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Cotización 19 de mayo de 2022 1:12 pm | USD promedio 40.48 | EURO promedio 42.4 | ARG promedio 0.21 | Real promedio 8.18

“Con suerte, entre este año y 2023 podremos cerrar el capítulo del TLC entre la Unión Europea y el Mercosur”

Entrevista con Daniel Belerati, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF). Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG. 

 

¿Cómo analiza la actividad de la industria frigorífica en lo que va de 2022?

Con una faena históricamente récord. Ya la del año pasado fue la más alta de la historia en Uruguay, y estos primeros cuatro meses van en esa misma dirección. Se han faenado volúmenes muy interesantes; y además con una colocación muy fluida en el mercado internacional, principalmente en China. Podríamos decir que el complejo está funcionando correctamente. 

Hay materia prima, aunque no toda tiene la calidad deseada, porque los animales no están prontos. Uno percibe que hay una cantidad de productores que apuran las circunstancias del mercado ante el temor de una baja en el precio, porque estamos en niveles récord para la región y también comparado con el resto del mundo.

Todos están apretando el acelerador a fondo; ojalá dure este buen momento.

¿Cómo están sorteando los problemas logísticos en China?

Está muy complicado ese tema. La crisis sanitaria en Shanghái nos ha pegado duramente, por el tiempo en que estuvo cerrado el puerto, con el desvío de contenedores a otros puertos de China y de países vecinos. Todo eso enlenteció la cadena de aprovisionamiento. 

Es un problema serio. Ojalá China pueda dominar rápidamente los brotes de covid. Es algo de lo que Uruguay no es responsable, sino que es parte de los países perjudicados por esa situación. 

¿Y cómo viven la problemática en el puerto de Montevideo?

Esa situación está cambiando a castaño oscuro. Los problemas logísticos atribuibles al Uruguay son extremadamente serios. 

Conseguir un contenedor vacío es como sacar la grande, no porque no esté en el puerto, sino que hay que ver cuándo lo entregan, de qué forma, si no hay un paro que nos afecte. 

Después, cargar un contenedor lleno genera las mismas incertidumbres. Hay barcos que ya han salteado la escala por Montevideo. 

Creo que los privados tenemos que empezar a encarar nuestra visión de fondo. El monopolio que está ejerciendo el puerto de Montevideo en la economía del país es realmente grave

Estamos evaluando alguna situación. Hoy se presentaba un buque que va a poder llevar camiones con contenedores al puerto de Buenos Aires. Esa es una buena medida, una situación alternativa. No tiene el volumen que la carne necesita pero es una buena alternativa. 

Hace algunos meses un consorcio europeo me planteó la posibilidad de reflotar el puente Colonia-Buenos Aires. No es algo nuevo. Hubo un análisis de factibilidad, después por problemas políticos y económicos el tema quedó congelado. 

Ante estos problemas volví a tomar contacto con estos europeos para ver si realizamos de nuevo el estudio de factibilidad, complementando lo que inicialmente era el tránsito de turistas, para además asegurarle una salida y entrada fiable y permanente para las mercaderías. 

Uruguay exporta US$ 12.000 millones por año, e importa unos US$ 9.000, son más de US$ 20.000 millones, que generan un movimiento logístico muy grande. Eso se puede justificar con un peaje razonable. 

Algo tenemos que hacer porque Uruguay está perdiendo con estas medidas, con este puerto el país está colgado de un pincel

Le vendemos mercadería enfriada a Europa, que tiene que llegar en una fecha predeterminada, porque si se llega en otra fecha el arancel es altísimo. 

Hay una cantidad de cosas que están en manos de un puerto que no da las garantías necesarias. Todo esto provoca disconformidad de los clientes y pérdida de confianza en Uruguay como proveedor. 

Recuerdo que en la década de 1970 el puerto de Montevideo fue declarado “puerto sucio”, por las medidas gremiales que se tomaban. Y en aquel momento, el puerto que se declaraba sucio pasaba a tener una tarifa que era prácticamente el doble que la de aquellos puertos que eran considerados eficientes y operativos. 

Eso terminó con la Ley de Puertos, terminó con ANSE (Administración Nacional de los Servicios de Estiba) que era arcaico y nos provocaba a todos los importadores y exportadores problemas muy serios. Esta es una situación similar.

No está más ANSE, pero estamos en el mismo problema. Tenemos costos más altos desde el punto de vista del manejo de los contenedores por las terminales. La Terminal Cuenca del Plata es más cara que el puerto de Buenos Aires, que el del Río Grande, que el de Santos y muchísimo más cara que el puerto de Valparaíso. 

A todo eso hay que sumarle los costos de la Administración Nacional de Puertos (ANP), que no son competitivos. En síntesis, estamos perdiendo por todos lados, por los costos y por la falta de fiabilidad. 

Entonces, hay que buscar soluciones, hay que ser creativos. Afortunadamente en el mundo hay gente que está dispuesta a invertir y habrá que explorar alternativas. 

Tal vez debemos olvidarnos del sueño de que Montevideo fuera el puerto hub del sur del continente, y empezar a transitar el camino de la competitividad, la eficiencia, apoyando a los exportadores e importadores. 

Así como hay una gran dependencia del puerto, también la hay con el mercado chino, ¿cómo analizan ese tema?

Es un riesgo muy grande. Es altamente peligroso depender de un solo mercado, y no lo digo por China. De cada US$ 4 que exporta Uruguay más de uno corresponde a carne y productos cárnicos, y más del 60% de las exportaciones de ese producto van a un solo mercado, que en este caso es China; eso es algo altamente peligroso. 

Razones comerciales, sanitarias, económicas, financieras, políticas, cualquier cosa que afecte ese relacionamiento implicaría un gran golpe para toda la cadena. Por eso es imperioso abrir otros mercados, y eso va también de la mano de mejorar el acceso a los mercados. 

En la medida que se pueda acceder de mejor forma a Japón, a Corea, a Estados Unidos, a Canadá, eventualmente a la Unión Europea, nos va a bajar el riesgo al que estamos expuestos y nos preocupa. 

Esta preocupación no es por aspectos puntuales. Nos preocupa como nos preocupó en 2007, cuando le vendimos más de 120.000 toneladas a Estados Unidos por fuera de la cuota; o en 2008, cuando le vendimos a Rusia casi 200.000 toneladas de carne. 

Siempre que pasan esas cosas nos preocupa. Ahora se está dando esa circunstancia. Por eso tenemos que buscar mejorar y ampliar el acceso de Uruguay a los diferentes mercados.

