*Datos proporcionados por el BCU*

Cotización 19 de mayo de 2022 1:17 pm | USD promedio 40.48 | EURO promedio 42.4 | ARG promedio 0.21 | Real promedio 8.18

“Si en junio de 2023 el stock cae a 11 millones de cabezas o menos, se encienden todas las alarmas”

Conclusiones finales de la presentación del Ing. Agr. Rafael Tardáguila en la conferencia sobre el mercado global de la carne, organizada por ACG, con la participación de consultores internacionales. Contenido exclusivo para socios y suscriptores.

 

Si en junio de 2023 el stock ganadero de Uruguay cae a 11 millones de cabezas o menos, “se encienden todas las alarmas”, advirtió el Ing. Agr. Rafael Tardáguila, consultor uruguayo que participó de la conferencia internacional sobre el mercado global de la carne, realizada el lunes 28 con la organización de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG). 

Tardáguila realizó la presentación titulada: ¿Son sostenibles los precios y el nivel de faena en Uruguay? Y fue el primero de los tres expositores que participaron de esta actividad, que continuó con el australiano Simond Quilty y el chino Gerrard Liu. 

Proyecciones de faena y stock

Tardáguila repasó que en 2021 Uruguay logró faena récord, llegando a 2,638 millones de vacunos faenados, y destacó que “este fervor ha seguido en este primer trimestre del año. Cuando cierre marzo, estaremos en los 12 meses corridos con 2,7 millones de vacunos faenados. Récord para el país”.

En lo que va de este año, en comparación con el mismo período del año pasado, según información del Instituto Nacional de Carnes (INAC), lo que más aumenta son los novillos de dos a cuatro dientes. 

“Con el dato de esta semana aumentó 32%, ya había aumentado 32% el año pasado, es impresionante lo que se está acelerando la terminación de los animales”, enfatizó. 

Pero también aumenta la faena de vientres, advirtió Tardáguila. Indicó que la faena de vacas se incrementó más de 13% y la de vaquillonas 16%, y entre las dos categorías el aumento fue del 14%. 

Señaló que, al anualizar la faena de vacas, sin tener en cuenta las vaquillonas, “estamos en 1 millón de cabezas a febrero. Se puede decir que había cierta compensación, pero de todos modos es un nivel históricamente alto”. 

¿Se está comprometiendo el rodeo de cría?

Según los datos provisorios del año 2020/21 -el definitivo todavía no está-, el stock de vacas de cría ya había mostrado una caída de 58.000 cabezas en el rodeo de cría respecto al año anterior, cuando hubo un récord de 4,350 millones de animales. 

“Es un hecho que este año va a volver a caer. En lo que va de este ejercicio ya se faenaron 600.000 vacas y vaquillonas más que el año pasado. Siendo conservadores, tal vez caiga en unas 150.000 cabezas adicionales, y se pasaría a 4,150 millones, lejos de los picos de 2019/20”, advirtió. 

Tardáguila consideró que esas cifras todavía no son como para encender todas las alarmas, porque con un aumento de 3% o 4% en la tasa de destete se podría compensar. Pero a la vez reconoció que no es fácil aumentar 3% o 4% la tasa de destete, sobre todo si no se tiene un año muy bueno desde el punto de vista climático.

“El rodeo vacuno al finalizar este ejercicio seguramente mostrará una caída de unas 400.000 cabezas, esto lo publicamos en la revista de ACG de febrero, llegando a 11,4 millones de cabezas, manteniéndose más o menos en los niveles de los últimos años”, estimó. 

Pero avisó que “si se mantiene este nivel de actividad tan importante, hay algunas proyecciones desde la industria de que se podría mantener este año una faena del entorno de 2,7 millones de cabezas, no hay como compensarlo”.

Por otra parte, sostuvo que #el dato de la producción de terneros ya está, no va a crecer en relación a los datos actuales (algo más de 2,8 millones); y después tenemos el desafío de que será más chico el rodeo de cría”.

Señaló que si el stock cae en otras 400.000 cabezas “estaremos en unos 11 millones de vacunos, la menor cantidad en lo que va del siglo. Ahí sí se me encienden todas las alarmas, porque hemos tenido una ganadería con algunos indicadores esplendorosos, espectaculares en crecimiento, primero en la fase de engorde y después en la de recría, pero eso todavía no ha llegado a la cría”. 

Afirmó que ese aumento de productividad “tiene que llegar a la cría para que no pase esto. La mejor forma de que llegue es con un buen precio por el ternero, no hay otra manera; y que estén abiertos todos los mercados para el ternero, para que tenga la mayor cotización posible”.

Pero, de todas maneras, remarcó que si en el ejercicio 2022/23 hay un nivel de faena tan importante como el que hubo hasta ahora, “me empiezo a preocupar por el mediano plazo, por la cantidad de animales que tendremos para comercializar en 2024/25 y para faenar en 2025/26”.

¿Estos precios son sostenibles?

Tardáguila señaló que las condiciones del mercado internacional continúan indicando que la mayor probabilidad es de que los precios se mantengan firmes en el mediano plazo. 

Pero advirtió que las relaciones de precios respecto a los demás países de la región y a los de otros exportadores indican que el precio en Uruguay está “algo recalentado”.

También sostuvo que “está algo recalentado en comparación con el valor medio de exportación”.

En definitiva, dijo que las expectativas son de un mercado “algo demandante y con precios altos, con las lógicas oscilaciones que siempre se dan”. 

En ese sentido, llamó a seguir de cerca el avance de la pandemia en China.

“En Argentina el largo plazo es la semana que viene”

Entrevista con Darío Colombatto, asesor ganadero en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo analiza el momento de la ganadería en Argentina?

Es una suma de sentimientos encontrados. Porque en dólares oficiales tenemos precios buenos, tanto para la cría como para el ganado gordo. En las últimas se recompuso bastante el precio. 

¿En cuánto está?

En dólares oficiales el novillo está a US$ 2,60 o US$ 2,70 por kilo de peso vivo. Si queda neto a US$ 2,40 o US$ 2,50 estamos en un buen precio. Y la relación compra-venta se recompuso a favor del gordo, porque estaba muy complicado reponer terneros con el precio obtenido con el ganado gordo. Hasta noviembre o diciembre fue complicado, daba pavor el precio de la reposición. 

En Uruguay se dio a la inversa, la relación es más favorable para el invernador. 

Es así, estuve en diciembre en Uruguay y lo vi. En ese caso pasa a importar menos el costo de la ración, porque la inversión más grande es en la compra del ternero o del animal recriado. Por lo tanto, al tener una ventaja en la compra de la reposición, me importa menos el precio de la ración. 

Siempre las relaciones de precios de compra-venta del ganado tendrán más peso que las variables productivas. 

Todos, en la interna de un feedlot, intentamos cuidar las variables productivas, pero después vemos que en realidad esa es la tercera variable que más impacta en la rentabilidad. Primero es el precio de venta, después el precio de compra y después recién viene la eficiencia de conversión, el precio del grano y esas otras variables.

Volvamos a la situación del negocio ganadero en Argentina; decía que las relaciones de precios han mejorado.

Sí, toda la cadena tiene buenos precios y el consumo absorbe toda la oferta de carne. El consumo interno es fuerte en Argentina, pero ha venido bajando. Hay poca plata en la calle y un contexto económico complejo, con inflaciones del 4% mensual, con alimentos que van en 5% o 6% de inflación mensual. Por lo tanto, cualquier aumento en el precio de la carne, que se dé a nivel del novillo, debería ir hacia arriba, porque todo empieza a aumentar y a impactar en el mostrador de la carnicería. 

 

“Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico”

 

Al mismo tiempo, el gobierno intenta bajar los precios por vías ya fracasadas. Con control de precios y prohibiendo exportaciones no estimulas a una mayor producción para que el precio, por la misma oferta, pueda mantenerse. No digo que el precio baje, porque nadie trabaja para que el precio de su producto baje, sino para aumentar la producción para que haya más carne disponible en el mercado interno; en ese caso el precio a lo sumo se mantendrá. 

O, en último caso, como se ha hecho en Uruguay y en otros países, se pueden subsidiar cortes populares, con la venta de los cortes más caros al exterior. 

Y en ese marco, ¿cómo están los números del negocio ganadero?

Depende mucho de cómo lo miramos. La semana pasada estuvimos haciendo análisis económicos en tres campos, comenzando ahora con terneros al destete, y saliendo en marzo del año que viene con un novillo de 420 o 450 kilos. Ese número, con la foto de la semana pasada, da bien. Nos da una tasa positiva, por encima de la inflación. 

Colocamos el precio de compra de hoy y el precio de venta de hoy, fijamos el precio en pesos, asumiendo que de acá a un año ese precio será nominalmente el número más la inflación. Y aún así tenemos una tasa positiva. 

En ganadería sabemos que un ciclo de cría dura al menos cuatro o cinco años, desde que tengo la ternera, la recrío, la pongo en servicio, hasta que llega la parición y el destete del ternero. La ganadería siempre se maneja con plazos de años, pero en Argentina el largo plazo es la semana que viene

Por lo tanto, el número que tenemos hoy es ese, pero la semana pasada era distinto. Entonces, no puedo culpar al ganadero si tiene dudas, porque está invirtiendo a cuatro o cinco años, cuando no le podemos asegurar lo que pasará la semana que viene. 

En este contexto de números positivos, la recomendación es no vender el ternero, darle maíz, porque la mayoría de los ganaderos también produce maíz, que tiene costos importantes para llegar al puerto.

Entonces, en la mayoría de los lugares vamos a empezar una recría pastoril de mucha eficiencia, incluso muchas veces teniendo corral de recría, hasta que haya pasto suficiente. 

Después los animales van a los verdeos de avena o raigrás, y usamos pradera en primavera, tratando de consumir todo ese pasto. Cuando la pradera se va quedando sin nada, entrando al verano, empezamos a encerrar el ganado para la terminación. 

¿Por qué encierran el ganado en los dos veranos y no en los dos inviernos?

La razón es la estacionalidad de precios. Vemos que los mejores precios siempre están entre la segunda quincena de febrero y las últimas semanas de abril o primeras semanas de mayo. 

La mayor zafra de salida de los corrales va de agosto a octubre. Ahí es donde probabilísticamente puede disminuir el precio del ganado. Aprovechamos a vender de febrero a mayo, porque hay gente que no quiere encerrar en verano y hay quienes no pueden hacer recrías largas. 

Al contrario de lo que pasa en Uruguay, en Argentina tenemos el ternero bolita, se faenan animales livianos. Pero eso implica desaprovechar la curva de crecimiento del animal.  

 

En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido”

 

Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico. 

Está demostrado que si hago una buena recría pastoril y termino el ganado con 90 días de corral la terneza está asegurada, por más que el animal pese 450 o 500 kilos. 

Y además se paga la genética en la que se invirtió. En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido.

