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Uruguay confirmó los compromisos internacionales relativos al cambio climático

La ganadería local viene cumpliendo con las metas propuestas en la COP21, que tienen como objetivo reducir 32% las emisiones de metano por kilo de carne producido para el año 2025.

 

Gianni Motta, jefe de Innovación de la Gerencia de Estrategia del Instituto Nacional de Carnes (INAC), brindó detalles de la representación de INAC que realizó recientemente en Egipto. Durante la COP27, INAC fue invitado a participar de un evento en el pabellón del IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), organizado por la North American Meat Institute (NAMI). El foco de esta actividad fue transmitir la visión de distintas regiones del mundo respecto a la ganadería económica-ambiental y socialmente sostenible.

En ese marco, Uruguay confirmó los compromisos internacionales asumidos, relativos al cambio climático, debido a que nuestra ganadería viene cumpliendo con las metas propuestas en la COP21 (reducir en un 32% las emisiones de metano por kilo de carne producido para el año 2025). Esto se logró con aumento de la eficiencia productiva del rodeo a través de una disminución de la edad media de faena de novillos y con la mejora paulatina de la performance reproductiva del rodeo de cría.

“Cuando observamos el perfil de emisiones de gases de efecto invernadero en Uruguay, vemos que el agro contribuye con el 73% de las emisiones totales del país, de los cuales alrededor del 50% proviene de la ganadería en forma de metano. El metano de la ganadería se caracteriza por ser de tipo biogénico, es decir, que forma parte de un ciclo natural que no agrega más carbono al ambiente. Si bien es un potente gas de efecto invernadero, también es de vida corta, lo que hace que la ganadería tenga el potencial de ser parte de la solución al cambio climático”, comentó.

Una de las principales ventajas de Uruguay es su sistema de producción en base a campo natural, donde la ganadería cumple un rol esencial en la conservación de este recurso, ya que coexiste de forma armoniosa con más de 2.500 especies vegetales y más de 800 especies de vertebrados, produciendo un alimento con un altísimo valor nutricional en base a un recurso natural renovable, explicó Motta.

“Uruguay es un país productor de alimentos con orientación agroexportadora y, por tanto, nuestra economía se encuentra fuertemente vinculada al desarrollo del sector agropecuario”, sostuvo.

El 75% de las exportaciones de bienes provienen del sector agropecuario y 1 de cada 6 empleos están vinculados con el agro, donde el 50% de los empleos industriales se asocian a la producción de alimentos. Estos números demuestran la producción agropecuaria es un pilar fundamental para el desarrollo económico y social presente y futuro del país.

Con una población de 3,5 millones de personas y produciendo alimentos para 40 millones de seres humanos, Uruguay se posiciona contribuyendo a la seguridad alimentaria global y con la ganadería como el rubro de mayor relevancia cuando se habla de agropecuaria.

 

Fuente: INAC.

Ismael Turban analizó la realidad productiva de Uruguay y Brasil

El exdirector de El Tejar retornó al país, donde desarrolla proyectos agrícolas y ganaderos, pero mantiene vínculos profesionales con empresas brasileñas. En entrevista con ACG relató su experiencia y proyectó el futuro de la actividad.

 

¿Cuánto tiempo hace que retornó a Uruguay?

Llegó casi junto con la pandemia, a inicios de 2020. 

¿Cuánto tiempo estuvo en Brasil?

Estuve siete años. 

¿A qué se está dedicando en Uruguay?

Tengo un proyecto ganadero, con ganado a capitalizar y un corral arrendado en Dolores, Soriano. Además tengo una sociedad agrícola. Y hago asesoramientos particulares y una consultoría comercial en Brasil, como consejero de una empresa. 

¿Cuáles fueron las principales diferencias que encontró en Uruguay desde que se fue hasta que volvió?

El agro uruguayo cambió bastante, con una reestructuración del sector productivo agrícola-ganadero sobre todo. Creció la ganadería a costa de la agricultura, por la caída de precios de 2013 a 2015. Y la ganadería creció tecnológicamente por ese espacio que dejó la agricultura. En las zonas no tradicionales de la agricultura, esta actividad se retrajo y quedó mucha agricultura forrajera, mucha pastura, y eso incentivó mucho a acortar los ciclos productivos y aumentar los niveles de producción por hectárea en las distintas regiones. 

Lo que era ganadero sigue siendo ganadero, lo que era agrícola sigue siendo agrícola, y los sistemas agrícola-ganaderos se volvieron más ganaderos. 

Es notorio que la actividad agrícola se concentró en los mejores suelos, con más rotación con pasturas, y ha servido de apalancamiento para la ganadería el desarrollo del año 2000 al 2014/15.

Y después la reestructuración del área agrícola, muchos productores se recompusieron, contratistas se convirtieron en productores y muchos propietarios de campos empezaron a producir en esas tierras que hasta ese momento estaban arrendadas. Por lo tanto, también hubo una recomposición de las empresas.

¿Y a la ganadería de Uruguay cómo la observa?

Hubo una inversión importante, un cambio tecnológico importante, desde las pasturas naturales, con un mejor aprovechamiento, con tecnologías regenerativas. En las zonas agrícolas hay mayor rotación de pasturas, y un incremento de confinamientos para darle mayor velocidad a esos ciclos. 

La ganadería ha tenido una transformación y eso se ve en los niveles de pariciones y de faena en el país, que se han venido incrementando. 

La ganadería ahora está en un momento coyuntural, que será un poco difícil, pero será pasajero. Tal vez luego no tengamos los mismos niveles de precios del primer semestre de este año, pero serán niveles de precios muy buenos, que van a ayudar a seguir desarrollando esa ganadería pujante.

 

“La ganadería creció tecnológicamente por ese espacio que dejó la agricultura”

 

 ¿Qué lectura hace de este momento del mercado ganadero?

Creo que se juntaron varias cosas. Europa bajó su demanda, China con las políticas de Covid Cero también bajó su demanda. Brasil está mejor competitivamente, con una tasa de cambio que le permite vender mejor, y tiene muy buenos niveles productivos. Todo esto desde el punto de vista externo.

Y a nivel interno se sumó una situación coyuntural. En el momento que debería de haber más oferta de ganado faltó la primavera, y eso obligó a que la gente baje carga y que la industria aproveche el momento del mercado. 

Creo que ahora se va a reestablecer todo esto. China no tendrá los mismos niveles de compra de algunos meses atrás, pero habrá un mercado firme. Lo importante es que habrá buenas relaciones de precios para los criadores y para los invernadores también. 

Los números productivos de Brasil son impresionantes, ¿cómo es vivirlo desde adentro?

Brasil es un monstruo que cada vez produce más, también va profesionalizando cada vez más su ganadería. La zona donde más me tocó estar fue la de Mato Grosso, donde había muy poca inversión, sobre todo en la cría. Eso fue algo que cambió mucho.

Se desarrolló lo que ellos llaman la safrinha de maíz, que es un maíz de segunda. Se produjo un mundo de maíz, que para enviar al puerto tiene un costo de US$ 60 o US$ 70 de flete, y se optó por construir corrales de engorde, tanto en San Pablo como en Mato Grosso. También hay mucha hotelería de engorde, para aprovechar ese maíz. 

Las plantas de etanol también utilizan ese maíz. En las plantas de etanol, en la producción de algodón y de caña de azúcar, se generan subproductos que son utilizados por la ganadería. 

Pero Brasil todavía tiene una capacidad muy grande de crecimiento. Va mejorando la calidad. La gente se enfocó mucho en mejorar la calidad de la carne brasileña. Para Uruguay es un competidor muy grande.

 

“La ganadería ahora está en un momento coyuntural, que será un poco difícil, pero será pasajero”

 

¿Qué tiene que hacer Uruguay para competir? 

Debemos buscar posicionarnos a través de la diferenciación. Creo que Uruguay está haciendo las cosas bien. Uruguay tiene una marca muy fuerte, hay que seguirla potenciando, con carne natural, de razas británicas, en la medida que mejora la edad de faena también ir mejorando la calidad de la carne. Hay que apostar a mejorar calidad de marmoreo, entre otras, para ser más competitivos.    

