capacidad instantánea tiene el corral?

Para 750 cabezas. Estamos sobrados de capacidad en el corral. Es una herramienta importante para el resto del sistema, acá los campos son bajos, inundables, y tenemos que compatibilizar todo, la agricultura, la ganadería y tratar de buscar el justo equilibrio. 

¿Los granos que usan en el corral son propios del establecimiento también?

A veces tenemos que comprar, pero en general se produce acá.

Usted también administra un establecimiento en Corrientes, Argentina, ¿cómo viene la actividad allí?

Muy complicado, por las restricciones del covid para ir. Hasta en eso Argentina es menos predecible que Uruguay. Ahora que se volvió a complicar la situación sanitaria se vuelve a escuchar todo tipo de historia; no tenés la libertad de movimiento que hay acá.

Además está la seca, las medidas del gobierno, las diferencias entre el cambio oficial y el blue.

¿Y cómo son los números del negocio ganadero en Argentina?

Muy complicados, en este momento es mejor el negocio en Uruguay, claramente.

Volviendo al ámbito local, ¿cuáles son sus expectativas para 2022?

Son buenas. Tengo esperanzas de que por un par de años tengamos un mercado demandante. 

La entrada a China con cortes de calidad también es importante, porque se trata de un mercado de un tamaño impresionante. La cuota 481 se redujo bastante, estamos en menos de la mitad. 

El escenario es bueno, hay que seguir trabajando en el mejoramiento genético, en avanzar en los sistemas de recría. Es un muy buen momento.

¿Y al aspecto sanitario cómo lo ve?

Hay deberes para hacer. Tenemos que modernizarnos de una vez por todas. Hay temas como la garrapata o la brucelosis en los que deberíamos estar más avanzados para solucionarlos. Internamente tenemos que hacer un esfuerzo grande, para caminar. 

Además tenemos que pensar en todo lo que se viene, en certificaciones de bienestar animal, en el uso responsable de productos antiparasitarios. Si no hacemos un manejo racional es muy difícil que después podamos lograr una certificación. 

Tenemos que hacer un mejor manejo, para bajar la cantidad de productos que usamos. Estamos todos llamados a poner el hombro: productores, el Ministerio de Ganadería, los profesionales. Hay que remangarse en ese terreno. 

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