Por lo tanto, con los números actuales, la recomendación es recriar los terneros.

Sí, arrancamos una recría pastoril, que permita tener el mejor margen posible por kilo producido. El costo del pasto es bajo y tenemos buen ingreso por alta ganancia de peso. 

Pero no todos pueden hacer eso. Otros hacen un negocio más financiero. Entran al corral con un animal de 180 o 200 kilos y lo sacan con 320 kilos en tres meses. Rotan el capital más rápido y se hacen antes con el dinero. 

No tengo ningún cliente que haga eso, pero entiendo que es un negocio importante. 

Apuntamos más a modelos con una recría pastoril y una terminación más pesada. Buscamos eso como modelo de estabilidad.

¿Cómo observa el nivel de inversión de los productores en Argentina?

Siempre hay mucho temor. Con todas estas restricciones al dólar y demás. En Argentina si quiero comprar alambre para hacer 5.000 metros, tengo que salir a buscar a 300 kilómetros a la redonda, porque no hay. 

Pero lo positivo es que una vez que el productor ha tenido buenos precios agrícolas y tiene dinero disponible, en su gran mayoría, invierte en el propio establecimiento. Es un tema de conseguir recursos para la inversión, no de falta de interés en invertir. 

También hay problemas para conseguir fertilizantes, herbicidas y demás insumos. Han subido mucho los precios y nos estamos encontrando con dificultades. 

 

“Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina”

 

Pero en el universo de productores que visito, que está integrado por productores de medianos a grandes, todos están creciendo, con precaución, sobre todo por la vía de la recría.

También veo que están mejorando las instalaciones de los corrales, que eran muy caseras. Hay inversión en mejora de caminos, en comederos, maquinaria para dar más rápido la comida. 

¿A cuántas empresas asesora y qué cantidad de ganado suman?

En Argentina -sin contar Uruguay, Paraguay y Chile- brindamos servicios a unas 60 o 65 empresas al año. Algunas con visitas anuales, otras semestrales y solo una con visitas mensuales.

En términos de cantidad de ganado, estamos hablando de unas 350.000 cabezas. Esto sin contar a ADP, en Uruguay, por ejemplo, que mueve casi 60.000 cabezas y una paraguaya que produce 40.000 cabezas. 

En Argentina la que más produce llega a unas 40.000 cabezas al año, y hay otras empresas que incluso tienen plantas de alimentos balanceados, que nos contratan para asesoramientos a sus clientes. Eso tiene un efecto multiplicador que es muy difícil de medir. 

¿Cuáles son las perspectivas para la exportación de carne argentina?

Las veo muy positivas, porque me parece que no hay mucho espacio para más intervenciones. 

Las intervenciones han sido muy dañinas en los últimos 15 años en Argentina. Mi impresión es que ya no hay tanto poder de fuego.

Si prohibieran de golpe las exportaciones, nos quedaríamos con carne disponible por uno o dos años no más, porque nadie invertiría en hacer novillos pesados, y al país le faltarían US$ 1.000 o US$ 2.000 millones, que los necesita como al agua. 

 

“A Uruguay lo veo mucho más consolidado”

 

Muchas veces se hacen anuncios de aperturas que después no se concretan, porque hay una letra chica o trabas burocráticas. 

Además, hay muchos puestos de trabajo. Se entendió que la carne en Argentina no la manejaban 100 familias terratenientes, como en su momento se le hizo creer a mucha gente. No estamos en el siglo XIX o principios del siglo XX. Eso cambió.  

Hay mucha más gente en la cadena de la carne de lo que los funcionarios creían. Hay muchas industrias asociadas a la cadena cárnica.

Las perspectivas son buenas, porque tenemos un producto que muy pocos países producen en cantidad y calidad, con estas ventajas comparativas y competitivas. 

Y el mundo sigue sobredemandando carne real. Se apaga lo que se pensaba que era una amenaza inminente como las carnes artificiales porque tiene limitantes tecnológicas, de huella de carbono y producción, como para ser considerados inmediatamente como sustitutos. 

Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina.

¿Cómo ve a Uruguay?

Con las dificultades climáticas y de suelos en algunas zonas, a Uruguay lo veo mucho más consolidado. El tema de que esté caro el grano es parte del sistema, y se van acostumbrando a manejarlo. Empieza a haber mucho más registro en los corrales de engorde. 

En diciembre conocí zonas que no conocía, Lavalleja, José Pedro Varela y demás. En esa zona vi sistemas integrados con el arroz, cosas que antes solo veía en Corrientes o en parte de la provincia de Entre Ríos.

Hay una consolidación del modelo empresarial integrado entre la agricultura y la ganadería, que es muy interesante. 

 

“Siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos”

 

Y siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos. Carne certificada como terminada a pasto, certificación de carne de corral, de libre de antibióticos. Esas certificaciones son parte del futuro. Hoy cuesta certificar y cuesta lo mismo certificar que el margen comercial que te dan, es lo que pasa al principio, pero es una envidia sana, porque en Argentina cuesta un poco más. 

Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría. Hay que seguir avanzando, los pesos al destete todavía son bajos en general. Y la recría todavía tiene mucho margen para aprovechar mejor la producción de pasto. 

El tema de la recría es bastante recurrente en Uruguay.

Sí, en Argentina también pasa. Mucha gente cree que el feedlot tiene que solucionar todos los temas, y en realidad soluciona la terminación y a veces un período de crecimiento inicial. 

Hay modelos interesantes en Uruguay, que consisten en encerrar los terneros en el primer invierno, cuando no hay crecimiento del pasto. Esas estrategias tienen a veces limitaciones prácticas, pero son modelos muy interesantes y hay que enfatizarlos.

 

“Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría”

 

Me sucede con empresas en Uruguay, que nos concentramos en el corral y después vemos que la clave está en la recría. Así que es probable que empecemos a avanzar hacia campos de recría, comprando terneros y no novillos recriados. 

Eso nos permitirá bajar el monto de inversión, será un sistema más largo pero tendremos un control nutricional del animal desde los 180 kilos y no desde los 300 kilos. 

En el noroeste argentino (NOA) ya estamos viendo cómo se juntan 10 productores que compran 500.000 terneros. Se van haciendo grandes campos de recría. Hay que considerar esa demanda cuando sale de golpe al mercado. 

En Uruguay tenemos además la demanda de la exportación de ganado en pie.

Eso siempre lo vi como algo positivo, porque le pone un piso al precio que recibe el criador, pero es una presión extra en el mercado, que compite con los invernadores.

Si mejoro mis puntos de recría y mi engorde, sin mejorar el número de terneros totales por vaca, me voy a encontrar con un cuello de botella en cinco años. Es lo que está pasando en Argentina, donde hay 22 millones de vacas y 14 millones de terneros; por lo tanto, hay 8 millones de vacas que no están dando terneros. Hay que aumentar la eficiencia. 

Hay que integrarse con las empresas de cría más eficientes. En la medida que tengo registro de los animales, y eso lo asocio con el proveedor, sé cuál es origen de los animales más eficientes. Por lo tanto, tengo que integrarme con esos criadores de los terneros más eficientes, para que me provean de esos animales todos los años.

“En 30 años tendremos siempre un mercado de las commodities tenso”

Entrevista con Luis Romero Álvarez, ingeniero agrónomo y economista. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo ve el momento del negocio ganadero?

Lo veo como un momento muy bueno, que va para mejor. Las condiciones internacionales están dadas para que siga mejorando. Se ha dado como una tormenta perfecta al revés. La alineación de los planetas es exacta, para que en materia ganadera al Uruguay le vaya espectacularmente bien. Así que soy muy optimista en el futuro cercano para el negocio de la carne.

¿Los factores principales son una oferta escasa y una demanda creciente?

Hay fuerzas que actúan con largo aliento, tipo maratón, que son muy poderosos, y que no actúan solo en la carne sino en todas las commodities. Actúan por la oferta y la demanda. 

Del lado de la demanda sabemos qué está sucediendo. El eje económico del mundo, que primero estaba en Europa, después pasó a Estados Unidos y ahora está en China. Ahí se juega el partido del crecimiento, del dinamismo por el aumento de la demanda.

También lo acompaña el Sudeste Asiático, porque uno habla de China pero no es solo China. Se ve que la población es enorme, que está creciendo y se está enriqueciendo. En la época de Mao también eran 1.000 millones de chinos, pero no consumían nada. 

Ahora sí, porque las personas están aumentando su ingreso. Vienen de una situación generacional muy limitada, y tienen una preferencia de consumo de carne vacuna contra otros alimentos. Y eso hace que la elasticidad de la demanda de carne en relación al ingreso sea muy positiva, tres veces más alta que en Estados Unidos o Europa. O sea, cuando alguien en China gana más, le dedica un mayor porcentaje de ese ingreso al consumo de carne, que es tres veces superior al que dedica un estadounidense o un europeo.

Entonces, se está despertando una demanda de China y del Sudeste Asiático por el consumo de proteína animal, y la carne vacuna es para ellos el producto premium. Esas personas son muchas y están entrando a un nivel de consumo de clase media, que tiene preferencia por la carne vacuna, y empiezan a hacer fuerza. Antes era carne vacuna de mala calidad, cortes de bajo costo, pero ahora pagan igual que cualquier mercado por los mejores cortes del animal. 

Después hay una tendencia muy clara de la gente a mudarse a las ciudades. En China les prohibían mudarse de las zonas rurales a la ciudad. Era una política para que les de el tiempo a construir la infraestructura, hospitales, escuelas y demás. 

Pero a medida que se lo van permitiendo, la gente se sigue mudando a la ciudad. Cuando esa gente vivía en el campo, en su parcela, una parte de lo que consumía lo producía allí mismo, un pollo, un cerdo, un repollo. Pero cuando la gente se va a la ciudad eso se termina. Entonces, la gente consume cada vez más productos comprados, y eso se va a acelerar. Así vendrá otra ola de demanda, por arriba de la que ya venía.

Todo eso es imparable. No hay medida del gobierno que la pueda detener. No es algo que uno pueda quebrar, y está haciendo mucha fuerza en la demanda.

¿Y por el lado de la oferta?

La capacidad de producir más comida es limitada. Vamos a pasar de 7.000 millones de habitantes a 10.000 millones en 30 años, y eso es 50% más de consumo, algo muy violento. 

Del lado de la oferta tradicionalmente la respuesta fue el salto tecnológico. Maltus se equivocó cuando dijo que moriríamos de hambre, porque no vio el impacto del salto tecnológico. La capacidad de incrementar la productividad, con conocimiento, con tecnología.

Eso sigue actuando del lado de la oferta, seguimos consiguiendo aumentar gradualmente la productividad, pero a tasas decrecientes. Antes, por ejemplo, la productividad del trigo aumentaba a tasas del 5% anual, hoy está en 1,5%.