Dentro de un commoditie hay que ser lo más specialty posible. Ese es el camino para Uruguay. Si nos ponemos a competir con Brasil, hoy tenemos condiciones productivas y de costos más desfavorables, porque ellos pueden producir y exportar a menores costos. 

Habrá que seguir abriendo mercados, potenciando la marca de Uruguay para diferenciar el producto. Poco a poco esto se va logrando. Uno va a Europa, y en Brasil mismo, se ve que la carne uruguaya es diferenciada. Se ha construido una marca. Ha sido importante el trabajo que ha hecho INAC y todos los integrantes del sector.  

¿Cómo analiza las exigencias ambientales hacia la ganadería? ¿Lo ve como una oportunidad?

Sí. En esto no solo hay que ser sino también parecer. Hay que medir, demostrar lo que se hace y mejorar lo que estamos haciendo. Por eso creo que es muy bueno todo el trabajo sobre campo natural, con pastoreos regenerativos. Eso puede demostrar la captura de carbono. 

Ser un país con gran base de pasturas ya es un diferencial importante. Ser un país con una producción que de cierta forma es extensiva, sobre todo si la comparamos con otros como Estados Unidos, que se basa en la producción a corral; o Brasil, donde hay toda una discusión ambiental. 

Esto le puede generar un diferencial a Uruguay. Además es un tema que no tiene marcha atrás, que va a darle más valor, no solo para el producto a vender, que además será lo que busque el consumidor, sino también habrá mucha presión de ciertos sectores financieros para apoyar a aquellos proyectos que puedan demostrar que son ambientalmente correctos desde todo punto de vista.       

La parte ambiental, nos guste o no, es algo que se viene, y tenemos que darle cada vez más importancia, y no quedarnos solamente en lo que tenemos. Además, toda la parte social y de gobernanza de las empresas también es importante. 

Son cosas que vienen muy rápido, algunas las vamos viendo y otras van a ir llegando y nos van a ir presionando para tomar decisiones. 

 

“Uruguay tiene una marca muy fuerte, hay que seguirla potenciando”

 

¿La condena internacional a Brasil sobre su manejo ambiental es justa o exagerada? 

En mi visión es un poco exagerada. El tema fue mal manejado en los últimos años. El equipo de gobierno de Bolsonaro fue muy bueno, Tereza Cristina fue una excelente ministra de Ganadería, hizo un muy buen trabajo abriendo mercados y demás; el ministro de Economía (Paulo Guedes) también era muy bueno. Pero el discurso y cómo se mostraba el presidente no ayudó en nada. 

De todos modos hay que reconocer que hubo un crecimiento de la agricultura hacia una zona de bioma amazónico, que no es tan fuerte como se busca mostrar internacionalmente. Hay una exageración, para poner barreras paraarancelarias, y eso nos frena un poco a toda la región. 

Los productores brasileños están trabajando fuerte para cambiar esa imagen. Tienen un sistema de registro de tierras que es modelo, donde dependiendo del bioma tienen que tener áreas de reservas obligatorias. Esas áreas van desde el 10% en el sur, hasta 70% en la zona amazónica. En Mato Grosso esas reservas iban del 35% al 50% y son zonas de reserva permanente, intocables. Eso para ellos también tiene un costo. 

Por supuesto que hay gente que escapa a la legalidad. El Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables) fue muy fuerte en controles y sanciones durante los últimos gobiernos del PT (Partido de los Trabajadores). Con Bolsonaro había la sensación de un poco de afloje, por más que el Ibama actuaba. 

Ahora Lula estuvo en la COP27, en Egipto, e incluso propuso hacer la próxima reunión en el Amazonas. Hoy lamentablemente no tienen muy buena relación el PT y el agronegocio, y van a tener que reestructurarla. 

 

“Ser un país con gran base de pasturas ya es un diferencial importante”

 

¿Cómo se imagina el futuro de la producción en Uruguay?

Me lo imagino cada vez más pujante, más tecnificado; creo que no hay marcha atrás. Hay temas como la gobernanza social y ambiental, a los que hay que darles cada vez más importancia, porque está impuesto. 

Pero veo al sector agrícola firme y tecnificándose. Al sector ganadero también lo veo muy pujante y creo que seguirá aumentando el número de terneros, y bajando la edad de faena, de la mano del corral. Y por supuesto también hay desafíos como estas coyunturas de mercado. 

En el medio van a haber altibajos, pero son ciclos. A mediano y largo plazo veo que el sector estará cada vez más firme y mejor.

“Hay que generar políticas que fortalezcan las ventajas comparativas y las transformen en ventajas competitivas”

Entrevista con el Ing. Agr. Gabriel Capurro, productor ganadero en Durazno, expresidente de la Asociación Rural del Uruguay y exgerente del Secretariado Uruguayo de la Lana. 

 

¿Cómo analiza el momento de la ganadería en términos productivos y del negocio?

La ganadería vacuna ha tenido en los últimos años una evolución muy positiva desde el punto de vista productivo, con varios indicadores que han venido mejorando en forma constante; porcentaje de preñez y destete, edad de faena y kilos de carne por hectárea, manteniendo una dotación por hectárea casi constante.

En el caso de los ovinos, más recientemente se han mejorado los porcentajes de preñez y destete y, por lo tanto, la producción de carne por unidad ovina. Y se ha afinado la lana, en un proceso que ya viene de varios años. Pero la dotación ovina ha descendido en forma notoria.

Los precios de la carne a nivel internacional tuvieron un incremento importante y se trasladaron al mercado interno, lo cual permitió obtener márgenes que justificaron las inversiones necesarias para lograr los incrementos de productividad mencionados.

En el caso de la lana, es notoria la cada vez mayor diferenciación en el precio de las lanas finas con respecto a las lanas más gruesas.

Por otro lado, es notorio el incremento de costos a nivel productivo, así como la inflación en dólares que se está produciendo en el país, lo cual puede transformarse en un problema si el descenso de precios de los productos que se está dando se mantiene o se profundiza.

En síntesis, el negocio ganadero ha pasado por un muy buen momento, apuntalado en el aumento de los precios internacionales de los productos, que se dio en los últimos años, lo cual parecería que se está revirtiendo y habrá que ver cómo evolucionan los precios y los costos de producción.

¿Nota una evolución tecnológica en el rubro?

Sí, notoriamente la mejora de precios impulsó inversiones en diversas tecnologías, que permitieron los incrementos de productividad mencionados.

Esto incluyó la implantación de pasturas, divisiones y agua en las parcelas, para lograr mejoras en la utilización de pasturas, uso de concentrados en diversas categorías y momentos del año, destete precoz, tecnologías reproductivas y también en el área de mejoramiento genético de los ganados.

¿Cuáles son las principales fortalezas de la ganadería uruguaya?

El Uruguay es un país joven si lo miramos desde una perspectiva histórica, con solo 200 años de vida independiente. A pesar de ello, ha construido una ganadería sólida, en armonía con el ambiente, logrando niveles de producción sostenibles en el tiempo y manteniendo los recursos naturales para las futuras generaciones.

Lo anterior, sumado a un clima privilegiado, nos da ventajas comparativas importantes para la producción ganadera que además se apoya en una institucionalidad público-privada importante: Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Instituto Plan Agropecuario, Secretariado Uruguayo de la Lana y técnicos reconocidos a nivel interno e internacional.

¿Qué amenazas y oportunidades visualiza?

La principal amenaza a lo largo de nuestra historia ha sido la falta de comprensión y entendimiento del sector, lo cual condujo en no pocas oportunidades a anular las ventajas comparativas de nuestra producción ganadera y a su estancamiento.

No alcanza con tener ventajas comparativas para que la producción crezca. Para lograr procesos de crecimiento y desarrollo sostenibles en el tiempo en la ganadería hay que generar políticas que fortalezcan las ventajas comparativas y las transformen en ventajas competitivas. 

