*Datos proporcionados por el BCU*

Cotización 16 de mayo de 2022 3:57 pm | USD promedio 41.44 | EURO promedio 43.12 | ARG promedio 0.22 | Real promedio 8.27

Brasil adopta más feedlots para atender la demanda china de carne

El proceso se aceleró a partir de 2019, cuando avanzó la venta de productos a China.

 

Impulsado por la demanda china, el crecimiento en el uso de corrales de engorde en la producción de carne de res brasileña aumentó a aproximadamente una cuarta parte del ganado total sacrificado del país, dijeron fuentes de la industria.

Según consigna Reuters, el ganado engordado para producir carne para el mercado chino, que compra alrededor del 50% de la carne vacuna exportada de Brasil, se vende de 20 (4,29 dólares) a 30 reales (6,43 dólares) por encima del ganado convencional.

“Esto ha contribuido al uso de instalaciones de confinamiento como corrales de engorde en Brasil, el mayor proveedor de carne de res del mundo, en lugar de vacas alimentadas con pasto que viven en grandes propiedades”, dicen las fuentes consultadas por Reuters.

“La mayoría del ganado confinado se dirige a los mataderos de exportación, y China solo compra animales de 30 meses”, dijo Hugo Cunha, gerente de la empresa holandesa de nutrición DSM. “Y solo podemos hacer eso terminando el ciclo en confinamiento o en un sistema semi-intensivo”, dijo.

En 2021, 27,54 millones de cabezas de ganado fueron sacrificadas en Brasil, según la oficina de estadísticas del gobierno. El Censo de Confinamiento (DSM) muestra que 6,5 millones de animales terminaron en confinamiento el año pasado, lo que corresponde al 23,7% de las vacas sacrificadas provenientes de corrales de engorde aquí.

Hace cinco años, 29,7 millones de bovinos fueron sacrificados en Brasil, según datos del IBGE. Esto se compara con los 3,75 millones de animales criados en confinamiento, o el 12,6 %, según muestran los datos del DSM de 2016.

La adopción de instalaciones de engorde a corral se aceleró a partir de 2019, cuando se aprobó la venta de productos a China en muchas plantas brasileñas de carne vacuna.

Solo ese año, se aprobaron 22 plantas de carne vacuna. Actualmente, 37 unidades brasileñas de carne vacuna pueden vender carne vacuna a China, según datos de la industria y el gobierno.

 

Fuente: Agrofy en base a Reuters.

“En Argentina el largo plazo es la semana que viene”

Entrevista con Darío Colombatto, asesor ganadero en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo analiza el momento de la ganadería en Argentina?

Es una suma de sentimientos encontrados. Porque en dólares oficiales tenemos precios buenos, tanto para la cría como para el ganado gordo. En las últimas se recompuso bastante el precio. 

¿En cuánto está?

En dólares oficiales el novillo está a US$ 2,60 o US$ 2,70 por kilo de peso vivo. Si queda neto a US$ 2,40 o US$ 2,50 estamos en un buen precio. Y la relación compra-venta se recompuso a favor del gordo, porque estaba muy complicado reponer terneros con el precio obtenido con el ganado gordo. Hasta noviembre o diciembre fue complicado, daba pavor el precio de la reposición. 

En Uruguay se dio a la inversa, la relación es más favorable para el invernador. 

Es así, estuve en diciembre en Uruguay y lo vi. En ese caso pasa a importar menos el costo de la ración, porque la inversión más grande es en la compra del ternero o del animal recriado. Por lo tanto, al tener una ventaja en la compra de la reposición, me importa menos el precio de la ración. 

Siempre las relaciones de precios de compra-venta del ganado tendrán más peso que las variables productivas. 

Todos, en la interna de un feedlot, intentamos cuidar las variables productivas, pero después vemos que en realidad esa es la tercera variable que más impacta en la rentabilidad. Primero es el precio de venta, después el precio de compra y después recién viene la eficiencia de conversión, el precio del grano y esas otras variables.

Volvamos a la situación del negocio ganadero en Argentina; decía que las relaciones de precios han mejorado.

Sí, toda la cadena tiene buenos precios y el consumo absorbe toda la oferta de carne. El consumo interno es fuerte en Argentina, pero ha venido bajando. Hay poca plata en la calle y un contexto económico complejo, con inflaciones del 4% mensual, con alimentos que van en 5% o 6% de inflación mensual. Por lo tanto, cualquier aumento en el precio de la carne, que se dé a nivel del novillo, debería ir hacia arriba, porque todo empieza a aumentar y a impactar en el mostrador de la carnicería. 

 

“Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico”

 

Al mismo tiempo, el gobierno intenta bajar los precios por vías ya fracasadas. Con control de precios y prohibiendo exportaciones no estimulas a una mayor producción para que el precio, por la misma oferta, pueda mantenerse. No digo que el precio baje, porque nadie trabaja para que el precio de su producto baje, sino para aumentar la producción para que haya más carne disponible en el mercado interno; en ese caso el precio a lo sumo se mantendrá. 

O, en último caso, como se ha hecho en Uruguay y en otros países, se pueden subsidiar cortes populares, con la venta de los cortes más caros al exterior. 

Y en ese marco, ¿cómo están los números del negocio ganadero?

Depende mucho de cómo lo miramos. La semana pasada estuvimos haciendo análisis económicos en tres campos, comenzando ahora con terneros al destete, y saliendo en marzo del año que viene con un novillo de 420 o 450 kilos. Ese número, con la foto de la semana pasada, da bien. Nos da una tasa positiva, por encima de la inflación. 

Colocamos el precio de compra de hoy y el precio de venta de hoy, fijamos el precio en pesos, asumiendo que de acá a un año ese precio será nominalmente el número más la inflación. Y aún así tenemos una tasa positiva. 

En ganadería sabemos que un ciclo de cría dura al menos cuatro o cinco años, desde que tengo la ternera, la recrío, la pongo en servicio, hasta que llega la parición y el destete del ternero. La ganadería siempre se maneja con plazos de años, pero en Argentina el largo plazo es la semana que viene

Por lo tanto, el número que tenemos hoy es ese, pero la semana pasada era distinto. Entonces, no puedo culpar al ganadero si tiene dudas, porque está invirtiendo a cuatro o cinco años, cuando no le podemos asegurar lo que pasará la semana que viene. 

En este contexto de números positivos, la recomendación es no vender el ternero, darle maíz, porque la mayoría de los ganaderos también produce maíz, que tiene costos importantes para llegar al puerto.

Entonces, en la mayoría de los lugares vamos a empezar una recría pastoril de mucha eficiencia, incluso muchas veces teniendo corral de recría, hasta que haya pasto suficiente. 

Después los animales van a los verdeos de avena o raigrás, y usamos pradera en primavera, tratando de consumir todo ese pasto. Cuando la pradera se va quedando sin nada, entrando al verano, empezamos a encerrar el ganado para la terminación. 

¿Por qué encierran el ganado en los dos veranos y no en los dos inviernos?

La razón es la estacionalidad de precios. Vemos que los mejores precios siempre están entre la segunda quincena de febrero y las últimas semanas de abril o primeras semanas de mayo. 

La mayor zafra de salida de los corrales va de agosto a octubre. Ahí es donde probabilísticamente puede disminuir el precio del ganado. Aprovechamos a vender de febrero a mayo, porque hay gente que no quiere encerrar en verano y hay quienes no pueden hacer recrías largas. 

Al contrario de lo que pasa en Uruguay, en Argentina tenemos el ternero bolita, se faenan animales livianos. Pero eso implica desaprovechar la curva de crecimiento del animal.  

 

En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido”

 

Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico. 

Está demostrado que si hago una buena recría pastoril y termino el ganado con 90 días de corral la terneza está asegurada, por más que el animal pese 450 o 500 kilos. 

Y además se paga la genética en la que se invirtió. En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido.

Por lo tanto, con los números actuales, la recomendación es recriar los terneros.

Sí, arrancamos una recría pastoril, que permita tener el mejor margen posible por kilo producido. El costo del pasto es bajo y tenemos buen ingreso por alta ganancia de peso. 

Pero no todos pueden hacer eso. Otros hacen un negocio más financiero. Entran al corral con un animal de 180 o 200 kilos y lo sacan con 320 kilos en tres meses. Rotan el capital más rápido y se hacen antes con el dinero. 

No tengo ningún cliente que haga eso, pero entiendo que es un negocio importante. 

Apuntamos más a modelos con una recría pastoril y una terminación más pesada. Buscamos eso como modelo de estabilidad.

¿Cómo observa el nivel de inversión de los productores en Argentina?

Siempre hay mucho temor. Con todas estas restricciones al dólar y demás. En Argentina si quiero comprar alambre para hacer 5.000 metros, tengo que salir a buscar a 300 kilómetros a la redonda, porque no hay. 

Pero lo positivo es que una vez que el productor ha tenido buenos precios agrícolas y tiene dinero disponible, en su gran mayoría, invierte en el propio establecimiento. Es un tema de conseguir recursos para la inversión, no de falta de interés en invertir. 

También hay problemas para conseguir fertilizantes, herbicidas y demás insumos. Han subido mucho los precios y nos estamos encontrando con dificultades. 

 

“Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina”

 

Pero en el universo de productores que visito, que está integrado por productores de medianos a grandes, todos están creciendo, con precaución, sobre todo por la vía de la recría.

También veo que están mejorando las instalaciones de los corrales, que eran muy caseras. Hay inversión en mejora de caminos, en comederos, maquinaria para dar más rápido la comida. 

¿A cuántas empresas asesora y qué cantidad de ganado suman?

En Argentina -sin contar Uruguay, Paraguay y Chile- brindamos servicios a unas 60 o 65 empresas al año. Algunas con visitas anuales, otras semestrales y solo una con visitas mensuales.

En términos de cantidad de ganado, estamos hablando de unas 350.000 cabezas. Esto sin contar a ADP, en Uruguay, por ejemplo, que mueve casi 60.000 cabezas y una paraguaya que produce 40.000 cabezas. 

En Argentina la que más produce llega a unas 40.000 cabezas al año, y hay otras empresas que incluso tienen plantas de alimentos balanceados, que nos contratan para asesoramientos a sus clientes. Eso tiene un efecto multiplicador que es muy difícil de medir. 