¿La invasión de Rusia a Ucrania podría acelerar la firma del tratado entre la Unión Europea y el Mercosur?

Lo que venimos planteando, con honestidad, es que no hay continente más natural que Sudamérica. Las acusaciones de los productores franceses y polacos, que después hicieron eco en holandeses y en la Unión Europea misma, con respecto al maltrato del ambiente en Sudamérica, fueron una disculpa política. 

Ahora están necesitando carne, los productores más eficientes de carne del mundo están en el Mercosur, y es cuestión de tiempo para que ellos reaccionen. 

Hemos sido muy coherentes los países de América del Sur con la invasión de Rusia a Ucrania, reaccionando de la forma correcta. 

Al final del día lo importante es que sinceremos las cosas y que este TLC cristalice rápidamente, porque está liquidado desde el 30 de junio de 2019, solo faltan meros detalles.

Con suerte entre este año y 2023 podremos cerrar el capítulo del TLC entre la Unión Europea y el Mercosur, de una vez por todas.

¿Hay alguna fecha estimada para la firma del TLC con China? 

No. Sabemos que están trabajando, pero viene atrasado con respecto a nuestras expectativas. 

¿Un TLC con Turquía generaría alguna oportunidad de negocios para la carne?

Turquía ha tenido un comportamiento internacional en materia de carnes que es absolutamente incompatible con un mercado libre y competitivo. 

Ese país está aplicando un arancel del 225% a la carne sin hueso, la que habilitarían pero mantienen ese arancel; y por otro lado tienen a la mayor cantidad de categorías de ganado en pie entre 0% y 40% de arancel. Eso no es serio. 

Y sabemos que cuando Turquía ha hecho TLC hace concesiones en un sentido y no en el otro, siempre protegiendo su poder negociador. Ojalá se haga un TLC con Turquía, pero el futuro de la carne uruguaya no pasa por ahí.

¿Cómo ve al Mercosur?

Con mucha preocupación. El Mercosur para la carne vacuna uruguaya ha sido un retroceso, desde que se firmó en 1991. De ahí para acá la carne vacuna uruguaya ha sido beneficiada por el Mercosur en absolutamente ningún sentido. 

Es una pena que siga con esta actitud. Cuando uno mira lo que ha evolucionado Chile y lo que hemos evolucionado en Uruguay, y se da cuenta del retroceso que implica el Mercosur para los productos más legítimos que tenemos. Y por más fuerza que hacemos no nos dejan sacarnos el bozal. 

¿El sistema de engorde a corral llegó para quedarse?

Sí. En el mundo la carne terminada a corral es la más apreciada, por su terneza, color de su grasa y marketing. Hay un movimiento nuevo, vinculado a la carne de pasturas naturales, pero la carne a corral sigue siendo un negocio de trascendencia.

Y el corral uruguayo, que es libre de hormonas, cumple con los dos requisitos: calidad del producto, color de la grasa, terneza, palatabilidad. La carne uruguaya de corral es natural, a cielo abierto, en predios absolutamente controlados. 

La carne a corral tiene un mercado vigente y un potencial enorme.

Demócratas y republicanos impulsan leyes para regular el mercado del ganado gordo en EEUU

Hay molestia por la concentración en manos de cuatro empresas frigoríficas, que tienen facturación extraordinaria, pagan menores precios por la materia prima mientras la carne vale más en las góndolas.

 

Hace unas semanas, la ganadera de Dakota del Norte, Shelly Ziesch, necesitaba vender parte de su ganado. Se estaba haciendo muy caro seguir alimentando vacas que ya habían alcanzado los pesos necesarios para venderlas a corrales de engorde.

Solo un par de compradores ofertaron el día de la subasta, lo que redujo la competencia y, por lo tanto, la capacidad de Ziesch para obtener ganancias. Pero ella estaba en un aprieto. Con el conflicto entre Rusia y Ucrania elevando el precio de los granos, no podía darse el lujo de no vender las vacas a un bajo precio. “Como un producto vivo, no podemos simplemente poner [ganado] en un contenedor como podemos hacerlo con nuestros granos y hacer una mejor elección más tarde”, testificó Ziesch durante una audiencia del Comité de Agricultura del Senado de Estados Unidos este martes. 

La productora estimó que recibió entre U$S 25.000 y U$S 30.000 por debajo del valor justo de mercado. 

Fue un mal día para Ziesch, pero no fue una anomalía, dice ella. En las últimas tres décadas, a medida que las cuatro empresas frigoríficas más grandes acumularon el control del 82% del mercado de carne bovina de Estados Unidos, los ganaderos independientes como ella han soportado la peor parte de una dinámica de poder cada vez más explotadora: con tan pocos compradores en el mercado, pueden vender su ganado a precios de ganga en las subastas o recurrir a ventas por contrato más turbias que les ayuden a establecer relaciones predecibles con grandes compradores, pero a menudo por menos dinero. 

Esa dinámica, argumenta ahora un grupo bipartidista de senadores, está acabando con la América Rural, obligando a los ganaderos independientes a quedarse sin trabajo en masa y provocando precios al consumidor impredecibles.

“Siempre termina igual”, dijo el senador republicano Chuck Grassley en la audiencia del martes. “Más ganancias para los frigoríficos mientras que productores independientes van a la quiebra”, afirmó.

Los senadores republicanos Grassley y Deb Fischer y los demócratas Jon Tester y Ron Wyden presentaron recientemente un proyecto de ley. Se trata de la Ley de Transparencia y Descubrimiento del Precio del Ganado, para abordar el problema. 

La norma establecería umbrales mínimos para la proporción de ganado que debe venderse a través de ciertos tipos de ventas en efectivo, prescritos por región geográfica, lo que, según los legisladores, crearía más transparencia en los precios. También crearía una biblioteca disponible públicamente de contratos de mercadeo.

Un segundo proyecto de ley, presentado por Tester y copatrocinado por seis republicanos y otros seis demócratas, reforzaría la aplicación anticompetitiva en el mercado de la carne en general, mediante la creación de un nuevo organismo Investigador Especial ubicado en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. 

Esa nueva unidad del Investigadora Especial ayudaría a hacer cumplir la Ley de Frigoríficos y Corrales de 1921, que se supone que debe hacer cumplir las reglas anticompetencia, pero que ha visto reducido su poder por la insuficiencia de recursos gubernamentales. 

Ambas cámaras del Congreso celebraron audiencias sobre estos proyectos de ley esta semana, con el fin de avanzar luego pasar a su votación.