La principales amenazas en la coyuntura actual son: las posibilidades de una  tercera primavera con falta de aguas y el descenso de precios de los productos, lo que sumado a los altos costos de producción y a la inflación en dólares de nuestro país nos  puede conducir nuevamente a perder competitividad y anular nuestras ventajas comparativas para la producción ganadera.

Las oportunidades, desde nuestro punto de vista, pasan por fortalecer las ventajas comparativas de nuestra ganadería, promoverlas y difundirlas, ya que las mismas nos permiten ser un proveedor mundial de alimentos saludables y diferenciados por nuestras condiciones de producción. 

Para ello es necesario generar y mantener políticas que mejoren la competitividad en forma estructural y genuina.

¿Cómo analiza la situación sanitaria?

En general la situación sanitaria del país es muy buena.

¿Uruguay debería dejar de vacunar contra la fiebre aftosa?

Por el momento pienso que no se debería dejar de vacunar contra la fiebre aftosa. En el futuro dependerá de la evolución de la enfermedad y de los programas sanitarios de la región.

¿Se necesita mayor compromiso para resolver otras problemáticas como la garrapata y la brucelosis?

Sí, sin duda, el control y erradicación de este tipo de enfermedades necesitan un compromiso de parte de todos los actores que no siempre se da. 

¿Cómo visualiza el futuro del negocio cárnico?

Soy francamente optimista, porque a las fortalezas que tiene el país en el sector primario de producción le suma un sector industrial muy sólido y profesional, que le ha permitido al país estar presente en diversos mercados, con una combinación de negocios que permite maximizar los precios que le llegan al productor.

“El mercado ha liderado el cambio tecnológico de la ganadería”

Entrevista con el Dr. Santiago Bordaberry, médico veterinario, productor, cabañero, asesor, experto en cría. 

 

¿Cómo analiza el actual momento de la ganadería en Uruguay?

Estamos en un momento para analizar con mucho detenimiento. La apariencia de la situación en general hace pensar que estamos en un momento excepcional, pero creo que estamos en un momento de cambio importante

Pero esto no quiere decir que en algunos puntos del negocio no estemos caminando por algunas situaciones delicadas o riesgosas. Hay una situación de precios buenos, que se han mantenido en el tiempo, que no hemos visto en el pasado, así como el posicionamiento de la carne uruguaya en el mundo y la faena tan alta que hemos tenido. 

Sin embargo, existe un riesgo latente, que tiene que ver con los costos, sobre todo en el caso de la invernada. Por lo tanto, creo que el negocio en su conjunto está en un momento de cierto riesgo, porque todo depende de la colocación de la carne en el exterior y de una cantidad de factores que, debido a la gran volatilidad que hay en el mundo, no deja de imprimir un cierto sesgo de temor, riesgo o inquietud al momento de analizar el negocio.

¿Qué se necesita para darle mayor estabilidad al negocio?

Es verdad que estamos en un momento excepcional de valores, pero muy dependiente de la colocación de la carne. Por eso es que el sector en su conjunto empuja a la intención del gobierno de tratar de buscar todos los mercados posibles, tratar de hacer todos los tratados comerciales posibles para bajar aranceles y asegurar mercados, tratando de bajar los costos, incluidos los costos arancelarios que tiene el país.

No podemos decir que estamos en una mala situación. La situación es buena, los números del negocio son atractivos, pero no deja de haber cierto temor de depender de un mercado que también está muy volátil, porque el mundo actual es volátil. 

Y desde el punto de vista de la productividad, ¿cómo ve a la ganadería?

Es un año especial, que no ha tenido un invierno demasiado duro, pero que se ha extendido, y después de un buen año en índice de preñez, tenemos un desafío muy grande que es el de volver a preñar esos ganados paridos. 

Los ganados están en muy buenas condiciones, pero dependemos bastante de la segunda etapa para lograr un buen índice de preñez. Y esto tiene que ver con la condición corporal de las vacas en invierno, cómo es su caída, cómo es su recuperación en la primavera, cómo es el balance nutricional en la lactación y la posibilidad de manejar el amamantamiento. 

Desde el punto de vista de la cría, en un año desafiante, nos enfrentamos a la dependencia de una primavera relativamente buena, que no es lo que se anuncia. 

¿Y cómo observa al sector invernador?

Las pasturas implantadas no han rendido como deberían. Demoraron mucho las terminaciones de las invernadas, los negocios se han ido trancando porque no hay demasiada oferta. Los verdeos han fallado, a juzgar por los técnicos en pasturas, porque ha sido un invierno de muy poca luminosidad. 

Este fue un invierno con récord de días nublados, con costos de fertilizantes, urea y demás que son muy altos. Todo eso hizo que la gente observe con mucho cuidado estas inversiones. 

Por esto, desde el punto de vista de la invernada no ha sido un año de lo más productivo. Es un año más o menos bueno para la cría y regular para la invernada. 

¿Qué reflexión hace de los datos preliminares de Dicose?

Vemos un cambio muy importante en la estructura general del rodeo ganadero, con una tendencia a la modernización del stock, que nos confirma que el Uruguay está en un momento muy importante de cambios en su ganadería. Van quedando en el campo prácticamente solo las vacas de cría, la reposición de esas vacas y los toros. 

Después no hay categorías de animales improductivas en el campo, hay una mayor dinámica en la reposición, hay una mayor cantidad de kilos de terneros producidos por hectárea, calculados sobre las hectáreas útiles dedicadas a la cría, y esa es una buena noticia. 

Esa modificación de la estructura, del stock de la ganadería es un indicio de que el cambio es importante. 

¿Qué factor fue el que impulsó este cambio? ¿Tiene que ver con los precios, con el recambio generacional, con una mejor transferencia o algún otro elemento?

Todo esto es movilizado por el mercado. Pero también sería injusto no reconocer la cantidad de técnicos jóvenes que hoy hay en el campo. Lo vemos día a día, y han contribuido mucho a estos cambios, con la introducción de conocimientos nuevos, más dinámica, el cierto grado de riesgo que suele tomar la juventud normalmente. 

También hubo empresarios que entraron al sector, así como inversores extranjeros, que vienen con otra capacidad para tomar riesgo, pero además con experiencia empresarial; son sectores que han contribuido con todo esto.

Pero también es verdad que hay muchos productores que antes no tomaban estas decisiones, no porque fueran conservadores sino porque era la realidad de otros tiempos, cuando las cosas funcionaban de otra manera. 

Hoy los ganaderos están obligados a aumentar la productividad por el costo de la tierra, por la competencia de otros rubros, que tienen mayor capacidad de inversión y mayor dinámica, como la agricultura y la forestación. Estos rubros obligaron a los ganaderos a subir la vara, y no mantener animales improductivos en una hectárea, porque cuesta mucho. 

Pero el principal factor dinamizador tiene que ver con los valores. El nuevo mercado del novillito para corral de engorde y para exportación, produjo un cambio muy importante en la estructura de los rodeos. Antes eran más ciclos completos, después ciclos incompletos, con la producción de novillitos con esa finalidad.

Además, todo esto obligó mucho a mejorar la calidad de la recría, porque al mismo tiempo esa demanda exige que esos novillos sean buenos. Por lo tanto, creo que lo que más ha dinamizado todo esto ha sido el mercado. 

¿Observa mayor adopción de tecnología en la cría?

Sí, hay muchísima más aplicación de técnicas para la mejora de la cría. Elevar los índices de destete, los kilos de ternero destetado por hectárea, tienen un componente genético y un componente nutricional.  

En genética Uruguay hace muchísimos años que viene avanzando, y tenía un debe en la parte de nutrición, en el manejo de la alimentación y en el manejo de los rodeos de cría.

Se ha investigado muchísimo en materia de manejo de los ganados de cría, y hay una transferencia importante de todo ese conocimiento a la gente. Recordemos algunas técnicas que hace 20 o 25 años eran una novedad, desde hace un tiempo son de uso corriente en los rodeos, y hay productores que las han adoptado naturalmente. 