¿Cuáles son las perspectivas para la exportación de carne argentina?

Las veo muy positivas, porque me parece que no hay mucho espacio para más intervenciones. 

Las intervenciones han sido muy dañinas en los últimos 15 años en Argentina. Mi impresión es que ya no hay tanto poder de fuego.

Si prohibieran de golpe las exportaciones, nos quedaríamos con carne disponible por uno o dos años no más, porque nadie invertiría en hacer novillos pesados, y al país le faltarían US$ 1.000 o US$ 2.000 millones, que los necesita como al agua. 

 

“A Uruguay lo veo mucho más consolidado”

 

Muchas veces se hacen anuncios de aperturas que después no se concretan, porque hay una letra chica o trabas burocráticas. 

Además, hay muchos puestos de trabajo. Se entendió que la carne en Argentina no la manejaban 100 familias terratenientes, como en su momento se le hizo creer a mucha gente. No estamos en el siglo XIX o principios del siglo XX. Eso cambió.  

Hay mucha más gente en la cadena de la carne de lo que los funcionarios creían. Hay muchas industrias asociadas a la cadena cárnica.

Las perspectivas son buenas, porque tenemos un producto que muy pocos países producen en cantidad y calidad, con estas ventajas comparativas y competitivas. 

Y el mundo sigue sobredemandando carne real. Se apaga lo que se pensaba que era una amenaza inminente como las carnes artificiales porque tiene limitantes tecnológicas, de huella de carbono y producción, como para ser considerados inmediatamente como sustitutos. 

Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina.

¿Cómo ve a Uruguay?

Con las dificultades climáticas y de suelos en algunas zonas, a Uruguay lo veo mucho más consolidado. El tema de que esté caro el grano es parte del sistema, y se van acostumbrando a manejarlo. Empieza a haber mucho más registro en los corrales de engorde. 

En diciembre conocí zonas que no conocía, Lavalleja, José Pedro Varela y demás. En esa zona vi sistemas integrados con el arroz, cosas que antes solo veía en Corrientes o en parte de la provincia de Entre Ríos.

Hay una consolidación del modelo empresarial integrado entre la agricultura y la ganadería, que es muy interesante. 

 

“Siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos”

 

Y siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos. Carne certificada como terminada a pasto, certificación de carne de corral, de libre de antibióticos. Esas certificaciones son parte del futuro. Hoy cuesta certificar y cuesta lo mismo certificar que el margen comercial que te dan, es lo que pasa al principio, pero es una envidia sana, porque en Argentina cuesta un poco más. 

Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría. Hay que seguir avanzando, los pesos al destete todavía son bajos en general. Y la recría todavía tiene mucho margen para aprovechar mejor la producción de pasto. 

El tema de la recría es bastante recurrente en Uruguay.

Sí, en Argentina también pasa. Mucha gente cree que el feedlot tiene que solucionar todos los temas, y en realidad soluciona la terminación y a veces un período de crecimiento inicial. 

Hay modelos interesantes en Uruguay, que consisten en encerrar los terneros en el primer invierno, cuando no hay crecimiento del pasto. Esas estrategias tienen a veces limitaciones prácticas, pero son modelos muy interesantes y hay que enfatizarlos.

 

“Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría”

 

Me sucede con empresas en Uruguay, que nos concentramos en el corral y después vemos que la clave está en la recría. Así que es probable que empecemos a avanzar hacia campos de recría, comprando terneros y no novillos recriados. 

Eso nos permitirá bajar el monto de inversión, será un sistema más largo pero tendremos un control nutricional del animal desde los 180 kilos y no desde los 300 kilos. 

En el noroeste argentino (NOA) ya estamos viendo cómo se juntan 10 productores que compran 500.000 terneros. Se van haciendo grandes campos de recría. Hay que considerar esa demanda cuando sale de golpe al mercado. 

En Uruguay tenemos además la demanda de la exportación de ganado en pie.

Eso siempre lo vi como algo positivo, porque le pone un piso al precio que recibe el criador, pero es una presión extra en el mercado, que compite con los invernadores.

Si mejoro mis puntos de recría y mi engorde, sin mejorar el número de terneros totales por vaca, me voy a encontrar con un cuello de botella en cinco años. Es lo que está pasando en Argentina, donde hay 22 millones de vacas y 14 millones de terneros; por lo tanto, hay 8 millones de vacas que no están dando terneros. Hay que aumentar la eficiencia. 

Hay que integrarse con las empresas de cría más eficientes. En la medida que tengo registro de los animales, y eso lo asocio con el proveedor, sé cuál es origen de los animales más eficientes. Por lo tanto, tengo que integrarme con esos criadores de los terneros más eficientes, para que me provean de esos animales todos los años.

“Este año creo que tendremos relaciones de precios más normales entre ganado gordo y reposición”

Entrevista con Daniel Miranda, presidente de la Mesa Nacional de Alimentación a Corral. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo percibe al negocio del corral en este momento?

Con bastante expectativa. Lo que está traccionando son los precios del ganado gordo, por la demanda exterior, y los frigoríficos demandan mucho ganado.

¿A pesar de las subas de precios de los granos y la reposición el corral sigue siendo un buen negocio?

Depende con qué nos comparemos. Los costos son más altos, creo que este año tendremos una relación de precios más tendiente a la media. El año pasado tuvimos relaciones de precios totalmente desvirtuadas. La relación flaco-gordo estuvo casi todo el año por debajo de 1. 

El 2021 fue muy bueno para todos los invernadores, tanto a corral como a campo, pero este año creo que tendremos relaciones de precios más normales entre el ganado gordo y la reposición, acordes a la media histórica.

¿Cómo se dividen porcentualmente los costos del corral?

Históricamente, del total del costo, dos terceras partes corresponden a la reposición y un tercio a la alimentación. El costo de sanidad es mínimo. 

Creo que esa relación histórica se mantendrá este año, pero con valores y costos más altos. 

¿Se va a encerrar más ganado este año?

Es un gran desafío. Después de las 350.000 cabezas de 2021, que fue un número muy bueno, el desafío es mantenerlo.

Todo el sistema debería interesarse en que los corrales trabajen más. Tenemos una extracción de casi 30%, bajó la edad de faena, aumentaron los pesos de carcasa y podemos faenar estos volúmenes semanales, en gran parte, gracias a los corrales. 

Creo que todo el sistema se beneficia de esto. Más allá de la mirada del sector del corral, hay que hacer un análisis general, considerando los beneficios que genera tener más animales salidos de los corrales.

¿Qué tipos de negocios están haciendo en este momento?

Los frigoríficos nos transmiten que la cuota 481 sigue, pero está cada vez más complicada la logística. Se corrieron hasta por 15 días las cargas para la faena en el siguiente trimestre, y eso provocó algunas complicaciones en este último mes. 

China tiene un nicho muy marcado para este producto, algo que ya venía desde antes de la pandemia; recordemos los valores a los que se vendía en el segundo semestre de 2019. Por lo que nos dicen, esos nichos han vuelto y se están atendiendo.

Veremos ahora qué ocurre con el mercado de Medio Oriente luego de la reciente visita oficial.

¿Qué tipo de ganado de corral demanda China?

Hay diferentes programas. Está el clásico, de 90 a 100 días de encierro, hay otros de 150 días y otros de 200 días. 

En China están muy acostumbrados a comprar en Australia, donde estos sistemas están muy definidos, con diferentes productos. China adoptó esas características de consumo y las están demandando en Uruguay.

¿Qué rango de precios se están manejando en los negocios de ganado de corral?

Hay de todo, porque son negocios cada vez más específicos y ya no se maneja un solo precio, como veníamos acostumbrados con la cuota 481. 

Los precios dependen de las carcasas, de los días de terminación. Pero en general se está definiendo considerando el precio semanal del novillo gordo más una prima.

¿De cuánto es esa prima en general?

De al menos U$S 0,30 o U$S 0,35 por kilo, pero después depende del tipo de producto, del interés de la industria, de la uniformidad, entre otros aspectos que pueden llevar a lograr un mejor precio.

¿Al achicarse la cuota 481 también cambian las ventanas de embarque o se mantienen?

El sistema es el mismo. La cuota se achicó a partir del primero de enero. La logística consistía en llegar los primeros días de cada trimestre, o sea, los primeros días de enero, de abril, de julio y de octubre. Pero eso cambió, porque los ganados de enero llegaron antes, y los que llegaron en los primeros días quedaron afuera de la cuota. Vemos que las cargas se anticipan 10 o 15 días.

¿Se siguen firmando acuerdos de entrega antes de encerrar el ganado?

Antes de la pandemia teníamos muchas certezas. El frigorífico hacía sus negocios de carne en el exterior, le pasaba un precio al productor, por tanto volumen, para entregar a los 100 días.

Después, con la pandemia, esas certezas de negocios de exportación de carne dejaron de estar, y los frigoríficos no podían trasladar un precio con anticipación. 

Luego el mercado se empezó a revertir. Hace un tiempo que estamos en un mercado de alza permanente y el productor no se siente a gusto vendiendo a futuro con un precio fijo.

Entonces, se empezó a trabajar con este plus o prima arriba del precio promedio del ganado gordo, dentro de un rango, con un mínimo y máximo. 

También hay otros tipos de negocios, pero este sistema es el que está empezando a agarrar cada vez más fuerza. 

¿Cómo viene trabajando la Mesa Nacional de Alimentación a Corral?

Desde mediados del año pasado venimos trabajando con los ministerios de Ganadería y Ambiente, sobre los temas medioambientales, las reglamentaciones, habilitaciones, refrendaciones y la parte sanitaria. 

Es un grupo de trabajo que viene funcionando bien, que también está integrado por las facultades de Veterinaria y Agronomía, además del INIA. 

¿Qué capacidad promedio tienen los corrales en Uruguay?

De 1.500 a 2.000 cabezas. La mayoría está en el litoral, por la oferta de granos y proximidad a Argentina. Pero en la región centro de Uruguay también se desarrollaron mucho, en departamentos como Florida, Durazno. En Rocha también crecieron los corrales, por la oferta de subproductos del arroz.   