“Hemos visto un éxodo masivo de la tierra. La América Rural se está secando”, dijo el martes Tester, demócrata de Montana y agricultor de tercera generación. “Los consumidores están siendo tratados injustamente en el mercado, porque no hay competencia”, agregó.

Las ganancias corporativas se disparan cuando los ganaderos cierran sus negocios

Desde fuera de la industria, el proceso parece simple: los ganaderos crían las vacas, luego las venden a los corrales de engorde, que luego las venden a los frigoríficos para convertirlas en carne. En un mercado sin restricciones, los productos deberían venderse a precio de mercado.

Pero así es como funciona ahora en la práctica, dice el Senador Grassley. Dado que las cuatro empresas frigoríficas más grandes tienen tanto poder de mercado, pueden usar su influencia para presionar a los ganaderos para que se alejen de los intercambios en efectivo, como las subastas, y de lo que la industria llama “acuerdos de mercado alternativo” (AMA). 

Los grandes frigoríficos argumentan que estos AMA, como los contratos prospectivos, ofrecen tranquilidad a los ganaderos porque los ayudan a desarrollar relaciones a largo plazo con los compradores. Pero en la práctica, dice Grassley, los AMA también impiden que los ganaderos calculen las tasas de mercado justas para su ganado, porque son privados. Sin un mercado público, no tienes forma de saber cuánto recibe tu vecino por su ganado, explican.

En los últimos 15 años, la proporción de ganado vendido a través de transacciones en efectivo disminuyó del 52% al 20% en promedio, aunque los ganaderos y lotes de engorde en algunos estados, como Texas, Oklahoma y Nuevo México, venden con mayor frecuencia a través de AMA que otros. 

Eso está sucediendo de la mano con la caída de las ganancias de los ganaderos. En 1970 la participación anual de los ganaderos en las ganancias de los productos de carne vacuna era del 64%, según el Midwest Center for Investigative Reporting; ahora, los productores promedian solo el 38%. 

La disminución de las ganancias está impulsando a los ganaderos independientes a abandonar el comercio, según un informe de 2019 del Open Markets Institute, un grupo de expertos antimonopolio. Desde 1980, un promedio de casi 17.000 ganaderos se han ido a la quiebra cada año, según el informe.

Mientras tanto, algunas de las empresas frigoríficas más grandes (Tyson, JBS, Marfrig y Seaboard) han aumentado sus ganancias brutas en más de 120% colectivamente desde antes de la pandemia, y sus ingresos netos se dispararon 500%, según un informe de diciembre, difundido por la Casa Blanca.

Eso es malo para los ganaderos y las comunidades rurales, argumentaron los legisladores en las audiencias. Pero también es malo para las billeteras de los estadounidenses. 

Varios eventos en los últimos años mostraron cómo los precios al consumidor pueden fluctuar rápidamente cuando hay tan pocas empresas compitiendo. Cuando estalló un incendio en la planta de Kansas Tyson en 2019, los precios de la carne vacuna al por mayor aumentaron un 10%. Cuando JBS experimentó un ataque de ransomware en 2021, los precios del cerdo con hueso aumentaron un 25%. 

Los brotes de pandemia en varias plantas también provocaron un aumento de los precios y que los supermercados se quedaran sin ciertos cortes de carne o ciertas marcas. Mientras tanto, los ganaderos se vieron atrapados con demasiado ganado a pesar de que la demanda de los consumidores era alta.

“Las vacas ya no se pagan solas”

Coy Young, un ganadero de Missouri de cuarta generación, pinta una imagen clara de las caídas de la consolidación del mercado. Durante la Audiencia del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes del miércoles, Young detalló las docenas de ganaderos que renunciaron y la disminución de los rendimientos en la industria. 

“Todos en la comunidad agrícola tienen uno, dos o tres trabajos fuera del establecimiento para pagar sus cuentas y llegar a fin de mes. Las vacas ya no se pagan solas, y no lo han hecho desde hace mucho tiempo”, testificó. Young agregó que “nunca pensé que vería el día en que alimentar a Estados Unidos se convertiría en un trabajo de medio tiempo”.

Pero si el problema es evidente, una solución legislativa puede ser menos sencilla.

Durante la audiencia del Senado el martes, algunos senadores dijeron que el proyecto de ley de precios del ganado podría ir demasiado lejos. El presidente de Agricultura del Senado, John Boozman, reconoció que los ganaderos están frustrados por los rendimientos más bajos del ganado en contraste con el aumento de los precios al consumidor, pero argumentó que el objetivo del proyecto de ley de transparencia del precio del ganado (obligar un umbral mínimo de ventas en efectivo frente a las AMA) podría perjudicar algunas regiones geográficas más que a otras, en función de cuán dependientes sean esas regiones actualmente de las ventas de AMA.

Boozman también planteó preocupaciones sobre el segundo proyecto de ley, preguntando cómo una nueva oficina de Investigación Especial en el USDA simplemente “duplicaría funciones” ya realizadas por el USDA u otras agencias.

Donnie King, CEO de Tyson Foods, el segundo frigorífico más grande del mundo, argumentó durante la audiencia de la Cámara que las condiciones básicas del mercado como la oferta y la demanda, en lugar de la consolidación del mercado, son las culpables de las menores ganancias de los ganaderos. 

Una escasez de mano de obra inducida por la pandemia “resultó en demasiados animales vivos listos para faena y muy pocas instalaciones con personal para procesar adecuadamente a esos animales”, dijo King en su testimonio preparado, lo que provocó un “aumento repentino y rápido en el exceso de oferta de ganado [que conduce a] una caída brusca y rápida correspondiente en el precio de mercado para ellos”.

Julie Anna Potts, presidente del North American Meat Institute, un grupo comercial que representa a las empresas cárnicas, dice que el proyecto de ley de transparencia del precio del ganado fue “diseñado para castigar a las empresas más grandes y a sus proveedores”. 

Potts advierte que el interés del Congreso en aplicar mandatos a los mecanismos de venta debería asustar a todo tipo de empresas. “El mandato es una herramienta antimonopolio que podría usarse en cualquier industria”, dijo en un testimonio presentado al comité del Senado. “Si una empresa crece demasiado, será castigada con un mandato del gobierno que indique cómo la empresa puede comprar insumos. Tal mandato gubernamental debería suscitar la oposición de cualquier persona interesada en proteger el libre mercado”.

Pero mientras algunos están preocupados por el aumento de la intervención del gobierno en el sector de la carne, otros argumentan que la legislación sobre transparencia de los precios del ganado no es lo suficientemente fuerte como está escrita. 