Esta es una evolución general, tironeada por el mercado, que tomó una oferta de técnicas de manejo para mejorar. Esto se hizo, en parte, por una generación de técnicos nuevos y de productores más inquietos. Y al mismo tiempo, con el aporte de la extensión, que ha ido mejorando. Pero, sin dudas, este es un cambio liderado por el mercado. 

Se ve mejorar el manejo de las pasturas, en líneas generales, y la genética ganadera es más valorada. Antes estaba reservada a algunos productores. Hoy en día la gente sabe que tiene que tener buen ganado, y que la respuesta a lo bueno es básica. 

En un momento de recursos caros, la respuesta de animales genéticamente superiores favorece el aprovechamiento de esos recursos. 

¿Qué se puede esperar para esta zafra de toros?

Soy un pésimo calculador de zafras, pero daría la impresión de que hay una necesidad importante de toros. Hay una dependencia mayor de la cría, hay una conciencia mayor de la importancia de los toros en el rodeo, de la importancia de revisar los toros, de sacar los toros de refugo, de tener los toros en condiciones, que sean relativamente nuevos.

Además hay valores suficientes (por el ganado) como para poder comprar toros. Si calculamos los precios de los toros basados en las relaciones de precios históricas, los toros deberían de valer una fortuna y no lo valen. 

Pero creo que se van a colocar, y probablemente a buenos valores. El precio lo decidirá la gente en el momento. También influye la primavera, psicológicamente incluso. 

Da la impresión de que hay interés por los toros, ya hay preguntas, se han ido colocando algunos toros anticipadamente, y esos son indicios de que la zafra debería de andar bien.

Y considerando los altos precios que hubo por el ganado gordo y los altos costos de alimentación, ¿cómo se posiciona el negocio de la cabaña?

En líneas generales, la cabaña es un negocio bastante irracional. Si uno aplica todos los recursos que destina a la cabaña a una producción de novillos o de cría, no tengo dudas que dejaría la cabaña. 

Pero la cabaña tiene un componente distinto, es una vocación, además uno queda atado a eso, porque tiene el plantel hace muchos años, en muchos casos pertenecía a los padres o abuelos, entonces uno la conserva. 

Es verdad que es muy costoso y que los otros son mejores negocios. La cabaña tiene costos tan altos que muchas veces la forma de preparar e incluso de comercializar resulta dudosa y difícil. Pero como decía el inolvidable Alberto “Toto” Gramont: “en mi boliche el negocio funciona”.

El que se provee de toros para sí mismo y además vende, está en una situación diferente al que tiene un negocio que sea exclusivamente de vender toros. Primero porque tiene un riesgo grande de embocar una zafra que no sea buena, y segundo que el costo de poner toros en una pista de remates es muy alto, tanto en preparación como en costos de comercialización. 

También depende mucho del volumen de toros que se venda, que se puedan diluir costos. En la medida que se puedan mantener bajos los costos de preparación de los toros es un buen negocio, pero es algo muy fácil pasarse del límite en esos costos y se puede empatar con un negocio de invernada común. 

¿Cómo proyecta el futuro de la ganadería en Uruguay?

Creo que la ganadería uruguaya seguirá caminando, incluso con rubros diferentes. Hay un creciente interés en mantener la invernada con el rumbo que tiene, con más corrales de engorde, un sistema de terminación rápida que dinamizará aún más a la ganadería. 

Pero también veo un interés particular en el campo natural, de una invernada a pasturas, con la participación de empresas extranjeras instalándose en Uruguay, aprovechando ese privilegio que tenemos en el país, de poder engordar ganado a cielo abierto, en campo natural, con mejoramientos. 

Veo un efecto de los bonos de carbono sobre la cría en general, por la forma en que producimos en Uruguay. 

Así que veo una ganadería que se va a dinamizar en todo sentido, tanto por una intensificación de la producción, con los corrales; y por el interés que tiene el mundo en sistemas pastoriles como los de Uruguay, que lo hacen especialmente atractivo. Eso también va a aportar un extra que nos va a permitir seguir produciendo con buenos márgenes.

“En la medida que los precios sigan acompañando, la ganadería tiene un excelente potencial de futuro”

Entrevista con Luis Carrau, presidente de la Sociedad de Criadores de Aberdeen Angus del Uruguay. 

 

¿Cómo analiza el cierre del ejercicio ganadero en términos generales?

Fue un ejercicio muy bueno, muy positivo, a partir de los buenos precios de la hacienda gorda, tanto de vacas como de novillos. El clima fue aceptable, a pesar de una seca que hubo en algunas zonas del Uruguay hasta mediados de enero. 

En líneas generales la ecuación ganadera ha sido muy buena, porque el precio final de la hacienda arrastró al precio de la reposición, del ternero, todas las categorías tuvieron altísima demanda. 

Lógicamente, cuando sube el precio del ternero también se valoriza el precio de la vaca preñada. Por tanto, el precio final del ganado gordo, tanto de la vaca como para el novillo hizo que toda la cadena se viera muy beneficiada.

¿Esto motivó una mayor inversión de las empresas ganaderas?

Hay una diversidad enorme de empresas ganaderas. Hay sistemas de cría, sistemas de cría con recría, empresas que hacen solo recría, quienes hacen invernada… Pero dentro de ese gran espectro, cuando los precios son favorables y el negocio deja márgenes, lo primero que hace cualquier empresario ganadero es invertir en comida, tratar de producir más alimento, porque es la forma de que el negocio pueda crecer. 

 

“Cuando los precios son favorables y el negocio deja márgenes, lo primero que hace cualquier empresario ganadero es invertir en comida”

 

Por lo tanto, cuando el negocio ganadero es bueno, y quedan márgenes para reinvertir, el sector es muy propicio a hacer comidas, a arreglar alambrados, a hacer más divisiones, a poner sistemas de agua en sus diversas modalidades. 

Este ha sido un ejercicio con muy buena demanda de fertilizantes y de semillas. El negocio en general tuvo muy buen dinamismo y la inversión ha sido muy buena. 

¿Nota una mejora en la genética del ganado uruguayo?

La genética es algo de largo plazo. Cuando se preña una vaca y luego pare una hembra, esa ternera será un vientre de cría que va a estar entre 8 y 10 años produciendo. Por lo tanto, cuando hablamos de una mejora genética que sume caracteres para una mejor producción, nos referimos a características de muy largo plazo. 

Lo que tiene que hacer todo buen ganadero es disponer de una buena alimentación, de un buen manejo, de una buena sanidad, expresar toda esa genética que tiene en el rodeo, para que resulte en kilos de carne, en vacas preñadas, en kilos de ternero destetado por vaca. 

La genética que hay en Uruguay es muy buena, y año a año va mejorando, porque las cabañas y los planteles tienen un trabajo de largo plazo, y esa forma de mejora genética es acumulativa.

 

“Lo que tiene que hacer todo buen ganadero es disponer de una buena alimentación”

 

Los toros que se venden en remates y exposiciones desparraman esa mejora genética en los rodeos comerciales, y esa es la forma de que Uruguay continúe el camino de tener mejores rodeos, mejores vacas, más eficientes, más fértiles, mejores terneros y novillos, que una vez recriados y engordados tengan el peso final que pide la industria.

¿Cómo ve a la ganadería uruguaya frente a los demás países competidores?

A Uruguay lo veo bien. El país tiene un clima que en verano no es tan agresivo y en invierno, si bien es frío, no tiene nieve. A eso se suma un promedio anual de 1.100 milímetros de lluvia en todo el país. Por lo tanto, el clima y el régimen de lluvias que tenemos es una bendición. 

A eso se suma el excelente campo natural con el que cuenta Uruguay, que al ser bien manejado permite producir mucha cantidad de carne, que acepta sembrar leguminosas y gramíneas bajo distintas modalidades, al voleo o con siembra directa, manteniendo el campo natural. Y tenemos infinidad de fertilizantes para potenciar las pasturas. 

