*Datos proporcionados por el BCU*

Cotización 3 de febrero de 2023 11:27 am | USD promedio 38.57 | EURO promedio 42.12 | ARG promedio 0.1 | Real promedio 7.89

Precio del ganado gordo en Brasil sigue en baja

Frigoríficos exportadores apuntan a la devaluación del yuan; analista estima que la tendencia cambiaría en el último bimestre, pero de forma moderada. 

 

La industria cárnica en Brasil sigue intentando comprar novillos a precios que se ubican por debajo de la referencia, informó el analista brasileño Fernando Henrique Iglesias, de Safras & Mercado.

“Los frigoríficos habilitados para exportar a China intentan comprar por debajo de la referencia media. Ese movimiento tiene mucho que ver con el proceso de desvalorización del yuan en el mercado internacional, que llevó a los importadores chinos a renegociar contratos de importación”, dijo el analista.

En la región centro-norte de Brasil, también caen las cotizaciones en el corto plazo, en línea con la aún cómoda posición de faena, con entradas de siete a 10 días. 

Las empresas frigoríficas han actuado de manera más tímida en el mercado, y se estima que un movimiento a la suba podría ocurrir recién en el último bimestre, de forma más moderada, sin repetir los movimientos explosivos que hubo anteriormente.

“El mercado ha liderado el cambio tecnológico de la ganadería”

Entrevista con el Dr. Santiago Bordaberry, médico veterinario, productor, cabañero, asesor, experto en cría. 

 

¿Cómo analiza el actual momento de la ganadería en Uruguay?

Estamos en un momento para analizar con mucho detenimiento. La apariencia de la situación en general hace pensar que estamos en un momento excepcional, pero creo que estamos en un momento de cambio importante

Pero esto no quiere decir que en algunos puntos del negocio no estemos caminando por algunas situaciones delicadas o riesgosas. Hay una situación de precios buenos, que se han mantenido en el tiempo, que no hemos visto en el pasado, así como el posicionamiento de la carne uruguaya en el mundo y la faena tan alta que hemos tenido. 

Sin embargo, existe un riesgo latente, que tiene que ver con los costos, sobre todo en el caso de la invernada. Por lo tanto, creo que el negocio en su conjunto está en un momento de cierto riesgo, porque todo depende de la colocación de la carne en el exterior y de una cantidad de factores que, debido a la gran volatilidad que hay en el mundo, no deja de imprimir un cierto sesgo de temor, riesgo o inquietud al momento de analizar el negocio.

¿Qué se necesita para darle mayor estabilidad al negocio?

Es verdad que estamos en un momento excepcional de valores, pero muy dependiente de la colocación de la carne. Por eso es que el sector en su conjunto empuja a la intención del gobierno de tratar de buscar todos los mercados posibles, tratar de hacer todos los tratados comerciales posibles para bajar aranceles y asegurar mercados, tratando de bajar los costos, incluidos los costos arancelarios que tiene el país.

No podemos decir que estamos en una mala situación. La situación es buena, los números del negocio son atractivos, pero no deja de haber cierto temor de depender de un mercado que también está muy volátil, porque el mundo actual es volátil. 

Y desde el punto de vista de la productividad, ¿cómo ve a la ganadería?

Es un año especial, que no ha tenido un invierno demasiado duro, pero que se ha extendido, y después de un buen año en índice de preñez, tenemos un desafío muy grande que es el de volver a preñar esos ganados paridos. 

Los ganados están en muy buenas condiciones, pero dependemos bastante de la segunda etapa para lograr un buen índice de preñez. Y esto tiene que ver con la condición corporal de las vacas en invierno, cómo es su caída, cómo es su recuperación en la primavera, cómo es el balance nutricional en la lactación y la posibilidad de manejar el amamantamiento. 

Desde el punto de vista de la cría, en un año desafiante, nos enfrentamos a la dependencia de una primavera relativamente buena, que no es lo que se anuncia. 

¿Y cómo observa al sector invernador?

Las pasturas implantadas no han rendido como deberían. Demoraron mucho las terminaciones de las invernadas, los negocios se han ido trancando porque no hay demasiada oferta. Los verdeos han fallado, a juzgar por los técnicos en pasturas, porque ha sido un invierno de muy poca luminosidad. 

Este fue un invierno con récord de días nublados, con costos de fertilizantes, urea y demás que son muy altos. Todo eso hizo que la gente observe con mucho cuidado estas inversiones. 

Por esto, desde el punto de vista de la invernada no ha sido un año de lo más productivo. Es un año más o menos bueno para la cría y regular para la invernada. 

¿Qué reflexión hace de los datos preliminares de Dicose?

Vemos un cambio muy importante en la estructura general del rodeo ganadero, con una tendencia a la modernización del stock, que nos confirma que el Uruguay está en un momento muy importante de cambios en su ganadería. Van quedando en el campo prácticamente solo las vacas de cría, la reposición de esas vacas y los toros. 

Después no hay categorías de animales improductivas en el campo, hay una mayor dinámica en la reposición, hay una mayor cantidad de kilos de terneros producidos por hectárea, calculados sobre las hectáreas útiles dedicadas a la cría, y esa es una buena noticia. 

Esa modificación de la estructura, del stock de la ganadería es un indicio de que el cambio es importante. 

¿Qué factor fue el que impulsó este cambio? ¿Tiene que ver con los precios, con el recambio generacional, con una mejor transferencia o algún otro elemento?

Todo esto es movilizado por el mercado. Pero también sería injusto no reconocer la cantidad de técnicos jóvenes que hoy hay en el campo. Lo vemos día a día, y han contribuido mucho a estos cambios, con la introducción de conocimientos nuevos, más dinámica, el cierto grado de riesgo que suele tomar la juventud normalmente. 

También hubo empresarios que entraron al sector, así como inversores extranjeros, que vienen con otra capacidad para tomar riesgo, pero además con experiencia empresarial; son sectores que han contribuido con todo esto.

Pero también es verdad que hay muchos productores que antes no tomaban estas decisiones, no porque fueran conservadores sino porque era la realidad de otros tiempos, cuando las cosas funcionaban de otra manera. 

Hoy los ganaderos están obligados a aumentar la productividad por el costo de la tierra, por la competencia de otros rubros, que tienen mayor capacidad de inversión y mayor dinámica, como la agricultura y la forestación. Estos rubros obligaron a los ganaderos a subir la vara, y no mantener animales improductivos en una hectárea, porque cuesta mucho. 

Pero el principal factor dinamizador tiene que ver con los valores. El nuevo mercado del novillito para corral de engorde y para exportación, produjo un cambio muy importante en la estructura de los rodeos. Antes eran más ciclos completos, después ciclos incompletos, con la producción de novillitos con esa finalidad.

Además, todo esto obligó mucho a mejorar la calidad de la recría, porque al mismo tiempo esa demanda exige que esos novillos sean buenos. Por lo tanto, creo que lo que más ha dinamizado todo esto ha sido el mercado. 

¿Observa mayor adopción de tecnología en la cría?

Sí, hay muchísima más aplicación de técnicas para la mejora de la cría. Elevar los índices de destete, los kilos de ternero destetado por hectárea, tienen un componente genético y un componente nutricional.  

En genética Uruguay hace muchísimos años que viene avanzando, y tenía un debe en la parte de nutrición, en el manejo de la alimentación y en el manejo de los rodeos de cría.

Se ha investigado muchísimo en materia de manejo de los ganados de cría, y hay una transferencia importante de todo ese conocimiento a la gente. Recordemos algunas técnicas que hace 20 o 25 años eran una novedad, desde hace un tiempo son de uso corriente en los rodeos, y hay productores que las han adoptado naturalmente. 

Esta es una evolución general, tironeada por el mercado, que tomó una oferta de técnicas de manejo para mejorar. Esto se hizo, en parte, por una generación de técnicos nuevos y de productores más inquietos. Y al mismo tiempo, con el aporte de la extensión, que ha ido mejorando. Pero, sin dudas, este es un cambio liderado por el mercado. 

Se ve mejorar el manejo de las pasturas, en líneas generales, y la genética ganadera es más valorada. Antes estaba reservada a algunos productores. Hoy en día la gente sabe que tiene que tener buen ganado, y que la respuesta a lo bueno es básica. 

En un momento de recursos caros, la respuesta de animales genéticamente superiores favorece el aprovechamiento de esos recursos. 

¿Qué se puede esperar para esta zafra de toros?

Soy un pésimo calculador de zafras, pero daría la impresión de que hay una necesidad importante de toros. Hay una dependencia mayor de la cría, hay una conciencia mayor de la importancia de los toros en el rodeo, de la importancia de revisar los toros, de sacar los toros de refugo, de tener los toros en condiciones, que sean relativamente nuevos.

