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Con Álvaro “Gaucho” Díaz Nadal, flamante presidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus, conversamos acerca del momento de la raza, los objetivos hacia los próximos años y los desafíos del Uruguay ganadero.
Con Rodrigo Granja, Director de Exposiciones de la Asociación Rural del Uruguay, conversamos acerca del arranque y los principales destaques de la Expo Rural Prado 2025.
Con Federico Baccino, productor y asesor agrícola ganadero, estuvimos conversando sobre el momento del negocio, los números de la cría, la realidad del corral, lo atractivos que están siendo hoy los márgenes para la invernada y las perspectivas para la cosecha de soja.
Con Rafael Ferber, director de Exposiciones de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), hablamos sobre los preparativos y el programa establecido para la edición de 2024 de la Expo Rural del Prado.
Foto: Rurales El País.
¿Cómo analiza el actual momento de la ganadería en Uruguay?
Estamos en un momento para analizar con mucho detenimiento. La apariencia de la situación en general hace pensar que estamos en un momento excepcional, pero creo que estamos en un momento de cambio importante.
Pero esto no quiere decir que en algunos puntos del negocio no estemos caminando por algunas situaciones delicadas o riesgosas. Hay una situación de precios buenos, que se han mantenido en el tiempo, que no hemos visto en el pasado, así como el posicionamiento de la carne uruguaya en el mundo y la faena tan alta que hemos tenido.
Sin embargo, existe un riesgo latente, que tiene que ver con los costos, sobre todo en el caso de la invernada. Por lo tanto, creo que el negocio en su conjunto está en un momento de cierto riesgo, porque todo depende de la colocación de la carne en el exterior y de una cantidad de factores que, debido a la gran volatilidad que hay en el mundo, no deja de imprimir un cierto sesgo de temor, riesgo o inquietud al momento de analizar el negocio.
¿Qué se necesita para darle mayor estabilidad al negocio?
Es verdad que estamos en un momento excepcional de valores, pero muy dependiente de la colocación de la carne. Por eso es que el sector en su conjunto empuja a la intención del gobierno de tratar de buscar todos los mercados posibles, tratar de hacer todos los tratados comerciales posibles para bajar aranceles y asegurar mercados, tratando de bajar los costos, incluidos los costos arancelarios que tiene el país.
No podemos decir que estamos en una mala situación. La situación es buena, los números del negocio son atractivos, pero no deja de haber cierto temor de depender de un mercado que también está muy volátil, porque el mundo actual es volátil.
Y desde el punto de vista de la productividad, ¿cómo ve a la ganadería?
Es un año especial, que no ha tenido un invierno demasiado duro, pero que se ha extendido, y después de un buen año en índice de preñez, tenemos un desafío muy grande que es el de volver a preñar esos ganados paridos.
Los ganados están en muy buenas condiciones, pero dependemos bastante de la segunda etapa para lograr un buen índice de preñez. Y esto tiene que ver con la condición corporal de las vacas en invierno, cómo es su caída, cómo es su recuperación en la primavera, cómo es el balance nutricional en la lactación y la posibilidad de manejar el amamantamiento.
Desde el punto de vista de la cría, en un año desafiante, nos enfrentamos a la dependencia de una primavera relativamente buena, que no es lo que se anuncia.
¿Y cómo observa al sector invernador?
Las pasturas implantadas no han rendido como deberían. Demoraron mucho las terminaciones de las invernadas, los negocios se han ido trancando porque no hay demasiada oferta. Los verdeos han fallado, a juzgar por los técnicos en pasturas, porque ha sido un invierno de muy poca luminosidad.
Este fue un invierno con récord de días nublados, con costos de fertilizantes, urea y demás que son muy altos. Todo eso hizo que la gente observe con mucho cuidado estas inversiones.
Por esto, desde el punto de vista de la invernada no ha sido un año de lo más productivo. Es un año más o menos bueno para la cría y regular para la invernada.
¿Qué reflexión hace de los datos preliminares de Dicose?
Vemos un cambio muy importante en la estructura general del rodeo ganadero, con una tendencia a la modernización del stock, que nos confirma que el Uruguay está en un momento muy importante de cambios en su ganadería. Van quedando en el campo prácticamente solo las vacas de cría, la reposición de esas vacas y los toros.
Después no hay categorías de animales improductivas en el campo, hay una mayor dinámica en la reposición, hay una mayor cantidad de kilos de terneros producidos por hectárea, calculados sobre las hectáreas útiles dedicadas a la cría, y esa es una buena noticia.