Por tanto, mirando el clima que tiene Uruguay, los suelos y la base forrajera, diría que el país tiene un excelente potencial para seguir aumentando su producción ganadera, a través de la mejora de pasturas, de un mejor manejo, mejorando las redes y sistemas de agua, para que la calidad del agua en las distintas épocas del año sea suficiente en calidad y cantidad para las distintas categorías de animales. 

Así que Uruguay está muy bien posicionado para producir más carne de la que estamos produciendo

¿Qué le aporta la raza Angus a la ganadería uruguaya?

Angus aporta genética que agrega valor a lo largo de la cadena, comenzando con vacas de buena fertilidad, con altísima facilidad de parto y excelente potencial de crecimiento, ya sea al destete como en la recría y el engorde. 

La raza Aberdeen Angus finalmente entrega una carcasa cuyo peso final es más que suficiente de acuerdo a lo que pide la industria exportadora, además de carne de alta calidad, con adecuada grasa intramuscular.

¿Qué expectativas tiene para esta zafra de toros?

Esperamos una buena demanda de toros, en virtud de los buenos precios que hemos tenido, en base a lo que vale un ternero al destete, una vaca de invernada o una vaca gorda. 

El mejoramiento genético no puede parar, es una muy buena inversión que hace cualquier ganadero cuando introduce buena genética a su rodeo. 

 

“Uruguay está muy bien posicionado para producir más carne de la que estamos produciendo”

 

Sería esperable una buena zafra de toros, con buena demanda, en virtud de las muy buenas condiciones que hemos tenido en el negocio ganadero, tanto desde el punto de vista de los precios como desde el punto de vista climático.

¿Cómo prepara Angus su participación en la Expo Prado?

Bien. Con una inscripción de 264 animales. La raza Angus ha venido creciendo en grandes números en los últimos años, con una excelente calidad genética que llevarán tanto hembras como machos a la pista del Prado. 

¿Cómo imagina el futuro de la ganadería?

Uruguay está muy bien posicionado, porque produce en condiciones muy inocuas, de muy baja contaminación. Producimos a cielo abierto, podemos demostrar que somos carbono neutro en la mayoría de los casos. Además producimos una carne de altísima calidad, que es lo que el mundo demanda. 

Por tanto, creo que la ganadería tiene muy buen futuro, que puede seguir creciendo, con un poco más de inversión en pasturas, con un mejor manejo, sumándole agua a los pastoreos rotativos, y aplicar todos los manejos requeridos para que las vacas se preñen en un altísimo porcentaje. 

En este escenario veo muy bien posicionado a Uruguay. Estamos en una región del mundo donde el agua acompaña muy bien a lo largo de todo el año, con esos 1.100 o 1.200 milímetros de lluvias, con suelos que aceptan muy buenas pasturas, naturales o mejoradas.

En la medida que los precios sigan acompañando, la ganadería tiene un excelente potencial de futuro, manteniendo la producción y visualizando muy buenos crecimientos en la cantidad de terneros y de animales que pueden ir a faena anualmente.

“La genética es un componente muy fuerte para la dinamización de la ganadería”

Entrevista con Fernando Alfonso, presidente de la Sociedad Criadores de Hereford del Uruguay (SCHU), quien analizó el rol de la genética en el presente y el futuro de la producción de carne.

 

¿Cómo analiza el negocio ganadero al cierre del último ejercicio?

El negocio tiene muchas puntas para analizar. Si nos centramos en los datos de Dicose, vemos una dinamización de la ganadería en relación a los últimos años. Se ve un stock rejuvenecido. Las vaquillonas están entrando a inseminación o a entore algunos meses antes y sobre todo la edad de faena de los novillos se ha rejuvenecido bastante. 

Así que eso es una buena noticia para el país, porque hay una dinamización en el sector, que no tenía antes.

El clima siempre es un factor muy determinante. Hubo un descenso grande de la oferta en junio y julio, como es normal todos los años, estuvo frío y seco el invierno, lo que hizo que se ajuste la oferta. Mucha gente sacó los ganados en otoño, aprovechando los buenos precios, y por lo tanto hoy se ve un ajuste lógico de la oferta, lo que hizo que muchas plantas de faena paren, esperando la primavera para retomar el ritmo con el que venían. 

¿Ve una mayor inversión en los establecimientos?

Sin dudas, el productor reinvierte en el campo cuando se le dan las condiciones de precios, y sobre todo estabilidad, porque hace un par de años que estamos con precios superiores al promedio histórico. 

El productor reinvierte en pasturas, varias empresas de ese rubro están creciendo, también cambia la maquinaria. Es típico que el productor uruguayo reinvierta en el campo cuando tiene las condiciones necesarias para producir, y sobre todo estabilidad en el negocio. 

 

“Hay una dinamización en el sector, que no tenía antes”

 

¿También nota un avance en la genética del ganado?

Sí. Se viene trabajando fuerte desde hace mucho tiempo y se nota. Parte de que se pueda acortar la edad de faena y sobre todo en la edad de entore de las hembras, tiene que ver con un componente genético en el que se está trabajando bien. 

Por supuesto que solo con la genética no alcanza, tiene que ir acompañada de sanidad, de nutrición y manejo. Pero evidentemente la genética es un componente muy fuerte para que los ganados estén rindiendo y trabajando de la forma que lo están haciendo en los campos, ayudando a esta dinamización de la ganadería.

¿Cuál es el aporte de la genética Hereford a la producción de carne de Uruguay?

La raza Hereford ha sido históricamente una de las más importantes de Uruguay, ayudando a que se abra la mayoría de los mercados que tenemos hoy. Evidentemente es la base de nuestro sistema ganadero y de nuestra producción de carne. 

La vaca Hereford es súper fértil, en las condiciones de Uruguay se preña sin ningún tipo de problema, aún con la restricción de forraje que hay a partir de otoño y que se empieza a levantar recién en primavera. Por lo tanto, la producción de esa vaca la tenemos cubierta, con esa fertilidad. 

Y la raza es muy buena a partir de la recría y terminación del animal. Es una raza capaz de producir, en nuestras condiciones, carcasas súper pesadas, que es lo que demanda cada vez más la industria.

Por lo tanto, tenemos la producción de esos cortes pesados que demanda la industria, y que son cada vez más pedidos por el mercado.

 

“Parte de que se pueda acortar la edad de faena y sobre todo en la edad de entore de las hembras, tiene que ver con un componente genético”

 

¿Qué importancia tienen los datos objetivos?

Son muy importantes. Se trabaja en el fenotipo de los animales, en cómo trabaja la vaca en el campo, el novillo en la recría y la terminación, pero la base es el trabajo genético de las cabañas y criadores que utilizan los datos objetivos que son proporcionados en conjunto por la SCHU y el INIA.

En ese sentido desarrollamos los DEP (Diferencia Esperada en la Progenie), que es una herramienta muy potente para la producción; hemos desarrollado los índices económicos, que son un resumen de los DEP pero que marcan la incidencia económica de un reproductor en un predio; y últimamente se avanzó bastante en los datos de eficiencia de conversión y emisión de gases de efecto invernadero. 

Este es un tema que sabíamos que venía, que lo piden los mercados. El trabajo de la genética siempre tiene que estar enfocado en lo que pide el mercado, ya sea el que compra terneros, el que compra novillos o el consumidor final de la carne. 

La SCHU ha sido muy innovadora y muy pujante, para tener esos datos objetivos en Uruguay. Un reproductor Hereford de Uruguay es comparable con uno de Estados Unidos, Argentina o Canadá, porque integramos la misma evaluación genética. Esto es algo muy potente, que no existe en otras partes del mundo.

¿Cree que todas estas demandas del mercado significan una oportunidad para la carne uruguaya?

No tengo ninguna duda. Tenemos ciertas ventajas comparativas respecto a otros mercados, como la producción a cielo abierto, el no uso de hormonas, la trazabilidad, tenemos la genética, la cultura ganadera. 

Tenemos varias cosas que juegan a favor de nuestra ganadería hacia el futuro, que son ventajas comparativas que nos diferencian de los competidores.