Además hay valores suficientes (por el ganado) como para poder comprar toros. Si calculamos los precios de los toros basados en las relaciones de precios históricas, los toros deberían de valer una fortuna y no lo valen. 

Pero creo que se van a colocar, y probablemente a buenos valores. El precio lo decidirá la gente en el momento. También influye la primavera, psicológicamente incluso. 

Da la impresión de que hay interés por los toros, ya hay preguntas, se han ido colocando algunos toros anticipadamente, y esos son indicios de que la zafra debería de andar bien.

Y considerando los altos precios que hubo por el ganado gordo y los altos costos de alimentación, ¿cómo se posiciona el negocio de la cabaña?

En líneas generales, la cabaña es un negocio bastante irracional. Si uno aplica todos los recursos que destina a la cabaña a una producción de novillos o de cría, no tengo dudas que dejaría la cabaña. 

Pero la cabaña tiene un componente distinto, es una vocación, además uno queda atado a eso, porque tiene el plantel hace muchos años, en muchos casos pertenecía a los padres o abuelos, entonces uno la conserva. 

Es verdad que es muy costoso y que los otros son mejores negocios. La cabaña tiene costos tan altos que muchas veces la forma de preparar e incluso de comercializar resulta dudosa y difícil. Pero como decía el inolvidable Alberto “Toto” Gramont: “en mi boliche el negocio funciona”.

El que se provee de toros para sí mismo y además vende, está en una situación diferente al que tiene un negocio que sea exclusivamente de vender toros. Primero porque tiene un riesgo grande de embocar una zafra que no sea buena, y segundo que el costo de poner toros en una pista de remates es muy alto, tanto en preparación como en costos de comercialización. 

También depende mucho del volumen de toros que se venda, que se puedan diluir costos. En la medida que se puedan mantener bajos los costos de preparación de los toros es un buen negocio, pero es algo muy fácil pasarse del límite en esos costos y se puede empatar con un negocio de invernada común. 

¿Cómo proyecta el futuro de la ganadería en Uruguay?

Creo que la ganadería uruguaya seguirá caminando, incluso con rubros diferentes. Hay un creciente interés en mantener la invernada con el rumbo que tiene, con más corrales de engorde, un sistema de terminación rápida que dinamizará aún más a la ganadería. 

Pero también veo un interés particular en el campo natural, de una invernada a pasturas, con la participación de empresas extranjeras instalándose en Uruguay, aprovechando ese privilegio que tenemos en el país, de poder engordar ganado a cielo abierto, en campo natural, con mejoramientos. 

Veo un efecto de los bonos de carbono sobre la cría en general, por la forma en que producimos en Uruguay. 

Así que veo una ganadería que se va a dinamizar en todo sentido, tanto por una intensificación de la producción, con los corrales; y por el interés que tiene el mundo en sistemas pastoriles como los de Uruguay, que lo hacen especialmente atractivo. Eso también va a aportar un extra que nos va a permitir seguir produciendo con buenos márgenes.

“La genética es un componente muy fuerte para la dinamización de la ganadería”

Entrevista con Fernando Alfonso, presidente de la Sociedad Criadores de Hereford del Uruguay (SCHU), quien analizó el rol de la genética en el presente y el futuro de la producción de carne.

 

¿Cómo analiza el negocio ganadero al cierre del último ejercicio?

El negocio tiene muchas puntas para analizar. Si nos centramos en los datos de Dicose, vemos una dinamización de la ganadería en relación a los últimos años. Se ve un stock rejuvenecido. Las vaquillonas están entrando a inseminación o a entore algunos meses antes y sobre todo la edad de faena de los novillos se ha rejuvenecido bastante. 

Así que eso es una buena noticia para el país, porque hay una dinamización en el sector, que no tenía antes.

El clima siempre es un factor muy determinante. Hubo un descenso grande de la oferta en junio y julio, como es normal todos los años, estuvo frío y seco el invierno, lo que hizo que se ajuste la oferta. Mucha gente sacó los ganados en otoño, aprovechando los buenos precios, y por lo tanto hoy se ve un ajuste lógico de la oferta, lo que hizo que muchas plantas de faena paren, esperando la primavera para retomar el ritmo con el que venían. 

¿Ve una mayor inversión en los establecimientos?

Sin dudas, el productor reinvierte en el campo cuando se le dan las condiciones de precios, y sobre todo estabilidad, porque hace un par de años que estamos con precios superiores al promedio histórico. 

El productor reinvierte en pasturas, varias empresas de ese rubro están creciendo, también cambia la maquinaria. Es típico que el productor uruguayo reinvierta en el campo cuando tiene las condiciones necesarias para producir, y sobre todo estabilidad en el negocio. 

 

“Hay una dinamización en el sector, que no tenía antes”

 

¿También nota un avance en la genética del ganado?

Sí. Se viene trabajando fuerte desde hace mucho tiempo y se nota. Parte de que se pueda acortar la edad de faena y sobre todo en la edad de entore de las hembras, tiene que ver con un componente genético en el que se está trabajando bien. 

Por supuesto que solo con la genética no alcanza, tiene que ir acompañada de sanidad, de nutrición y manejo. Pero evidentemente la genética es un componente muy fuerte para que los ganados estén rindiendo y trabajando de la forma que lo están haciendo en los campos, ayudando a esta dinamización de la ganadería.

¿Cuál es el aporte de la genética Hereford a la producción de carne de Uruguay?

La raza Hereford ha sido históricamente una de las más importantes de Uruguay, ayudando a que se abra la mayoría de los mercados que tenemos hoy. Evidentemente es la base de nuestro sistema ganadero y de nuestra producción de carne. 

La vaca Hereford es súper fértil, en las condiciones de Uruguay se preña sin ningún tipo de problema, aún con la restricción de forraje que hay a partir de otoño y que se empieza a levantar recién en primavera. Por lo tanto, la producción de esa vaca la tenemos cubierta, con esa fertilidad. 

Y la raza es muy buena a partir de la recría y terminación del animal. Es una raza capaz de producir, en nuestras condiciones, carcasas súper pesadas, que es lo que demanda cada vez más la industria.

Por lo tanto, tenemos la producción de esos cortes pesados que demanda la industria, y que son cada vez más pedidos por el mercado.

 

“Parte de que se pueda acortar la edad de faena y sobre todo en la edad de entore de las hembras, tiene que ver con un componente genético”

 

¿Qué importancia tienen los datos objetivos?

Son muy importantes. Se trabaja en el fenotipo de los animales, en cómo trabaja la vaca en el campo, el novillo en la recría y la terminación, pero la base es el trabajo genético de las cabañas y criadores que utilizan los datos objetivos que son proporcionados en conjunto por la SCHU y el INIA.

En ese sentido desarrollamos los DEP (Diferencia Esperada en la Progenie), que es una herramienta muy potente para la producción; hemos desarrollado los índices económicos, que son un resumen de los DEP pero que marcan la incidencia económica de un reproductor en un predio; y últimamente se avanzó bastante en los datos de eficiencia de conversión y emisión de gases de efecto invernadero. 

Este es un tema que sabíamos que venía, que lo piden los mercados. El trabajo de la genética siempre tiene que estar enfocado en lo que pide el mercado, ya sea el que compra terneros, el que compra novillos o el consumidor final de la carne. 

La SCHU ha sido muy innovadora y muy pujante, para tener esos datos objetivos en Uruguay. Un reproductor Hereford de Uruguay es comparable con uno de Estados Unidos, Argentina o Canadá, porque integramos la misma evaluación genética. Esto es algo muy potente, que no existe en otras partes del mundo.

¿Cree que todas estas demandas del mercado significan una oportunidad para la carne uruguaya?

No tengo ninguna duda. Tenemos ciertas ventajas comparativas respecto a otros mercados, como la producción a cielo abierto, el no uso de hormonas, la trazabilidad, tenemos la genética, la cultura ganadera. 

Tenemos varias cosas que juegan a favor de nuestra ganadería hacia el futuro, que son ventajas comparativas que nos diferencian de los competidores.

 

“El trabajo de la genética siempre tiene que estar enfocado en lo que pide el mercado”

 

¿Cómo será la participación de la raza en la Expo Prado?

La SCHU viene con mucho trabajo. La directiva y el staff le está poniendo mucho empeño a todo, en especial al marketing y exposición de la raza.  

La exposición del Prado es la más importante y vamos a acompañar a todos los criadores que estén exponiendo sus animales allí. 

Tenemos la preinscripción más alta de los últimos cinco o seis años, con 184 animales, y hay varias actividades planificadas. Vamos a lanzar en el Prado todos los remates de toros auspiciados por la SCHU; tendremos dos días de jura, uno de hembras y otro de machos; el remate el viernes; y esa misma semana, el domingo 18, iniciaremos la zafra de toros con el remate de Kiyú.