Esto es así porque hay límites biológicos. Para dar un ejemplo que todo el mundo entienda: es muy bueno correr 100 metros en 15 segundos, muchos lo pueden hacer; correr esa distancia en 12 segundos es más difícil; en 11 segundos es dificilísimo; pero hacerlo en 10 segundos es excepcional; y hacerlo en 9,8 segundos es prácticamente imposible. Esto ocurre por los límites biológicos.

Lo mismo pasa con la producción. Producir 5.000 kilos de maíz por hectárea lo hace mucha gente, producir 10.000 kilos por hectárea es algo muy bueno, pero llegar a 15.000 kilos es casi imposible. 

Por lo tanto, seguimos aumentando la capacidad de producción por hectárea, pero a tasas decrecientes comparadas con el pasado. Eso quiere decir que la oferta se está quedando con menos potencia en el motor desde el punto de vista tecnológico. 

La otra forma de producir más es dedicándole más hectáreas. Si los kilos por hectárea aumentan, pero muy modestamente, si consigo meterle al planeta muchas más hectáreas nuevas para la producción, voy a estar ayudando. 

Esas hectáreas están entrando en producción y quedan más por entrar, pero la clave es el ratio, la relación entre las hectáreas nuevas y las personas nuevas en el planeta. Esa razón está declinando desde 1960. Son más las personas que llegan al planeta cada año que las hectáreas que se pueden incorporar cada año a la producción. 

Entonces, también es cierto que el lado físico del suelo, la cantidad de hectáreas a producción está aumentando y seguirá aumentando, pero más aumenta la población del planeta. 

Por el lado de la oferta tenemos un horizonte en aumento, pero a ritmos decrecientes, mientras que la demanda va al galope y a ritmos ascendentes. Eso implica que en 30 años tendremos siempre un mercado de las commodities tenso.

Después tenemos las fuerzas de corto plazo, que actúan arriba de las fuerzas de largo plazo. Estas se alinearon perfectamente.

¿Cómo ve el escenario en los países productores de carne?

Europa y Estados Unidos son grandes productores, pero están en un plan de reducir sus subsidios al agro, porque sus economías y sus sociedades siguen teniendo problemas. Hubo manifestaciones en todos lados reclamando por esto.

Vemos que estos países están subsidiando a los productores, que son los ciudadanos más ricos que tienen, porque un productor agropecuario europeo es millonario. La tierra que tienen, sus Mercedes Benz y sus preciosas casas, valen algunos millones de dólares.

Sin embargo, el Estado le tiene que dar subsidio para la vaca, para el pollo, para el cerdo, para el trigo; y no le dan subsidio al pobre que compra en el supermercado, alguien que no tiene dónde caerse muerto y alquila una pensión. Ese está pagando impuestos para subsidiar al que tiene millones de dólares.

Eso es algo que no se sostiene socialmente y ya se reconoció. El 70% u 80% del presupuesto de la Comunidad Económica Europea corresponde a subsidios agrícolas. Y antes del Brexit la mayor beneficiaria de los subsidios agrícolas era la Corona británica, que al tener muchas tierras recibía mucho dinero. ¿Un pobre tiene que pagar IVA en París para que la reina de Inglaterra se lleve la plata? Son cosas que no se pueden sostener. 

En Europa se produce mucho, muy intensamente, con altos paquetes tecnológicos, porque tenían mucha plata de regalo. Una vez que el subsidio empiece a bajar, empezarán a extensificar la producción, levantando el pie del acelerador. Recordamos lo que pasaba con los sobrestocks de carne en Europa, eso desapareció. Entonces, Europa y Estados Unidos están bajando su potencia productiva. 

¿Qué pasa con Argentina y Brasil?

Argentina y Brasil son otras dos potencias en producción de carne que están en una situación complicada. 

Argentina por sus líos políticos. El gobierno ha mostrado un perfil muy agresivo contra el campo y contra el empresario en general, y nadie quiere invertir allí, y para crecer a mediano y largo plazo hay que invertir.  

Entonces, se desmorona primero lo que es de más largo plazo. Los argentinos siguen plantando soja porque ponen la plata hoy y en seis meses ganan o pierden pero son libres de nuevo. Pero la producción ganadera tiene ciclos de varios años. 

Así se empezó a desarmar la producción ganadera, los tambos, la producción de leche, por el caos político, fiscal y económico, que no se recupera de un día para el otro.

Argentina, que era un gran productor y exportador de carne, con una imagen internacional espectacular, ya no exporta, no puede hacer contratos porque no puede cumplir. 

Por otro lado está Brasil, otro gran productor de carne, que es un país que entra y sale del mercado, porque según cómo esté su demanda interna o consume todo o a veces le sobran cantidades y se transforma en el primer exportador mundial de un día para el otro.

Eso también hace que deje de ser un proveedor confiable para los exportadores, que quieren un volumen y calidad constante cada vez que firman un contrato. Y eso es Uruguay.

¿Y Australia?

Australia es un gran productor y exportador, que tuvo problemas políticos con China por enfrentarla, algo que los chinos no perdonan.

Además de los temas climáticos, las sequías, que también ha pegado mucho. En el mundo se hizo un vacío de oferta de carne de calidad, y ahí quedó Uruguay, en la boca de la baraja. 

¿Estados Unidos seguirá ocupando el espacio que dejó Australia en China?

Estados Unidos y China se sacaron las caretas en el gobierno de Trump. Y eso hizo que la parte comercial esté un escalón más abajo de la parte geopolítica. 

Cuando hay una guerra los enfrentados no se compran. Cuando la guerra es geopolítica el comercio también sufre, porque no es lo mismo, porque hay riesgos de que en cualquier momento haya una represalia, que uno le ponga aranceles o le frene la entrada al otro.

El comercio quiere comprar y vender sin que nadie se meta en el asunto. Cuando está áspera la parte política, los estados pueden intervenir en el mercado y desbarar cualquier negocio. 

¿Qué riesgos corre Uruguay si firma un acuerdo comercial con China?

Un tratado de libre comercio con China es un paso en la buena dirección. Estoy de acuerdo en que China es un país que a veces tiene gestos avasallantes y que además defiende mucho sus intereses. 

Por la misma razón que (Julio María) Sanguinetti en su primer mandato dejó a Taiwán, que venía haciendo plantas de silos y teniendo gestos bondadosos con Uruguay, y abrió las relaciones diplomáticas con China. 

Aquella decisión fue respaldada por todos los sectores políticos, que la reconocieron como suficientemente sensata y afirmaron que hubieran hecho lo mismo. Por esa misma razón de Estado hay que hacer un tratado de libre comercio con China. 

Porque ese mercado quiere nuestros productos, los va a llevar y los va a pagar. Si eso va a suceder, que suceda sin aranceles y no con aranceles. Eso creo que nadie lo discute hoy en el Uruguay.

¿Y qué posibilidades hay en relación a inversiones chinas en Uruguay?

Otro tema distinto es una relación más profunda con China, que a veces ofrece créditos muy importantes para infraestructura. Miraría eso con una lupa muy grande, porque en el pasado hubo experiencias que no fueron buenas. 

China puede ofrecer, por ejemplo, US$ 20.000 millones en crédito para construir una central nuclear, un puerto o una red ferroviaria, lo que el país precise. Hay que tener cuidado, porque se ha visto en otros casos que China otorga el préstamo pero se paga a sí misma, porque lleva a su gente a trabajar, lleva los materiales, hasta el portland, no le compra nada a los proveedores locales. 

Entonces, queda el país endeudado, queda la obra hecha, pero se encuentran defectos importantes, problemas de calidad significativos. 

Y en el medio está el proceso de esa avalancha de personas, que no están adaptadas a esta sociedad, que entran como un choque social, no queda claro que sea beneficioso para el país receptor. 

Esos proyectos de infraestructura se pueden hacer de otra manera, con financiación del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial, que están deseando prestar, y con ese dinero contratar el servicio que se precise, sin estas condicionantes. 

Por lo tanto, en la parte de inversiones diría que hay que tener cuidado. Pero Uruguay ha sido muy inteligente, porque no le da visas a ciudadanos chinos que quieran venir a vivir a Uruguay.

No vemos en ninguna cuadra un supermercadito con una familia china viviendo adentro, como en Buenos Aires, donde están destrozando el comercio local, porque viven con unos costos bajísimos. Se genera un conflicto con la sociedad. 

Uruguay ha sido muy cuidadoso con ese choque, porque tiene una cultura y una sociedad madura, que está muy bien que reciba inmigrantes, pero un poco de todos lados, y en dosis bajas, que se vayan integrando de a poco. 

Pero si al Uruguay entran 200.000 chinos de un día para el otro ¿qué pasaría? ¿No se generaría ningún conflicto? Creo que sí, porque es difícil que una sociedad como la nuestra lo pueda digerir.

Creo que Uruguay lo ha manejado bien. La prueba es que no le dan visas a chinos para que vengan a vivir a Uruguay, salvo a diplomáticos. 

¿Y en términos generales cómo ve el nivel de inversión en Uruguay, tanto local como extranjera?

Sigue siendo bajo. Excepto por la inversión de UPM, que hace un pico, que es una inversión gigantesca, pero no tenemos una de esas todos los años. Cuando miramos el nivel de inversión, tanto pública como privada, seguimos en una tendencia que ha sido casi tradicional en Uruguay, de niveles muy bajos.

Para crecer fuerte mañana tenemos que invertir fuerte hoy. No hay ningún secreto. Para crecer al 7% u 8% anual hay que invertir muy fuerte antes. 

Una cosa viene de la mano de la otra. Si la inversión no es tal, el crecimiento no viene. No hay más nada que decir. 

La inversión privada es limitada y la inversión pública tampoco está en un pico, por las restricciones fiscales heredades, además del impacto de la pandemia, que requirió de casi US$ 2.000 millones para compensar los impactos. 

La inversión es lenta y ese es un problema que Uruguay tiene que atender. 

Stock vacuno de Estados Unidos es el menor de los últimos siete años

El clima adverso obligó a enviar más vacas de cría a faena, categoría que se redujo 2% frente al año anterior.

 

El stock de vacas de cría en Estados Unidos totalizó 30,1 millones de cabezas al 1° de enero, 2% menos que el año anterior y el más bajo desde 2015. 

Todo el ganado, incluyendo los terneros, totalizaron 91,9 millones de cabezas, cifra que también es 2% menor a la de hace un año, según informó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) el 31 de enero de 2022.

Los ganaderos enviaron cada vez más vacas a faena el año pasado, ya que el clima seco redujo la disponibilidad de pasturas en el oeste de los Estados Unidos y en las llanuras.

La escasez de mano de obra y los temores de los trabajadores por el Covid-19 también limitaron la faena en empresas como Tyson Foods Inc y JBS.

“Las últimas auditorías y trabajos de investigación indican un nuevo aumento en los machucones en las canales”

Entrevista con la doctora Stella Maris Huertas, veterinaria experta en bienestar animal. 