 

“El trabajo de la genética siempre tiene que estar enfocado en lo que pide el mercado”

 

¿Cómo será la participación de la raza en la Expo Prado?

La SCHU viene con mucho trabajo. La directiva y el staff le está poniendo mucho empeño a todo, en especial al marketing y exposición de la raza.  

La exposición del Prado es la más importante y vamos a acompañar a todos los criadores que estén exponiendo sus animales allí. 

Tenemos la preinscripción más alta de los últimos cinco o seis años, con 184 animales, y hay varias actividades planificadas. Vamos a lanzar en el Prado todos los remates de toros auspiciados por la SCHU; tendremos dos días de jura, uno de hembras y otro de machos; el remate el viernes; y esa misma semana, el domingo 18, iniciaremos la zafra de toros con el remate de Kiyú.

¿Qué expectativas tiene para la zafra de toros?

En consonancia con lo que han sido estos últimos dos años del mercado ganadero. Creo que se van a precisar toros. 

El toro que sale ahora a venta, con datos objetivos, con programas genéticos que trabajan hace muchos años, cuenta con paquetes tecnológicos que el productor no puede darse el lujo de no utilizar. En otras actividades ni se duda en utilizar genética para potenciar la producción, y en ganadería debería ser lo mismo

Todos estos toros son herramientas que el productor necesita para llevar su empresa ganadera hacia adelante y obtener mejor renta.

 

“En otras actividades ni se duda en utilizar genética para potenciar la producción, en ganadería debería ser lo mismo”

 

¿Qué piensa de los cruzamientos?

La raza Hereford es una excelente raza pura, pero también funciona espectacularmente en los cruzamientos. Lo vimos en la gira de este año, con la visita a Estancia Gaucho. 

Esto no nos sorprendió, porque la ciencia ya ha demostrado las virtudes de los cruzamientos. El vigor híbrido es algo que los países competidores en la producción de carne lo utilizan muy bien. 

También es verdad que hay que saber utilizarlo, porque es un proceso que se tiene que llevar de forma ordenada, pero es un valor agregado. En Estancia Gaucho vimos un 14% más de peso al destete y un 5% más de fertilidad de la hembra.

“Tenemos que buscar la forma de transformar este crecimiento en desarrollo”

Entrevista con Ignacio Russi, presidente de la Sociedad Rural de Durazno. 

 

Ignacio Russi es presidente de la Sociedad Rural de Durazno (SRD), productor ganadero, ingeniero agrónomo e integra el área Técnica-comercial de la Unión Rural de Flores, donde se encarga del desarrollo de la región este de Uruguay.

¿Cómo analiza el ejercicio ganadero que acaba de cerrar?

Muy bien. En general es un negocio que está bien dinámico, con cosas positivas, con muchos negocios, lo que es bueno. En general el ganadero está conforme por cómo se ha valorizado su producción, más allá de algún percance productivo, como la seca de primavera y verano, y el retraso en el crecimiento de las pasturas en invierno. 

A pesar de eso hubo buenos resultados económicos, en términos generales, por un repunte importante de los precios, que ayudó mucho.

¿Hay que prestarle más atención a estas crisis climáticas que se dan cada vez más seguido?

Sí, hay que preverlas, planificar y tecnificarse. Hay medidas de bajo costo y de gran impacto productivo. Es parte de la profesionalización de los establecimientos, de la producción. 

En la agricultura lo tomamos en cuenta, vemos los pronósticos y actuamos en consecuencia. En ganadería hay que hacer lo mismo, tener reservas, no se puede hablar de emergencia después de tener una seca arriba. Debemos hablar de prevención.

¿Nota que hubo un cambio importante en la producción ganadera en los últimos años?

Sí, hubo una aceleración de los diferentes circuitos productivos. Eso se ve en los niveles de extracción, en la calidad de los ganados. Hubo un cambio. El productor es muy sensible a las demanda cuando se acompaña con precio. 

Por lo tanto, creo que hubo un cambio tanto en la velocidad de producción como en la calidad del producto.

¿Qué aspectos habría que ajustar para seguir en ese camino?

Es parte de lo que venimos hablando en la gremial. Ver cómo hacer para que este crecimiento se transforme en desarrollo. Porque el crecimiento de uno o dos años muchas veces no permite desarrollar el establecimiento o la propia actividad. 

Es parte de la planificación, de sumarle valor agregado a la producción. En ese sentido van las certificaciones. Hay que saber medir, y medir cada vez más. Hay muchas cosas a las que podemos prestarles atención para mejorar el negocio, que no son costosas y al mismo tiempo permiten aumentar la eficiencia.

Recientemente realizaron una jornada sobre certificación en Santa Bernardina, ¿cuáles fueron las conclusiones?

Fue una aproximación al tema. En febrero, en la Expo Durazno, tuvimos una primera aproximación sobre las certificaciones desde el punto de vista de la industria, y ahora queríamos una visión desde el punto de vista de las empresas certificadoras y del productor.

Queríamos ver cómo podemos certificar nuestra producción a lo largo de toda la cadena, y convocamos a Patricia Rovella, de LSQA, y a Sebastián Olaso, que es un productor amigo que siempre nos da una mano para poder explicar su experiencia, con ejemplos bien claros de los procesos en su empresa. 

Bajamos a tierra un ejemplo de qué son las certificaciones y por dónde pueden venir. Fue un puntapié inicial, tendremos más charlas, donde se tocarán varios temas, como producción natural, sanidad y bienestar animal. 

El bienestar animal es un punto importante a tratar con todos los productores, debemos poner el tema sobre la mesa, para que podamos evaluarlo porteras adentro, y ver cómo estamos. 

Nos parece que estamos bien, que vamos mejorando, pero cuando viene una certificadora a ver cómo estamos haciendo las cosas siempre hay un puntito para corregir, y está bueno que el productor empiece a trabajar en ese sentido, por su propia voluntad, sin que nadie lo obligue. 

Creo que todo esto es parte de la profesionalización de los sistemas. Poner el tema sobre la mesa y que no nos parezca extraño que haya gente hablando de bienestar animal o de certificación carbono neutro. Los propios productores tenemos que ser los punta de lanza para mejorar el sistema. 

¿Es mejor que este camino lo recorra cada productor, de forma independiente y voluntaria, o es preferible hacerlo a nivel de la ganadería de todo el país?

Lo ideal sería que se pudiera certificar a todo el país, pero hacia eso vamos cuando sumamos cada granito. Pero también entiendo que cada productor es dueño de tomar sus decisiones y sabrá hasta dónde le conviene o no, y si lo quiere hacer o no. 

Hay productores que solo certifican si una industria o el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) lo obligan. Espero que esto no sea así, y que tengamos la suficiente madurez para ponerle números a las cosas que ya hacemos, porque ya tenemos carne natural, ya tenemos buenas prácticas de manejo, tal vez solo haya que mejorar algunas pequeñas cosas. Pero creo que debemos madurar e ir solos en ese sentido. 

En Durazno se originó el actual conflicto sindical de la industria frigorífica, ¿cómo analiza esa situación?

Es parte de la madurez que tiene que tener el sector para laudar diferencias, que siempre van a haber. Como en todos los órdenes de la vida, en esto todos los actores debemos tener la madurez suficiente para ver qué caminos recorrer, para que nadie sufra y todos prosperen. Porque en definitiva todo el mundo trabaja para prosperar, los obreros de las industrias, los productores y todos los que estamos en la cadena.

Tenemos que transitar hacia diálogos que no se corten, formas de trabajo que no perjudiquen la imagen del país, que es muy importante. 

Siempre habrá ruidos y discusiones, pero el tema está en cómo las solucionamos, siendo conscientes de la cadena productiva en la que estamos y de su importancia en el mundo.

¿Cómo analiza el planteo de la Intendencia de Paysandú sobre la caminería rural?

Pertenecemos a la Federación Rural y apoyamos su postura. Por lo tanto, estamos en desacuerdo con este planteo del intendente de Paysandú. 