¿Qué expectativas tiene para la zafra de toros?

En consonancia con lo que han sido estos últimos dos años del mercado ganadero. Creo que se van a precisar toros. 

El toro que sale ahora a venta, con datos objetivos, con programas genéticos que trabajan hace muchos años, cuenta con paquetes tecnológicos que el productor no puede darse el lujo de no utilizar. En otras actividades ni se duda en utilizar genética para potenciar la producción, y en ganadería debería ser lo mismo

Todos estos toros son herramientas que el productor necesita para llevar su empresa ganadera hacia adelante y obtener mejor renta.

 

“En otras actividades ni se duda en utilizar genética para potenciar la producción, en ganadería debería ser lo mismo”

 

¿Qué piensa de los cruzamientos?

La raza Hereford es una excelente raza pura, pero también funciona espectacularmente en los cruzamientos. Lo vimos en la gira de este año, con la visita a Estancia Gaucho. 

Esto no nos sorprendió, porque la ciencia ya ha demostrado las virtudes de los cruzamientos. El vigor híbrido es algo que los países competidores en la producción de carne lo utilizan muy bien. 

También es verdad que hay que saber utilizarlo, porque es un proceso que se tiene que llevar de forma ordenada, pero es un valor agregado. En Estancia Gaucho vimos un 14% más de peso al destete y un 5% más de fertilidad de la hembra.

“Tenemos que buscar la forma de transformar este crecimiento en desarrollo”

Entrevista con Ignacio Russi, presidente de la Sociedad Rural de Durazno. 

 

Ignacio Russi es presidente de la Sociedad Rural de Durazno (SRD), productor ganadero, ingeniero agrónomo e integra el área Técnica-comercial de la Unión Rural de Flores, donde se encarga del desarrollo de la región este de Uruguay.

¿Cómo analiza el ejercicio ganadero que acaba de cerrar?

Muy bien. En general es un negocio que está bien dinámico, con cosas positivas, con muchos negocios, lo que es bueno. En general el ganadero está conforme por cómo se ha valorizado su producción, más allá de algún percance productivo, como la seca de primavera y verano, y el retraso en el crecimiento de las pasturas en invierno. 

A pesar de eso hubo buenos resultados económicos, en términos generales, por un repunte importante de los precios, que ayudó mucho.

¿Hay que prestarle más atención a estas crisis climáticas que se dan cada vez más seguido?

Sí, hay que preverlas, planificar y tecnificarse. Hay medidas de bajo costo y de gran impacto productivo. Es parte de la profesionalización de los establecimientos, de la producción. 

En la agricultura lo tomamos en cuenta, vemos los pronósticos y actuamos en consecuencia. En ganadería hay que hacer lo mismo, tener reservas, no se puede hablar de emergencia después de tener una seca arriba. Debemos hablar de prevención.

¿Nota que hubo un cambio importante en la producción ganadera en los últimos años?

Sí, hubo una aceleración de los diferentes circuitos productivos. Eso se ve en los niveles de extracción, en la calidad de los ganados. Hubo un cambio. El productor es muy sensible a las demanda cuando se acompaña con precio. 

Por lo tanto, creo que hubo un cambio tanto en la velocidad de producción como en la calidad del producto.

¿Qué aspectos habría que ajustar para seguir en ese camino?

Es parte de lo que venimos hablando en la gremial. Ver cómo hacer para que este crecimiento se transforme en desarrollo. Porque el crecimiento de uno o dos años muchas veces no permite desarrollar el establecimiento o la propia actividad. 

Es parte de la planificación, de sumarle valor agregado a la producción. En ese sentido van las certificaciones. Hay que saber medir, y medir cada vez más. Hay muchas cosas a las que podemos prestarles atención para mejorar el negocio, que no son costosas y al mismo tiempo permiten aumentar la eficiencia.

Recientemente realizaron una jornada sobre certificación en Santa Bernardina, ¿cuáles fueron las conclusiones?

Fue una aproximación al tema. En febrero, en la Expo Durazno, tuvimos una primera aproximación sobre las certificaciones desde el punto de vista de la industria, y ahora queríamos una visión desde el punto de vista de las empresas certificadoras y del productor.

Queríamos ver cómo podemos certificar nuestra producción a lo largo de toda la cadena, y convocamos a Patricia Rovella, de LSQA, y a Sebastián Olaso, que es un productor amigo que siempre nos da una mano para poder explicar su experiencia, con ejemplos bien claros de los procesos en su empresa. 

Bajamos a tierra un ejemplo de qué son las certificaciones y por dónde pueden venir. Fue un puntapié inicial, tendremos más charlas, donde se tocarán varios temas, como producción natural, sanidad y bienestar animal. 

El bienestar animal es un punto importante a tratar con todos los productores, debemos poner el tema sobre la mesa, para que podamos evaluarlo porteras adentro, y ver cómo estamos. 

Nos parece que estamos bien, que vamos mejorando, pero cuando viene una certificadora a ver cómo estamos haciendo las cosas siempre hay un puntito para corregir, y está bueno que el productor empiece a trabajar en ese sentido, por su propia voluntad, sin que nadie lo obligue. 

Creo que todo esto es parte de la profesionalización de los sistemas. Poner el tema sobre la mesa y que no nos parezca extraño que haya gente hablando de bienestar animal o de certificación carbono neutro. Los propios productores tenemos que ser los punta de lanza para mejorar el sistema. 

¿Es mejor que este camino lo recorra cada productor, de forma independiente y voluntaria, o es preferible hacerlo a nivel de la ganadería de todo el país?

Lo ideal sería que se pudiera certificar a todo el país, pero hacia eso vamos cuando sumamos cada granito. Pero también entiendo que cada productor es dueño de tomar sus decisiones y sabrá hasta dónde le conviene o no, y si lo quiere hacer o no. 

Hay productores que solo certifican si una industria o el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) lo obligan. Espero que esto no sea así, y que tengamos la suficiente madurez para ponerle números a las cosas que ya hacemos, porque ya tenemos carne natural, ya tenemos buenas prácticas de manejo, tal vez solo haya que mejorar algunas pequeñas cosas. Pero creo que debemos madurar e ir solos en ese sentido. 

En Durazno se originó el actual conflicto sindical de la industria frigorífica, ¿cómo analiza esa situación?

Es parte de la madurez que tiene que tener el sector para laudar diferencias, que siempre van a haber. Como en todos los órdenes de la vida, en esto todos los actores debemos tener la madurez suficiente para ver qué caminos recorrer, para que nadie sufra y todos prosperen. Porque en definitiva todo el mundo trabaja para prosperar, los obreros de las industrias, los productores y todos los que estamos en la cadena.

Tenemos que transitar hacia diálogos que no se corten, formas de trabajo que no perjudiquen la imagen del país, que es muy importante. 

Siempre habrá ruidos y discusiones, pero el tema está en cómo las solucionamos, siendo conscientes de la cadena productiva en la que estamos y de su importancia en el mundo.

¿Cómo analiza el planteo de la Intendencia de Paysandú sobre la caminería rural?

Pertenecemos a la Federación Rural y apoyamos su postura. Por lo tanto, estamos en desacuerdo con este planteo del intendente de Paysandú. 

En Durazno trabajamos de forma dinámica con la intendencia. Siempre estamos en contacto con la dirección de Obras y tratamos de dar una mano indicando dónde hace falta poner en condiciones los caminos.

Cuando llueve los caminos de tierra se rompen todos juntos, y nunca hay maquinaria suficiente para arreglarlos al mismo tiempo. Por lo tanto, tenemos que ir hacia otro tipo de caminos, bituminizados. 

No estamos de acuerdo con más impuestos. Hay mucho para trabajar en eficiencia dentro de las intendencias, pero también debemos dar una mano, para financiar estas obras o maquinaria. 

Creo que no basta con pagar impuestos para que se compren materiales y máquinas niveladoras de tierra, sino que tenemos que ver cómo se gasta eso, para que mejoren las obras y que los caminos duren un poco más.

Es muy importante el desarrollo del interior, que va por las rutas, por eso es muy importante tener caminos de calidad. Pero la forma no es la que se plantea en Paysandú, de seguir poniéndole impuestos a la gente que trabaja. 

¿Cómo está la problemática de la garrapata en Durazno?

Compleja. Se está trabajando mucho. La SRD y el MGAP hicieron charlas sobre este tema, se trabaja con las forestales. Es un tema porteras adentro pero también implica a los vecinos. Por eso hay que concientizar a todos.

¿Y la problemática de los perros cómo sigue?

Estamos trabajando con el Instituto Nacional de Bienestar Animal (Inba). En las actividades que conglomeran a mucha gente de la ciudad pudimos repartir folletos informativos sobre la tenencia responsable de los perros. 