Esa modificación de la estructura, del stock de la ganadería es un indicio de que el cambio es importante.
¿Qué factor fue el que impulsó este cambio? ¿Tiene que ver con los precios, con el recambio generacional, con una mejor transferencia o algún otro elemento?
Todo esto es movilizado por el mercado. Pero también sería injusto no reconocer la cantidad de técnicos jóvenes que hoy hay en el campo. Lo vemos día a día, y han contribuido mucho a estos cambios, con la introducción de conocimientos nuevos, más dinámica, el cierto grado de riesgo que suele tomar la juventud normalmente.
También hubo empresarios que entraron al sector, así como inversores extranjeros, que vienen con otra capacidad para tomar riesgo, pero además con experiencia empresarial; son sectores que han contribuido con todo esto.
Pero también es verdad que hay muchos productores que antes no tomaban estas decisiones, no porque fueran conservadores sino porque era la realidad de otros tiempos, cuando las cosas funcionaban de otra manera.
Hoy los ganaderos están obligados a aumentar la productividad por el costo de la tierra, por la competencia de otros rubros, que tienen mayor capacidad de inversión y mayor dinámica, como la agricultura y la forestación. Estos rubros obligaron a los ganaderos a subir la vara, y no mantener animales improductivos en una hectárea, porque cuesta mucho.
Pero el principal factor dinamizador tiene que ver con los valores. El nuevo mercado del novillito para corral de engorde y para exportación, produjo un cambio muy importante en la estructura de los rodeos. Antes eran más ciclos completos, después ciclos incompletos, con la producción de novillitos con esa finalidad.
Además, todo esto obligó mucho a mejorar la calidad de la recría, porque al mismo tiempo esa demanda exige que esos novillos sean buenos. Por lo tanto, creo que lo que más ha dinamizado todo esto ha sido el mercado.
¿Observa mayor adopción de tecnología en la cría?
Sí, hay muchísima más aplicación de técnicas para la mejora de la cría. Elevar los índices de destete, los kilos de ternero destetado por hectárea, tienen un componente genético y un componente nutricional.
En genética Uruguay hace muchísimos años que viene avanzando, y tenía un debe en la parte de nutrición, en el manejo de la alimentación y en el manejo de los rodeos de cría.
Se ha investigado muchísimo en materia de manejo de los ganados de cría, y hay una transferencia importante de todo ese conocimiento a la gente. Recordemos algunas técnicas que hace 20 o 25 años eran una novedad, desde hace un tiempo son de uso corriente en los rodeos, y hay productores que las han adoptado naturalmente.
Esta es una evolución general, tironeada por el mercado, que tomó una oferta de técnicas de manejo para mejorar. Esto se hizo, en parte, por una generación de técnicos nuevos y de productores más inquietos. Y al mismo tiempo, con el aporte de la extensión, que ha ido mejorando. Pero, sin dudas, este es un cambio liderado por el mercado.
Se ve mejorar el manejo de las pasturas, en líneas generales, y la genética ganadera es más valorada. Antes estaba reservada a algunos productores. Hoy en día la gente sabe que tiene que tener buen ganado, y que la respuesta a lo bueno es básica.
En un momento de recursos caros, la respuesta de animales genéticamente superiores favorece el aprovechamiento de esos recursos.
¿Qué se puede esperar para esta zafra de toros?
Soy un pésimo calculador de zafras, pero daría la impresión de que hay una necesidad importante de toros. Hay una dependencia mayor de la cría, hay una conciencia mayor de la importancia de los toros en el rodeo, de la importancia de revisar los toros, de sacar los toros de refugo, de tener los toros en condiciones, que sean relativamente nuevos.
Además hay valores suficientes (por el ganado) como para poder comprar toros. Si calculamos los precios de los toros basados en las relaciones de precios históricas, los toros deberían de valer una fortuna y no lo valen.
Pero creo que se van a colocar, y probablemente a buenos valores. El precio lo decidirá la gente en el momento. También influye la primavera, psicológicamente incluso.
Da la impresión de que hay interés por los toros, ya hay preguntas, se han ido colocando algunos toros anticipadamente, y esos son indicios de que la zafra debería de andar bien.
Y considerando los altos precios que hubo por el ganado gordo y los altos costos de alimentación, ¿cómo se posiciona el negocio de la cabaña?
