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“Las tendencias marcan un aumento en el consumo de carne para los próximos 10 años”

Entrevista con el Ing. Agr. PhD Fabio Montossi, investigador principal referente de INIA; contenido exclusivo para socios y suscriptores.

 

¿Cómo ve el panorama del negocio cárnico en el mundo?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que Uruguay exporta el 80% de lo que produce, y lo que pasa en el mundo tiene implicancia en la salud de toda la cadena cárnica. 

Para mí las noticias son buenas, en términos generales, desde el punto de vista del aumento del consumo de carne a nivel mundial, hablando particularmente de las proteínas rojas.

Cualquiera de las tendencias que se estudian para los próximos 10 años muestran un aumento en el consumo de carne. Ese crecimiento estará particularmente explicado por dos elementos fundamentales: por un crecimiento en la población en Asia; y por un aumento en el poder adquisitivo en esa región del mundo.

¿Y en este contexto cómo lo ve a Uruguay?

Uruguay tiene un aparato productivo y una tradición, tanto a nivel de la industria frigorífica como de todos los actores, que le permiten proyectarse, para llegar a 3 millones de cabezas faenadas en Uruguay, y aspirar a US$ 3.000 millones de exportación, algo que perfectamente se podría lograr. Hoy se exportan entre US$ 1.800 y US$ 2.000 millones. Eso vendría por el lado productivo y por la valorización. 

El año pasado analizamos este escenario con el ingeniero agrónomo Santiago Soares de Lima, y concluimos que están dadas las condiciones a nivel de cada uno de los actores de la cadena para responder positivamente a esta demanda. Tecnológicamente lo podemos hacer.

¿Cuáles son los principales desafíos?

Hay dos grandes desafíos. Uno desde el punto de vista de la inserción internacional del negocio ganadero uruguayo, ese es un desafío del Uruguay que está siendo parte de una estrategia del país, porque los altos aranceles repercuten en toda la cadena cárnica. 

Y el otro elemento son los cambios en los patrones de consumo de carne. En la medida que aumenta el consumo de carne, también vemos que el consumidor se pone más exigente

Esas exigencias tienen que ver con las implicancias de la ganadería en el cambio climático, las implicancias de la carne en la salud, en los temas asociados con el bienestar animal y el impacto sobre los cursos de agua y el suelo.

 

“Llegar a 3 millones de cabezas faenadas en Uruguay, y aspirar a US$ 3.000 millones de exportación, es algo que perfectamente se podría lograr”

 

¿Cuál es el posicionamiento del país en estos aspectos?

La base es buena, porque tenemos un sistema pastoril, a cielo abierto, donde no tenemos situaciones extremas de eventos climáticos, como tornados o sequías endémicas y demás. Todo esto genera ventajas, asociadas con el requerimiento de ese consumidor más sofisticado, que tiene una visión más positiva de esos sistemas de producción pastoriles.

Creo que podemos posicionarnos cada vez mejor como productores de carne carbono neutro. Tenemos que ser capaces de demostrar que podemos capturar más carbono del que emiten los rumiantes al ambiente

¿Cuáles serían esas estrategias?

Fundamentalmente la base pastoril y otro elemento no menor, que muchas veces está soslayados, y es que tenemos casi la misma cantidad de área de bosque artificial que de bosque nativo en Uruguay, es prácticamente 1 millón de hectáreas de cada uno. 

Esa es una clara contribución a los servicios ecosistémicos, entre ellos la captura del carbono. Además del hecho de tener una diversificación de especies en el sistema, como el campo natural.

Nuestras pasturas también tienen una particular, que creo que está ganando cada vez más espacio, y es que las leguminosas entran en el sistema para fijar nitrógeno, y esa es una manera de depender menos de la urea, además de las implicancias que tiene desde el punto de vista de la contaminación potencial.

 

“En la medida que aumenta el consumo de carne, también vemos que el consumidor se pone más exigente”

 

¿Y qué ocurre con las prácticas vinculadas al bienestar animal?

Seguramente las exigencias nos hagan cambiar las maneras en que intervenimos a los ganados, con algunas prácticas a las que estamos acostumbrados desde la época de nuestros abuelos, que tienen que ver con castraciones, marcación y demás. Probablemente esos temas nos interpelen frente a los consumidores.

Este es un tema en el que INIA tiene una serie de propuestas desde el punto de vista del manejo de los animales en el momento de la castración, descorne o el manejo en los corrales o bretes, que son cambios que van en el sentido de las demandas del mercado. 