¿Cómo evolucionaron las dietas en estos años?

Cuanto más ajustados son los costos y más altos los valores, tienen que ser más precisas las dietas, para maximizar el potencial de la eficiencia de conversión. 

Ese es el escenario en el que estamos hoy, cuando los precios de la comida son altos también vale la carne, pero hay que afinar muchísimo para lograr las mejores eficiencias. 

En los años que estoy en esto he visto muchos corrales y datos, donde se mejoró la eficiencia de conversión en 1 punto o 1,5 puntos, a través del manejo, del uso de otro tipo de granos. 

Cuál debe ser el límite de la eficiencia de conversión para que cierren los números del corral?

Depende mucho del valor del grano. Pero para tener un sistema que funcione, que sea rentable, debería de estar en 8 a 1 o 9 a 1 (kilos de alimento para producir un kilo de carne) como máximo. Ese ya es un techo alto, pero aceptable para un corral convencional.

En un corral profesional, con mejor maquinaria y tecnología, debería ubicarse entre 7 a 1 o 7,5 a 1.  

¿Cómo está Uruguay frente a otros países?

Entre los países que no usan hormonas, estamos muy bien. En estos últimos años mejoró la tecnología de alimentación, de maquinaria, infraestructura. Se pasó de usar tanques de plástico a comederos de hormigón. Mejoró la eficiencia de conversión. Toda esa profesionalización del sistema aporta su granito de arena a la mejora de la eficiencia. 

A nivel de la región hacemos punta, y a nivel mundial, comparándonos con Australia y Estados Unidos, estamos muy bien.

¿Cómo evalúan la recría? ¿Están llegando bien recriados los animales al corral?

Ahí está el cuello de botella. Mejoraron las tasas de preñez y de destete, baja la edad de faena con la eficiencia que aportan los corrales, pero nos queda la recría. 

La cuota 481 ha hecho que se acelere, pero al no tener la certeza de los corrales, los recriadores analizan muy bien si vale o no la pena darle de comer al ternero en el primer invierno. Ahí deberíamos trabajar, para aportar certeza, que se acelere la producción en ese eslabón de la cadena y le aporte dinamismo a todo el sistema.

“La rotación agrícola con pasturas se mantendrá, así como los granos en los sistemas ganaderos”

Entrevista con el contador Javier Aznárez, productor agrícola-ganadero en Río Negro.

 

¿Cómo observó el negocio agrícola-ganadero en el último año?

Fue muy bueno. Si bien el clima tuvo su incidencia, para los esquemas productivos del litoral, donde la suplementación, el corral de recría o de terminación están incorporados al sistema, fue un año muy bueno. 

Los precios de los granos fueron muy altos, eso hizo que el costo de la dieta fuera más elevado que el de otros años, pero a su vez la reposición y sobre todo el precio del ganado gordo, hizo que todos los eslabones de la cadena tuvieran una rentabilidad razonable. 

Si bien en años anteriores los precios de los granos eran bajos, la relación flaco-gordo estaba más inclinada en favor del criador y hacía que los márgenes de los corrales fueran muy variables, dependiendo de los momentos de venta y de reposición. Eso hacía que las ganancias en el corral de terminación fueran variables, con rentabilidad moderadas a bajas. 

Este año también hubo un cambio en la diversificación de cultivos de la agricultura. La colza pasó a jugar un rol muy importante, y hubo menos disponibilidad de puentes verdes. 

El doble cultivo pasó a tener una presencia más importante en los sistemas, y eso hizo que no haya mucho lugar para la recría de los terneros. 

El índice flaco-gordo fue más favorable para el invernador, pero es una relación sana para que todos los eslabones de la cadena tengan márgenes razonables.

¿Es notoria la menor presencia de puentes verdes en el litoral?

Sí, por los precios de los granos, sobre todo de la cebada y de la colza, porque el trigo no ha crecido tanto. En el litoral-norte el trigo es un cultivo un poco más riesgoso, por la calidad, y no se siembra tanto como en el sur. 

Además hay una tendencia a la siembra de maíz de segunda, que hace que al año siguiente no haya una cobertura verde. Cuando uno hace cebada-maíz de segunda, ese maíz se cosecha en julio o agosto, y ahí ya no hay cobertura y se pasa a una soja de primera. Todo eso hace que las rotaciones no tengan puentes verdes. 

De todos modos, no veo una tendencia a aumentar mucho el área agrícola. Creo que los sistemas siguen manteniendo su rotación con pasturas, con gramíneas, con mayor presencia del maíz, pero es una realidad que han disminuido los puentes verdes.

¿Esto volvió a reducir la presencia de la ganadería en el litoral?

No veo una reducción de la ganadería en los sistemas. Veo una mayor productividad en pasturas. Se ven pasturas permanentes de mejor calidad, con mayor producción de materia seca; y una presencia importante de los corrales. Esto compensa la presencia de puentes verdes para pastoreo. 

Así como no veo un aumento importante del área agrícola, tampoco veo una disminución de la presencia de ganado en la zona agrícola.

¿El 2021 fue el mejor año para el corral?

Hay que ver todas las variables, el precio de la reposición, qué tipo de corral es, si se compraron terneros el año anterior. Pero en general el precio de venta fue muy bueno; en promedio fue un año excepcional para el corral, sin dudas.

¿Cómo vivió el déficit hídrico y las lluvias de los últimos días?

En nuestra zona (Young) la sequía se instaló más sobre diciembre. Fue diferente a lo que ocurrió en el verano del año pasado. En 2020 las represas casi no se pudieron completar, no hubo lluvias de más de 50 milímetros en todo el año y no hubo escurrimiento. Eso hizo que llegaramos a la primavera y verano con el perfil del suelo con muy poca humedad. 

Este año hubo lluvias importantes en julio, agosto y setiembre, se entró mejor a la primavera y, salvo en diciembre y en los primeros días de enero, fue mejor. Las praderas tuvieron un buen inicio de primavera, con muy buena producción, y eso hizo que se llegara a diciembre con mayor volumen. 

Se perdió mucha calidad, la sequía golpeó, se retrasaron las siembras, sobre todo de los maíces de segunda, que no se pudieron sembrar hasta el 12 de enero. Pero la situación no llegó a ser igual a la del año pasado.

¿Cómo ve el escenario para 2022?

El escenario es muy bueno para todo el sector. Es uno de esos años buenos para que el clima acompañe, para poder capitalizar los precios. 

El año pasado no se pudo capitalizar el precio de la soja. Si bien los cultivos de invierno fueron muy buenos en el ejercicio pasado, los cultivos de verano no acompañaron y se comieron parte de la ganancia del invierno.

Este volvió a ser un muy buen año para los cultivos de invierno, para la colza, la cebada y esperamos que el clima acompañe en verano, porque sabemos que el partido para la soja sigue, los cultivos están implantados, con buenas poblaciones, pero esto se define en la segunda quincena de febrero y marzo. 

Si se da un año normal vamos a poder capitalizar estos precios, habiendo tenido una suba importante de los costos. Si la producción es normal el balance será mejor que el del año pasado. 

Para el sector ganadero los precios están muy firmes. Uno no tendría que hacer las cuentas con el novillo a US$ 4,40 o US$ 4,60, pero considerando precios de US$ 3,80 o US$ 4,00 por el novillo tendríamos que estar todos más que contentos, y con una relación flaco-gordo de 1,1 sería saludable, para mantener la rentabilidad en todos los eslabones. 

Hay que considerar que los precios de los granos para los sistemas intensivos este año estarán altos, por la pérdida de rendimiento en los maíces de primera y dificultades de implantación de los maíces de segunda. 

Se espera que los costos de los granos para las dietas sea alto y si el precio de la reposición da un salto, volveríamos a ese margen moderado que tenía el corral en los últimos años.

Si llueve bien podría haber pasto y se dice que el pasto es inflacionario…

Totalmente, eso es así. Y hay zonas del país que ya vienen con tres sequías consecutivas, los campos vienen muy golpeados y con muy poca disponibilidad de forraje. 

En una proporción importante del país la producción de pasto ocurre en primavera y verano, hay que ver qué pasa con las lluvias, pero una parte importante de esa producción ya se perdió. Entonces hay que ver qué pasa con el clima de ahora en adelante.

¿Cómo vio la evolución de la interacción entre ganadería y agricultura en los últimos años?

Es una relación virtuosa, que se estableció después del auge agrícola, que fue hasta 2010 o 2011. El sistema se fue acomodando hacia un equilibrio. 

Ya casi no existen modelos agrícolas puros y todos los sistemas tienen una pata ganadera, con mayor o menor incidencia. 

Pero para los sistemas uruguayos, por las características de los suelos, por la dependencia de las lluvias y por la muy baja capacidad de retención de agua, los sistemas tienen que ser diversificados. 

Además sabemos que la rotación con pasturas es clave para la sustentabilidad agrícola. Así que no veo en los actores una tendencia a dejar atrás la pata ganadera. 

Podrá achicarse en algún porcentaje, pero creo que la rotación con pasturas se mantendrá, así como los granos en los sistemas ganaderos. 

Este año hubo problemas de calidad en la cebada, se abrió el mercado de cebada forrajera para China, con valores atractivos, pero ese grano también se puede usar en el corral. Lo mismo puede pasar con el trigo si hay problemas de calidad.

Y el maíz, con el avance tecnológico del cultivo, así como el aumento y estabilidad de los rindes en los maíces de segunda, hace que haya una disponibilidad de alimento en los predios, donde se complementa muy bien con las pasturas.

¿El uso de los granos es tan evidente en la recría como en la terminación?

Veo que el mayor potencial de los granos está en la recría. Muchos sistemas, como es nuestro caso, se han volcado estructuralmente al corral de recría. Después, la terminación se decide de acuerdo a la coyuntura de precios y demás.

Al tener una menor proporción de área de verdeos o de coberturas, la recría es fundamental en el primer invierno. Además, sabemos que la conversión de granos en peso vivo en esa categoría es mucho más eficiente.

Así que el corral de recría jugará un rol fundamental.

¿Cómo vislumbra el futuro del sector?