El senador Cory Booker dijo, por ejemplo, que los legisladores deberían considerar estipular que las ventas de AMA tienen puntos de partida de precio base para mejorar el apalancamiento para los ganaderos. “Me preocupa que el proyecto de ley 4030 del Senado no vaya lo suficientemente lejos para abordar el grave estado actual de los mercados de ganado”, dijo en la audiencia del Senado el martes.

Bill Bullard, director ejecutivo de Ranchers-Cattlemen Action Legal Fund, un grupo comercial de ganado, está de acuerdo en que el proyecto de ley no hace lo suficiente para priorizar las ventas en efectivo sobre los acuerdos de mercados alternativos. “Este es realmente un proyecto de ley que intenta preservar para la industria cárnica los acuerdos de comercialización alternativos en la mayor medida posible”, dijo a TIME. 

“Esta es una crisis grave en la que nos encontramos. Pronto podríamos llegar al punto de inflexión en el que ya no tenemos un número suficiente de participantes o una infraestructura competitiva para siquiera sostener una industria”, agregó.

Ziesch dijo que espera que su establecimiento pueda continuar operando con las generaciones futuras, pero eso solo es posible si hay una industria competitiva en la que puedan operar. “Insto al comité a aprobar estos dos proyectos de ley”, dijo a los legisladores el martes, “porque les brindarán a mis tres hijas y mis nietos los mercados transparentes y justos que necesitan para continuar con la tradición ganadera de nuestra familia”.

 

Fuente: TIME.

Análisis de la batalla política entre el gobierno de EEUU y los frigoríficos

La administración Biden fomenta el surgimiento de nuevas plantas independientes, para terminar con la concentración de las cuatro grandes industrias que dominan el mercado; las empresas sostienen que la suba de precios de la carne se debe a que la alta demanda supera a la oferta.

 

La administración Biden está apuntando a un pequeño grupo de frigoríficos por los altos precios de las carnes vacuna, de cerdo y de aves que, según dice, están exprimiendo a los consumidores y alimentando la inflación, argumentando que están abusando de su poder de mercado.

La industria frigorífica de EEUU está dominada por unas pocas compañías globales que dicen que los precios reflejan un aumento en la demanda, suministros limitados por la pandemia y costos crecientes de mano de obra y transporte. Y niegan las acusaciones de especulación pandémica.

Los economistas agrícolas dicen que la demanda de carne alimentada por la pandemia ha expuesto una escasez de capacidad en los frigoríficos, especialmente en la carne vacuna, un problema en la cadena de suministro similar al de otras industrias.

“Creo que probablemente haya algo de verdad en ambos lados”, dijo David Anderson, economista ganadero de la Universidad Texas A&M, sobre la batalla de la Casa Blanca con los frigoríficos.

“Los consumidores están comprando carne vacuna y nuestras exportaciones están en auge”, dijo. Y agregó que “lo que estamos viendo con los precios, diría como economista, es exactamente lo que deberíamos ver dado este cuello de botella. Y los problemas de capacidad no se solucionarán de la noche a la mañana”.

Los ganaderos están frustrados con las opciones limitadas para vender sus ganados, dijo, y agregó: “No creo que sea malo que el gobierno esté investigando estas cosas”.

Industria cárnica

En el centro del problema, al igual que con los gruñidos de la cadena de suministro, se encuentra una demanda inusualmente fuerte de carne, y especialmente de carne vacuna, por parte de los consumidores.

Los estadounidenses se atrincheraron durante la pandemia y derrocharon en alimentos y golosinas en lugar de viajes o entretenimiento, y los chinos sustituyeron las importaciones de carne australiana por la carne vacuna estadounidense alimentada con granos, en medio de una disputa diplomática con el país de Oceanía.

Ese salto chocó con un sistema de faena en EEUU que ya se había extendido al límite por un impulso de décadas, para lograr la máxima eficiencia y ganancias, dejando a solo cuatro empresas para dominar el mercado de la carne.

Los cierres de plantas provocados por el COVID, los protocolos de seguridad que separan más a los empleados y la escasez de mano de obra redujeron la cantidad de vacas que estas plantas podían procesar, reduciendo los precios que pagaban a los ganaderos incluso cuando el costo del producto final se disparó para los consumidores.

Los precios minoristas de la carne aumentaron 30% desde principios de 2020, antes de disminuir ligeramente en noviembre y diciembre, según datos del Departamento de Agricultura de EEUU.

El precio que recibieron los ganaderos disminuyó ligeramente durante el mismo período, y la Unión Nacional de Productores argumenta que se necesita más competencia en el envasado de carne.

¿Explotación o capitalismo?

El presidente Joe Biden anunció medidas para impulsar la competencia en el procesamiento de carne vacuna, cerdo y aves para frenar lo que, según él, es la “explotación” de los consumidores y los productores.

El plan de acción de la administración incluye US$ 1.000 millones para subvenciones y préstamos para nuevas plantas frigoríficas independientes, US$ 100 millones para capacitación de trabajadores, nuevas reglas de etiquetado y formas para que los agricultores informen prácticas anticompetitivas.

Todo esto después de que la Casa Blanca dijera en un análisis de diciembre que los cuatro grandes frigoríficos (Tyson Foods, JBS, Marfrig y Seaboard Corp) habían triplicado su márgenes de beneficio neto durante la pandemia.

La operación de carne vacuna de JBS en EEUU más que duplicó su margen operativo del tercer trimestre, la diferencia aproximada entre ingresos y costos superó 21% a los mismos períodos de 2020 y 2019, según muestra el estado de ganancias de la compañía de origen brasileño.

Pagando precios cotizados

“Los márgenes han sido extremadamente amplios” en la carne vacuna, dijo Derrell Peel, economista ganadero de la Universidad Estatal de Oklahoma, citando los cuellos de botella en el procesamiento. 

Él los culpa no por un comportamiento anticompetitivo deliberado, sino por 30 años de consolidación impulsada por el mercado que dejó a la industria sin capacidad adicional para manejar el aumento de la demanda de COVID-19.

“El motivo principal de por qué tenemos la estructura industrial que tenemos hoy es la economía de la eficiencia de costos. Los pequeños frigoríficos quebraron y los que se hicieron más grandes sobrevivieron”, dijo Peel.

El Instituto de la Carne de América del Norte, que representa a los frigoríficos de carne vacuna y de cerdo, y la Cámara de Comercio de EEUU argumentan que los precios más altos de la carne son un resultado temporal de las fuerzas que alimentan la inflación en toda la economía, incluida la escasez de mano de obra.