En líneas generales, la cabaña es un negocio bastante irracional. Si uno aplica todos los recursos que destina a la cabaña a una producción de novillos o de cría, no tengo dudas que dejaría la cabaña.
Pero la cabaña tiene un componente distinto, es una vocación, además uno queda atado a eso, porque tiene el plantel hace muchos años, en muchos casos pertenecía a los padres o abuelos, entonces uno la conserva.
Es verdad que es muy costoso y que los otros son mejores negocios. La cabaña tiene costos tan altos que muchas veces la forma de preparar e incluso de comercializar resulta dudosa y difícil. Pero como decía el inolvidable Alberto “Toto” Gramont: “en mi boliche el negocio funciona”.
El que se provee de toros para sí mismo y además vende, está en una situación diferente al que tiene un negocio que sea exclusivamente de vender toros. Primero porque tiene un riesgo grande de embocar una zafra que no sea buena, y segundo que el costo de poner toros en una pista de remates es muy alto, tanto en preparación como en costos de comercialización.
También depende mucho del volumen de toros que se venda, que se puedan diluir costos. En la medida que se puedan mantener bajos los costos de preparación de los toros es un buen negocio, pero es algo muy fácil pasarse del límite en esos costos y se puede empatar con un negocio de invernada común.
¿Cómo proyecta el futuro de la ganadería en Uruguay?
Creo que la ganadería uruguaya seguirá caminando, incluso con rubros diferentes. Hay un creciente interés en mantener la invernada con el rumbo que tiene, con más corrales de engorde, un sistema de terminación rápida que dinamizará aún más a la ganadería.
Pero también veo un interés particular en el campo natural, de una invernada a pasturas, con la participación de empresas extranjeras instalándose en Uruguay, aprovechando ese privilegio que tenemos en el país, de poder engordar ganado a cielo abierto, en campo natural, con mejoramientos.
Veo un efecto de los bonos de carbono sobre la cría en general, por la forma en que producimos en Uruguay.
Así que veo una ganadería que se va a dinamizar en todo sentido, tanto por una intensificación de la producción, con los corrales; y por el interés que tiene el mundo en sistemas pastoriles como los de Uruguay, que lo hacen especialmente atractivo. Eso también va a aportar un extra que nos va a permitir seguir produciendo con buenos márgenes.
¿Cómo analiza el cierre del ejercicio ganadero en términos generales?
Fue un ejercicio muy bueno, muy positivo, a partir de los buenos precios de la hacienda gorda, tanto de vacas como de novillos. El clima fue aceptable, a pesar de una seca que hubo en algunas zonas del Uruguay hasta mediados de enero.
En líneas generales la ecuación ganadera ha sido muy buena, porque el precio final de la hacienda arrastró al precio de la reposición, del ternero, todas las categorías tuvieron altísima demanda.
Lógicamente, cuando sube el precio del ternero también se valoriza el precio de la vaca preñada. Por tanto, el precio final del ganado gordo, tanto de la vaca como para el novillo hizo que toda la cadena se viera muy beneficiada.
¿Esto motivó una mayor inversión de las empresas ganaderas?
Hay una diversidad enorme de empresas ganaderas. Hay sistemas de cría, sistemas de cría con recría, empresas que hacen solo recría, quienes hacen invernada… Pero dentro de ese gran espectro, cuando los precios son favorables y el negocio deja márgenes, lo primero que hace cualquier empresario ganadero es invertir en comida, tratar de producir más alimento, porque es la forma de que el negocio pueda crecer.
Por lo tanto, cuando el negocio ganadero es bueno, y quedan márgenes para reinvertir, el sector es muy propicio a hacer comidas, a arreglar alambrados, a hacer más divisiones, a poner sistemas de agua en sus diversas modalidades.
Este ha sido un ejercicio con muy buena demanda de fertilizantes y de semillas. El negocio en general tuvo muy buen dinamismo y la inversión ha sido muy buena.
¿Nota una mejora en la genética del ganado uruguayo?
La genética es algo de largo plazo. Cuando se preña una vaca y luego pare una hembra, esa ternera será un vientre de cría que va a estar entre 8 y 10 años produciendo. Por lo tanto, cuando hablamos de una mejora genética que sume caracteres para una mejor producción, nos referimos a características de muy largo plazo.