Hay una variable que no es menor y es el precio de los insumos, sobre todo de la urea. Si el precio del trigo baja, también baja el de la cebada, porque es la referencia. 

La incidencia del costo del fertilizante es muy alta, sobre todo de la urea, y eso haría que el margen para cultivos como el trigo o cebada se achique mucho. 

Si a eso le sumamos que no se puede repetir colza sobre colza, no queda claro qué porcentaje de doble cultivo vamos a tener. 

Hoy creo que, por la estabilidad y diversificación que aportan los cultivos de invierno, se mantendría el esquema. Esta diversificación es sana para la agricultura, para no depender de un solo cultivo, pero también hay que tener en cuenta que si la urea se mantiene a estos precios y el trigo o la cebada no suben o incluso bajan, habrá que mirar de forma más detenida los sistemas.

“La carne que vende Uruguay hoy no tiene nada que ver con la que vendía hace 10 o 15 años”

Entrevista con el Ing. Agr. Lucas Gremminger, productor y administrador de establecimientos agropecuarios en Uruguay y Argentina.

¿Cómo vio el año 2021 para el negocio ganadero?

Muy bien, con una demanda firme, permanente, que se fue afirmando a lo largo del año. Hace mucho que tenemos señales de que la carne es un producto que está demandado en el mundo. Y el protagonismo de China en el mercado internacional por el lado de la demanda, y la salida de Argentina y Brasil desde la oferta, nos dieron una mano. 

Estoy convencido de que Uruguay tiene un diferencial en el mercado internacional de la carne. Lo que vende Uruguay hoy no tiene nada que ver con lo que vendía hace 10 o 15 años, por la edad de faena, la terminación, por un componente importante de la raza Angus. Es otro producto el que hoy está ofreciendo Uruguay. 

El novillo de exportación que se hace en el norte de Argentina, de cruzas cebuinas, no tienen nada que ver con lo que hacemos nosotros. Es un novillo de 3, 4 o más años, con recrías muy largas, que a veces se termina en un corral y otras veces a campo. 

Esto no es desconocer las virtudes de la carne argentina, que es excelente, pero hay mucha carne que va a exportación y que tiene ese origen. 

De todos modos, la marca Argentina sigue teniendo un gran prestigio en el mercado internacional de la carne.

Sí, pero creo que a fuerza de la calidad de lo que estamos haciendo en Uruguay, en el mundo nos deben de estar mirando distinto. Además, en volúmenes de exportación creo que este año volvimos a superar a Argentina. Así que la oferta de Uruguay también pesa en el mercado mundial de la carne.

¿Qué otros aspectos cree que han evolucionado en la cadena cárnica uruguaya en estos años?

Hace muchos años que venimos dando pasos para llegar a esto. Hace unos días recordábamos con Diego Oribe (presidente de la Sociedad de Criadores de Angus del Uruguay) el primer concurso de novillos para la cuota de la Unión Europea, que posteriormente fue la cuota 481, y eso fue hace 10 años. 

Y al mirar las fotos de aquellas carcasas, estoy seguro que las que hacemos hoy en día son mucho mejores. Aprendimos a recriar mejor, aprendimos a alimentar los animales con granos y todavía nos quedan muchas etapas. 

La genética todavía no es un componente que se considere fundamental. Si bien la genética en Uruguay es buena, recién ahora se está hablando del marbling o marmoreo, y eso está pasando porque estamos apostando a otros mercados donde esos aspectos empiezan a tener importancia. 

El marbling es una característica muy importante, y Uruguay nunca la trabajó porque el productor no tuvo un incentivo para mejorar ese aspecto.

Sin embargo, en estos últimos años hemos escuchado todo tipo de experiencias para tratar de obtener marbling. Se habla de distintos tipos de recría, de días de encierro, pero el factor genético me parece que la gente todavía no lo tiene bien claro, y ese es un terreno donde también podemos crecer. 

Si tenemos que hacer una carne con mejor marmoreo, tendremos que darle más importancia a esa característica, que además tiene muy buena heredabilidad. 

¿La industria está pagando esa característica o todavía no?

Todavía no. Avanzamos mucho más rápido en la calidad de producto que en el sistema de tipificación, por ejemplo. Estamos con un sistema de tipificación que es relativamente viejo para lo que hoy estamos buscando, y además está teniendo bastantes problemas de ajuste.

¿El 2021 fue el mejor año para el negocio del corral?

Sí, estuvo muy bien. La seca ayuda mucho al corral. Tal vez aumentamos cerca de 10% la eficiencia de conversión al no tener barro. 

Pero anduvo muy bien porque los valores de venta fueron muy buenos, la relación flaco-gordo está en niveles históricamente bajos. Es posible que una vez que pasemos esta seca el mercado de reposición se vuelva a dinamizar y volvamos a niveles más equilibrados.

¿Y cómo ve el papel de la exportación de ganado en pie en estos años?

Es bueno, pero como productor de carne de Uruguay sería mejor que actúe lo mínimo posible, para que la mayor cantidad de valor se pueda agregar acá. 

De todos modos es una puerta comercial muy buena. La venta de hembras para cría es un reconocimiento a la genética uruguaya. Ahí creo que vendemos un valor agregado, porque una cosa es vender terneros enteros y otra es exportar una vaquilloncita preñada o entorada, que va a ser madre en otro lugar.

¿Cómo vienen los entores e inseminaciones en Curupy del Salvador?

Estamos con la carga ajustada, por lo que se preveía que iba a pasar este verano. Pero venimos casi como en un año normal. Hubo celo, estamos probando los protocolos nuevos de tiempo fijo, los ganados vienen bastante bien, a pesar de la seca. 

Esperamos preñeces bastante normales, en los últimos años estuvimos alrededor del 85%, sin hacer destete precoz. 

Son buenos campos, los montes andan bien para la cría, y además nuestro rodeo también tiene varios años de adaptación a este tipo de condiciones. Eso ayuda mucho. Hermanar el tipo de ganado con el tipo de campo es importante.

¿Y para el corral que tienen previsto este año?

Tenemos acuerdo con una industria, y vamos viendo la disponibilidad de granos y las expectativas del año, así decidimos si adelantamos o postergamos los ciclos. Terminamos solo ganado propio, novillos y vaquillonas. 

¿Qué volumen de ganado producen en el corral al año?

Alrededor de 1.000 cabezas, y tenemos tendencia a producir en el último ciclo, el que empieza en agosto, que en general es el que anda mejor.

¿Qué capacidad instantánea tiene el corral?

Para 750 cabezas. Estamos sobrados de capacidad en el corral. Es una herramienta importante para el resto del sistema, acá los campos son bajos, inundables, y tenemos que compatibilizar todo, la agricultura, la ganadería y tratar de buscar el justo equilibrio. 

¿Los granos que usan en el corral son propios del establecimiento también?

A veces tenemos que comprar, pero en general se produce acá.

Usted también administra un establecimiento en Corrientes, Argentina, ¿cómo viene la actividad allí?

Muy complicado, por las restricciones del covid para ir. Hasta en eso Argentina es menos predecible que Uruguay. Ahora que se volvió a complicar la situación sanitaria se vuelve a escuchar todo tipo de historia; no tenés la libertad de movimiento que hay acá.

Además está la seca, las medidas del gobierno, las diferencias entre el cambio oficial y el blue.

¿Y cómo son los números del negocio ganadero en Argentina?

Muy complicados, en este momento es mejor el negocio en Uruguay, claramente.

Volviendo al ámbito local, ¿cuáles son sus expectativas para 2022?

Son buenas. Tengo esperanzas de que por un par de años tengamos un mercado demandante. 

La entrada a China con cortes de calidad también es importante, porque se trata de un mercado de un tamaño impresionante. La cuota 481 se redujo bastante, estamos en menos de la mitad. 

El escenario es bueno, hay que seguir trabajando en el mejoramiento genético, en avanzar en los sistemas de recría. Es un muy buen momento.

¿Y al aspecto sanitario cómo lo ve?

Hay deberes para hacer. Tenemos que modernizarnos de una vez por todas. Hay temas como la garrapata o la brucelosis en los que deberíamos estar más avanzados para solucionarlos. Internamente tenemos que hacer un esfuerzo grande, para caminar. 

Además tenemos que pensar en todo lo que se viene, en certificaciones de bienestar animal, en el uso responsable de productos antiparasitarios. Si no hacemos un manejo racional es muy difícil que después podamos lograr una certificación. 

Tenemos que hacer un mejor manejo, para bajar la cantidad de productos que usamos. Estamos todos llamados a poner el hombro: productores, el Ministerio de Ganadería, los profesionales. Hay que remangarse en ese terreno. 

“Mientras la demanda siga firme, tendremos que sostenerla con intensificación, lo que es muy bueno para el sector”

Entrevista con el Dr. Álvaro Pastorini, especialista en nutrición y manejo animal. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

Álvaro Pastorini es médico veterinario, especializado en nutrición y manejo animal, y su principal actividad es la asesoría a empresas ganaderas. 

Comenzó a trabajar en la década de 1990 en las concentraciones y en los barcos de exportación de ganado en pie. En aquel momento los principales mercados eran México, Perú y Ecuador. Más adelante se sumaron Venezuela, Turquía, Jordania, Líbano, Egipto y China. 

En el año 2004 fue uno de los fundadores de la empresa elaboradora y comercializadora de productos de alimentación animal Nutral, que en 2016 fue vendida a la cooperativa neerlandesa Agrifirm. Trabajó allí hasta este año, cuando pasó a trabajar en Nutex, empresa del mismo giro.

¿Cómo evalúa este año para el negocio ganadero?

Fue muy bueno. Se batieron récords de exportaciones, de precios del kilo de la tonelada de carne de exportación, en facturación, también fue récord el precio del ganado gordo, hubo una extracción muy grande, motor de todo el ciclo ganadero, no solo del feedlot.

Hace mucho se reclamaba una mayor extracción, y este año se dio. 

La industria va un paso adelante y tiene más capacidad instalada de la que podamos abastecer. Es un mérito importante de la industria, que siempre se ha estado actualizando, invirtiendo y expandiendo su capacidad instalada, lo que es muy bueno para todos.