“El mercado se está comportando de manera predecible”, dijo Sarah Little, vicepresidente de comunicaciones del Instituto de la Carne de Norteamérica. Las cadenas de supermercados compiten por los suministros y fijan los precios minoristas de la carne, no los frigoríficos, señaló, y los estadounidenses están dispuestos a pagar precios más altos por la carne vacuna.

“Habrá momentos en que los ganaderos ganen más dinero y los frigoríficos pierdan; hemos visto ese ciclo antes”, sostuvo.

Los precios de las cadenas de supermercados de EEUU para los consumidores también reflejan una grave escasez de mano de obra, altos costos de transporte y la competencia de China y otros compradores extranjeros, dijo Jayson Lusk, director del Departamento de Economía Agrícola de la Universidad de Purdue.

Según Dermot Hayes, profesor de Economía en la Universidad Estatal de Iowa, la demanda china de carne de cerdo está disminuyendo a medida que el país reconstruye su stock porcino, tras un devastador brote de peste porcina africana, lo que devuelve los márgenes de procesamiento de carne de cerdo a su promedio de cinco años.

Los picos de precios muestran que la industria necesita algo de holgura en el sistema, dijo Hayes. Los incentivos del gobierno podrían alentar a más grupos de productores a construir plantas de procesamiento y ganar más vendiendo carne en lugar de animales vivos, dijo.

 

 

Autor: David Lawder.
Fuente: Reuters.

Gobierno argentino e industria coinciden en la necesidad de aumentar la producción de carne

El objetivo es tener mercadería suficiente para abastecer el mercado interno y exportar; los empresarios proponen que se decrete un aumento gradual del peso mínimo de faena.

 

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) manifestó una “absoluta coincidencia” con lo expresado por el ministro Julián Domínguez, luego de la reunión con algunos representantes de la cadena de carnes, respecto de la necesidad de aumentar la producción ganadera para, de esta manera, aumentar la producción de carne, generando así más oferta para consumo y exportación.  

Peso de faena en Argentina

“Entendemos que para aumentar la producción de carne de manera sustentable el sector necesita un horizonte previsible para los próximos cinco años. Una forma de generar esa confianza puede ser aplicada directamente y sin dilación, por el Ministerio de Agricultura, con una resolución que incremente el peso de faena (reducido de un día para el otro por el gobierno anterior sin sustento en la producción)”, comenta CICCRA.

Según esta Cámara de la carne, la medida debería implementarse de manera escalonada, para brindar previsibilidad, hasta llegar a un peso mínimo de faena de 400 kilos. “Como ejemplo, pensemos que si en el presente mes el Sr. Ministro firmara una resolución en la que dispone que a partir del 1 de junio de 2022 el peso mínimo de faena será de 320 kg vivo, el que aumentará en 20 kg. cada 6 meses hasta llegar a un peso mínimo de 400 kg, con nuestra faena promedio de 12 millones de cabezas anuales, en 2 años y medio habremos aumentado la producción de carne en 600.000 toneladas con el mismo stock ganadero que tenemos en la actualidad”, muestran.

Esas 600.000 toneladas equivalen al 20% de la producción de los últimos 20 años, y si se distribuye en la misma proporción actual entre consumo y exportación (75% y 25%), ese aumento de la producción aportaría 450.000 toneladas al consumo y 150.000 a la exportación, “de un modo simple que no requiere de recursos económicos por parte del Estado, ya que no se trata ni de un subsidio ni de una quita impositiva”, agregan.

“Este es el momento indicado para recuperar el peso de faena dado que las actuales condiciones macroeconómicas generaron la recuperación de las recrías largas para ingresar animales más pesados a los corrales. Es decir, la modificación de la norma publicada con 6 meses de anticipación permitiría a todos los actores de la cadena cumplirla, sin que se produzca desabastecimiento y al mismo tiempo le daría a los productores un horizonte de futuro para que sigan apostando por el aumento de la producción”, concluye la Cámara liderada por Miguel Schiariti.

 

Fuente: Agrofy.

China promete a Brasil una rápida solución al embargo de su carne

El compromiso fue asumido por el ministro de Negocios Extranjeros de China, Wang Yi, en una conversación telefónica que sostuvo este jueves con el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Carlos França.

 

China, mayor socio comercial de Brasil y principal destino de las exportaciones de carne bovina brasileña, considera que superará en breve la crisis generada por el embargo que impuso a las importaciones de la proteína del país suramericano que ha generado millonarias pérdidas a los productores.

El compromiso fue asumido por el ministro de Negocios Extranjeros de China, Wang Yi, en una conversación telefónica que sostuvo este jueves con el ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Carlos França, según informó la cancillería brasileña.

“Los ministros conversaron sobe la apertura y la diversificación de los mercados, incluyendo la retomada de las exportaciones de carne bovina brasileña. El canciller chino cree que el asunto será resuelto rápidamente”, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil en un mensaje que publicó en su cuenta de Twitter.

Según la cartera de Exteriores, los dos países tenían prevista para este mismo jueves una reunión bilateral para discutir el asunto.

China suspendió las importaciones de carne bovina procedentes de Brasil a comienzos de septiembre, hace exactos 47 días, luego de que el ministerio brasileño de Agricultura confirmara el registro de dos casos atípicos de la llamada enfermedad de las vacas locas, uno en el estado de Mato Grosso —que cuenta con el mayor rebaño del país— y otro en el estado de Minas Gerais.

Como las autoridades sanitarias brasileñas e internacionales aclararon que se trataba de casos atípicos, es decir surgidos espontáneamente y no por transmisión entre los animales, por lo que no ofrecen riesgo a la salud, el Gobierno brasileño confiaba en que China levantaría rápidamente el embargo y normalizaría los embarques.

Sin embargo, el gigante asiático no se ha pronunciado sobre el asunto ni hecho ningún tipo de exigencia sin explicar los motivos.

De acuerdo con líderes empresariales brasileños, la demora de Pekín en reactivar el intercambio es una represalia a las declaraciones críticas contra el Gobierno chino de algunas autoridades brasileñas, incluyendo el presidente Jair Bolsonaro, que insinuó que China había creado el virus de la covid-19 como estrategia comercial.

La demora viene generando enormes pérdidas a los ganaderos brasileños debido a que Brasil es el mayor productor y exportador mundial de carne bovina, y China es su principal cliente.

Con la retención de los embarques, los productores redujeron los sacrificios y enfrentan dificultades para mantener congelados los cortes ya hechos, en tanto que los precios de la carne bovina en los mercados mayoristas sufrieron una fuerte caída, que aún no se ha reflejado en el comercio minorista doméstico.