En Durazno trabajamos de forma dinámica con la intendencia. Siempre estamos en contacto con la dirección de Obras y tratamos de dar una mano indicando dónde hace falta poner en condiciones los caminos.

Cuando llueve los caminos de tierra se rompen todos juntos, y nunca hay maquinaria suficiente para arreglarlos al mismo tiempo. Por lo tanto, tenemos que ir hacia otro tipo de caminos, bituminizados. 

No estamos de acuerdo con más impuestos. Hay mucho para trabajar en eficiencia dentro de las intendencias, pero también debemos dar una mano, para financiar estas obras o maquinaria. 

Creo que no basta con pagar impuestos para que se compren materiales y máquinas niveladoras de tierra, sino que tenemos que ver cómo se gasta eso, para que mejoren las obras y que los caminos duren un poco más.

Es muy importante el desarrollo del interior, que va por las rutas, por eso es muy importante tener caminos de calidad. Pero la forma no es la que se plantea en Paysandú, de seguir poniéndole impuestos a la gente que trabaja. 

¿Cómo está la problemática de la garrapata en Durazno?

Compleja. Se está trabajando mucho. La SRD y el MGAP hicieron charlas sobre este tema, se trabaja con las forestales. Es un tema porteras adentro pero también implica a los vecinos. Por eso hay que concientizar a todos.

¿Y la problemática de los perros cómo sigue?

Estamos trabajando con el Instituto Nacional de Bienestar Animal (Inba). En las actividades que conglomeran a mucha gente de la ciudad pudimos repartir folletos informativos sobre la tenencia responsable de los perros. 

Hay una parte de educación, que es importantísima. Cada uno de nosotros tiene que aprender a tener de forma responsable nuestras mascotas. 

Y después hay un tema importante, al que nadie le quiere hincar el diente, que es el control de la población de perros. Es importante lo que se viene haciendo, pero es insuficiente. 

Hay medidas locales, dentro de los establecimientos rurales, para que cada uno maneje de forma consciente sus perros. Pero después hay una zona incontrolable que es el entorno de los pueblos. Ahí todavía no se ha podido actuar a fondo, porque hay una opinión pública bastante diversa y la parte política no termina de hacer pie en este tema.

Más allá de todos estos temas particulares, ¿qué espera para el futuro de la ganadería?

Somos visceralmente positivos. Nos gusta el campo, donde vivimos y tenemos nuestra familia. El futuro depende de nosotros primero, de trabajar mucho y todos los días, para que los sectores anden. 

Tuvimos la oportunidad de decírselo al presidente de la República (Luis Lacalle Pou), que necesitamos un gobierno que nos deje trabajar y que no sea una carga. 

Es importante la diversificación de los rubros, todos tienen que andar, y es una forma de estabilizar ingresos y mejorar la ecuación total.

Soy muy positivo porque el mundo necesita alimentos como los que producimos, cada vez más naturales, y podemos agregarles valor. Tenemos muchas facilidades para lograr todo esto, pero tenemos que saber diferenciarnos en calidad y mostrarnos. Este es el mejor momento para hacerlo, aprovechando todas las herramientas de comunicación que tenemos disponibles, como las redes sociales.

Tenemos que transformar todo este crecimiento en desarrollo, para que venga la salud y la educación al medio rural. 

 

Stock vacuno estable y crecen levemente los ovinos, estimó el MGAP

Un análisis preliminar de los datos de la declaración jurada de Dicose señala una disminución de los novillos, vacas de invernada y vaquillonas, mientras que aumenta el rodeo de cría y los terneros.

 

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) estima que el rodeo vacuno se mantiene estable y que hubo un leve crecimiento de la población ovina, según datos preliminares de la declaración jurada anual de Dicose.

Las estimaciones indican que la cantidad de vacunos disminuye levemente y que el stock se ubicaría cerca de 11,9 millones cabezas.

Por otro lado, se estima una variación positiva en la población de bovinos de leche (2%) y ovinos (1%), y una caída de la cantidad de animales de otras especies, especialmente suinos (-2%).

Entre los vacunos, los cambios relevantes son la disminución de la cantidad de novillos y de vacas de invernada, lo que es consistente con los altos niveles de faena del último año.

Se espera que la cantidad de terneros aumente respecto a los declarados el año pasado, quedando posiblemente algo por debajo de 3 millones. La disminución de novillos, vacas y vaquillonas se ve contrarrestada fundamentalmente por un aumento en el stock de vacas de cría y de terneros.

En una conferencia de prensa realizada este miércoles en la sede del MGAP, se informó que hasta el momento se recibió 16% más de declaraciones juradas que en igual fecha del año pasado. Y se destacó que el 79% se hizo en formato electrónico, un porcentaje más alto que en años anteriores.

Se espera que la cantidad de terneros aumente respecto a los declarados el año pasado, quedando posiblemente algo por debajo de 3 millones. La disminución de novillos, vacas y vaquillonas se ve contrarrestada fundamentalmente por un aumento en el stock de vacas de cría y de terneros.

En una conferencia de prensa realizada este miércoles en la sede del MGAP, se informó que hasta el momento se recibió 16% más de declaraciones juradas que en igual fecha del año pasado. Y se destacó que el 79% se hizo en formato electrónico, un porcentaje más alto que en años anteriores.

 

Fuente: MGAP.

“Vemos que si se logra intensificar y mejorar la productividad, hay un retorno económico”

Entrevista con el ingeniero agrónomo Bernardo Mendiola, asesor independiente de empresas ganaderas en el área de nutrición animal, en sistemas pastoriles y de corral; también se encarga de la planificación del negocio ganadero en establecimientos de distintas regiones de Uruguay.

 

¿Cómo observa al negocio ganadero en 2022?

Este año las condiciones del negocio son muy alentadoras, fundamentalmente porque seguimos con muy buenos niveles de demanda internacional por nuestras carnes. Los volúmenes de faena se asemejan bastante a los del año pasado, que alcanzó cifras récord en faena y en exportación de carne. 

Este año los precios de exportación de la carne son mejores que los del año pasado, y eso se refleja en el precio del ganado. A nivel interno los valores del ganado gordo y de la reposición han tenido niveles superiores a los del año pasado, lo que nos hace ver al negocio en una condición que hasta ahora no la habíamos visto. Estamos teniendo un año muy bueno. 

¿A pesar de la baja, considera que los precios del ganado siguen siendo buenos?

Sí, sin dudas. Estamos atravesando una situación circunstancial en este momento del año, cuando algunas plantas pararon su actividad, por escasez de oferta, y eso retrajo la demanda, el volumen de actividad, y genera una baja de precios. Pero creo que es circunstancial, porque a pesar de eso las condiciones siguen siendo muy buenas.

¿Esperaba encontrarse con el escenario de este año?

No, pero el año pasado se empezó a avizorar un mayor nivel de actividad, más demanda; de todos modos, estos niveles de precios no los esperábamos. Pero más allá de los picos de precios, los niveles donde se acomodaron los valores hacen que pensemos en un negocio con condiciones totalmente distintas a las que estábamos acostumbrados

En la medida que este escenario se sostenga, estamos en una condición totalmente diferente en niveles de valores. Antes un novillo valía entre US$ 3,60 y US$ 4,00, y hoy hablamos entre US$ 5,00 y US$ 5,80. Más allá de los vaivenes, de subas y bajas puntuales, estamos en otro orden de precios.

¿Todos los eslabones de la cadena capitalizaron este momento?

Sí. A diferencia de otros momentos, cuando algunos sectores del negocio se veían más favorecidos que otros, ganaba la industria o los productores, el invernador o el criador. Hoy todos los sectores del negocio están conformes y con buenos resultados. Lo muestran los números de los cierres de carpetas; aparentemente hay buenos resultados para todos. 

Por otro lado, si bien no conozco los números de la industria, las señales son muy positivas y da la impresión de que también están teniendo buenos resultados.

¿A nivel productivo, en qué eslabón de la cadena ve mayores oportunidades?