Hay una parte de educación, que es importantísima. Cada uno de nosotros tiene que aprender a tener de forma responsable nuestras mascotas. 

Y después hay un tema importante, al que nadie le quiere hincar el diente, que es el control de la población de perros. Es importante lo que se viene haciendo, pero es insuficiente. 

Hay medidas locales, dentro de los establecimientos rurales, para que cada uno maneje de forma consciente sus perros. Pero después hay una zona incontrolable que es el entorno de los pueblos. Ahí todavía no se ha podido actuar a fondo, porque hay una opinión pública bastante diversa y la parte política no termina de hacer pie en este tema.

Más allá de todos estos temas particulares, ¿qué espera para el futuro de la ganadería?

Somos visceralmente positivos. Nos gusta el campo, donde vivimos y tenemos nuestra familia. El futuro depende de nosotros primero, de trabajar mucho y todos los días, para que los sectores anden. 

Tuvimos la oportunidad de decírselo al presidente de la República (Luis Lacalle Pou), que necesitamos un gobierno que nos deje trabajar y que no sea una carga. 

Es importante la diversificación de los rubros, todos tienen que andar, y es una forma de estabilizar ingresos y mejorar la ecuación total.

Soy muy positivo porque el mundo necesita alimentos como los que producimos, cada vez más naturales, y podemos agregarles valor. Tenemos muchas facilidades para lograr todo esto, pero tenemos que saber diferenciarnos en calidad y mostrarnos. Este es el mejor momento para hacerlo, aprovechando todas las herramientas de comunicación que tenemos disponibles, como las redes sociales.

Tenemos que transformar todo este crecimiento en desarrollo, para que venga la salud y la educación al medio rural. 

 

Stock vacuno estable y crecen levemente los ovinos, estimó el MGAP

Un análisis preliminar de los datos de la declaración jurada de Dicose señala una disminución de los novillos, vacas de invernada y vaquillonas, mientras que aumenta el rodeo de cría y los terneros.

 

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) estima que el rodeo vacuno se mantiene estable y que hubo un leve crecimiento de la población ovina, según datos preliminares de la declaración jurada anual de Dicose.

Las estimaciones indican que la cantidad de vacunos disminuye levemente y que el stock se ubicaría cerca de 11,9 millones cabezas.

Por otro lado, se estima una variación positiva en la población de bovinos de leche (2%) y ovinos (1%), y una caída de la cantidad de animales de otras especies, especialmente suinos (-2%).

Entre los vacunos, los cambios relevantes son la disminución de la cantidad de novillos y de vacas de invernada, lo que es consistente con los altos niveles de faena del último año.

Se espera que la cantidad de terneros aumente respecto a los declarados el año pasado, quedando posiblemente algo por debajo de 3 millones. La disminución de novillos, vacas y vaquillonas se ve contrarrestada fundamentalmente por un aumento en el stock de vacas de cría y de terneros.

En una conferencia de prensa realizada este miércoles en la sede del MGAP, se informó que hasta el momento se recibió 16% más de declaraciones juradas que en igual fecha del año pasado. Y se destacó que el 79% se hizo en formato electrónico, un porcentaje más alto que en años anteriores.

Se espera que la cantidad de terneros aumente respecto a los declarados el año pasado, quedando posiblemente algo por debajo de 3 millones. La disminución de novillos, vacas y vaquillonas se ve contrarrestada fundamentalmente por un aumento en el stock de vacas de cría y de terneros.

En una conferencia de prensa realizada este miércoles en la sede del MGAP, se informó que hasta el momento se recibió 16% más de declaraciones juradas que en igual fecha del año pasado. Y se destacó que el 79% se hizo en formato electrónico, un porcentaje más alto que en años anteriores.

 

Fuente: MGAP.

“Vemos que si se logra intensificar y mejorar la productividad, hay un retorno económico”

Entrevista con el ingeniero agrónomo Bernardo Mendiola, asesor independiente de empresas ganaderas en el área de nutrición animal, en sistemas pastoriles y de corral; también se encarga de la planificación del negocio ganadero en establecimientos de distintas regiones de Uruguay.

 

¿Cómo observa al negocio ganadero en 2022?

Este año las condiciones del negocio son muy alentadoras, fundamentalmente porque seguimos con muy buenos niveles de demanda internacional por nuestras carnes. Los volúmenes de faena se asemejan bastante a los del año pasado, que alcanzó cifras récord en faena y en exportación de carne. 

Este año los precios de exportación de la carne son mejores que los del año pasado, y eso se refleja en el precio del ganado. A nivel interno los valores del ganado gordo y de la reposición han tenido niveles superiores a los del año pasado, lo que nos hace ver al negocio en una condición que hasta ahora no la habíamos visto. Estamos teniendo un año muy bueno. 

¿A pesar de la baja, considera que los precios del ganado siguen siendo buenos?

Sí, sin dudas. Estamos atravesando una situación circunstancial en este momento del año, cuando algunas plantas pararon su actividad, por escasez de oferta, y eso retrajo la demanda, el volumen de actividad, y genera una baja de precios. Pero creo que es circunstancial, porque a pesar de eso las condiciones siguen siendo muy buenas.

¿Esperaba encontrarse con el escenario de este año?

No, pero el año pasado se empezó a avizorar un mayor nivel de actividad, más demanda; de todos modos, estos niveles de precios no los esperábamos. Pero más allá de los picos de precios, los niveles donde se acomodaron los valores hacen que pensemos en un negocio con condiciones totalmente distintas a las que estábamos acostumbrados

En la medida que este escenario se sostenga, estamos en una condición totalmente diferente en niveles de valores. Antes un novillo valía entre US$ 3,60 y US$ 4,00, y hoy hablamos entre US$ 5,00 y US$ 5,80. Más allá de los vaivenes, de subas y bajas puntuales, estamos en otro orden de precios.

¿Todos los eslabones de la cadena capitalizaron este momento?

Sí. A diferencia de otros momentos, cuando algunos sectores del negocio se veían más favorecidos que otros, ganaba la industria o los productores, el invernador o el criador. Hoy todos los sectores del negocio están conformes y con buenos resultados. Lo muestran los números de los cierres de carpetas; aparentemente hay buenos resultados para todos. 

Por otro lado, si bien no conozco los números de la industria, las señales son muy positivas y da la impresión de que también están teniendo buenos resultados.

¿A nivel productivo, en qué eslabón de la cadena ve mayores oportunidades?

Todo este escenario de alta demanda genera un desafío a todo el sector productivo. A nivel de la cría, con estos precios, podemos pensar en producir más terneros en la medida que haya demanda. Allí hay mucho espacio para crecer. Uruguay tiene mucho para avanzar en la eficiencia del sector criador si nos comparamos con las situaciones de otros países. 

También hay espacio para crecer en la recría y el engorde. Venimos atravesando un proceso que, en la medida que aumenta la demanda de ganado para faena se van acortando ciclos. Las invernadas son cada vez más cortas y los esquemas de recría también tienen ciclos más cortos. 

En los números de Dicose de los últimos años vemos reflejada una edad de faena cada vez más baja, y que empiezan a desaparecer categorías de novillos formados, aunque todavía hay mucho camino por recorrer en ese sentido.

Veo que en la cría, en la recría y en la invernada hay mucho camino para seguir transitando, en la medida que sigamos teniendo estas señales del mercado, determinada por la demanda de carne uruguaya en el mundo.

¿El corral fue una herramienta clave para aumentar la producción de carne, acelerar los procesos y bajar la edad de faena?

Sí. Soy un convencido de que es una herramienta muy valiosa para producir carne. Sobre todo en estas circunstancias, cuando necesitamos cada vez más volumen de animales para faena. El corral permite acelerar los procesos de engorde. 

Debemos tener en cuenta que, si hoy tenemos precio o buenas expectativas de resultado en los negocios de corrales, poder usar esa herramienta para incrementar los volúmenes de faena en las mismas condiciones es una oportunidad muy interesante para aprovechar, y hacer uso de eso para poder aumentar la eficiencia del stock o los volúmenes de ganado para faena.

La tasa de extracción de Uruguay ronda el 20%, pero cuando miramos los países que tienen sistemas ganaderos más eficientes andan en el orden del 30% o 35%. Esa es una referencia para ver que, en la medida que tengamos condiciones de precios, tenemos potencial para seguir creciendo y aumentando la cantidad de animales para faena, con el mismo stock

Eso implica acortar ciclos en la recría y en el engorde, además de mejorar los índices de la cría, aumentando la producción de terneros con el mismo stock de vacas. 

¿Cree que la agricultura fue importante para impulsar esta mayor eficiencia de la ganadería?