La cancillería brasileña recordó en su mensaje en Twitter de este jueves que China es desde 2009 el mayor socio comercial de Brasil y una de las principales fuentes de inversión extranjera en el país.

Igualmente informó que el intercambio comercial entre los dos países creció un 34 % en los nueve primeros meses de este año frente al mismo período del año pasado, hasta 105.000 millones de dólares, con un superávit para Brasil que llegaba a 37.000 millones de dólares hasta septiembre.

Pese al embargo chino, Brasil exportó en septiembre un volumen récord de 187.000 toneladas de carne bovina, con un crecimiento del 30 % con respecto al mismo mes del año pasado, según los datos de la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de Economía.

El gigante suramericano exportó en 2020 un récord de 2,02 millones de toneladas de carnes bovinas, con un aumento del 8 % frente a 2019, que le rindieron 8.400 millones de dólares, valor en un 11 % superior al del año anterior.

China fue el destino del 58,6 % de ese volumen exportado en 2020, con 1,18 millones de toneladas, y el origen del 60,7 % de los ingresos brasileños por embarques de carne bovina, con 5.100 millones de dólares.

 

Fuente: Hola News en base a EFE.

¿Por qué Biden va contra la poderosa industria cárnica bovina de EEUU?

A medida que la pandemia impulsa los llamados a una revisión radical del sistema alimentario, ¿puede el presidente estadounidense enfrentarse a los gigantes de la carne?

 

Aunque el planeta y la política de Estados Unidos (EEUU) se han calentado a la par en las últimas décadas, pocos sectores se han sumido en una controversia como la industria de la carne vacuna de EEUU. Cuatro frigoríficos superpoderosos controlan más del 80% del mercado de la carne vacuna de Estados Unidos, una extraordinaria concentración de poder de mercado que no satisface a la administración Biden.

Una reciente acción ejecutiva firmada por el presidente tiene como objetivo aumentar la competencia en la industria de la carne bovina, y la Casa Blanca señaló que, en los últimos cinco años, “la participación de los productores en el precio de las ventas de carne vacuna se ha reducido en más de una cuarta parte, de 51,5% al 37,3%, mientras que el precio de la carne ha subido ”.

Pero, ¿cómo pudieron las cuatro grandes industrias de la carne capturar gran parte de la capacidad de procesamiento en EEUU? Tuvieron ayuda.

Al explicar la historia de la consolidación de la industria cárnica de EEUU, es normal comenzar en la era de la novela de 1906 de Upton Sinclair, La jungla. A raíz de la exposición de Sinclair sobre la industria de la época, el Congreso aprobó la Ley de Alimentos y Medicamentos Puros y la Ley Federal de Inspección de Carne, con el objetivo de controlar el abasto de carne por la salud del consumidor y desafiar el poder casi ilimitado de estos jugadores.

Josh Specht, un historiador ambiental y empresarial, ofrece otra interpretación de este punto de partida. “Estas leyes aceptaron el estado de la industria frigorífica a partir de 1906”, escribió en su libro Red Meat Republic. “La gran industria de la carne ya no se cuestionaba, estaba regulada”.

Una tercera ley, aprobada en 1921, la Ley de frigoríficos y corrales, tenía la intención específica de romper la integración vertical de las grandes empresas al obligarlas a vender sus intereses en negocios que poseían, por ejemplo, ferrocarriles o camiones refrigerados.

Esto hizo mucho para frenar el poder de los grandes frigoríficos, dijo Specht, aunque los movimientos laborales de las décadas de 1940 y 1950 fueron igualmente importantes. Pero eventualmente la industria reviviría el viejo libro de jugadas de obtener grandes ganancias a través de una inmensa escala y explotación laboral, y hoy en día, los cuatro procesadores de carne más grandes de la época de Sinclair todavía existen de alguna forma.

Los cuatro grandes de hoy, Tyson, JBS USA, Cargill y National Beef, son más que los herederos del legado estadounidense de la industria cárnica. También son gigantes multinacionales, dos de las cuales son propiedad mayoritaria de empresas brasileñas. De hecho, en 2020, muchos frigoríficos fueron criticados por la cantidad de carne que se exportaba en un momento en que el procesamiento era limitado debido a los brotes de Covid en las plantas, lo que elevó los precios y generó escasez en el abasto, afectando a los consumidores estadounidenses.

Pero los cuatro grandes de hoy no se convirtieron en gigantes de la noche a la mañana. A mediados de la década de 1970 controlaban tan solo el 20% del mercado de envasado de carne. ¿Qué cambió? La respuesta, en parte, se encuentra más allá del sector frigorífico, con los productores de maíz y los almacenes.

No es casualidad que la década de 1970 marcó el resurgimiento de una industria cárnica concentrada. Los primeros años y mediados de los 70 fueron un período de crecimiento explosivo y alta demanda de productos agropecuarios, cuando los productores de todo el país estaban experimentando algunos de los ingresos relativos más altos observados en el agro estadounidense, antes o desde entonces.

Durante este tiempo, los agricultores y ganaderos con efectivo a mano y acceso a financiamiento barato buscaban realizar inversiones en sus negocios, que mejorarían el flujo de efectivo. Especialmente en las Grandes Llanuras, los corrales de engorde de ganado eran solo el boleto, ya que requerían cantidades relativamente limitadas de tierra. Estos años fueron testigos de un auge en el número y tamaño de los corrales de engorde, junto con avances en antibióticos, tecnologías de genética, de conocimiento y ganado.

A finales de los años 70 y principios de los 80, las condiciones del mercado llevaron a un exceso de oferta de grano que fue dramático, y aunque muchos agricultores sufrieron pérdidas históricas, aquellos que habían invertido en corrales de engorde pudieron comprar alimento barato para su ganado. Estas instalaciones tipo fábrica hicieron lo que estaban destinadas a hacer: ayudaron a sus propietarios a evitar el riesgo negativo de producir cultivos estacionales y dependientes del clima.

En 1979, el ganado alimentado con granos representaba una cuarta parte de la producción total de la carne vacuna de EEUU, pero ese número se ha disparado en los últimos 40 años a más del 60% en la actualidad.

Los corrales de engorde que tuvieron más éxito tendieron a estar en las Grandes Llanuras, desde las Dakotas hasta Texas, ubicadas en un punto óptimo entre la abundancia de cereales forrajeros del medio oeste y el suministro de ganado de engorde entre las montañas del oeste (ganado joven que pesa entre 230 y 270 kilos, que son llevado al peso de mercado en un corral de engorde).