 

La doctora Stella Maris Huertas es médica veterinaria, con un máster en Salud Animal. Es docente grado tres de Facultad de Veterinaria, donde integra el departamento de Salud Pública, y está a cargo de bienestar animal en animales de producción. 

Junto a un grupo de profesionales también trabaja en certificación y capacitación, con base en la norma UNIT-ISO/IEC 34700:2016 de Bienestar Animal y en los protocolos europeos Welfare Quality.

Destacó que el año 2021 fue el primero que incluyó el bienestar animal en la currícula de Veterinaria, a través del nuevo plan de estudios. 

Hasta el año pasado no existía bienestar animal como materia curricular en la carrera, se ofrecía como curso optativo para estudiantes y como cursos de educación permanente para profesionales veterinarios ya recibidos. 

¿Cómo ha sido la evolución del bienestar animal en Uruguay?

Desde sus inicios fue un tema importante. Empecé a trabajar en esto en 1999, cuando prácticamente nadie hablaba de bienestar animal en Uruguay. Ganamos un proyecto del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), porque nos preocupaba la cantidad de hematomas en las canales, cuando todo el mundo decía que era normal. Pero no podía ser normal. 

Así empezamos a trabajar para buscar las causas de esos machucones, y comenzamos a relevar los camiones que transportaban el ganado, cómo se cargaban, cómo se descargaban, cómo eran tratados esos animales en la planta de faena, dónde se encontraban los machucones, qué profundidad tenían y cuánto significaban esas pérdidas en dinero.

Ese proyecto del grupo de Facultad de Veterinaria que lideré finalizó en el año 2004, y esos hallazgos marcaron un antes y un después. 

Luego, INIA, el Instituto Nacional de Carnes (INAC) y la Universidad del Estado de Colorado (Estados Unidos), realizaron auditorías de calidad de carne, con resultados bien conocidos. Eso fue importante, porque demostró a toda la cadena, a los productores y a todos los eslabones, que se estaba perdiendo mucho dinero, además de ocasionar un gran sufrimiento a los animales. 

Tanto fue el impacto, que todos los actores de la cadena, autoridades e instituciones iniciaron un proceso de capacitación y difusión de las buenas prácticas ganaderas. Esto fue liderado por Facultad de Veterinaria, pero también participaron INIA, INAC, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y la Asociación Rural del Uruguay. 

Y luego las auditorías de INIA mostraron un descenso importante en los machucones en las carcasas, lo que significó una disminución de las pérdidas por machucones que provocaba el mal manejo, que pasaron de US$ 32,50 por animal en 2004 a prácticamente la mitad. 

¿Y cómo se logró esa mejora?

Nos basamos en las buenas prácticas, en trabajar con los animales de manera tranquila, utilizando banderas, sin cargar mucho las mangas y los corrales, trabajar sin perros en los corrales. No aceptamos a los perros en los corrales, de repente pueden ayudar a sacar los animales de los montes o trabajar en los campos, pero no en los corrales. Los perros significan un gran estrés para el ganado, sobre todo cuando están en los corrales. 

¿Qué marcan los últimos datos de evaluación de hematomas en las canales?

Las últimas auditorías de INAC, de INIA y trabajos de investigación en el marco de tesis de grado y posgrado que hemos realizado en la Facultad de Veterinaria, indican un nuevo aumento en los machucones. Eso nos deja bastante preocupados, e indica que hay que continuar capacitando y difundiendo las buenas prácticas en el manejo del ganado. 

La gente se va olvidando de usar la bandera, la empieza a usar como picana o directamente la tira y agarra un palo o incluso un palo con un clavo. Todo eso nos preocupa; y por supuesto que las pérdidas económicas también aumentaron. 

 

“Las últimas auditorías de INAC, de INIA y trabajos de investigación en el marco de tesis de grado y posgrado que hemos realizado en la Facultad de Veterinaria, indican un nuevo aumento en los machucones”.

 

Pero es de destacar que no volvimos a encontrar machucones de grado tres, que son los más profundos, que llegan hasta el hueso o incluso lo fracturan. Esto demuestra que hay más conciencia en el tratamiento de los animales.

Aunque sí hay machucones superficiales, porque la gente pierde la paciencia, se olvida de las premisas en las que tanto insistimos. Este es un tema de mejora continua. Hay que insistir en estos conceptos, para que la gente continúe trabajando bien.

¿Cómo es la adopción de instalaciones ganaderas adaptadas al bienestar animal?

Han mejorado desde las primeras visitas de Temple Grandin a Uruguay. Esta mujer estadounidense, autista, que es la madre del bienestar animal, fue quien diseñó estos corrales, en función de su sensibilidad y por su experiencia con los animales en la granja de su familia. 

Hay una película que se llama Temple Grandin, que la recomiendo enérgicamente, que es sobre su vida, sobre cómo se sobrepuso a pesar de su condición de autista y cómo diseñó estos corrales, siguiendo el sentido de las vacas, que siempre quieren volver al lugar de dónde salieron. Por eso lo ideal son las mangas curvas.

En Uruguay hay una gran cantidad de establecimientos que instalaron mangas de este tipo. Hay otros establecimientos donde las mangas anteriores todavía están en buenas condiciones y nos llaman para pedirnos que les demos algunas indicaciones para optimizar su funcionamiento.

Que las mangas no sean curvas no quiere decir que estén mal. Muchas veces depende de la capacitación del personal. A lo largo de estos años vimos mangas que están espectacularmente bien, sin embargo el personal no está adecuadamente capacitado para manejar animales. No tiene ni los mínimos conocimientos de dónde tienen que pararse, cómo tiene que moverse para que el animal camine hacia adelante y no recule o se dé vuelta. 

Aún si el establecimiento tiene mangas espectaculares, si el personal no está bien capacitado, el trabajo se hace mal. Así como hemos visto mangas que no son modernas, y sin embargo el personal es muy consciente, está bien capacitado, sabe trabajar con los animales, de forma lenta, sin gritos, sin perros, colocándose adecuadamente en la zona de fuga del animal. 

Creo que van de la mano las instalaciones buenas, bien mantenidas, con la capacitación del personal.

¿Hubo una evolución en las jaulas de los camiones?

Tenemos trabajos que datan de principios de los años 2000, donde se hizo el relevamiento de cientos de camiones de transporte de ganado a los frigoríficos. Luego volvimos a hacerlo hace 10 años, y el más reciente comenzó hace tres años.

En comparación, la flota de camiones mejoró sustancialmente. La gran mayoría de los camiones son unidades nuevas, así como vimos la llegada de camiones doble piso, que son muy usados en Europa, en Estados Unidos e incluso en Brasil, pero en Uruguay no se usaban.

Ahora hay varias de estas unidades y se nos planteó la duda sobre su beneficio al bienestar animal. En 2019 hicimos un proyecto piloto con estudiantes de Facultad de Veterinaria, registrando la descarga de los animales en  estos camiones doble piso en las plantas de faena.

Hay diferentes tipos de estos camiones. Unos tienen descenso hidráulico, otros tienen una rampa. Y luego de la faena de los animales comparamos sus machucones. Lamentablemente la pandemia nos cortó este trabajo, con el que estábamos muy entusiasmados. Habíamos tenido resultados preliminares muy interesantes. 

Ahora estamos en condiciones de retomar esa evaluación, así que en unos meses vamos a tener un resultado más definitivo sobre cuáles de esos tipos de camiones son los mejores, y compararlos con los que tradicionalmente se usan en Uruguay.

¿Cuál es la principal diferencia de esos camiones en relación a los tradicionales?

Son de aluminio, livianos. Aparentemente los animales se adaptan a ese material. A veces pensamos que pueden hacer demasiado ruido, pero los animales no parecen asustarse o tener problemas con eso.

¿Qué otras propuestas de mejora del bienestar animal hubo para el transporte?

Hace algunos años el empresario José Lestido convocó a la Facultad de Veterinaria porque inventó unas placas de goma que van instaladas en la parte interna de la jaula de un camión convencional. Esto incluye además, unas aletas que tapan los bordes filosos en la entrada, en las puertas, que se accionan con la parte hidráulica del camión. 

Lestido nos pidió que lo evaluáramos desde el punto de vista del bienestar animal, y un análisis estadístico, para ver si efectivamente este dispositivo, llamado Progat (protección del ganado durante el transporte) contribuye a disminuir los machucones o no. 

 

“La evolución del bienestar animal a nivel de plantas de faena ha sido fantástica”.

 

Comparamos camiones idénticos, uno con dispositivo y otro sin él, que transportaron ganado de similares características,  de los mismos establecimientos a las mismas plantas de faena, y encontramos que este dispositivo contribuye a disminuir sustancialmente los machucones en los laterales de los animales.

Incluso muchas plantas de faena están evaluando incorporar este dispositivo a sus flotas de camiones. Si bien no es la panacea total, permite disminuir de forma sustancial los machucones, sobre todo cuando se trata de ganados buenos, como los novillos, ganados de cuota 481, de feedlot, que es una carga de valor muy importante. 

Ese es un avance para la industria y el transporte, que van de la mano.

¿Cómo ha sido la evolución del bienestar animal a nivel de plantas de faena?

La evolución del bienestar animal a nivel de plantas de faena ha sido fantástica. La industria ha entendido claramente la ventaja de mejorar sus corrales. Las recepciones de ganado de prácticamente todas las plantas han sido remodeladas y basadas en los conceptos de Temple Grandin. 

Los cajones de noqueo son nuevos, se ha puesto un encargado de bienestar animal que responde directamente a los dueños de los frigoríficos y que tiene que ser un veterinario, por indicación del MGAP. Esto tuvo como punto de partida una exigencia de la Unión Europea, pero nos vino muy bien. 

¿Cómo califica el posicionamiento de Uruguay respecto a otros países en materia de bienestar animal?

Siempre hay espacio para mejorar, el camino que nos queda es largo, pero Uruguay tuvo la visión de ponerse en marcha muy rápido. Estamos un paso adelante en muchas cosas, y a esto el mundo lo ve, lo respeta y lo valora.

A tal punto de que la OIE (Organización Mundial en Salud Animal) seleccionó a Uruguay y a Chile, luego se incorporó México, para crear el Centro Colaborador de OIE en Bienestar Animal y sistemas de producción pecuarios para las Américas. Se trata de un consorcio entre la  Universidad Austral de Chile, la UNAM de México y nuestra Universidad de la República en Uruguay, a través de la Facultad de Veterinaria. La dirección de este centro es rotativa cada tres años en cada país, correspondiendo a Uruguay este año 2022 bajo mi dirección. 

 

 

“Los productores ganaderos incrementaron enormemente la conciencia del trabajo con los animales”.

 

Esa es una distinción muy importante, que habla del reconocimiento a Uruguay, que ha trabajado mucho y muy bien. 