Sí, sin dudas. En algún momento se vio como una amenaza, cuando se empezó a incrementar el área agrícola, producto de la mejora de ese negocio, con la soja como oportunidad en los años 2004 o 2005. Pero hoy vemos a la agricultura como un socio del negocio ganadero.

La agricultura generó una oferta de granos, no solo para venta sino también forrajeros, que permitieron acelerar muchísimo los procesos de producción en la ganadería. Ya sea a través de la suplementación sobre pasturas, en el destete precoz, y como fuente de alimento fundamental en los corrales de engorde o en los sistemas de confinamiento.

La agricultura genera la posibilidad de disponer de granos en Uruguay, y además habilita la esquemas de rotación de cultivos con pasturas. De esa forma ayuda a disponer de pasturas de más calidad para la ganadería, o de zonas que estaban parcialmente explotadas con pasturas. Por lo tanto, la agricultura permite aportar áreas de pastoreo de calidad para el ganado, contribuyendo a la producción de carne.

¿Nota una mayor inversión del sector ganadero en estos años?

Sí. En estos años se notó tanto en los sistemas pastoriles, con inversión en área forrajera, maquinaria o sistematización con esquemas de agua o subdivisiones. Y también en los sistemas que dependen más del uso de granos, con nuevos proyectos de corrales y corrales que están aumentando su capacidad. 

La industria también participa del sector primario, con corrales propios, produciendo su propio ganado para faena. Se nota un dinamismo y un nivel de inversión que acompaña a este momento de precios. 

¿Cómo imagina el futuro de la ganadería en Uruguay?

En la medida que nos convenzamos de que este escenario se consolidará en el futuro, podemos esperar un crecimiento de la ganadería y probablemente un aumento de la productividad ganadera en Uruguay.

Vemos que si se logra intensificar y mejorar la productividad, hay un retorno económico. Antes era complicado encontrar una demanda sostenida por el producto, que justificara los aumentos de producción con buenos precios. Pero cuando los aumentos de producción responden a un aumento de la demanda es algo que tiene sentido. Se está buscando producir más para alguien que está pagando bien por un producto, y satisfacer una demanda que es creciente. 

Toda esta situación encuentra a Uruguay con posibilidades de enfrentar estos desafíos, y de tener un crecimiento como el que está mostrando. Los datos de faena y exportación en 2021 fueron muy superiores a los de los años anteriores; y se espera que los resultados de 2022 sean similares a los de 2021. Aparece una tendencia de crecimiento de la productividad. 

“Si en junio de 2023 el stock cae a 11 millones de cabezas o menos, se encienden todas las alarmas”

Conclusiones finales de la presentación del Ing. Agr. Rafael Tardáguila en la conferencia sobre el mercado global de la carne, organizada por ACG, con la participación de consultores internacionales. Contenido exclusivo para socios y suscriptores.

 

Si en junio de 2023 el stock ganadero de Uruguay cae a 11 millones de cabezas o menos, “se encienden todas las alarmas”, advirtió el Ing. Agr. Rafael Tardáguila, consultor uruguayo que participó de la conferencia internacional sobre el mercado global de la carne, realizada el lunes 28 con la organización de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG). 

Tardáguila realizó la presentación titulada: ¿Son sostenibles los precios y el nivel de faena en Uruguay? Y fue el primero de los tres expositores que participaron de esta actividad, que continuó con el australiano Simond Quilty y el chino Gerrard Liu. 

Proyecciones de faena y stock

Tardáguila repasó que en 2021 Uruguay logró faena récord, llegando a 2,638 millones de vacunos faenados, y destacó que “este fervor ha seguido en este primer trimestre del año. Cuando cierre marzo, estaremos en los 12 meses corridos con 2,7 millones de vacunos faenados. Récord para el país”.

En lo que va de este año, en comparación con el mismo período del año pasado, según información del Instituto Nacional de Carnes (INAC), lo que más aumenta son los novillos de dos a cuatro dientes. 

“Con el dato de esta semana aumentó 32%, ya había aumentado 32% el año pasado, es impresionante lo que se está acelerando la terminación de los animales”, enfatizó. 

Pero también aumenta la faena de vientres, advirtió Tardáguila. Indicó que la faena de vacas se incrementó más de 13% y la de vaquillonas 16%, y entre las dos categorías el aumento fue del 14%. 

Señaló que, al anualizar la faena de vacas, sin tener en cuenta las vaquillonas, “estamos en 1 millón de cabezas a febrero. Se puede decir que había cierta compensación, pero de todos modos es un nivel históricamente alto”. 

¿Se está comprometiendo el rodeo de cría?

Según los datos provisorios del año 2020/21 -el definitivo todavía no está-, el stock de vacas de cría ya había mostrado una caída de 58.000 cabezas en el rodeo de cría respecto al año anterior, cuando hubo un récord de 4,350 millones de animales. 

“Es un hecho que este año va a volver a caer. En lo que va de este ejercicio ya se faenaron 600.000 vacas y vaquillonas más que el año pasado. Siendo conservadores, tal vez caiga en unas 150.000 cabezas adicionales, y se pasaría a 4,150 millones, lejos de los picos de 2019/20”, advirtió. 

Tardáguila consideró que esas cifras todavía no son como para encender todas las alarmas, porque con un aumento de 3% o 4% en la tasa de destete se podría compensar. Pero a la vez reconoció que no es fácil aumentar 3% o 4% la tasa de destete, sobre todo si no se tiene un año muy bueno desde el punto de vista climático.

“El rodeo vacuno al finalizar este ejercicio seguramente mostrará una caída de unas 400.000 cabezas, esto lo publicamos en la revista de ACG de febrero, llegando a 11,4 millones de cabezas, manteniéndose más o menos en los niveles de los últimos años”, estimó. 

Pero avisó que “si se mantiene este nivel de actividad tan importante, hay algunas proyecciones desde la industria de que se podría mantener este año una faena del entorno de 2,7 millones de cabezas, no hay como compensarlo”.

Por otra parte, sostuvo que #el dato de la producción de terneros ya está, no va a crecer en relación a los datos actuales (algo más de 2,8 millones); y después tenemos el desafío de que será más chico el rodeo de cría”.

Señaló que si el stock cae en otras 400.000 cabezas “estaremos en unos 11 millones de vacunos, la menor cantidad en lo que va del siglo. Ahí sí se me encienden todas las alarmas, porque hemos tenido una ganadería con algunos indicadores esplendorosos, espectaculares en crecimiento, primero en la fase de engorde y después en la de recría, pero eso todavía no ha llegado a la cría”. 

Afirmó que ese aumento de productividad “tiene que llegar a la cría para que no pase esto. La mejor forma de que llegue es con un buen precio por el ternero, no hay otra manera; y que estén abiertos todos los mercados para el ternero, para que tenga la mayor cotización posible”.

Pero, de todas maneras, remarcó que si en el ejercicio 2022/23 hay un nivel de faena tan importante como el que hubo hasta ahora, “me empiezo a preocupar por el mediano plazo, por la cantidad de animales que tendremos para comercializar en 2024/25 y para faenar en 2025/26”.

¿Estos precios son sostenibles?

Tardáguila señaló que las condiciones del mercado internacional continúan indicando que la mayor probabilidad es de que los precios se mantengan firmes en el mediano plazo. 

Pero advirtió que las relaciones de precios respecto a los demás países de la región y a los de otros exportadores indican que el precio en Uruguay está “algo recalentado”.

También sostuvo que “está algo recalentado en comparación con el valor medio de exportación”.

En definitiva, dijo que las expectativas son de un mercado “algo demandante y con precios altos, con las lógicas oscilaciones que siempre se dan”. 

En ese sentido, llamó a seguir de cerca el avance de la pandemia en China.

“En Argentina el largo plazo es la semana que viene”

Entrevista con Darío Colombatto, asesor ganadero en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo analiza el momento de la ganadería en Argentina?

Es una suma de sentimientos encontrados. Porque en dólares oficiales tenemos precios buenos, tanto para la cría como para el ganado gordo. En las últimas se recompuso bastante el precio. 

¿En cuánto está?

En dólares oficiales el novillo está a US$ 2,60 o US$ 2,70 por kilo de peso vivo. Si queda neto a US$ 2,40 o US$ 2,50 estamos en un buen precio. Y la relación compra-venta se recompuso a favor del gordo, porque estaba muy complicado reponer terneros con el precio obtenido con el ganado gordo. Hasta noviembre o diciembre fue complicado, daba pavor el precio de la reposición. 

En Uruguay se dio a la inversa, la relación es más favorable para el invernador. 