Los frigoríficos siguieron a estos corrales de engorde, que también tendieron a la consolidación aunque no en forma tan importante. Hoy en día, menos del 5% de los corrales de engorde controlan el 80% del mercado de ganado de corral, la mayoría de los cuales se encuentran en solo cinco estados.

A medida que disminuyó el número de proveedores de ganado con los que tenía que trabajar el frigorífico, también disminuyó el número de compradores de carne y su tamaño promedio creció.

En la década de los 90, la consolidación en el sector de comestibles de EEUU ya estaba en marcha, con los 20 principales minoristas de alimentos del país vendiendo casi el 40% de todos los comestibles minoristas. 

Para 2019, los cuatro principales minoristas de alimentos estaban capturando ese mismo 40% de las ventas, según el USDA, mientras que en las áreas metropolitanas su participación era superior al 70% . 

Los cuatro grandes supermercados, Walmart, Target, Albertsons y Kroger, pueden ejercer una sorprendente cantidad de poder sobre sus proveedores, incluso sobre los cuatro grandes frigoríficos.

“Es lo que llamamos el poder de la orden de compra”, dice Errol Schweizer, exvicepresidente de comestibles de Whole Foods, ahora asesor de la industria. “Los compradores minoristas tienen mucho que decir sobre la cadena de suministro en términos de su capacidad para enviar una orden de compra o retener la orden de compra”, señaló.

El poder de la orden de compra es significativo, ya que los contratos con los principales minoristas son extremadamente competitivos y lucrativos. 

Los frigoríficos más grandes y centralizados generalmente pueden ofrecer los precios más bajos para suministrar a los minoristas cantidades vastas y confiables de cortes de carne familiares a diario, y cuanto menos proveedores de carne trabaje una cadena de supermercados, menores serán sus costos de hacer negocios. 

De esta manera, a medida que cada vez menos cadenas de supermercados poseen más y más mercado, recurren a la menor cantidad y a la mayor cantidad de frigoríficos, afianzando aún más un sistema de mega jugadores a lo largo del sistema de la carne vacuna.

Pero la influencia que conlleva ser un megacomprador tiene sus límites, como se ha visto con los precios de la carne en constante aumento. Estos aumentos son el resultado de la desaceleración relacionada con el Covid en el envasado de carne, causada principalmente por brotes en las plantas frigoríficas que provocaron que miles de trabajadores se enfermaran y cientos murieran. Los frigoríficos pasaron los aumentos de precios a sus clientes minoristas, quienes a su vez los pasaron a los consumidores.

El megagrupo de corrales de engorde, frigoríficos y supermercados podría estar mostrando signos de deshilachamiento. En 2020, Walmart dio un pequeño paso para hacerse cargo de parte de su propio procesamiento de carne al abrir una nueva instalación en Georgia para hacer cortes de carne “listos para usar”, no muy diferente a la apertura de Costco en 2019 de una planta avícola en Nebraska. Esto parece ser una señal de que los grandes minoristas están buscando recuperar algo de margen de los frigoríficos, aunque actualmente a una escala muy pequeña.

Independientemente de cómo suceda, muchos creen que reducir el poder consolidado de estos grandes actores es fundamental, no solo para mantener bajos los precios al consumidor y los ganaderos en el negocio, sino también para proteger la seguridad alimentaria de Estados Unidos. La pandemia global no es el único evento que revela cuán frágil es el sistema consolidado actual: el reciente ciberataque a JBS, que le costó a la compañía un rescate de US$ 11 millones, detuvo una quinta parte de la capacidad de procesamiento de carne de EEUU durante días, y los efectos se sintieron a lo largo de la cadena de suministro.

Los defensores dicen que si uno de los objetivos de reducir la consolidación es mejorar las protecciones para los trabajadores, particularmente los trabajadores frigoríficos vulnerables que se enfermaron y murieron a causa de Covid-19 a tasas mucho más altas que el promedio, la presión debe estar en todo el sistema alimentario, no solo empresas frigoríficas.

“Ningún minorista de comestibles dijo: ‘Oye, esto no está bien’”, dice Schweizer sobre los compradores minoristas de carne cuando surgieron informes de enfermedades y muertes relacionadas con las plantas. En cambio, dice, los minoristas priorizan tener carne en stock pase lo que pase, ya que es un factor importante para la lealtad del cliente. Pero estaba en su poder, dice, retener o retrasar las compras para presionar a los empacadores de carne para que mejoren las condiciones y protejan a los trabajadores.

A medida que los cambios en el sistema alimentario impulsados ​​por la pandemia continúen desarrollándose, los expertos observarán cuidadosamente cómo la administración Biden intenta abordar la consolidación en el sector de la industria cárnica. 

Austin Frerick, un experto en competencia y antimonopolio con sede en Yale, es optimista de que pronto se tomarán algunos pasos significativos, pero dice que lo que ha visto hasta ahora no rompe con la tendencia histórica.

“La situación de los últimos 40 años”, dice Frerick sobre los esfuerzos políticos para dividir a los grandes empacadores de carne, “ha sido palabras vacías. Es una cuestión de valentía política”.

 

Fuente: The Guardian

Recomendaciones para evitar abscesos en la vacunación

Consejos prácticos de INIA para una correcta aplicación de distintos productos veterinarios, cuyo mal uso puede ocasionar pérdidas económicas en la faena

La mala administración de medicamentos puede disminuir su acción terapéutica y provocar abscesos en los animales, y un animal que está resolviendo un proceso de este tipo siente dolor. 

Además del aspecto ético, esto trae consecuencias negativas sobre su ganancia de peso, con un costo muy difícil de estimar, señala un trabajo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Tanto el absceso como todo el área que lo rodea es removida por la autoridad sanitaria cuando el animal es faenado y cuereado. Este proceso se realiza, indefectiblemente, aunque ya no exista un proceso infeccioso, y se lleva a cabo antes de la balanza de la canal caliente, peso por el que le pagan al productor.

Por un absceso pequeño (de 5 a 8 centímetros de diámetro), el productor puede perder hasta 3 kilos de carne. 

En general, no hay conciencia sobre esta problemática si no se va a la faena o no se solicita información al frigorífico. Estos abscesos se pueden prevenir si se toman ciertas medidas.

¿Qué chequear antes de la vacunación?

Se debe verificar la fecha de vencimiento del producto que se va a usar; leer el prospecto o etiqueta para utilizar las dosis y vía de administración recomendadas; chequear que las agujas y jeringas estén limpias y en buen estado; y que las agujas sean del calibre adecuado para el medicamento y la vía de administración recomendada.

Vías de administración y cómo vacunar

Las principales vías son la intramuscular (dentro del músculo) y la subcutánea (debajo de la piel). 