Aún falta, pero los productores ganaderos incrementaron enormemente la conciencia del trabajo con los animales. Vamos por la carretera y es muy común ver gente trabajando en las mangas con banderas, cargando ganado con banderas. 

Pero hay que insistir en las buenas prácticas. Hay que dejar de usar la picana eléctrica, sólo debe usarse cuando no hay otra alternativa, cuando hay un animal caído y hay que levantarlo, pero no usarla porque sí. 

En conclusión, la mejora debe de ser continua, pero estamos bien. 

¿Cómo impacta el estrés calórico en los animales y cuáles son las recomendaciones en estos casos?

Cuando estaban anunciando la ola de calor recomendamos por los medios que no se trabajara con animales en las horas del mediodía, que se eviten las horas más calurosas, que se trabaje a la mañana y en la tardecita. 

Que se trate de prodigar agua en la medida de lo posible, que no se hagan muchos kilómetros con los animales. Que en los tambos se use ventilación y si la humedad es muy baja se aplique aspersión para mojar a los animales, pero esto solo cuando la humedad es baja. Si la humedad supera el 70% no sirve la aspersión, porque es agregar humedad y calor.

Pero la situación de estrés calórico en esos días fue complicada, sobre todo en los animales que estaban en confinamiento. Supimos de muertes de animales por calor en varios de esos establecimientos.

Es muy importante la sombra, que tiene que ser alta, para permitir que el aire corra por debajo. Si es posible tener árboles, pero la malla sombra con determinada altura funciona muy bien, se ve a los animales que van enseguida a colocarse bajo la sombra. 

¿Cómo observa la situación de ataques de perros a ovinos?

Ese es un problema que no es nuevo, lamentablemente tiene unos cuantos años y ha venido en aumento, de forma muy importante. La tenencia irresponsable de perros ocasiona este tipo de situaciones. 

No es solo ataques a animales sino también a personas, ocasionando accidentes de todo tipo. 

No es un tema sencillo de solucionar, tiene muchas aristas, debería pasar básicamente por una gran campaña de concientización de la población, unida a la castración, al chipeo, a retirar esos animales de la vía pública, de los caminos y vertederos, etc. 

Esto insume dinero, porque hay que realojarlos en refugios y después ver qué se hace con ellos. En ningún lugar del mundo ya se están aceptando las eutanasias, como se hacían antes. Sin embargo, cuando las superpoblaciones son tan elevadas y pueden afectar la salud pública, hay que pensar en algún tipo de solución, además del realojo. 

Es importante promover la adopción, pero la reproducción de los perros va mucho más rápido que estas medidas. La Facultad de Veterinaria forma parte del consejo directivo honorario del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). 

Se deben tomar medidas lo más rápido posible, porque esta situación así lo demanda.

Gobierno australiano anunció inversión de US$ 47,5 millones en trazabilidad

Los productores ganaderos celebraron la noticia y aseguraron que los ayudará a posicionarse como líderes mundiales en el mercado de la carne vacuna.

 

La inversión de US$ 47,5 millones del gobierno australiano en trazabilidad ganadera hará que la carne vacuna de ese país sea un producto más buscado, tanto en el extranjero como en el país, aseguró el presidente de Cattle Council of Australia (Consejo de Ganado de Australia – CCA), Markus Rathsmann.

Sostuvo que la trazabilidad “es vital para garantizar la integridad del producto, el acceso al mercado y las primas de precios. Australia es líder mundial en la producción de carne vacuna y esto nos ayudará a demostrarlo”, dijo Rathsmann.

Aseguró que “los productores de carne australiana tienen algunas de las mejores credenciales ambientales, de bienestar y seguridad alimentaria, respaldadas por sistemas de trazabilidad líderes en el mundo”.

Destacó que “la inversión en una Alianza Nacional de Trazabilidad y el Centro Nacional de Trazabilidad lo impulsará aún más, al alinear mejor los esfuerzos de trazabilidad en todos los estados y territorios y todos los productos básicos”.

Agregó que “la trazabilidad mejorada también respaldará nuestro estado de bioseguridad libre de enfermedades, al aumentar nuestra capacidad para aislar rápidamente el ganado y el producto afectados en caso de una violación de la bioseguridad”.

Consideró que “es importante que toda la ganadería tenga un sólido sistema de trazabilidad, ya que los problemas de bioseguridad pueden afectar a más de una especie animal”.

Recordó que “en la década de 1970 Australia tenía una reputación dudosa, por los escándalos de residuos y sustitución, lo que limitaba nuestro acceso a los mercados internacionales”.

Y señaló que “esa es la razón por la cual los líderes visionarios de la carne vacuna en ese momento implementaron sistemas de trazabilidad e integridad del producto, para ofrecer respaldo y reconstruir nuestra reputación”.

Las exportaciones de carne roja de Australia son de casi US$ 14.000 millones, con un volumen de negocios de más de US$ 49.000 millones.

“Más del 70% de nuestro producto procesado se exporta a más de 30 países y nuestras exportaciones de ganado en pie también son muy solicitadas por más de 20 países”, destacó.

El anuncio del ministro de Agricultura, David Littleproud, significa una inversión en el futuro de la industria de la carne roja australiana y una importante contribución a la meta colectiva de una industria agrícola de casi US$ 70.000 millones para 2030.

“Agradezco al ministro Littleproud por su apoyo a nuestra industria y su compromiso con su seguridad y sostenibilidad continuas. Esta inversión mejora significativamente el sistema de trazabilidad y otorga mayor confianza a nuestro producto y a la reputación de Australia como la nación productora de carne vacuna más confiable del mundo”, concluyó Rathsmann.

 

Fuente: Cattle Council of Australia

“La rotación agrícola con pasturas se mantendrá, así como los granos en los sistemas ganaderos”

Entrevista con el contador Javier Aznárez, productor agrícola-ganadero en Río Negro.

 

¿Cómo observó el negocio agrícola-ganadero en el último año?

Fue muy bueno. Si bien el clima tuvo su incidencia, para los esquemas productivos del litoral, donde la suplementación, el corral de recría o de terminación están incorporados al sistema, fue un año muy bueno. 

Los precios de los granos fueron muy altos, eso hizo que el costo de la dieta fuera más elevado que el de otros años, pero a su vez la reposición y sobre todo el precio del ganado gordo, hizo que todos los eslabones de la cadena tuvieran una rentabilidad razonable. 

Si bien en años anteriores los precios de los granos eran bajos, la relación flaco-gordo estaba más inclinada en favor del criador y hacía que los márgenes de los corrales fueran muy variables, dependiendo de los momentos de venta y de reposición. Eso hacía que las ganancias en el corral de terminación fueran variables, con rentabilidad moderadas a bajas. 

Este año también hubo un cambio en la diversificación de cultivos de la agricultura. La colza pasó a jugar un rol muy importante, y hubo menos disponibilidad de puentes verdes. 

El doble cultivo pasó a tener una presencia más importante en los sistemas, y eso hizo que no haya mucho lugar para la recría de los terneros. 

El índice flaco-gordo fue más favorable para el invernador, pero es una relación sana para que todos los eslabones de la cadena tengan márgenes razonables.

¿Es notoria la menor presencia de puentes verdes en el litoral?

Sí, por los precios de los granos, sobre todo de la cebada y de la colza, porque el trigo no ha crecido tanto. En el litoral-norte el trigo es un cultivo un poco más riesgoso, por la calidad, y no se siembra tanto como en el sur. 

Además hay una tendencia a la siembra de maíz de segunda, que hace que al año siguiente no haya una cobertura verde. Cuando uno hace cebada-maíz de segunda, ese maíz se cosecha en julio o agosto, y ahí ya no hay cobertura y se pasa a una soja de primera. Todo eso hace que las rotaciones no tengan puentes verdes. 

De todos modos, no veo una tendencia a aumentar mucho el área agrícola. Creo que los sistemas siguen manteniendo su rotación con pasturas, con gramíneas, con mayor presencia del maíz, pero es una realidad que han disminuido los puentes verdes.

¿Esto volvió a reducir la presencia de la ganadería en el litoral?

No veo una reducción de la ganadería en los sistemas. Veo una mayor productividad en pasturas. Se ven pasturas permanentes de mejor calidad, con mayor producción de materia seca; y una presencia importante de los corrales. Esto compensa la presencia de puentes verdes para pastoreo. 

Así como no veo un aumento importante del área agrícola, tampoco veo una disminución de la presencia de ganado en la zona agrícola.

¿El 2021 fue el mejor año para el corral?

Hay que ver todas las variables, el precio de la reposición, qué tipo de corral es, si se compraron terneros el año anterior. Pero en general el precio de venta fue muy bueno; en promedio fue un año excepcional para el corral, sin dudas.

¿Cómo vivió el déficit hídrico y las lluvias de los últimos días?

En nuestra zona (Young) la sequía se instaló más sobre diciembre. Fue diferente a lo que ocurrió en el verano del año pasado. En 2020 las represas casi no se pudieron completar, no hubo lluvias de más de 50 milímetros en todo el año y no hubo escurrimiento. Eso hizo que llegaramos a la primavera y verano con el perfil del suelo con muy poca humedad. 

Este año hubo lluvias importantes en julio, agosto y setiembre, se entró mejor a la primavera y, salvo en diciembre y en los primeros días de enero, fue mejor. Las praderas tuvieron un buen inicio de primavera, con muy buena producción, y eso hizo que se llegara a diciembre con mayor volumen. 

Se perdió mucha calidad, la sequía golpeó, se retrasaron las siembras, sobre todo de los maíces de segunda, que no se pudieron sembrar hasta el 12 de enero. Pero la situación no llegó a ser igual a la del año pasado.

¿Cómo ve el escenario para 2022?

El escenario es muy bueno para todo el sector. Es uno de esos años buenos para que el clima acompañe, para poder capitalizar los precios. 

El año pasado no se pudo capitalizar el precio de la soja. Si bien los cultivos de invierno fueron muy buenos en el ejercicio pasado, los cultivos de verano no acompañaron y se comieron parte de la ganancia del invierno.

Este volvió a ser un muy buen año para los cultivos de invierno, para la colza, la cebada y esperamos que el clima acompañe en verano, porque sabemos que el partido para la soja sigue, los cultivos están implantados, con buenas poblaciones, pero esto se define en la segunda quincena de febrero y marzo. 

Si se da un año normal vamos a poder capitalizar estos precios, habiendo tenido una suba importante de los costos. Si la producción es normal el balance será mejor que el del año pasado. 

Para el sector ganadero los precios están muy firmes. Uno no tendría que hacer las cuentas con el novillo a US$ 4,40 o US$ 4,60, pero considerando precios de US$ 3,80 o US$ 4,00 por el novillo tendríamos que estar todos más que contentos, y con una relación flaco-gordo de 1,1 sería saludable, para mantener la rentabilidad en todos los eslabones. 