Siempre hubo una demanda importante de la industria, y el problema era que no se podía generar la materia prima suficiente. Creo que todavía no somos capaces de hacerlo, pero este año aumentó muchísimo la tasa de extracción. Fue todo un desafío. 

Hay que seguir abasteciendo una demanda creciente, y no hay otro camino que la intensificación, agregando tecnología.

¿Es viable mantener este ritmo de faena y extracción?

Se están faenando animales más jóvenes, de hasta dos años y medio. Esa es la duración de los ciclos. Tendremos que adaptarnos para dar cumplimiento a esta extracción. Desde el punto de vista tecnológico es posible, y en la medida que el gordo traccione a la cadena y derrame hacia abajo se puede hacer. 

¿Cómo vio al negocio del corral este año?

El año pasado fue bueno para los corrales, en términos generales. Cuando vino la seca hubo algunos problemas para transar en el primer trimestre, y se puso un manto de dudas sobre cómo sería el año, pero después fue excepcional. 

Si bien a principio de año el precio del maíz le puso un poco de dudas al negocio, después el precio del ganado gordo empezó a caminar, y el impacto que tiene la relación compra-venta del ganado es superior al del costo del maíz. Y terminó siendo un buen año. 

¿Qué números destacaría?

Cuando hicimos el cierre de ejercicio de los corrales el año pasado vimos que nuestro problema principal siguen siendo los corrales de invierno, que tienen menor eficiencia que los corrales de primavera. O sea que tenemos que seguir mejorando en ese aspecto.

Fue un buen ejercicio a pesar de que se viene reduciendo el mercado de la cuota 481.

Esa era una de las amenazas que veíamos al inicio del año. La cuota se va reduciendo cada año y no tenemos forma de pararlo, es un hecho, y eso también nos ponía cierto manto de dudas. 

Pero esto no es nuevo, tiene un par de años de vigencia, y ha hecho que los productores y la industria busquen alternativas al negocio. Así surgieron otros negocios como encierros de 200 días. La industria ha tratado de buscar nichos diferentes para la carne de feedlot, lo que ha sido muy bueno. 

Se están empezando a hacer negocios de este tipo, donde la calidad de carne juega un papel fundamental, algo que hay que valorar y tener en cuenta. 

¿El mercado chino demanda más días de encierro?

Hay negocios en China y en otros lugares que son de más días de encierro, pero también se vende carne de animales con 100 días de encierro. Es otro frente que se abrió, que permite diversificar, lo que es muy bueno. 

Lo que antes veíamos como un nubarrón importante, la reducción de la cuota, no es que haya dejado de ser una amenaza, pero tiene alternativas.

¿Estos negocios alternativos fueron mejores que la cuota 481 este año?

La tarea de un industrial es separar los distintos cortes del animal, y vender el 100% de ese novillo que compró. La proporción de la cuota 481 este año fue menor, viene disminuyendo, y probablemente este año se haya sustituido, porque los precios permitieron esa sustitución. 

Hay cortes que aún calificando para la cuota 481 se venden a otro destino, entonces eso da la pauta de que hay compradores que pagan precios superiores a los de la cuota 481, aún cuando esta no tiene aranceles. 

¿Cómo analiza la evolución del sistema de producción a corral en Uruguay en estos años?

Mientras trabajamos vimos ese auge de un sistema que no ha dejado de crecer en número de cabezas alojadas y vendidas desde los feedlot. Eso nos permitió crecer y mejorar. Es todo un desafío seguir en un proceso de mejora continua.

Si bien hemos mejorado, necesitamos presionar para ser más eficientes y darle sostén al negocio. 

¿Hay una mayor incorporación del maíz en la dieta?

Sí. Hace algunos años la incorporación del maíz en la dieta del feedlot era menor que la de ahora. 

Eso, además de algunas otras medidas de manejo, como el hecho de tener gente con mayor experiencia en el negocio, en el manejo de los animales, tener animales mejor recriados, nos ha llevado a mejorar las eficiencias. 

Todo eso nos ha permitido ponernos a la par de la industria de países que tienen más de 100 años en esta actividad. Estamos bastante a la par en el nicho de carne sin hormonas.  

¿Dónde hay potencial para trabajar y seguir mejorando la eficiencia de la tecnología?

Queda mucho por aprender y mejorar, sobre todo en la aplicación de herramientas informáticas al feedlot. 

Los problemas han ido cambiando con el tiempo. En algún momento el procesamiento de los granos, tipos de granos, eran los temas. Pero hoy esos problemas están laudados.

Hoy hay que generar más información, de más calidad, más rápida, más estadística. Necesitamos seguir mejorando en ese camino.

¿Cómo está el aspecto sanitario?

No es ni un gran costo ni un gran problema para la producción a corral. Es un tema que está bastante dominado.

Se está trabajando en el estrés por barro y por calor.

¿Uruguay debería seguir sin utilizar hormonas?

Todos podemos tener nuestras posturas sobre este punto, pero nos hemos posicionado en un nicho de mercado que es el de carne sin hormonas y creo que nos ha ido bien. No veo cambios en la demanda, y por eso no veo por qué cambiar.

Además, hoy el tema no está planteado, porque legalmente no se puede usar. Y si en algún momento eso se plantea como una posibilidad lo estudiaremos, pero en el corto plazo no lo veo factible.

¿Hubo una evolución productiva en la etapa de la recría en estos años?

Hace unos años el novillo que se faenaba era un animal viejo, pero hoy vemos que en el corral se está encerrando la punta de los terneros nacidos en la primavera pasada. Y eso solo es posible de la mano de una mejora fuerte en la recría. 

Creo que ahí hay oportunidades de seguir mejorando, también en la cría. Si bien mejoramos en los últimos años, los indicadores de la cría siguen bastante rígidos, y hay posibilidades de crecer. 

Mientras el negocio sea bueno, y derrame hacia atrás, seguiremos mejorando.

¿Qué peso tiene la genética en el corral?

Encerrar animales más jóvenes y de mejor calidad pesa muy positivamente en el corral.

¿Qué perspectivas observa para el negocio ganadero?

Mientras la demanda siga firme, tendremos que sostenerla con intensificación, lo que es muy bueno para el sector.

“Lo más interesante de Uruguay y toda la cadena productiva es el empuje para aprovechar el buen momento”

Entrevista con el Ing. Agr. Marcos Guigou, director de ADP. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo analiza este momento del negocio ganadero?

Es muy bueno. En cualquier producto tener buen precio es bueno. Y en Uruguay tener precios buenos mejora todo, porque un problema que tenemos es el costo país, y cuando los precios suben se acomodan todas las cuentas. 

Estos precios que tuvimos fueron récord y está muy bueno tener momentos para disfrutar de mejores resultados, nos da oxígeno y al país también, porque mes a mes se ven mejores exportaciones, y son mejores ingresos para todo el Uruguay.

¿Estos buenos precios ganaderos permiten competir con la agricultura en el litoral y que se mantengan los sistemas mixtos?

Cuantas más alternativas haya es mejor, después cada uno decide cómo quiere hacer la combinación de rubros en su empresa, si quiere desarrollar corrales y generar una productividad diaria mayor o estabilidad mayor considerando que siempre tenés comida disponible y no dependes tanto de los ciclos forrajeros. 

Pero hoy lo más interesante es que hay muchos negocios que tienen un buen resultado, que tienen viabilidad, que dan posibilidades de invertir. 

Creo que también es importante el rol de la Ley de Inversiones, que da la posibilidad de invertir y descontar impuestos. Era algo que ya se había hecho en el primer gobierno del Frente Amplio, que tuvo mucho impacto, y ahora fue una decisión muy acertada, porque generó una reinversión altísima. 

No se si es por eso que no hay piques, postes y demás. No creo que sea por los problemas logísticos, porque esas cosas no vienen de China. 

Pero hay una mayor previsibilidad, de un planteo más amigable con la empresa y con la idea de generar más valor en producción, todo el mundo se sintonizó, y la actitud para invertir ha estado mucho más fuerte. 

Y si a eso lo acompañamos con mercados que están firmes y precios muy buenos por todos los productos, es algo muy positivo.

En el caso de la interacción entre agricultura y ganadería hay mucho de sinergia, pero también compite por área en algunos campos. Después la decisión depende de cada uno. Siempre en los buenos campos la agricultura tiene más chances, pero después también es una decisión del empresario, de qué quiere hacer.

El otro punto que hay que observar es que el activo ganado vale mucho, entonces también hay que tener cuidado de no quedarse en una posición en que el precio pueda bajar. Creo que la gente está haciendo muy bien las cosas en ese sentido, por eso se vende tanto ganado y se faena tanto; la gente está buscando realizar el negocio.

Muchas veces uno se ilusiona con cosas que parece que van a pasar y después llega el momento y no pasan. 

Lo que está haciendo notablemente Uruguay ahora, en toda su cadena productiva, es ponerle energía a las cosas que el mundo está demandando y ejecutando. Es notable. Faena récord, se produce ganado gordo de forma récord, hay producciones de cultivos como la canola que es nuevo y que será récord.

A veces se generan expectativas, se arman cosas, pero cuando se empieza a producir los precios ya se fueron. Entonces, esto de aprovechar el buen momento es lo más interesante que estoy viendo. 

¿Cómo viene trabajando ADP en ganadería?

Estamos en una etapa de mucho análisis interno de cada uno de los negocios, de la productividad, de la eficiencia de conversión, de la calidad de los ganados, de la integración de la cadena, de todo lo que podemos mejorar en la etapa industrial, cómo vacunar para que no afecte a la canal, cómo hacer mejor la sanidad de los animales, el mejor uso de la comida. 

Siempre hay cosas para mejorar en los corrales, la hora en que se da de comer, el flujo de los corrales. Hay un mundo de cosas para ajustar. 

Además, estamos tomando muchos datos de lo que está pasando y ejecutando rápidamente. 

Nuestro panorama hoy es bastante más positivo que el de hace un año atrás. Cuando la pandemia trancó los mercados nos generó problemas. El ganado de corral tiene que salir cuando llega la fecha, y si no sale te genera muchas pérdidas internas, de falta de eficiencia. Eso costó mucho. 

Pero siempre estamos enfocados en la productividad, en los resultados, en el bienestar animal. 