Se recomienda que ambos tipos de inyecciones se administren en la tabla del cuello del animal.  

Recomendaciones

Preparar una mesa para colocar los materiales, puede ser algo improvisado, con una tabla y maderas, por ejemplo. 

Disponer siempre de, al menos, dos jeringas tipo pistola por producto que va a usar y del máximo número de agujas. 

Disponer de una pinza para cambiar agujas y un recipiente con desinfectante. 

Utilizar solamente agujas en buen estado y cada tanto chequearlas; y descartar las agujas con la punta dañada. 

Desinfectar las agujas para prevenir infecciones o tumoraciones en el sitio de aplicación. 

Lo ideal es utilizar una aguja por animal. Para hacerlo práctico se recomienda desinfectar la que se está usando. Para eso se la introduce en un recipiente con una esponja embebida en desinfectante yodóforo, entre animal y animal. La esponja también debe cambiarse cada tanto durante una jornada de vacunación. 

Cambiar las agujas cada tanto tiempo, al menos cada 10 u 11 animales (una tubada).

Si se está desinfectando luego de cada animal, se puede cambiar la aguja menos seguido (cada dos o tres tubadas). Organizando el trabajo, este proceso no llevará más tiempo. 

Calibrar bien las jeringas y cada tanto se debe chequear. 

No inyectar más de 4 ml en el mismo sitio. Si se debe aplicar dosis altas, se debe dividir la aplicación en sitios diferentes o a cada lado del cuello. 

Inyectar los productos oleosos lentamente, para minimizar el dolor que ocasionan y el riesgo de producir abscesos (por ejemplo la vacuna contra la fiebre aftosa).

Cuando no se tenga la jeringa en mano se debe colocar suavemente sobre la mesa, nunca de punta, y de ser posible con la aguja inmersa en desinfectante. 

Al terminar la actividad cada día, se debe lavar y desinfectar las jeringas y agujas, y descartar las agujas que quedaron en mal estado.

Un trabajo organizado no insumirá más tiempo

Antes y luego de la vacunación se debe manejar el ganado de forma lenta y tranquila, evitando situaciones de estrés. La eficacia del medicamento no es la misma en un animal agitado y estresado.

La vacunación debe ser realizada por personas capacitadas, entrenadas y conscientes de las consecuencias de un mal trabajo.

Si se está realizando un tratamiento para el control de parásitos, se deben rotar los principios activos. Un mismo principio activo o droga puede tener diferente nombre comercial, por eso es importante leer la etiqueta o consultar a un veterinario de confianza

Es importante que los productores vayan alguna vez a su faena o pidan información al frigorífico. Muchas veces los abscesos son internos y no se ven hasta después del sacrificio. 

Es importante que utilice solamente medicamentos registrados en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. 

Los productos deben almacenarse en lugares adecuados, considerando las especificaciones de cada uno.

Se recomienda llevar registro de los productos almacenados, con sus fechas de vencimiento respectivas. 

Se debe llevar registro de los productos, momentos y dosis aplicados en cada categoría animal, en una planilla sanitaria. 

Residuos en carne

Muchos de los productos que se aplican en los animales pueden ser peligrosos para la salud humana si aparecen como residuos en el alimento. 

Para asegurarse de que no se está produciendo carne con residuos, se deben respetar los tiempos de espera recomendados para cada producto.

Se trata del tiempo mínimo que debe transcurrir antes de embarcar los animales tratados, para asegurarse de que los residuos del producto no estarán en el plato. Hay productos con cero tiempo de espera, lo que quiere decir que pueden ser aplicados en un animal y enviarlo a faena ese mismo día. Esos productos no necesariamente son más caros. 

Se recomienda chequear el tiempo de espera que indica cada producto. 

Planificar el embarque, considerando la fecha en que se aplicó el último producto veterinario y su tiempo de espera. 

Los animales que están en duda de cuándo se embarcarán se deben tratar con productos que tengan cero tiempo de espera. 

Si el embarque ya está planificado y se deben tratar a esos animales, se recomienda chequear el tiempo de espera del producto a aplicar y que alcance o termine antes de la fecha de embarque.

Si los animales están muy próximos a embarcarse y necesitan ser tratados, debe utilizarse cero tiempo de espera. 

Y se recuerda que está permitido el embarque a frigorífico de animales con garrapata y sin tratamiento. 

Resistencia a los antibióticos

El uso y abuso de antibióticos sin la supervisión de un profesional tiene un impacto negativo en la salud animal y humana. La resistencia microbiana es una problemática creciente en el mundo entero. 

Los microorganismos resistentes están presentes en las personas, los animales y en el medio ambiente, y pueden transmitirse de persona a persona o entre las personas y los animales. 

Por lo tanto, se recomienda no usar antibióticos sin la supervisión de un profesional. 

 

 

Este trabajo es de autoría de la Ing. Agr. PhD. Marcia del Campo, investigadora de Bienestar Animal y Calidad de Carne, del Programa Nacional de Cane y Lana del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.
Acceda aquí al documento PDF.

Se rehabilitaron los frigoríficos Carrasco y Pul para exportar carne bovina sin hueso a EEUU

Las dos plantas se encontraban inhabilitadas por USDA/FSIS desde agosto-setiembre de 2020. 

Los frigoríficos Pul -ubicado en Melo, Cerro Largo- y Carrasco -en el límite de Canelones con Montevideo- volvieron a ser habilitados para exportar carne bovina sin hueso a Estados Unidos. 

Las dos plantas se encontraban inhabilitadas por USDA/FSIS desde agosto-setiembre de 2020. 

Inmediatamente de su inhabilitación se comenzaron a realizar las mejoras y los ajustes necesarios para revertir la situación. Dichas mejoras, estaban orientadas a cumplir con los requerimientos de los Servicios Veterinarios del USDA/FSIS, con el objetivo de obtener la conformidad de la contraparte sanitaria y así las empresas pudieran retomar el vínculo comercial.

Durante los meses siguientes, se intercambió documentación y se realizaron reuniones por videoconferencia, tendientes a lograr la conformidad de los Servicios Veterinarios de los Estados Unidos.

Posterior a este proceso, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), envió un comunicado informando el levantamiento de todas las observaciones.

Desde fines de 2020 se esperaba una respuesta, que finalmente fue recibida en la tarde de este jueves 20 de mayo.

La notificación informa de manera oficial que ambas plantas frigoríficas quedan habilitadas nuevamente para retomar la exportación de carne bovina sin hueso a los Estados Unidos.

 

Fuente: MGAP
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