Todo este escenario de alta demanda genera un desafío a todo el sector productivo. A nivel de la cría, con estos precios, podemos pensar en producir más terneros en la medida que haya demanda. Allí hay mucho espacio para crecer. Uruguay tiene mucho para avanzar en la eficiencia del sector criador si nos comparamos con las situaciones de otros países. 

También hay espacio para crecer en la recría y el engorde. Venimos atravesando un proceso que, en la medida que aumenta la demanda de ganado para faena se van acortando ciclos. Las invernadas son cada vez más cortas y los esquemas de recría también tienen ciclos más cortos. 

En los números de Dicose de los últimos años vemos reflejada una edad de faena cada vez más baja, y que empiezan a desaparecer categorías de novillos formados, aunque todavía hay mucho camino por recorrer en ese sentido.

Veo que en la cría, en la recría y en la invernada hay mucho camino para seguir transitando, en la medida que sigamos teniendo estas señales del mercado, determinada por la demanda de carne uruguaya en el mundo.

¿El corral fue una herramienta clave para aumentar la producción de carne, acelerar los procesos y bajar la edad de faena?

Sí. Soy un convencido de que es una herramienta muy valiosa para producir carne. Sobre todo en estas circunstancias, cuando necesitamos cada vez más volumen de animales para faena. El corral permite acelerar los procesos de engorde. 

Debemos tener en cuenta que, si hoy tenemos precio o buenas expectativas de resultado en los negocios de corrales, poder usar esa herramienta para incrementar los volúmenes de faena en las mismas condiciones es una oportunidad muy interesante para aprovechar, y hacer uso de eso para poder aumentar la eficiencia del stock o los volúmenes de ganado para faena.

La tasa de extracción de Uruguay ronda el 20%, pero cuando miramos los países que tienen sistemas ganaderos más eficientes andan en el orden del 30% o 35%. Esa es una referencia para ver que, en la medida que tengamos condiciones de precios, tenemos potencial para seguir creciendo y aumentando la cantidad de animales para faena, con el mismo stock

Eso implica acortar ciclos en la recría y en el engorde, además de mejorar los índices de la cría, aumentando la producción de terneros con el mismo stock de vacas. 

¿Cree que la agricultura fue importante para impulsar esta mayor eficiencia de la ganadería?

Sí, sin dudas. En algún momento se vio como una amenaza, cuando se empezó a incrementar el área agrícola, producto de la mejora de ese negocio, con la soja como oportunidad en los años 2004 o 2005. Pero hoy vemos a la agricultura como un socio del negocio ganadero.

La agricultura generó una oferta de granos, no solo para venta sino también forrajeros, que permitieron acelerar muchísimo los procesos de producción en la ganadería. Ya sea a través de la suplementación sobre pasturas, en el destete precoz, y como fuente de alimento fundamental en los corrales de engorde o en los sistemas de confinamiento.

La agricultura genera la posibilidad de disponer de granos en Uruguay, y además habilita la esquemas de rotación de cultivos con pasturas. De esa forma ayuda a disponer de pasturas de más calidad para la ganadería, o de zonas que estaban parcialmente explotadas con pasturas. Por lo tanto, la agricultura permite aportar áreas de pastoreo de calidad para el ganado, contribuyendo a la producción de carne.

¿Nota una mayor inversión del sector ganadero en estos años?

Sí. En estos años se notó tanto en los sistemas pastoriles, con inversión en área forrajera, maquinaria o sistematización con esquemas de agua o subdivisiones. Y también en los sistemas que dependen más del uso de granos, con nuevos proyectos de corrales y corrales que están aumentando su capacidad. 

La industria también participa del sector primario, con corrales propios, produciendo su propio ganado para faena. Se nota un dinamismo y un nivel de inversión que acompaña a este momento de precios. 

¿Cómo imagina el futuro de la ganadería en Uruguay?

En la medida que nos convenzamos de que este escenario se consolidará en el futuro, podemos esperar un crecimiento de la ganadería y probablemente un aumento de la productividad ganadera en Uruguay.

Vemos que si se logra intensificar y mejorar la productividad, hay un retorno económico. Antes era complicado encontrar una demanda sostenida por el producto, que justificara los aumentos de producción con buenos precios. Pero cuando los aumentos de producción responden a un aumento de la demanda es algo que tiene sentido. Se está buscando producir más para alguien que está pagando bien por un producto, y satisfacer una demanda que es creciente. 

Toda esta situación encuentra a Uruguay con posibilidades de enfrentar estos desafíos, y de tener un crecimiento como el que está mostrando. Los datos de faena y exportación en 2021 fueron muy superiores a los de los años anteriores; y se espera que los resultados de 2022 sean similares a los de 2021. Aparece una tendencia de crecimiento de la productividad. 

Uruguay inicia en 2023 la dispersión de moscas estériles para erradicar la bichera

Autoridades del MGAP brindaron una conferencia para explicar los detalles, luego de su viaje a Panamá, donde visitaron COPEG, la única planta biológica en actividad que trabaja desde hace 60 años en este tema.

 

Este lunes 4, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, acompañado por los representantes de los institutos agropecuarios y de las gremiales de productores que formaron parte de la misión oficial a Panamá, informó sobre los resultados de esa visita y dio detalles sobre la aplicación del Programa de Erradicación de la Mosca de la Bichera que Uruguay llevará adelante desde 2023.

La fábrica de Cooperación Panamá – EEUU para la Erradicación y Control del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG) fue visitada por las autoridades y representantes de organizaciones público–privadas de Uruguay. En territorio, pudieron apreciar la aplicación y resultados de la herramienta tecnológica en base al insecto estéril, fundamental para la erradicación de la Mosca de la Bichera en dos continentes, América del Norte y Centro América, incluyendo a nueve países.

COPEG es la única planta biológica en actividad y esta técnica se viene ejecutando hace largo tiempo, logrando acumular experiencia y mejora continua de procesos en los últimos 60 años. Además, Mattos resaltó la calidez con la que fueron recibidos por los anfitriones, quienes guiaron los aprendizajes técnicos y teóricos, así como la práctica.

Los demás integrantes de la mesa de la conferencia, y técnicos que acompañaron vía remota, fueron: el director de Servicios Ganaderos, Diego de Freitas; el vicepresidente de Plan Agropecuario, Francisco Donagaray; el gerente del Secretariado Uruguayo de la Lana, Romeo Volonté; el representante de las Cooperativas Agrarias Federadas,  Alberto Bozzo; el representante de Comisión Nacional de Fomento Rural, Alejandro Henry; y técnicos de los institutos agropecuarios y gremiales, Daniel Castells, Adolfo Casaretto, Pablo Fresía y Anderson Saravia, quienes expresaron su satisfacción y confianza en la técnica a aplicarse en Uruguay, con las adaptaciones correspondientes.

Asimismo, subrayaron que al atacar a un parásito, que en Uruguay afecta a animales de compañía así como a unos 1.000 humanos al año y que en ganadería representa una pérdida primaria de unos US$ 40 millones, significará ganar en calidad y en diferenciación en el mercado internacional.

“En Uruguay debemos considerar nuestras propias características, esto no es un copie y pegue”, agregó Mattos. “Recibiríamos las pupas en dormencia desde Panamá y luego, a través de dispositivos muy delicados, ayudaremos a la evolución de pupa a mosca para posteriormente dispersarlas por vía aérea”, describió.

De acuerdo al ministro, Uruguay debería iniciar el proceso de dispersión de las moscas estériles, luego de los consensos correspondientes, en setiembre de 2023.

El desafío es la gran dimensión de nuestras fronteras y lo ideal sería una campaña de carácter regional, por lo que Uruguay trabaja para lograr la adhesión de sus vecinos. “Para lograr una campaña sanitaria exitosa debemos contar con la colaboración directa de los productores rurales… no sólo pasa por el aspecto productivo sino también por una generación de conciencia”, dijo el jerarca.

Mattos hizo referencia a los pormenores en los que aún se trabaja, como el financiamiento posterior al primer año de programa. En esa primera instancia será financiado por el gobierno nacional.

Fuente: MGAP.

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