También coinciden con los resultados de la Auditoría de la Carne, que indican que mejorar el manejo no solo aumenta el ingreso del productor, sino también en toda la cadena, y eso tiene que ver con el bienestar animal.

¿Y los cuestionamientos que se le hacen al consumo de carne desde el punto de vista de la salud?

Las carnes rojas son insustituibles, desde el punto de vista del aporte de hierro, magnesio, zinc, del complejo de vitamina E, que no lo pueden sustituir las proteínas de origen vegetal. Y si alguien prescinde de ellas, tiene que estar apoyándose en una dosificación de medicamentos. 

Con esto no digo que solo haya que consumir carne, sino que debe ser un componente de una dieta balanceada, donde también estén otros componentes de origen vegetal.

 

“El consumidor más sofisticado tiene una visión más positiva de los sistemas de producción pastoriles”

 

¿En qué líneas de investigación está trabajando INIA?

Desde el punto de vista forrajero el INIA está apuntando fundamentalmente a la domesticación de especies nativas que, como tal, están bien adaptadas a nuestro sistema. 

La idea es fortalecer al campo natural, con sus propias especies, y particularmente aquellas que aporten forraje de calidad, cuando y donde más lo necesitamos.

Allí tenemos dos muy buenas noticias. Una es el INIA Basalto, una leguminosa anual que se adapta a suelos superficiales y medios del Uruguay, que seguro será un componente muy importante. 

Se adapta perfectamente bien a los procesos de cría y recría de Uruguay, sobre suelos donde antes no teníamos opciones tecnológicas. Además es de fácil manejo, no requiere grandes inversiones, y es de bajo requerimiento de fósforo. 

Otra muy buena noticia es la aparición de otra nueva variedad de paspalum dilatatum, llamada INIA Sepé. Su producción es estival, y para nosotros será el futuro sustituto del sorgo forrajero en la ganadería semi-extensiva.

Pero también recuperará áreas degradadas, y perfectamente se puede incorporar a rotaciones de largo plazo.

Pensamos que tanto INIA Basalto como INIA Sepé, son pasturas que permitirán amortizaciones de al menos 10 años. No son pasturas de corta vida. 

Esto va unido al paquete tecnológico de gramíneas como la festuca, como los nuevos raigrases de INIA y nuevas variedades de trébol rojo, trébol blanco y lotus.  

Así que hoy tenemos una concepción nueva de lo que sería la base forrajera mejorada del Uruguay, acompañando un muy buen manejo racional de los sistemas sobre campo natural. Los resultados muestran sus ventajas productivas y son positivos en cuanto a la captura de carbono. 

¿Hay novedades en materia de suplementación estratégica?

INIA ha generado mucha información para donde están concentradas la cría y la recría, de machos y hembras, que puede generar un gran impacto productivo, acelerando esos procesos, y de una manera bastante práctica, con los sistemas de autoconsumo infrecuente y restringido.

Con esto, los productores pueden usar poca cantidad de ración pero muy eficiente desde el punto de vista biológico, además tienen que dedicarle poco tiempo a esa tecnología, porque los comederos se cargan solamente dos veces por semana.

También creo que es una tecnología que ayuda mucho a bajar los costos, además de ser práctica de manejar.

 

“Podemos posicionarnos cada vez mejor como productores de carne carbono neutro”

 

¿Qué pasa con el mejoramiento genético?

Uruguay es pionero en mejoramiento genético en toda América Latina. Las razas mayoritarias están haciendo uso, históricamente, de los datos de EPD (Diferencia Esperada en la Progenie) en aspectos de crecimiento, y de calidad de los animales. 

Pero la buena noticia es que hay avances en aspectos reproductivos, para que las hembras se preñen antes, y tengan una vida más longeva. Y que también se pueda controlar el tamaño del animal, para que el costo energético de mantenimiento sea bajo.

La otra noticia, desde el punto de vista genético, es el uso de la eficiencia de conversión, que tiene un componente económico, productivo, porque son animales que necesitan consumir menos para producir igual o mejor que otros; y también tiene un componente ambiental, porque esos animales emiten menos metano al ambiente.

Uruguay también está avanzando en genómica y eso va a dar un salto cualitativo en la velocidad de algunas características del mejoramiento genético

¿Y en materia de salud animal en qué se está trabajando?

Hay un gran interés en fortalecer el desarrollo de nuevas tecnologías para parásitos gastrointestinales y la garrapata, que es un tema que está muy presente en la agenda del INIA.

 

Foto: LosAgronegocios.uy

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