Después también estamos haciendo mucho foco en lo comercial, como empresa, aparte de lo estrictamente ganadero. Tenemos muchas expectativas hacia el futuro, en armar equipos nuevos, con gente muy enfocada en participar más en el negocio comercial en todos los rubros que estamos trabajando.

¿Qué volumen de ganado gordo sale de los corrales de ADP al año?

En el ejercicio pasado fueron entre 45.000 y 47.000 cabezas, y este año es probable que aumente un 25%, si todo sigue como hasta ahora.

¿Con cuántos corrales están trabajando?

Con cuatro, ahora todos de manejo propio. Son tres en el litoral y uno en Caraguatá.

¿El ejercicio pasado fue el mejor año del negocio del corral?

No, porque agarramos una parte complicada. El que está corriendo pinta que sí, pero falta bastante. 

Da la impresión de que este año va muy bien. Los buenos precios ayudan a licuar muchos costos. Hay muchos temas que se manejan mejor.

Después está el tema inflacionario, que genera los mismos problemas que tenemos en la agricultura. Empiezan a subir los precios de los insumos y demás. Pero este año mucha de la materia prima se pagó a valores anteriores. 

Hay algo bastante raro que es la entrada del maíz argentino, que nos complica porque el maíz uruguayo no está llegando a los precios que podría tener. Pero, por otro lado, es una fuente interesante de energía para todos los sistemas de producción intensiva. 

Es lo que hay, estoy bastante acostumbrado a aceptar la realidad y tratar de trabajar con ella. Uno podría decir que no tendría que entrar maíz, porque es una forma de subsidio encubierto, pero es algo que está colaborando para que un insumo de la ganadería esté en valores razonables.

¿Qué tipos de acuerdos tienen con proveedores de ganado como con la industria?

Con proveedores de ganado tenemos un porcentaje importante que se compra en acuerdo directo con productores, desde hace años. Tenemos una gestión fuerte para medir cuáles son los que se comportan mejor y por qué. 

Y seguimos con ideas de perfeccionar y seguir puliendo esos temas que tienen que ver con la relación comercial con los productores.

En la industria hemos trabajado con nuestros socios principales, que son los frigoríficos Pando y BPU, con los que tenemos más estabilidad. Pero también hemos trabajado con Marfrig y con Minerva en el último año, y con alguna otra industria también. Hay muy buenas empresas para trabajar. 

Cuando la demanda es fuerte, como hasta ahora, hay cosas que se resuelven casi automáticamente. 

¿Cómo ve las perspectivas del negocio ganadero?

Muy bien. Estamos muy enfocados en mejorar la eficiencia. También tenemos estos acuerdos de largo plazo, que se reeditan año a año, con condiciones que están preestablecidas, donde sabemos qué tenemos que producir y la industria sabe qué tipo de seguridad tiene con las fechas de entrega y las calidades de los animales. 

La verdad es que veo un buen panorama. Hay que ser siempre muy cuidadoso en los costos. Cuando los precios están bajos tenés mayores chances de que suban, pero cuando están altos también tenés chances de que bajen, entonces hay que tratar de cubrir la mayor cantidad de cosas posibles frente a cambios bruscos de precios, que puede generar descalces. 

Pero lo más sano es aprovechar el momento. Lo más interesante de Uruguay y de toda la cadena productiva es ese empuje para aprovechar el buen momento y no dejarlo pasar. 

Cuanto más nos especialicemos mejor, porque eso también genera empresas más sólidas, con más respaldo, más capacidad de soportar los momentos cuando no son tan buenos. 

Eso lo veo en toda la cadena, que está resolviendo problemas que se pueden acumular en momentos de bajos precios. Por eso me encanta ver tanta actividad.

¿Le genera expectativas el tratado de libre comercio (TLC) con China o es un problema concentrar las ventas en un solo mercado?

La concentración del mercado en China lo tuvimos en la soja. Cuando uno hace negocios con socios estratégicos, y este claramente lo es, uno de los temas que siempre te dicen es tener cuidado con la contraparte. 

En este caso es extremadamente desbalanceado lo que puede ofrecer o quitar Uruguay a un país como China. 

Pero, por otro lado, creo que es muy interesante aprovechar el momento y establecer un TLC. Está bárbaro poder entrar con menos aranceles, tener más mercado, más opciones, y eso sería abrir otro tipo de puertas hacia afuera y romper un montón de mitos hacia adentro.

Insisto en ver a las empresas y las cadenas compitiendo y generando más valor, rápidamente, y haciéndolo en el momento en que el mercado lo demanda. Esa misma energía se va a ir poniendo de manera más patente cuando haya más mercados abiertos, con condiciones competitivas buenas. 

Hoy estamos compitiendo, pero dejando muchísimo dinero en las aduanas de los países compradores. Si ese dinero que queda en las aduanas se mantiene en el país, es más energía para toda la producción y para todo el Uruguay; todas las personas que están en el país se van a beneficiar.

Si dependemos mucho de un solo mercado habrá que generar otros tratados o buscar mercados alternativos. Pero este TLC seguramente nos pondrá más competitivos, más eficientes, más enfocados en la demanda, produciendo más volumen. Lo veo positivo por todos lados. 

Todo aquello que sacuda la modorra, y nos saque de la situación de comodidad, lo veo como algo bueno en el largo plazo.

¿Y cómo analiza el momento de los granos?

Es también muy interesante. Creo que la agricultura tiene muchísimo más para dar. Es difícil hacer agricultura con climas complejos como el que tenemos, pero no es el más complejo del mundo ni mucho menos. 

Además, este es un país caro, y mover la mercadería se hace difícil, porque los granos tienen poco valor por tonelada, en relación a la carne por ejemplo. Es difícil este tipo de actividades, pero hay mucho más potencial del que estamos explorando.

Se puede aprovechar todas estas actividades, como la cumbre del COP26 y demás, para destacar lo que hace la agricultura, capturando gases de efecto invernadero, produciendo alimentos, sistemas que contaminan poco y a la vez generan mucho valor ambiental. 

Hay un enorme camino por delante, muy inclusivo, no solo para agrónomos sino para otras profesiones, como economistas, ingenieros y hasta ingenieros espaciales, porque hay cosas que se tienen que hacer con satélites. Todo eso para Uruguay es una oportunidad gigantesca.

Es la chance de estar en la vidriera, considerando el tamaño de Uruguay, su economía o población, que es prácticamente inexistente si se compara con las cifras mundiales. El manejo de la pandemia, entre otros comportamientos de Uruguay en muchos sentidos desde el punto de vista de la democracia, la estabilidad política, son cosas que nos ponen escalones por encima. Es el momento de aprovechar para hacer más cosas alrededor de estos negocios.

¿Por qué China le compra carne vacuna a EEUU y no a Australia?

El apetito de China por la carne vacuna bien veteada y de animales alimentados con granos está creciendo junto con su riqueza, pero los proveedores australianos están sintiendo el calor de las tensiones bilaterales; en ese marco, las importaciones de carne vacuna de Estados Unidos se han multiplicado por nueve.

 

A medida que las exportaciones de carne vacuna australiana a China se debilitan en medio de tensiones diplomáticas, la demanda de carne vacuna de Estados Unidos alimentada con granos se ha disparado, favorecida por el apetito de una creciente clase media china.

Los restaurantes Hotpot, las cadenas de barbacoas japonesas y los asadores, todos en expansión en la segunda economía del mundo, están cambiando por carne vacuna de Estados Unidos, con varios proveedores australianos prohibidos desde el año pasado y envíos de otros tardando demasiado en pasar por la aduana.

Las importaciones de carne de vacuna de Estados Unidos han aumentado a 83.000 toneladas en los primeros ocho meses de 2021, nueve veces la cantidad en el mismo período hace un año, según los datos de las aduanas chinas, y se prevé que tengan un valor de más de US$ 1.000 millones este año.

Australia también se quedó atrás de Estados Unidos este año como el principal exportador a China de carne vacuna alimentada con granos.

“No tienen muchas otras opciones cuando se trata del producto de grano bien veteado y alimentado con granos”, dijo un portavoz de la Federación de Exportación de Carne de Estados Unidos (USMEF). “Ese es el producto que realmente se destaca en China”, agregó.

El deterioro de las relaciones con China ha afectado los suministros de Australia. Cinco de sus fábricas más grandes fueron suspendidas por las autoridades chinas el año pasado por razones como etiquetado deficiente y contaminación con una sustancia prohibida.

Aunque todavía se permite que otras plantas industriales australianas exporten a China, los importadores dicen que se enfrentan a grandes retrasos.

Las importaciones de carne vacuna de Australia en los primeros ocho meses cayeron a 96.000 toneladas, la mitad de lo que fueron en el mismo período del año pasado, según muestran los datos de aduanas de China.

“Nos han dicho que tardará al menos 85 días en despejar”, comentó un importador con sede en Beijing, que tiene seis contenedores de carne australiana congelada atrapados en el puerto de Shanghai y, como alternativa, ha comenzado a ofrecer carne vacuna Tyson en a sus clientes.

Eso se compara con aproximadamente una semana para la carne de otros orígenes. La Administración General de Aduanas de China no respondió a una solicitud de comentarios.

Los lazos chino-australianos se han tensado desde 2018 y empeoraron el año pasado cuando Australia pidió una investigación independiente sobre el orígenes del nuevo coronavirus, lo que provocó represalias comerciales de China.

La carne vacuna alimentada a pasto, un producto premium en otros mercados, generalmente se dirige a canales más baratos en China, como restaurantes y supermercados de mercado masivo.

El año pasado las importaciones representaron el 40% del consumo de carne vacuna de China, o alrededor de 2 millones de toneladas. Aunque los suministros están dominados, Brasil, Argentina y Uruguay, productores de alimentos con pasto, de bajo costo, la demanda de los consumidores del mercado masivo se está desacelerando en medio de una economía más débil.

Sin embargo, el mercado de gama media y alta de China, donde las reglas de los alimentos con granos sigue creciendo, a medida que los consumidores “comercian mejor, comen mejor”, dijo Pan Chenjun, analista senior de Rabobank.