Es así, estuve en diciembre en Uruguay y lo vi. En ese caso pasa a importar menos el costo de la ración, porque la inversión más grande es en la compra del ternero o del animal recriado. Por lo tanto, al tener una ventaja en la compra de la reposición, me importa menos el precio de la ración. 

Siempre las relaciones de precios de compra-venta del ganado tendrán más peso que las variables productivas. 

Todos, en la interna de un feedlot, intentamos cuidar las variables productivas, pero después vemos que en realidad esa es la tercera variable que más impacta en la rentabilidad. Primero es el precio de venta, después el precio de compra y después recién viene la eficiencia de conversión, el precio del grano y esas otras variables.

Volvamos a la situación del negocio ganadero en Argentina; decía que las relaciones de precios han mejorado.

Sí, toda la cadena tiene buenos precios y el consumo absorbe toda la oferta de carne. El consumo interno es fuerte en Argentina, pero ha venido bajando. Hay poca plata en la calle y un contexto económico complejo, con inflaciones del 4% mensual, con alimentos que van en 5% o 6% de inflación mensual. Por lo tanto, cualquier aumento en el precio de la carne, que se dé a nivel del novillo, debería ir hacia arriba, porque todo empieza a aumentar y a impactar en el mostrador de la carnicería. 

 

“Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico”

 

Al mismo tiempo, el gobierno intenta bajar los precios por vías ya fracasadas. Con control de precios y prohibiendo exportaciones no estimulas a una mayor producción para que el precio, por la misma oferta, pueda mantenerse. No digo que el precio baje, porque nadie trabaja para que el precio de su producto baje, sino para aumentar la producción para que haya más carne disponible en el mercado interno; en ese caso el precio a lo sumo se mantendrá. 

O, en último caso, como se ha hecho en Uruguay y en otros países, se pueden subsidiar cortes populares, con la venta de los cortes más caros al exterior. 

Y en ese marco, ¿cómo están los números del negocio ganadero?

Depende mucho de cómo lo miramos. La semana pasada estuvimos haciendo análisis económicos en tres campos, comenzando ahora con terneros al destete, y saliendo en marzo del año que viene con un novillo de 420 o 450 kilos. Ese número, con la foto de la semana pasada, da bien. Nos da una tasa positiva, por encima de la inflación. 

Colocamos el precio de compra de hoy y el precio de venta de hoy, fijamos el precio en pesos, asumiendo que de acá a un año ese precio será nominalmente el número más la inflación. Y aún así tenemos una tasa positiva. 

En ganadería sabemos que un ciclo de cría dura al menos cuatro o cinco años, desde que tengo la ternera, la recrío, la pongo en servicio, hasta que llega la parición y el destete del ternero. La ganadería siempre se maneja con plazos de años, pero en Argentina el largo plazo es la semana que viene

Por lo tanto, el número que tenemos hoy es ese, pero la semana pasada era distinto. Entonces, no puedo culpar al ganadero si tiene dudas, porque está invirtiendo a cuatro o cinco años, cuando no le podemos asegurar lo que pasará la semana que viene. 

En este contexto de números positivos, la recomendación es no vender el ternero, darle maíz, porque la mayoría de los ganaderos también produce maíz, que tiene costos importantes para llegar al puerto.

Entonces, en la mayoría de los lugares vamos a empezar una recría pastoril de mucha eficiencia, incluso muchas veces teniendo corral de recría, hasta que haya pasto suficiente. 

Después los animales van a los verdeos de avena o raigrás, y usamos pradera en primavera, tratando de consumir todo ese pasto. Cuando la pradera se va quedando sin nada, entrando al verano, empezamos a encerrar el ganado para la terminación. 

¿Por qué encierran el ganado en los dos veranos y no en los dos inviernos?

La razón es la estacionalidad de precios. Vemos que los mejores precios siempre están entre la segunda quincena de febrero y las últimas semanas de abril o primeras semanas de mayo. 

La mayor zafra de salida de los corrales va de agosto a octubre. Ahí es donde probabilísticamente puede disminuir el precio del ganado. Aprovechamos a vender de febrero a mayo, porque hay gente que no quiere encerrar en verano y hay quienes no pueden hacer recrías largas. 

Al contrario de lo que pasa en Uruguay, en Argentina tenemos el ternero bolita, se faenan animales livianos. Pero eso implica desaprovechar la curva de crecimiento del animal.  

 

En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido”

 

Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico. 

Está demostrado que si hago una buena recría pastoril y termino el ganado con 90 días de corral la terneza está asegurada, por más que el animal pese 450 o 500 kilos. 

Y además se paga la genética en la que se invirtió. En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido.

Por lo tanto, con los números actuales, la recomendación es recriar los terneros.

Sí, arrancamos una recría pastoril, que permita tener el mejor margen posible por kilo producido. El costo del pasto es bajo y tenemos buen ingreso por alta ganancia de peso. 

Pero no todos pueden hacer eso. Otros hacen un negocio más financiero. Entran al corral con un animal de 180 o 200 kilos y lo sacan con 320 kilos en tres meses. Rotan el capital más rápido y se hacen antes con el dinero. 

No tengo ningún cliente que haga eso, pero entiendo que es un negocio importante. 

Apuntamos más a modelos con una recría pastoril y una terminación más pesada. Buscamos eso como modelo de estabilidad.

¿Cómo observa el nivel de inversión de los productores en Argentina?

Siempre hay mucho temor. Con todas estas restricciones al dólar y demás. En Argentina si quiero comprar alambre para hacer 5.000 metros, tengo que salir a buscar a 300 kilómetros a la redonda, porque no hay. 

Pero lo positivo es que una vez que el productor ha tenido buenos precios agrícolas y tiene dinero disponible, en su gran mayoría, invierte en el propio establecimiento. Es un tema de conseguir recursos para la inversión, no de falta de interés en invertir. 

También hay problemas para conseguir fertilizantes, herbicidas y demás insumos. Han subido mucho los precios y nos estamos encontrando con dificultades. 

 

“Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina”

 

Pero en el universo de productores que visito, que está integrado por productores de medianos a grandes, todos están creciendo, con precaución, sobre todo por la vía de la recría.

También veo que están mejorando las instalaciones de los corrales, que eran muy caseras. Hay inversión en mejora de caminos, en comederos, maquinaria para dar más rápido la comida. 

¿A cuántas empresas asesora y qué cantidad de ganado suman?

En Argentina -sin contar Uruguay, Paraguay y Chile- brindamos servicios a unas 60 o 65 empresas al año. Algunas con visitas anuales, otras semestrales y solo una con visitas mensuales.

En términos de cantidad de ganado, estamos hablando de unas 350.000 cabezas. Esto sin contar a ADP, en Uruguay, por ejemplo, que mueve casi 60.000 cabezas y una paraguaya que produce 40.000 cabezas. 

En Argentina la que más produce llega a unas 40.000 cabezas al año, y hay otras empresas que incluso tienen plantas de alimentos balanceados, que nos contratan para asesoramientos a sus clientes. Eso tiene un efecto multiplicador que es muy difícil de medir. 

¿Cuáles son las perspectivas para la exportación de carne argentina?

Las veo muy positivas, porque me parece que no hay mucho espacio para más intervenciones. 

Las intervenciones han sido muy dañinas en los últimos 15 años en Argentina. Mi impresión es que ya no hay tanto poder de fuego.

Si prohibieran de golpe las exportaciones, nos quedaríamos con carne disponible por uno o dos años no más, porque nadie invertiría en hacer novillos pesados, y al país le faltarían US$ 1.000 o US$ 2.000 millones, que los necesita como al agua. 

 

“A Uruguay lo veo mucho más consolidado”

 

Muchas veces se hacen anuncios de aperturas que después no se concretan, porque hay una letra chica o trabas burocráticas. 

Además, hay muchos puestos de trabajo. Se entendió que la carne en Argentina no la manejaban 100 familias terratenientes, como en su momento se le hizo creer a mucha gente. No estamos en el siglo XIX o principios del siglo XX. Eso cambió.  

Hay mucha más gente en la cadena de la carne de lo que los funcionarios creían. Hay muchas industrias asociadas a la cadena cárnica.

Las perspectivas son buenas, porque tenemos un producto que muy pocos países producen en cantidad y calidad, con estas ventajas comparativas y competitivas. 

Y el mundo sigue sobredemandando carne real. Se apaga lo que se pensaba que era una amenaza inminente como las carnes artificiales porque tiene limitantes tecnológicas, de huella de carbono y producción, como para ser considerados inmediatamente como sustitutos. 

Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina.

¿Cómo ve a Uruguay?

Con las dificultades climáticas y de suelos en algunas zonas, a Uruguay lo veo mucho más consolidado. El tema de que esté caro el grano es parte del sistema, y se van acostumbrando a manejarlo. Empieza a haber mucho más registro en los corrales de engorde. 