Lo que tiene que hacer todo buen ganadero es disponer de una buena alimentación, de un buen manejo, de una buena sanidad, expresar toda esa genética que tiene en el rodeo, para que resulte en kilos de carne, en vacas preñadas, en kilos de ternero destetado por vaca.
La genética que hay en Uruguay es muy buena, y año a año va mejorando, porque las cabañas y los planteles tienen un trabajo de largo plazo, y esa forma de mejora genética es acumulativa.
Los toros que se venden en remates y exposiciones desparraman esa mejora genética en los rodeos comerciales, y esa es la forma de que Uruguay continúe el camino de tener mejores rodeos, mejores vacas, más eficientes, más fértiles, mejores terneros y novillos, que una vez recriados y engordados tengan el peso final que pide la industria.
¿Cómo ve a la ganadería uruguaya frente a los demás países competidores?
A Uruguay lo veo bien. El país tiene un clima que en verano no es tan agresivo y en invierno, si bien es frío, no tiene nieve. A eso se suma un promedio anual de 1.100 milímetros de lluvia en todo el país. Por lo tanto, el clima y el régimen de lluvias que tenemos es una bendición.
A eso se suma el excelente campo natural con el que cuenta Uruguay, que al ser bien manejado permite producir mucha cantidad de carne, que acepta sembrar leguminosas y gramíneas bajo distintas modalidades, al voleo o con siembra directa, manteniendo el campo natural. Y tenemos infinidad de fertilizantes para potenciar las pasturas.
Por tanto, mirando el clima que tiene Uruguay, los suelos y la base forrajera, diría que el país tiene un excelente potencial para seguir aumentando su producción ganadera, a través de la mejora de pasturas, de un mejor manejo, mejorando las redes y sistemas de agua, para que la calidad del agua en las distintas épocas del año sea suficiente en calidad y cantidad para las distintas categorías de animales.
Así que Uruguay está muy bien posicionado para producir más carne de la que estamos produciendo.
¿Qué le aporta la raza Angus a la ganadería uruguaya?
Angus aporta genética que agrega valor a lo largo de la cadena, comenzando con vacas de buena fertilidad, con altísima facilidad de parto y excelente potencial de crecimiento, ya sea al destete como en la recría y el engorde.
La raza Aberdeen Angus finalmente entrega una carcasa cuyo peso final es más que suficiente de acuerdo a lo que pide la industria exportadora, además de carne de alta calidad, con adecuada grasa intramuscular.
¿Qué expectativas tiene para esta zafra de toros?
Esperamos una buena demanda de toros, en virtud de los buenos precios que hemos tenido, en base a lo que vale un ternero al destete, una vaca de invernada o una vaca gorda.
El mejoramiento genético no puede parar, es una muy buena inversión que hace cualquier ganadero cuando introduce buena genética a su rodeo.
“Uruguay está muy bien posicionado para producir más carne de la que estamos produciendo”
Sería esperable una buena zafra de toros, con buena demanda, en virtud de las muy buenas condiciones que hemos tenido en el negocio ganadero, tanto desde el punto de vista de los precios como desde el punto de vista climático.
¿Cómo prepara Angus su participación en la Expo Prado?
Bien. Con una inscripción de 264 animales. La raza Angus ha venido creciendo en grandes números en los últimos años, con una excelente calidad genética que llevarán tanto hembras como machos a la pista del Prado.
¿Cómo imagina el futuro de la ganadería?
Uruguay está muy bien posicionado, porque produce en condiciones muy inocuas, de muy baja contaminación. Producimos a cielo abierto, podemos demostrar que somos carbono neutro en la mayoría de los casos. Además producimos una carne de altísima calidad, que es lo que el mundo demanda.
Por tanto, creo que la ganadería tiene muy buen futuro, que puede seguir creciendo, con un poco más de inversión en pasturas, con un mejor manejo, sumándole agua a los pastoreos rotativos, y aplicar todos los manejos requeridos para que las vacas se preñen en un altísimo porcentaje.
En este escenario veo muy bien posicionado a Uruguay. Estamos en una región del mundo donde el agua acompaña muy bien a lo largo de todo el año, con esos 1.100 o 1.200 milímetros de lluvias, con suelos que aceptan muy buenas pasturas, naturales o mejoradas.
En la medida que los precios sigan acompañando, la ganadería tiene un excelente potencial de futuro, manteniendo la producción y visualizando muy buenos crecimientos en la cantidad de terneros y de animales que pueden ir a faena anualmente.