La clase media de China gastó US$ 7.300 millones de dólares el año pasado, más que en cualquier otro país, según un informe del grupo de investigación estadounidense Brookings. Y el grupo sigue creciendo, y los jóvenes representan más gastos que en otros países.

La cadena de Nueva York Wolfgang’s Steakhouse, que tiene dos restaurantes en Beijing, abrió otro en la ciudad sureña de Shenzhen este año y tiene planes para un cuarto en Hangzhou.

El restaurante ofrece carne vacuna estadounidense enfriada; 800 gramos de costilla cuestan US$ 150 cada uno.

“A los jóvenes les gusta la carne, especialmente los de 20 y 30 años que vienen aquí en las citas”, dijo Glen Feng, gerente de los puntos de venta de Beijing.

Sin embargo, incluso cuando la demanda de carne vacuna de China ha aumentado en los últimos años, impulsada por una clase media en crecimiento, la política ha reorganizado a los principales importadores del país.

Los costos de producción nacional, mientras tanto, hacen que los suministros locales de carne vacuna alimentada con granos sean erráticos, dijo Zhong Dingming, gerente del restaurante Jingli en Beijing. Dijo que la carne vacuna importada, como las costillas de Tyson que compra, ofrece mejor calidad por un precio ligeramente más alto.

En el año pasado, a través del acuerdo comercial Fase Uno con Washington, China acordó que las plantas de procesamiento aprobadas por Estados Unidos podrían acceder a su mercado sin inspecciones.

La cantidad de instalaciones autorizadas para enviar a China ha aumentado a más de 500.

TREX Corp, un exportador de carne estadounidense propiedad de Greater Omaha Packing Co, está comprando carne de otros frigoríficos para enviarla a China a medida que aumenta la demanda, dijo Henry Davis, director ejecutivo de Greater Omaha.

En China, USMEF ha duplicado la cantidad de eventos de capacitación que enseñan a los chefs locales la mejor forma de cortar y rebanar la carne, dijo Joel Haggard, vicepresidente senior para Asia Pacífico.

Swiss Butchery, minorista con sede en Shanghái, dijo que se había abastecido de carne vacuna estadounidense a medida que los suministros australianos se volvían menos confiables. La tienda ahora vende American Wagyu por 1.430 yuanes (US$ 222) por kg, y en ocasiones vende 10 kg a la vez.

Sin embargo, la carne vacuna estadounidense, que cumple con los estándares de importación de China es escasa y la Unión Europea está compitiendo para comprar la misma carne, dijo Davis de Omaha.

Y aunque los exportadores de carne de Australia se han dirigido a Japón y Corea del Sur, una reputación bien establecida significa que los clientes en China podrían regresar rápidamente si las cosas cambian.

“La carne vacuna australiana todavía tiene una reputación de calidad superior y natural. A largo plazo, seguimos siendo muy optimistas sobre China ”, dijo Andrew Cox, gerente general de mercados internacionales en el organismo comercial Meat and Livestock Australia.

 

Fuente: South China Morning Post, en base a Reuters.

“Hay un escenario de crecimiento para absorber cualquier escalón productivo que pueda haber en el país”

Entrevista con el doctor Alvaro Ferrés, presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (AUPCIN); exclusiva para socios y suscriptores.

 

¿Cómo analiza el actual momento del negocio ganadero?

Creo que está pasando por un muy buen momento. Primero porque el ganado está a valores que capaz no pensábamos que iba a alcanzar. Segundo porque estamos con un panorama internacional que favorece al Uruguay, ya que este es un país netamente exportador. Los mercados internacionales están demandantes, mientras que los proveedores están con algún tipo de dificultades para abastecerlos. Por ejemplo: Australia con problemas de stocks y de precios; Brasil con problemas de recomposición de stock; Argentina con sus problemas políticos. 

Por otro lado, la demanda está con la recuperación pospandemia, con China empujando mucho y otros mercados que también demandan. Si a eso le sumamos la recuperación de Europa, y nuevos mercados que se puedan ir abriendo, entiendo que Uruguay está en una posición de privilegio, y eso nos lleva a pensar que no solo tenemos posibilidades de exportar lo que estamos produciendo, sino que hay un escenario de crecimiento para absorber cualquier escalón productivo que pueda haber en el país.

¿Cómo está el negocio del engorde a corral?

Está con muy buenos márgenes, como consecuencia del precio del ganado gordo y el precio de la reposición. Por más que todos sabemos que los precios de los granos han subido mucho, el precio de la carne a nivel internacional se ha corregido, y eso permitió que se empezara a pagar la hacienda a valores que perfectamente absorben este incremento de precio de los granos, o costos de producción, considerando también el costo de la reposición, generando un margen muy bueno. 

Capaz que no era algo esperado hace unos meses, pero vemos que estos valores del ganado gordo pareciera que nos van a acompañar, al menos por un tiempo

¿Los corrales están llenos?

Es el momento del año en que los corrales tienen la mayor carga de ganado, por varias razones. Es cuando la mayoría de los productores aprovechamos para bajar carga en nuestros establecimientos, o eventualmente se vende ganado de reposición para que otros corrales de engorde se completen. En el fondo se logra lo que se busca: que baje la carga de los campos y que se completen los corrales. 

 

“Estos valores del ganado gordo pareciera que nos van a acompañar, al menos por un tiempo”

 

¿Cuánto ganado se engorda por año en Uruguay?

Hay números oficiales que indican que está cerca de los 300.000, pero creo que estamos cómodamente arriba de los 400.000 vacunos encerrados en corrales de engorde en régimen de cuota, no cuota, recría y en preparación para la exportación en pie. 

¿Cuántos de esos van para la cuota 481 y cuántos van a los demás mercados?

A nuestro entender la cuota 481 sigue siendo el negocio más importante en cuanto a volúmenes de hacienda, pero con una incidencia que irá disminuyendo, como consecuencia de la reducción de la cuota para terceros países. Pero, al mismo tiempo, irán creciendo otros negocios para carne terminada a corral. Es lo que está sucediendo. Por lo tanto, creo que el negocio del corral seguirá incrementándose, con una reducción de la proporción de negocios para la cuota 481, y aumentando en otros destinos.

¿Además de China hay otros destinos?

Sí, hay varios más, como la comunidad kosher, cortes para Japón y varios otros. 

 

“El negocio del corral seguirá incrementándose, con una reducción de la proporción de negocios para la cuota 481, y aumentando en otros destinos”.

 

¿Y cuáles son las principales ventajas de esos otros destinos más allá de la cuota 481?

Primero la independencia de las ventanas de faena. Hoy hay cuatro ventanas definidas de carga de ganado: febrero, mayo, agosto y noviembre. Eso obliga a una logística, compra y coordinación que a veces es complicada para los corrales de engorde, porque no necesariamente coincide con la oferta de ganado, o con los temas climáticos que puedan acompañar nuestra realidad productiva. Por lo tanto, independizarse de las ventanas es el principal beneficio de los negocios no cuota.

Por otro lado, una mayor amplitud de las características del animal a terminar, ya que los animales para la cuota 481 tienen que tener ciertas características que cumplir, como por ejemplo la edad, el tipo de dieta y demás.

Y, por último, nos permite ser más elásticos en los diferentes momentos del año. Por eso creo que los destinos no cuota van a seguir creciendo.

¿Hay espacio para seguir mejorando tecnológicamente en el sistema de engorde a corral?

Es un sistema que en Uruguay tiene muchos años. Empecé a trabajar en 1993 o 1994. Pero toda tecnología tiene avances y oportunidades de mejora, porque las tecnologías avanzan. En Uruguay nos hemos tecnificado, desarrollado y especializado en el engorde de ganado a corral, pero entiendo que hay desafíos hacia adelante. Un ejemplo son los cruzamientos o la genética de los animales a encerrar. Se vienen los conceptos de bienestar animal, temas medioambientales o de enfermedades. 

Hace un tiempo hablaba de enfermedades que nos están afectando en los corrales de engorde, que son consecuencias de problemas nacionales, como la garrapata. Ahí veo un tema sanitario a mejorar, para que la tecnología del engorde a corral también pueda funcionar mejor. 

Por lo tanto, hay desafíos hacia adelante. Tecnológicos, de bienestar animal, medioambientales, sanitarios y genéticos. 

 

“En pocos años Uruguay llegará a una faena sustentable de 3 millones de cabezas”

 

En el aspecto genético, ¿cuáles son las mejores cruzas para el corral?

Todo depende de los mercados a los que queramos satisfacer. Si hay una tendencia al marmoreo, las razas británicas y sus cruzas pueden tener oportunidades. Hay negocios de nicho en los corrales de engorde, como son los ganados Wagyu y cruza Wagyu. Pero si uno va por el mundo, se va a encontrar con que la mayoría de los sistemas de producción trabajan con ganado cruza con razas continentales. Y cuando uno se especializa en darle de comer a un animal, este expresa su vigor híbrido, y el corral de engorde es una herramienta fantástica para expresar ese vigor híbrido. 

Por lo tanto, las cruzas con razas continentales como Limousin, Charolais y demás, tienen un potencial enorme para empezar a hacer algo más en Uruguay.

¿Cómo ve el eslabón de la recría?

Creo que Uruguay va camino a la especialización. Creo que en pocos años Uruguay llegará a una faena sustentable de 3 millones de cabezas, y va a haber un grado de especialización en sus eslabones: cría, recría y engorde. Creo que habrá sistemas productivos de especialización en recría, donde los corrales empezarán a demandar animales cada vez más pesados, ya que el peso de la carcasa y por lo tanto el peso de los cortes, es uno de los principales factores de precio o calidad. Ahí va a haber una especialización para llevar animales más pesados a los corrales de engorde

Así como hubo con la preparación de los animales de cuota, que no solo generó esa categoría de reposición de novillo cuota, y se generó una alternativa de valor y de negocio, en la preparación de animales no cuota, de animales pesado para corrales de engorde, que sepan comer, con los cruzamientos adecuados, serán una alternativa productiva y de negocio para complementar, asegurar un crecimiento productivo y poder lograr una faena de 3 millones de cabezas, con lo que eso implica como saldo exportable e incremento de las exportaciones y beneficio en divisas para el Uruguay.