En diciembre conocí zonas que no conocía, Lavalleja, José Pedro Varela y demás. En esa zona vi sistemas integrados con el arroz, cosas que antes solo veía en Corrientes o en parte de la provincia de Entre Ríos.

Hay una consolidación del modelo empresarial integrado entre la agricultura y la ganadería, que es muy interesante. 

 

“Siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos”

 

Y siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos. Carne certificada como terminada a pasto, certificación de carne de corral, de libre de antibióticos. Esas certificaciones son parte del futuro. Hoy cuesta certificar y cuesta lo mismo certificar que el margen comercial que te dan, es lo que pasa al principio, pero es una envidia sana, porque en Argentina cuesta un poco más. 

Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría. Hay que seguir avanzando, los pesos al destete todavía son bajos en general. Y la recría todavía tiene mucho margen para aprovechar mejor la producción de pasto. 

El tema de la recría es bastante recurrente en Uruguay.

Sí, en Argentina también pasa. Mucha gente cree que el feedlot tiene que solucionar todos los temas, y en realidad soluciona la terminación y a veces un período de crecimiento inicial. 

Hay modelos interesantes en Uruguay, que consisten en encerrar los terneros en el primer invierno, cuando no hay crecimiento del pasto. Esas estrategias tienen a veces limitaciones prácticas, pero son modelos muy interesantes y hay que enfatizarlos.

 

“Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría”

 

Me sucede con empresas en Uruguay, que nos concentramos en el corral y después vemos que la clave está en la recría. Así que es probable que empecemos a avanzar hacia campos de recría, comprando terneros y no novillos recriados. 

Eso nos permitirá bajar el monto de inversión, será un sistema más largo pero tendremos un control nutricional del animal desde los 180 kilos y no desde los 300 kilos. 

En el noroeste argentino (NOA) ya estamos viendo cómo se juntan 10 productores que compran 500.000 terneros. Se van haciendo grandes campos de recría. Hay que considerar esa demanda cuando sale de golpe al mercado. 

En Uruguay tenemos además la demanda de la exportación de ganado en pie.

Eso siempre lo vi como algo positivo, porque le pone un piso al precio que recibe el criador, pero es una presión extra en el mercado, que compite con los invernadores.

Si mejoro mis puntos de recría y mi engorde, sin mejorar el número de terneros totales por vaca, me voy a encontrar con un cuello de botella en cinco años. Es lo que está pasando en Argentina, donde hay 22 millones de vacas y 14 millones de terneros; por lo tanto, hay 8 millones de vacas que no están dando terneros. Hay que aumentar la eficiencia. 

Hay que integrarse con las empresas de cría más eficientes. En la medida que tengo registro de los animales, y eso lo asocio con el proveedor, sé cuál es origen de los animales más eficientes. Por lo tanto, tengo que integrarme con esos criadores de los terneros más eficientes, para que me provean de esos animales todos los años.

Stock vacuno de Estados Unidos es el menor de los últimos siete años

El clima adverso obligó a enviar más vacas de cría a faena, categoría que se redujo 2% frente al año anterior.

 

El stock de vacas de cría en Estados Unidos totalizó 30,1 millones de cabezas al 1° de enero, 2% menos que el año anterior y el más bajo desde 2015. 

Todo el ganado, incluyendo los terneros, totalizaron 91,9 millones de cabezas, cifra que también es 2% menor a la de hace un año, según informó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) el 31 de enero de 2022.

Los ganaderos enviaron cada vez más vacas a faena el año pasado, ya que el clima seco redujo la disponibilidad de pasturas en el oeste de los Estados Unidos y en las llanuras.

La escasez de mano de obra y los temores de los trabajadores por el Covid-19 también limitaron la faena en empresas como Tyson Foods Inc y JBS.

“Las últimas auditorías y trabajos de investigación indican un nuevo aumento en los machucones en las canales”

Entrevista con la doctora Stella Maris Huertas, veterinaria experta en bienestar animal. 

 

La doctora Stella Maris Huertas es médica veterinaria, con un máster en Salud Animal. Es docente grado tres de Facultad de Veterinaria, donde integra el departamento de Salud Pública, y está a cargo de bienestar animal en animales de producción. 

Junto a un grupo de profesionales también trabaja en certificación y capacitación, con base en la norma UNIT-ISO/IEC 34700:2016 de Bienestar Animal y en los protocolos europeos Welfare Quality.

Destacó que el año 2021 fue el primero que incluyó el bienestar animal en la currícula de Veterinaria, a través del nuevo plan de estudios. 

Hasta el año pasado no existía bienestar animal como materia curricular en la carrera, se ofrecía como curso optativo para estudiantes y como cursos de educación permanente para profesionales veterinarios ya recibidos. 

¿Cómo ha sido la evolución del bienestar animal en Uruguay?

Desde sus inicios fue un tema importante. Empecé a trabajar en esto en 1999, cuando prácticamente nadie hablaba de bienestar animal en Uruguay. Ganamos un proyecto del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), porque nos preocupaba la cantidad de hematomas en las canales, cuando todo el mundo decía que era normal. Pero no podía ser normal. 

Así empezamos a trabajar para buscar las causas de esos machucones, y comenzamos a relevar los camiones que transportaban el ganado, cómo se cargaban, cómo se descargaban, cómo eran tratados esos animales en la planta de faena, dónde se encontraban los machucones, qué profundidad tenían y cuánto significaban esas pérdidas en dinero.

Ese proyecto del grupo de Facultad de Veterinaria que lideré finalizó en el año 2004, y esos hallazgos marcaron un antes y un después. 

Luego, INIA, el Instituto Nacional de Carnes (INAC) y la Universidad del Estado de Colorado (Estados Unidos), realizaron auditorías de calidad de carne, con resultados bien conocidos. Eso fue importante, porque demostró a toda la cadena, a los productores y a todos los eslabones, que se estaba perdiendo mucho dinero, además de ocasionar un gran sufrimiento a los animales. 

Tanto fue el impacto, que todos los actores de la cadena, autoridades e instituciones iniciaron un proceso de capacitación y difusión de las buenas prácticas ganaderas. Esto fue liderado por Facultad de Veterinaria, pero también participaron INIA, INAC, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y la Asociación Rural del Uruguay. 

Y luego las auditorías de INIA mostraron un descenso importante en los machucones en las carcasas, lo que significó una disminución de las pérdidas por machucones que provocaba el mal manejo, que pasaron de US$ 32,50 por animal en 2004 a prácticamente la mitad. 

¿Y cómo se logró esa mejora?

Nos basamos en las buenas prácticas, en trabajar con los animales de manera tranquila, utilizando banderas, sin cargar mucho las mangas y los corrales, trabajar sin perros en los corrales. No aceptamos a los perros en los corrales, de repente pueden ayudar a sacar los animales de los montes o trabajar en los campos, pero no en los corrales. Los perros significan un gran estrés para el ganado, sobre todo cuando están en los corrales. 

¿Qué marcan los últimos datos de evaluación de hematomas en las canales?

Las últimas auditorías de INAC, de INIA y trabajos de investigación en el marco de tesis de grado y posgrado que hemos realizado en la Facultad de Veterinaria, indican un nuevo aumento en los machucones. Eso nos deja bastante preocupados, e indica que hay que continuar capacitando y difundiendo las buenas prácticas en el manejo del ganado. 

La gente se va olvidando de usar la bandera, la empieza a usar como picana o directamente la tira y agarra un palo o incluso un palo con un clavo. Todo eso nos preocupa; y por supuesto que las pérdidas económicas también aumentaron. 

 

“Las últimas auditorías de INAC, de INIA y trabajos de investigación en el marco de tesis de grado y posgrado que hemos realizado en la Facultad de Veterinaria, indican un nuevo aumento en los machucones”.

 

Pero es de destacar que no volvimos a encontrar machucones de grado tres, que son los más profundos, que llegan hasta el hueso o incluso lo fracturan. Esto demuestra que hay más conciencia en el tratamiento de los animales.

Aunque sí hay machucones superficiales, porque la gente pierde la paciencia, se olvida de las premisas en las que tanto insistimos. Este es un tema de mejora continua. Hay que insistir en estos conceptos, para que la gente continúe trabajando bien.

¿Cómo es la adopción de instalaciones ganaderas adaptadas al bienestar animal?

Han mejorado desde las primeras visitas de Temple Grandin a Uruguay. Esta mujer estadounidense, autista, que es la madre del bienestar animal, fue quien diseñó estos corrales, en función de su sensibilidad y por su experiencia con los animales en la granja de su familia. 

Hay una película que se llama Temple Grandin, que la recomiendo enérgicamente, que es sobre su vida, sobre cómo se sobrepuso a pesar de su condición de autista y cómo diseñó estos corrales, siguiendo el sentido de las vacas, que siempre quieren volver al lugar de dónde salieron. Por eso lo ideal son las mangas curvas.