Hay que considerar que los precios de los granos para los sistemas intensivos este año estarán altos, por la pérdida de rendimiento en los maíces de primera y dificultades de implantación de los maíces de segunda. 

Se espera que los costos de los granos para las dietas sea alto y si el precio de la reposición da un salto, volveríamos a ese margen moderado que tenía el corral en los últimos años.

Si llueve bien podría haber pasto y se dice que el pasto es inflacionario…

Totalmente, eso es así. Y hay zonas del país que ya vienen con tres sequías consecutivas, los campos vienen muy golpeados y con muy poca disponibilidad de forraje. 

En una proporción importante del país la producción de pasto ocurre en primavera y verano, hay que ver qué pasa con las lluvias, pero una parte importante de esa producción ya se perdió. Entonces hay que ver qué pasa con el clima de ahora en adelante.

¿Cómo vio la evolución de la interacción entre ganadería y agricultura en los últimos años?

Es una relación virtuosa, que se estableció después del auge agrícola, que fue hasta 2010 o 2011. El sistema se fue acomodando hacia un equilibrio. 

Ya casi no existen modelos agrícolas puros y todos los sistemas tienen una pata ganadera, con mayor o menor incidencia. 

Pero para los sistemas uruguayos, por las características de los suelos, por la dependencia de las lluvias y por la muy baja capacidad de retención de agua, los sistemas tienen que ser diversificados. 

Además sabemos que la rotación con pasturas es clave para la sustentabilidad agrícola. Así que no veo en los actores una tendencia a dejar atrás la pata ganadera. 

Podrá achicarse en algún porcentaje, pero creo que la rotación con pasturas se mantendrá, así como los granos en los sistemas ganaderos. 

Este año hubo problemas de calidad en la cebada, se abrió el mercado de cebada forrajera para China, con valores atractivos, pero ese grano también se puede usar en el corral. Lo mismo puede pasar con el trigo si hay problemas de calidad.

Y el maíz, con el avance tecnológico del cultivo, así como el aumento y estabilidad de los rindes en los maíces de segunda, hace que haya una disponibilidad de alimento en los predios, donde se complementa muy bien con las pasturas.

¿El uso de los granos es tan evidente en la recría como en la terminación?

Veo que el mayor potencial de los granos está en la recría. Muchos sistemas, como es nuestro caso, se han volcado estructuralmente al corral de recría. Después, la terminación se decide de acuerdo a la coyuntura de precios y demás.

Al tener una menor proporción de área de verdeos o de coberturas, la recría es fundamental en el primer invierno. Además, sabemos que la conversión de granos en peso vivo en esa categoría es mucho más eficiente.

Así que el corral de recría jugará un rol fundamental.

¿Cómo vislumbra el futuro del sector?

Hay una variable que no es menor y es el precio de los insumos, sobre todo de la urea. Si el precio del trigo baja, también baja el de la cebada, porque es la referencia. 

La incidencia del costo del fertilizante es muy alta, sobre todo de la urea, y eso haría que el margen para cultivos como el trigo o cebada se achique mucho. 

Si a eso le sumamos que no se puede repetir colza sobre colza, no queda claro qué porcentaje de doble cultivo vamos a tener. 

Hoy creo que, por la estabilidad y diversificación que aportan los cultivos de invierno, se mantendría el esquema. Esta diversificación es sana para la agricultura, para no depender de un solo cultivo, pero también hay que tener en cuenta que si la urea se mantiene a estos precios y el trigo o la cebada no suben o incluso bajan, habrá que mirar de forma más detenida los sistemas.

“La carne que vende Uruguay hoy no tiene nada que ver con la que vendía hace 10 o 15 años”

Entrevista con el Ing. Agr. Lucas Gremminger, productor y administrador de establecimientos agropecuarios en Uruguay y Argentina.

¿Cómo vio el año 2021 para el negocio ganadero?

Muy bien, con una demanda firme, permanente, que se fue afirmando a lo largo del año. Hace mucho que tenemos señales de que la carne es un producto que está demandado en el mundo. Y el protagonismo de China en el mercado internacional por el lado de la demanda, y la salida de Argentina y Brasil desde la oferta, nos dieron una mano. 

Estoy convencido de que Uruguay tiene un diferencial en el mercado internacional de la carne. Lo que vende Uruguay hoy no tiene nada que ver con lo que vendía hace 10 o 15 años, por la edad de faena, la terminación, por un componente importante de la raza Angus. Es otro producto el que hoy está ofreciendo Uruguay. 

El novillo de exportación que se hace en el norte de Argentina, de cruzas cebuinas, no tienen nada que ver con lo que hacemos nosotros. Es un novillo de 3, 4 o más años, con recrías muy largas, que a veces se termina en un corral y otras veces a campo. 

Esto no es desconocer las virtudes de la carne argentina, que es excelente, pero hay mucha carne que va a exportación y que tiene ese origen. 

De todos modos, la marca Argentina sigue teniendo un gran prestigio en el mercado internacional de la carne.

Sí, pero creo que a fuerza de la calidad de lo que estamos haciendo en Uruguay, en el mundo nos deben de estar mirando distinto. Además, en volúmenes de exportación creo que este año volvimos a superar a Argentina. Así que la oferta de Uruguay también pesa en el mercado mundial de la carne.

¿Qué otros aspectos cree que han evolucionado en la cadena cárnica uruguaya en estos años?

Hace muchos años que venimos dando pasos para llegar a esto. Hace unos días recordábamos con Diego Oribe (presidente de la Sociedad de Criadores de Angus del Uruguay) el primer concurso de novillos para la cuota de la Unión Europea, que posteriormente fue la cuota 481, y eso fue hace 10 años. 

Y al mirar las fotos de aquellas carcasas, estoy seguro que las que hacemos hoy en día son mucho mejores. Aprendimos a recriar mejor, aprendimos a alimentar los animales con granos y todavía nos quedan muchas etapas. 

La genética todavía no es un componente que se considere fundamental. Si bien la genética en Uruguay es buena, recién ahora se está hablando del marbling o marmoreo, y eso está pasando porque estamos apostando a otros mercados donde esos aspectos empiezan a tener importancia. 

El marbling es una característica muy importante, y Uruguay nunca la trabajó porque el productor no tuvo un incentivo para mejorar ese aspecto.

Sin embargo, en estos últimos años hemos escuchado todo tipo de experiencias para tratar de obtener marbling. Se habla de distintos tipos de recría, de días de encierro, pero el factor genético me parece que la gente todavía no lo tiene bien claro, y ese es un terreno donde también podemos crecer. 

Si tenemos que hacer una carne con mejor marmoreo, tendremos que darle más importancia a esa característica, que además tiene muy buena heredabilidad. 

¿La industria está pagando esa característica o todavía no?

Todavía no. Avanzamos mucho más rápido en la calidad de producto que en el sistema de tipificación, por ejemplo. Estamos con un sistema de tipificación que es relativamente viejo para lo que hoy estamos buscando, y además está teniendo bastantes problemas de ajuste.

¿El 2021 fue el mejor año para el negocio del corral?

Sí, estuvo muy bien. La seca ayuda mucho al corral. Tal vez aumentamos cerca de 10% la eficiencia de conversión al no tener barro. 

Pero anduvo muy bien porque los valores de venta fueron muy buenos, la relación flaco-gordo está en niveles históricamente bajos. Es posible que una vez que pasemos esta seca el mercado de reposición se vuelva a dinamizar y volvamos a niveles más equilibrados.

¿Y cómo ve el papel de la exportación de ganado en pie en estos años?

Es bueno, pero como productor de carne de Uruguay sería mejor que actúe lo mínimo posible, para que la mayor cantidad de valor se pueda agregar acá. 

De todos modos es una puerta comercial muy buena. La venta de hembras para cría es un reconocimiento a la genética uruguaya. Ahí creo que vendemos un valor agregado, porque una cosa es vender terneros enteros y otra es exportar una vaquilloncita preñada o entorada, que va a ser madre en otro lugar.

¿Cómo vienen los entores e inseminaciones en Curupy del Salvador?

Estamos con la carga ajustada, por lo que se preveía que iba a pasar este verano. Pero venimos casi como en un año normal. Hubo celo, estamos probando los protocolos nuevos de tiempo fijo, los ganados vienen bastante bien, a pesar de la seca. 

Esperamos preñeces bastante normales, en los últimos años estuvimos alrededor del 85%, sin hacer destete precoz. 

Son buenos campos, los montes andan bien para la cría, y además nuestro rodeo también tiene varios años de adaptación a este tipo de condiciones. Eso ayuda mucho. Hermanar el tipo de ganado con el tipo de campo es importante.

¿Y para el corral que tienen previsto este año?

Tenemos acuerdo con una industria, y vamos viendo la disponibilidad de granos y las expectativas del año, así decidimos si adelantamos o postergamos los ciclos. Terminamos solo ganado propio, novillos y vaquillonas. 

¿Qué volumen de ganado producen en el corral al año?

Alrededor de 1.000 cabezas, y tenemos tendencia a producir en el último ciclo, el que empieza en agosto, que en general es el que anda mejor.

¿Qué capacidad instantánea tiene el corral?

Para 750 cabezas. Estamos sobrados de capacidad en el corral. Es una herramienta importante para el resto del sistema, acá los campos son bajos, inundables, y tenemos que compatibilizar todo, la agricultura, la ganadería y tratar de buscar el justo equilibrio. 

¿Los granos que usan en el corral son propios del establecimiento también?

A veces tenemos que comprar, pero en general se produce acá.

Usted también administra un establecimiento en Corrientes, Argentina, ¿cómo viene la actividad allí?

Muy complicado, por las restricciones del covid para ir. Hasta en eso Argentina es menos predecible que Uruguay. Ahora que se volvió a complicar la situación sanitaria se vuelve a escuchar todo tipo de historia; no tenés la libertad de movimiento que hay acá.

Además está la seca, las medidas del gobierno, las diferencias entre el cambio oficial y el blue.

¿Y cómo son los números del negocio ganadero en Argentina?

Muy complicados, en este momento es mejor el negocio en Uruguay, claramente.

Volviendo al ámbito local, ¿cuáles son sus expectativas para 2022?

Son buenas. Tengo esperanzas de que por un par de años tengamos un mercado demandante. 

La entrada a China con cortes de calidad también es importante, porque se trata de un mercado de un tamaño impresionante. La cuota 481 se redujo bastante, estamos en menos de la mitad. 

El escenario es bueno, hay que seguir trabajando en el mejoramiento genético, en avanzar en los sistemas de recría. Es un muy buen momento.

¿Y al aspecto sanitario cómo lo ve?

Hay deberes para hacer. Tenemos que modernizarnos de una vez por todas. Hay temas como la garrapata o la brucelosis en los que deberíamos estar más avanzados para solucionarlos. Internamente tenemos que hacer un esfuerzo grande, para caminar. 