 

“Habrá una especialización para llevar animales más pesados a los corrales de engorde”

 

¿Uruguay debe especializarse en terminar ganados a corral o la terminación a pasto debe seguir teniendo su lugar?

Creo que van a coexistir. Pero la terminación a corral ofrece ciertas ventajas que a veces a pasto no son tan fáciles de alcanzar. Primero porque da seguridad. Cuando tengo un animal en un corral de engorde tengo la seguridad de sacarlo gordo en “n” cantidad de días, dependiendo del negocio que tenga. En un sistema pastoril eso es más difícil. 

Además, asegura ciertas características de carne por las que hay mercados que están dispuestos a pagar un sobreprecio. Por algo un novillo de feedlot vale más que un novillo de pasturas. 

Y, por último, es un excelente complemento entre ganadería y agricultura, ya que muchos de los granos que se pueden producir en rotaciones, en alguna zona del Uruguay, pueden tener a la carne como una alternativa comercial. Y si eso es así, entiendo que los corrales de engorde que se van a ir especializando, en cuanto a su manera de funcionar, sus sistemas de alimentación y demás, serán complementariedades para los sistemas pastoriles-agrícolas. 

Por lo tanto, creo que cada vez se terminarán más animales en corrales, y los sistemas pastoriles se irán básicamente para la cría y la recría.

¿Cuál debe ser la estrategia para enfrentar los discursos que señalan a la ganadería como una actividad muy contaminante del ambiente?

Todos estos discursos medioambientales en contra de la ganadería tienen errores de información. Son temas de marketing mundial, que son bien vistos en algunas sociedades, sobre todo en las más desarrolladas. En general son sociedades ricas, que tienen alternativas y pueden comprar otro tipo de productos alternativos. 

Pero los sistemas intensivos de producción tienen una menor huella de carbono que los sistemas más extensivos. Eso se puede demostrar. 

La ganadería puede demostrar perfectamente los beneficios que tiene, y hay que trabajar más en el marketing de defensa de los beneficios que generan los sistemas de producción intensiva y extensiva, porque las pasturas naturales son grandes captadoras de carbono.  

Pero hay que hacer énfasis en los beneficios de la producción de carne, en el excelente alimento que se produce, y la excelente complementación para el equilibrio ecológico a nivel mundial. Es más fácil demostrar que la carne tiene grandes efectos benéficos que efectos de contaminación medioambiental.

“La terminación a corral ofrece ciertas ventajas que a veces a pasto no son tan fáciles de alcanzar”

 

Cuando se concentran animales, lo que hay que hacer es manejar esos factores de contaminación, porque hay más efluentes, pero hay tecnología para manejarlo perfectamente bien, para incorporarlos a los suelos, aprovecharlos para producir forraje, y cerrar el ciclo. 

Y demostrar que el bovino no es un animal que contamina tanto como se dice. Eso no quiere decir que no haya que trabajar, buen marketing para decir que los sistemas intensivos son una herramienta que existe en cualquier sistema productivo, para poder abastecer la demanda mundial de proteína animal, que es creciente. 

Es muy difícil pensar que el mundo pueda abastecerse de carne en sistemas extensivos de producción, porque no da la tierra. El futuro es la intensificación, de diferentes maneras. Y lo que hay que hacer es trabajar para demostrar que todas las cosas que parecen negativas, no son tan negativas, que se pueden manejar para minimizar los impactos y trabajar para mitigar los temas medioambientales.

¿Los productos sustitutos o alternativos a la carne son una amenaza?

Si bien entiendo que se seguirá consumiendo carne, entiendo que las carnes cultivadas pueden llegar a ser una alternativa para ciertas carnes procesadas, como un pancho por ejemplo. 

Creo que esa es una discusión que tenemos que empezar a dar. Me preocupan más las carnes cultivadas que las carnes vegetales, porque estas últimas no tienen un fundamento muy importante desde la inocuidad del producto. Sin embargo, la carne cultivada, si se bajan los costos de producción, se puede clonar músculo o células musculares y así se puede producir un pedazo de carne que sirva para hacer un frankfurter o cualquier producto procesado. 

Mucha gente se queda en el romanticismo de que esto no puede pasar. Con esto no quiero decir que se vaya a terminar la ganadería, pero en el crecimiento de la demanda internacional de carnes, la carne cultivada puede llegar a ocupar un espacio

 

“Cada vez se terminarán más animales en corrales, y los sistemas pastoriles se irán básicamente para la cría y la recría”.

 

¿Qué expectativas le genera la decisión de Uruguay de empezar a negociar con terceros países, más allá del Mercosur?

Me parece fantástico. Uruguay se debía una decisión de este tipo, ya que estar encorsetados en el Mercosur nos estaba perjudicando como país exportador, y en algún momento había que buscar la manera de poder salir. El gobierno está tomando una estrategia que, a mí entender, es muy positiva, beneficiosa, y ojalá pueda tener los resultados que todos estamos esperando.

¿Con qué país sería importante hacer un acuerdo comercial pensando en la carne de corral?

Cuando vemos la cantidad de dólares que paga la carne en aranceles a nivel mundial, cualquier acuerdo que se haga será beneficioso, porque eso se va a trasladar a un mayor precio del ganado. La plata que se deja en China, por más que sea un arancel bajo, es muy importante. 

Todos los países que ponen cuotas o aranceles altos, lo que están haciendo es protegerse, entonces todo lo que nos permita acceder con aranceles más bajos beneficiará a toda la cadena. 

Da la sensación de que hay que empezar con los países con los que tenemos más comercio, porque es donde más aranceles pagamos en volumen de dinero. Después habrá que seguir con los que sean de importancia en otros rubros. 

Pero creo que Uruguay está bien rumbeado. Se está hablando de China, del Reino Unido, entre otros. Así que vamos por buen camino.

 

 

Foto: LosAgronegocios.uy

Australianos destacan fuerte demanda internacional por carne terminada a granos

Aseguran que la avidez no tiene precedentes, y que luego de haber mejorado considerablemente la ganancia de peso diaria, hay que trabajar en la genética, con un ojo en la demanda y otro en la competencia.

 

A medida que los productores ganaderos reconstruyen sus rodeos, muchos están mirando hacia el potencial prometedor que surge de la creciente y lucrativa demanda mundial de carne vacuna de animales alimentados a granos.

La fuerte demanda del producto está generando una oportunidad nunca antes vista, afirman desde Australia.

La ganancia diaria de peso ha mejorado muchísimo en los últimos años en ese país, y se destaca que hubo productores que inscribieron novillos en la competencia Royal Queensland Show Paddock to Palate de este año que obtuvieron ganancias diarias promedio de 2 kilos y algunos hasta de 3 kilos.

Hablaron sobre la importancia crítica de obtener la genética adecuada para el rendimiento del corral de engorde, junto con el mérito de la canal y, por supuesto, el santo grial de la calidad alimentaria.

El analista senior de proteínas animales de Rabobank, Angus Gidley-Baird, hizo una presentación denominada “Tiempos emocionantes”, en referencia a la actualidad de la industria australiana de producción de carne a granos.

Instó a una “prueba continua” de preguntas sobre quién era el cliente final, qué mercados tenían más probabilidades de crecer y cuál era la presión competitiva en esos mercados.

Hace 20 años el 70% de la carne vacuna alimentada a granos en Australia se consumía en su propio territorio, hace 10 años era del 60% y el año pasado fue el 50%.

“La disminución en la proporción carne de animales alimentados con granos consumidos aquí es un factor de la desaceleración general del consumo de carne vacuna en Australia, pero también del aumento de la producción de carne de animales terminados con granos”, dijo Gidley-Baird.

“Lo que tenemos que preguntarnos es si vamos a seguir haciendo crecer el sector en Australia, que parece ser el camino natural a seguir, quién se convierte en nuestro cliente y qué quiere ese cliente”, agregó.

“¿El consumidor japonés, chino y surcoreano busca lo mismo en la carne vacuna terminada con granos que el consumidor australiano?”, se preguntó.

Estas preguntas son fundamentales para quienes toman decisiones sobre el suministro de las diferentes categorías de alimentación por lotes, dijo.

“Algunos podrían sugerir, por ejemplo, que hay una tendencia en este momento que dice que el novillo doméstico de 70 días podría no ver mucho crecimiento y que la mayor demanda saldrá de los japoneses, del mundo que está expandiendo su consumo y tiene una mayor tendencia hacia el producto de 100 días”, explicó.

El reloj de la competencia

Allí se señaló también que hay que tener en cuenta la competencia en los mercados extranjeros. “Ahora estamos jugando en una liga global que está creciendo todo el tiempo”, dijo Gidley-Baird.

“Ya no solo alimentamos a los australianos, estamos alimentando un mercado global y hay muchos otros problemas que vienen con eso”, agregó. Dijo que Estados Unidos es uno de los principales a tener en cuenta.

Las exportaciones estadounidenses a China en el primer trimestre de este año aumentaron un 500% con respecto al mismo período del año pasado. Estados Unidos envió 20.000 toneladas de carne vacuna a China durante los primeros tres meses de este año, que fue poco menos de la mitad de lo que envió Australia.

“Viniendo de una base muy pequeña donde no enviaron mucho, ahora son un jugador prominente en ese mercado. China se ha convertido en el tercer mercado de exportación más grande de Estados Unidos”, comentó Gidley-Baird.

Agregó que “Estados Unidos está presionando cada vez más en ese mercado y es un competidor mucho más grande para nosotros y que Brasil en carne vacuna terminada con granos”.

En este momento, Estados Unidos se encuentra en una situación inusual, con una demanda interna muy fuerte de carne vacuna, que se enfrenta a la incapacidad de obtener volumen a través de las plantas cárnicas.

Los precios del ganado están por debajo de lo esperado, pero los precios de la carne al por mayor están por las nubes. “La fuerte demanda interna significa que están limitados para exportar”, dijo.

“Aún así, estamos viendo una situación de suministro de ganado en los Estados Unidos que está cerca de su pico. Si esa demanda cae, buscarán rápidamente otro mercado para una gran cantidad de carne vacuna alimentada con granos”.

 

Autora: Shan Goodwin.
Fuente: North Queensland Register.
Foto: Farm Online.

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