En Uruguay hay una gran cantidad de establecimientos que instalaron mangas de este tipo. Hay otros establecimientos donde las mangas anteriores todavía están en buenas condiciones y nos llaman para pedirnos que les demos algunas indicaciones para optimizar su funcionamiento.

Que las mangas no sean curvas no quiere decir que estén mal. Muchas veces depende de la capacitación del personal. A lo largo de estos años vimos mangas que están espectacularmente bien, sin embargo el personal no está adecuadamente capacitado para manejar animales. No tiene ni los mínimos conocimientos de dónde tienen que pararse, cómo tiene que moverse para que el animal camine hacia adelante y no recule o se dé vuelta. 

Aún si el establecimiento tiene mangas espectaculares, si el personal no está bien capacitado, el trabajo se hace mal. Así como hemos visto mangas que no son modernas, y sin embargo el personal es muy consciente, está bien capacitado, sabe trabajar con los animales, de forma lenta, sin gritos, sin perros, colocándose adecuadamente en la zona de fuga del animal. 

Creo que van de la mano las instalaciones buenas, bien mantenidas, con la capacitación del personal.

¿Hubo una evolución en las jaulas de los camiones?

Tenemos trabajos que datan de principios de los años 2000, donde se hizo el relevamiento de cientos de camiones de transporte de ganado a los frigoríficos. Luego volvimos a hacerlo hace 10 años, y el más reciente comenzó hace tres años.

En comparación, la flota de camiones mejoró sustancialmente. La gran mayoría de los camiones son unidades nuevas, así como vimos la llegada de camiones doble piso, que son muy usados en Europa, en Estados Unidos e incluso en Brasil, pero en Uruguay no se usaban.

Ahora hay varias de estas unidades y se nos planteó la duda sobre su beneficio al bienestar animal. En 2019 hicimos un proyecto piloto con estudiantes de Facultad de Veterinaria, registrando la descarga de los animales en  estos camiones doble piso en las plantas de faena.

Hay diferentes tipos de estos camiones. Unos tienen descenso hidráulico, otros tienen una rampa. Y luego de la faena de los animales comparamos sus machucones. Lamentablemente la pandemia nos cortó este trabajo, con el que estábamos muy entusiasmados. Habíamos tenido resultados preliminares muy interesantes. 

Ahora estamos en condiciones de retomar esa evaluación, así que en unos meses vamos a tener un resultado más definitivo sobre cuáles de esos tipos de camiones son los mejores, y compararlos con los que tradicionalmente se usan en Uruguay.

¿Cuál es la principal diferencia de esos camiones en relación a los tradicionales?

Son de aluminio, livianos. Aparentemente los animales se adaptan a ese material. A veces pensamos que pueden hacer demasiado ruido, pero los animales no parecen asustarse o tener problemas con eso.

¿Qué otras propuestas de mejora del bienestar animal hubo para el transporte?

Hace algunos años el empresario José Lestido convocó a la Facultad de Veterinaria porque inventó unas placas de goma que van instaladas en la parte interna de la jaula de un camión convencional. Esto incluye además, unas aletas que tapan los bordes filosos en la entrada, en las puertas, que se accionan con la parte hidráulica del camión. 

Lestido nos pidió que lo evaluáramos desde el punto de vista del bienestar animal, y un análisis estadístico, para ver si efectivamente este dispositivo, llamado Progat (protección del ganado durante el transporte) contribuye a disminuir los machucones o no. 

 

“La evolución del bienestar animal a nivel de plantas de faena ha sido fantástica”.

 

Comparamos camiones idénticos, uno con dispositivo y otro sin él, que transportaron ganado de similares características,  de los mismos establecimientos a las mismas plantas de faena, y encontramos que este dispositivo contribuye a disminuir sustancialmente los machucones en los laterales de los animales.

Incluso muchas plantas de faena están evaluando incorporar este dispositivo a sus flotas de camiones. Si bien no es la panacea total, permite disminuir de forma sustancial los machucones, sobre todo cuando se trata de ganados buenos, como los novillos, ganados de cuota 481, de feedlot, que es una carga de valor muy importante. 

Ese es un avance para la industria y el transporte, que van de la mano.

¿Cómo ha sido la evolución del bienestar animal a nivel de plantas de faena?

La evolución del bienestar animal a nivel de plantas de faena ha sido fantástica. La industria ha entendido claramente la ventaja de mejorar sus corrales. Las recepciones de ganado de prácticamente todas las plantas han sido remodeladas y basadas en los conceptos de Temple Grandin. 

Los cajones de noqueo son nuevos, se ha puesto un encargado de bienestar animal que responde directamente a los dueños de los frigoríficos y que tiene que ser un veterinario, por indicación del MGAP. Esto tuvo como punto de partida una exigencia de la Unión Europea, pero nos vino muy bien. 

¿Cómo califica el posicionamiento de Uruguay respecto a otros países en materia de bienestar animal?

Siempre hay espacio para mejorar, el camino que nos queda es largo, pero Uruguay tuvo la visión de ponerse en marcha muy rápido. Estamos un paso adelante en muchas cosas, y a esto el mundo lo ve, lo respeta y lo valora.

A tal punto de que la OIE (Organización Mundial en Salud Animal) seleccionó a Uruguay y a Chile, luego se incorporó México, para crear el Centro Colaborador de OIE en Bienestar Animal y sistemas de producción pecuarios para las Américas. Se trata de un consorcio entre la  Universidad Austral de Chile, la UNAM de México y nuestra Universidad de la República en Uruguay, a través de la Facultad de Veterinaria. La dirección de este centro es rotativa cada tres años en cada país, correspondiendo a Uruguay este año 2022 bajo mi dirección. 

 

 

“Los productores ganaderos incrementaron enormemente la conciencia del trabajo con los animales”.

 

Esa es una distinción muy importante, que habla del reconocimiento a Uruguay, que ha trabajado mucho y muy bien. 

Aún falta, pero los productores ganaderos incrementaron enormemente la conciencia del trabajo con los animales. Vamos por la carretera y es muy común ver gente trabajando en las mangas con banderas, cargando ganado con banderas. 

Pero hay que insistir en las buenas prácticas. Hay que dejar de usar la picana eléctrica, sólo debe usarse cuando no hay otra alternativa, cuando hay un animal caído y hay que levantarlo, pero no usarla porque sí. 

En conclusión, la mejora debe de ser continua, pero estamos bien. 

¿Cómo impacta el estrés calórico en los animales y cuáles son las recomendaciones en estos casos?

Cuando estaban anunciando la ola de calor recomendamos por los medios que no se trabajara con animales en las horas del mediodía, que se eviten las horas más calurosas, que se trabaje a la mañana y en la tardecita. 

Que se trate de prodigar agua en la medida de lo posible, que no se hagan muchos kilómetros con los animales. Que en los tambos se use ventilación y si la humedad es muy baja se aplique aspersión para mojar a los animales, pero esto solo cuando la humedad es baja. Si la humedad supera el 70% no sirve la aspersión, porque es agregar humedad y calor.

Pero la situación de estrés calórico en esos días fue complicada, sobre todo en los animales que estaban en confinamiento. Supimos de muertes de animales por calor en varios de esos establecimientos.

Es muy importante la sombra, que tiene que ser alta, para permitir que el aire corra por debajo. Si es posible tener árboles, pero la malla sombra con determinada altura funciona muy bien, se ve a los animales que van enseguida a colocarse bajo la sombra. 

¿Cómo observa la situación de ataques de perros a ovinos?

Ese es un problema que no es nuevo, lamentablemente tiene unos cuantos años y ha venido en aumento, de forma muy importante. La tenencia irresponsable de perros ocasiona este tipo de situaciones. 

No es solo ataques a animales sino también a personas, ocasionando accidentes de todo tipo. 

No es un tema sencillo de solucionar, tiene muchas aristas, debería pasar básicamente por una gran campaña de concientización de la población, unida a la castración, al chipeo, a retirar esos animales de la vía pública, de los caminos y vertederos, etc. 

Esto insume dinero, porque hay que realojarlos en refugios y después ver qué se hace con ellos. En ningún lugar del mundo ya se están aceptando las eutanasias, como se hacían antes. Sin embargo, cuando las superpoblaciones son tan elevadas y pueden afectar la salud pública, hay que pensar en algún tipo de solución, además del realojo. 

Es importante promover la adopción, pero la reproducción de los perros va mucho más rápido que estas medidas. La Facultad de Veterinaria forma parte del consejo directivo honorario del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). 

Se deben tomar medidas lo más rápido posible, porque esta situación así lo demanda.

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