Además tenemos que pensar en todo lo que se viene, en certificaciones de bienestar animal, en el uso responsable de productos antiparasitarios. Si no hacemos un manejo racional es muy difícil que después podamos lograr una certificación. 

Tenemos que hacer un mejor manejo, para bajar la cantidad de productos que usamos. Estamos todos llamados a poner el hombro: productores, el Ministerio de Ganadería, los profesionales. Hay que remangarse en ese terreno. 

“En invierno va a faltar pasto y necesitamos que los productores se preparen para que la cadena funcione”

Entrevista con el contador Gastón Scayola, gerente general de Gentos Uruguay. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

El contador Gastón Scayola estuvo durante muchos años vinculado con el frigorífico San Jacinto (Nirea SA), donde fue vicepresidente. Tiempo después, vuelve al grupo empresarial de la familia Pérez Companc, como gerente general de la empresa semillerista Gentos Uruguay.

Aprovechando su conocimiento y experiencia en la cadena cárnica, ACG le propuso la entrevista que desarrollamos a continuación.

¿Qué balance hace del negocio cárnico en 2021?

Por suerte en este rol que me toca ahora, como gerente de Gentos, sigo siendo parte de la cadena cárnica, que para mí es la principal industria del país.

Este año tuvo buenas cosas, la demanda de China a nivel de carne y de todos los commodities es el condimento principal. Estamos en un mundo donde China es la locomotora que tira de la demanda. 

Si bien uno no puede festejar las desgracias del entorno, se dan circunstancias que al Uruguay por suerte lo favorecen. A Uruguay lo favorecen su conducta, su prolijidad, su forma de trabajo transparente, y la producción natural. Al mismo tiempo, Argentina, que es un jugador relevante, muchas veces se autolimita; y Brasil es un gigante, y cada vez que tiene una dificultad, Uruguay inevitablemente se ve un poco favorecido. 

El 2021 fue un año de producción sostenida y estable. Así que hay buenos augurios.

Hace varios años, en las crisis, hablábamos con los productores y les decíamos que por suerte no fabricamos electrodomésticos o artículos de lujo, que son los primeros que todo el mundo deja de comprar. 

Estamos en el rincón del mundo donde se producen alimentos, o sea que más allá de circunstancias temporales, estamos condenados a que nos vaya bien, salvo que hagamos las cosas muy mal.

¿Se supo buscar buenos nichos para valorizar el producto?

Estamos condenados a tener que hacer eso, y ojalá que nos siga saliendo bien. Teniendo al lado un país con la escala de Brasil, que te aniquila los costos por los grandes volúmenes, y un monstruo como Argentina, que tiene una marca que se vende sola, tenemos que encontar las habilidades que tenemos, por ser chicos, cultos, serios, por trabajar con la trazabilidad, con los controles sanitarios, produciendo natural. 

Nuestra habilidad está en ir a venderle a esos segmentos que están dispuestos a pagar; y Uruguay tiene ese producto. 

Hemos sido exitosos. Lamentablemente, por la pandemia, Europa, que es uno de los destinos más sofisticados, está fuera de combate. Allí la prioridad es la salud. Pero cuando las cosas se acomoden, volveremos a la normalidad en ese sentido.

¿Percibe una mayor inversión y adopción de tecnología por parte de los productores uruguayos?

Quienes estuvimos vinculados con el negocio de la carne, siempre estuvimos esperando niveles de precios que sean más coherentes con nuestras necesidades de producción. 

En los últimos tres años, con la demanda de China, los precios que teníamos hace 10 años quedan bastante abajo, y eso estimuló a los productores a realizar inversiones, porque se pagan. 

Los productores vieron que producir siendo cada vez más profesionales, con pasturas, cuidando las normas, siendo cada vez más eficientes y sacando de cada hectárea la mayor cantidad de kilos de carne posibles, es lo que hace a los números. Los productores y toda la cadena se dieron cuenta de que eso es relevante. 

Todo lo que ayude a que de cada hectárea del país salgan más kilos de carne de calidad, es por donde tiene que ir la estrategia de todos los actores de la cadena. Estamos avanzando en eso. Tal vez no a la velocidad esperada, pero se adopta tecnología, métodos de mayor calidad, pastoreo, semillas de calidad, lo que asegure forrajes todo el año. 

Se está profesionalizando cada eslabón de la cadena. Nosotros, desde el lugar que nos toca en este momento, vamos a hacer todo para que eso siga yendo en esa línea.

¿Ve una oportunidad para la carne a pasto por las demandas ambientales y de bienestar animal?

Absolutamente. En estos días estamos viendo los efectos de la falta de cuidado del medio ambiente. Y si bien la actividad agropecuaria siempre ha sido a cielo abierto y hay que barajar los riesgos del clima, una cosa eran los cambios coyunturales del clima, pero hoy por hoy los problemas del clima se están volviendo más estructurales, con responsabilidades políticas a los más altos niveles. 

Por suerte hay una conciencia a nivel de la opinión pública empieza a valorar estos productos naturales, que cuidan el medio ambiente, de animales que son bien tratados.

Uruguay, con la prohibición del uso de hormonas en 1962, marcó un camino en la región. Al no usar hormonas, al producir carne natural, a pasto, cuidando el bienestar animal, son cosas que los consumidores más exigentes del mundo van a valorar cada vez más y por eso van a elegir esos productos. 

Así que, tanto los consumidores exigiendo, como Uruguay tomando conciencia y yendo por ese camino, estamos en la sintonía que teníamos que estar. 

Es la mezcla de un consumo saludable con una práctica productiva que cuida al planeta, entonces es bueno por todos lados.

¿Cómo fue el año 2021 para Gentos y cómo proyectan el 2022?

Si lo resumiéramos en números, fue un muy buen año para la empresa. Y si no miráramos los números sino la evolución de la empresa como tal, tuvimos cambios, volvimos algunos que ya habíamos trabajado para la familia Pérez Companc, y eso generó cambios. Fue un proceso de adaptación.

Tratamos de traer lo mejor de las prácticas y los valores que siempre nos tocó defender en las empresas de la familia Pérez Companc, en cuanto a la transparencia y la forma de hacer negocios. 

Hubo un recambio a nivel directriz, con un equipo de técnicos que hemos venido reforzando, incorporando gente joven en todas las áreas. 

Ha sido un lindo año para Gentos, porque logró procesar todos esos cambios y armamos la plataforma para que el 2022 sea de continuo crecimiento. 

Lo más relevante fue que consolidamos un equipo de gente joven, profesional, con un compromiso como pocos en lo que vemos en las empresas. 

Logramos armar el campo experimental y demostrativo en San José, que es una base importante para que desarrollemos y mostremos las variedades, para capacitar a nuestra gente, a los productores y distribuidores. 

En febrero vamos a terminar de ampliar la capacidad logística, duplicando el espacio de almacenamiento, para poder seguir dando un servicio de logística de calidad a los distribuidores. 

El 17 de enero arrancamos con todo, tenemos el ingreso de tres o cuatro profesionales jóvenes en cada área, que nos darán nueva energía. Soy por lejos el más veterano de la empresa y eso está bueno. Cuando trabajas con gente de mucha experiencia es un placer, pero cuando estás con gente joven, con compromiso, ganas y energía, que son innovadores, es un gusto.

En 2021 preparamos la infraestructura, el campo experimental, el espacio de almacenamiento, el equipo con gente joven. Y para 2022 pondremos en marcha los proyectos de negocios. 

Saldremos con la escuela de pastores, un tema que en Argentina Gentos practicó mucho y creemos que es clave que lo hagamos, para enseñar a los empleados de los productores a manejar cada vez mejor las pasturas para lograr mayor eficiencia.

Tenemos también un plan para que los productores compren semillas de pasturas. Podemos trabajar con la industria frigorífica, para que los productores puedan acompañar el pago de las semillas con la venta del ganado.

Y probablemente trabajemos con INIA en las variedades para campo natural. O sea que tenemos tres frentes de trabajo: facilidades de compra, capacitación y posibilidades para mejorar el campo natural, para empezar a colonizar esa parte del Uruguay.

¿Cuáles son las principales características de los productos de Gentos?

Acabamos de terminar una zafra de sorgos. Hace años veníamos impulsando la tecnología Igrowth, que ya está instalada y se impone. En función de lo que pase con la agricultura en Uruguay hay condiciones como para que si se abriera el mercado de exportación de sorgo no se pierda área. 

Y en los productos de semillas forrajeras, seguimos con nuestro arsenal de siempre, de gramíneas y leguminosas de altísima calidad, testeadas y trabajadas en equipo, tanto en el campo experimental de Argentina como en el local.

Además, estamos pensando en proyectos de breading de nuevas variedades en Estados Unidos, que no serán para este año, pero sí para los próximos. 

El 17 de enero empezaremos a preparar la zafra forrajera, con toda la energía, capacitando a la gente, viendo productos, materiales y demás. 

Los productos son los mismos del año pasado. La seca le ha complicado la vida a los productores, las fechas de siembra no están muy claras y los tiempos ideales tal vez no se puedan respetar. Creemos que en el invierno va a faltar pasto y necesitamos que los productores se preparen para que la cadena funcione.

Nuestros productos apuntan a la calidad con servicio, y por eso estamos trabajando con los distribuidores.

La experiencia de un uruguayo en una empresa ganadera argentina que produce y exporta carne con marca

Javier Montes comentó cómo es el negocio en Argentina, cómo ven a Uruguay y hacia dónde debería evolucionar la producción de carne. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

Javier Montes tiene 43 años y hace más de 20 que trabaja en el negocio de ganados y carnes en Argentina. Aunque nació en Uruguay, dice que se crió en el río De la Plata, ya que su padre es uruguayo y su madre argentina, y pasó su vida entre Montevideo, Florida, Buenos Aires y Santa Fe. 

Luego de recibirse de licenciado en Gestión Agropecuaria, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de la Empresa (UDE), se fue a Argentina a hacer un posgrado en Agronegocios y una maestría en Economía, conoció el Mercado de Liniers y comenzó a trabajar con el grupo de productores Urien-Loza, donde actualmente es el gerente de negocios.

La empresa está distribuida entre las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. La integran productores que se juntaron hace más de 18 años con la idea clara de avanzar en la cadena cárnica, no solo en producir carne de calidad sino también en involucrarse en el proceso tranqueras afuera. Querían dejar de producir solo ganado para producir carne de calidad, para nichos de alto valor. 

Este grupo faena unas 70.000 cabezas por año, siempre enfocada en nichos de mercado, de carne de calidad, con certificaciones y procesos diferentes, detectando los mercados de alto valor, con el mayor impacto en la media res. 

El grupo produce carnes con varias marcas, uno de sus productos es premium, para mercados de altísimo valor, y luego cuenta con segundas, terceras y cuartas marcas. 

Sus productos llegan a 40 destinos. Uno es la cuota Hilton, ya que en Argentina está disponible para grupos de productores (10%) y para industrias (90%). El grupo también exporta carne 481, Hilton y a Suiza, entre otros mercados de alto valor.

Su programa de producción se compone básicamente con razas británicas, en su mayoría Angus, con determinados parámetros muy establecidos.

Pero el grupo también está integrado con productores que no llegan a esos parámetros, y tienen clientes en el mundo que no pueden pagar o no son tan exigentes en cuanto a las calidades. Aunque el norte del grupo fue tratar de llegar siempre a los mercados más exigentes, afirmó Montes.

¿Qué volumen de ganado y de carne producen?

Faenamos unas 70.000 cabezas por año, que representan unos 18 millones de kilos de carne con hueso. Exportamos entre 60% y 65%, llegamos en un momento a exportar el 80%. También tenemos muchos clientes en Buenos Aires, en Santa Fe y Córdoba, así como en otros puntos de Argentina. 

¿Cómo se hace para estar en el negocio considerando el permanente cambio en las reglas de juego en Argentina?

Olvidemos que hoy estamos limitados al 50% de exportaciones y que ya pasamos por esto. Estas políticas restrictivas no son nuevas en Argentina, lamentablemente, y tienen resultados conocidos para todos, como la caída de stock, aumento de precios, disminución de los pesos de carcasa. 

Acá todos los días tenemos malas noticias y este tipo de políticas intervencionistas tiene resultados que están a la vista, son negativas, no solo para la población en general sino para nuestro sector en particular. Ya lo vivimos y ya sabemos qué va a pasar. 

No tiene sentido seguir hablando de esto, tratamos de considerar esta situación como las reglas de juego que tenemos planteadas y ahora hay que jugar con ellas. Aunque reconocemos que son un freno, que estos gobiernos intervencionistas nos complican la existencia y benefician a otros. 

¿Qué tipo de certificaciones tienen?

Hacemos mucha carne con certificación Angus. Somos un grupo pionero en certificación Angus en Argentina. Nos identificamos mucho con la raza, no solo por los atributos que tiene, sino porque nos ha dado un resultado extraordinario en las mejores cadenas de restaurantes. 

Le vendemos hace más de 12 años a una cadena de restaurantes en el Reino Unido, que es de primera línea. Con los chef marcamos un protocolo de carne, no solo por área de ojo de bife, por marbling, por cobertura, sino que llegamos a la conclusión de que Angus y sus cruzas, porque la F1 entre Angus y Hereford también va muy bien, es la que mejor llega a ese punto exacto que los mejores chef del mundo quieren. 

¿Cómo funciona el sistema de producción del grupo?

Son sistemas de producción muy regulados, muy intensivos, y con edades de faena muy controladas. Faenamos novillos y vaquillonas a los 24 meses. 

Los campos del grupo son agrícolas y ganaderos, de buenos a muy buenos. La base son pasturas naturales, pasturas implantadas de alta calidad (en base a alfalfa y tréboles), los ganados se recrían hasta los 12 a 14 meses, y después se terminan a pasto pero con suplementación. 

En algunos casos se encierra el 100%, pero en otros sigue habiendo una suplementación estratégica a base de maíz. 

¿Tienen acuerdo con alguna planta frigorífica?

Sí, tenemos acuerdo con tres plantas, donde faenamos con titularidad propia del grupo, lo que sería a fasón en Uruguay. En Argentina te permiten tener una matrícula habilitada, pagar un servicio dentro de la planta y producir tu carne. 

Si bien los operarios no son nuestros, tenemos estratégicamente en cada posición clave del frigorífico gente nuestra, haciendo especial hincapié en cómo queremos que salga esa carne. Tanto en la faena como en la producción de los bifes, cuadriles o lomos que van a las cadenas de restaurantes de todo el mundo, hasta los pechos o las ruedas para China o para el mercado que sea. 

¿Qué destacaría de la ganadería argentina?

Los sistemas de producción, la edad de faena, la inversión, la genética, pero en Uruguay pasa lo mismo. Me gusta pensar que no solo somos dos países vecinos sino que estamos bendecidos. Somos países con suelos de calidad, con agua buena, pero sobre todo con productores que tienen historia, tradición y formación de primer nivel. Son productores que todos los días logran alimentar a mucha gente. 

Estamos preparados para hacerlo, pero además hemos sido bendecidos con condiciones. Y si a eso le sumamos razas, en Argentina predomina Angus y sus cruzas en un 80% de la población rodeo, además de una eficiencia interesante en el peso de carcasa. 

Nuestro grupo llega a pesos de faena muy interesantes, con hacienda muy joven. Tenés calidad de carne por el lado de la genética, la alimentación y la raza, y se junta una edad de faena óptima. 

Entonces, cuando cortas un lomo, un bife, cortes de alto valor, si están bien hechos son tiernos, jugosos y sabrosos. 

Considerando que los negocios en Argentina se hacen en pesos argentinos, ¿cómo pesa la devaluación de la moneda en el negocio ganadero?

No es fácil trabajar en Argentina. A diario leemos y escuchamos malas noticias, y en este país la mayoría de las malas noticias vienen del lado del gobierno. Imagino que del lado uruguayo festejan cada mala decisión del gobierno argentino, que debe de ser el mejor gerente de marketing que tienen.

Estoy convencido de que hay que mirar al Mercosur como una oportunidad enorme, y no quedarnos en este tipo de problemas. 

Estas son las reglas de juego que tenemos y hay que jugar, porque estoy convencido de que siempre hay oportunidades. Cuando hablamos del Mercosur me imagino aquella delantera del Barça con Suárez, Messi y Neymar. 

Creo que hay que pensar en la lógica japonesa: si hay alguien que puede hacerlo significa que yo también puedo hacerlo; y si hay alguien que no puede hacerlo significa que debo ser el primero. Ahí tengo una oportunidad enorme. 

Hoy tenemos un gobierno que no solamente tiene un peso devaluado y una economía muy frágil, sino que para nuestro sector tiene una limitación de las exportaciones del 50%. 

Si vamos a seguir sumando palos en la rueda no avanzamos más. Tratamos de pensar siempre que todo lo malo pasa, pensamos en enfocarnos a futuro, y vemos que cada vez se produce menos carne y cada día se demanda más. 

¿Qué se debería hacer para satisfacer mejor la demanda de carne?

Si parto de la lógica que tengo un producto que es estrella en demanda, que cada vez se produce menos en el mundo, tengo una oportunidad, y esa oportunidad tengo que potenciarla, porque el mundo es global, abierto y tenemos que pensar a futuro; y cuando pienso en futuro pienso en cambiar paradigmas. 

En la historia argentina hay miles de limitaciones, pero hay que abrir la cabeza, cambiar el eje, porque las cartas son estas y tenemos que jugar con ellas. 

Cuando Steve Jobs creó Apple se imaginaba más allá del presente. El mundo cambia tan rápido, y la información es tan grande, que nos exige ser creativos y que trabajemos pensando que hay un diferencial, porque lo nuestro perdurará en el tiempo, y los gobiernos y los problemas son pasajeros. 

¿Cómo ven desde Argentina a la cadena cárnica uruguaya?

Si bien Uruguay está haciendo muy bien las cosas, está trabajando muy bien, tiene productores que saben hacer las cosas y una industria de primer nivel, tiene atrás un Instituto Nacional de Carnes (INAC) muy presente, actualizado y pensando en las cosas que realmente son las importantes. 

En vez de cierre de exportaciones y de tipo de cambio hay que hablar de tratados de libre comercio; de la logística que tenemos por delante; el mercado enorme que tenemos por delante es el asiático, con China que tiene 1.300 millones de personas, de las cuales 300 millones son de clase media-alta, y estamos muy lejos.

En los últimos años tuvimos la frutilla de la cuota 481 y todos vimos que acceder a mercados con arancel 0% no es lo mismo que acceder a mercados con 20% de arancel. En esas cosas trabaja INAC y el gobierno uruguayo, y siempre con un mismo objetivo.

También es importante pensar en la diferenciación de producto, en la trazabilidad, huella de carbono, información, tecnologías de procesos. 

Hace mucho que no ando por las plantas uruguayas, pero en las plantas argentinas seguimos teniendo personas en una línea de faena con una máquina Harvey cortando una media res al medio. Eso ya no puede existir en el corto plazo. 

Hay que pensar en robotizar los sistemas, en gente joven, nueva y creativa. No soy tan viejo, pero para los procesos de cambio significativo en el mundo me siento viejo. 

¿Cómo se imagina el futuro del negocio cárnico?

Uruguay tiene la suerte de tener un presidente iluminado y con un pensamiento futurista, pero basta de materias primas. Las economías del mundo van a vender conocimiento. Si tengo materias primas no las puedo vender más como un commodity, tengo que agregar valor, y si agrego valor tengo que agregar conocimiento, porque somos países agroexportadores. 

Transformar los países agroexportadores no es fácil, no es de un día para el otro, pero ese es el objetivo que tenemos que tener. 

Hay un desafío enorme, pero tenemos que saber a dónde queremos ir en primer lugar, qué queremos vender.

Tenemos un sector agropecuario totalmente dinámico, bendecido por suelos, tierra y tenemos que empezar a crear valor desde el conocimiento, desde la tecnología, pensar en procesos distintos. 

Esto se debe hacer más allá de los gobiernos de turno, de los tipos de cambio, de la extracción, del destete, si tengo más o menos faena o peso de carcasa. Son temas recurrentes en todos lados, pero deberíamos tomarnos tiempo para pensar en cosas distintas. 

¿Y cuál sería el camino a recorrer para agregarle conocimiento a los productos primarios?

Hay que pensar el futuro con gente joven, creativa, que piense más allá de lo que sabemos como productores. Sueño permanentemente con equipos multidisciplinarios. ¿Por qué los únicos profesionales que trabajan en el sector agropecuario son veterinarios, licenciados o agrónomos? ¿Por qué no puedo trabajar con un arquitecto o con un ingeniero? Es gente que piensa distinto.

Tuve la suerte de recorrer casi toda la Argentina y me encontré con gente que trabaja muy bien, que es muy eficiente, formada en el sector, así como me encontré con gente de primera línea que no viene del palo, que no tiene nuestra formación. 

En el sur de la provincia de Buenos Aires me encontré con un italiano, que en Italia se dedicaba al negocio del papel, que se casó con una argentina y con más de 50 años se vino a vivir acá. Compró un campo e hizo un desarrollo de primer nivel, con una eficiencia infernal y está ganando plata. 

Por eso insisto en que es importante tener creatividad, equipos multidisciplinarios, integración, información que fluye, cosas en las que hay que pensar en el mediano y corto plazo, imaginándonos el futuro. 

Es la mejor forma de crear el futuro, imaginarlo, pensarlo y crearlo. Es el gran desafío que tenemos en el sector.

Newsletter

Suscríbete para recibir
más información de utilidad