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“Antes de que Uruguay entregue su presidencia pro témpore del Mercosur, en el segundo semestre del año que viene, ya tendría que tener cerrado el TLC con China”

Entrevista con Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).

 

¿Cómo observa el panorama internacional?

La recuperación del comercio y de la economía internacional es clara. Todos los indicadores lo confirman en 2021, y esa es una buena noticia, más allá de las incertidumbres que generan las nuevas variantes, y más allá de las dificultades que se están enfrentando con las cadenas de abastecimiento. 

Hay dificultades, que pueden afectar en ciertos casos el crecimiento económico, pero de todas formas se ve una recuperación, que tiene que ver también con el caudal de fondos que las potencias destinaron a la recuperación económica. Fundamentalmente Estados Unidos, la Unión Europea y China, que desembolsaron miles de millones de dólares para enfrentar la pospandemia.

Se ha notado una recuperación económica. Hay un muy buen desempeño de los precios internacionales, y eso favorece a Uruguay. Y China sigue mostrando buenas tasas de crecimiento durante buena parte del año. 

La incertidumbre se centra en cómo nos recuperamos de los problemas de las cadenas de abastecimiento y del aumento brutal de los costos de transporte. 

¿Cuánto demoraría en arreglarse la crisis del transporte marítimo?

Se dice que va a demorar más o menos cuatro o cinco meses más. Podemos tener un primer semestre de 2022 complicado desde ese punto de vista, pero después todo indicaría que vamos hacia una estabilización. 

Los precios internacionales están en buen nivel en términos históricos. Por lo tanto, si no ocurre nada geopolítico o geoestratégico, de dimensión; si no ocurre nada, más allá de lo razonable con Ómicron o con alguna otra variante, vemos con expectativas la recuperación de la economía y del comercio mundial. Y ahí Uruguay se está insertando bastante bien. 

¿Es revolucionario el cambio de estrategia de inserción internacional de Uruguay en este gobierno?

La gran diferencia tiene que ver con que este gobierno, de Luis Lacalle Pou, puso su foco en resolver la pertenencia de Uruguay al Mercosur. Ahí está el foco. 

Los gobiernos anteriores también priorizaron acceder a nuevos mercados, al mercado chino, hubo estrategias que se dieron anteriormente, pero ahora Lacalle Pou está decidido a mover el tablero. No está dispuesto a seguir solo en el Mercosur, así como está. 

Hizo una buena lectura de lo que estaba pasando en Brasil. sabiendo que Bolsonaro lo acompañaría en esta movilización del bloque. Cada uno con su tema, (Jair) Bolsonaro y (Paulo) Guedes con la rebaja del arancel externo común; y Uruguay con una flexibilización; pero ambos con una misma visión, que viene desde hace un buen tiempo atrás. 

En las declaraciones de Bolsonaro previo a asumir como presidente ya se veía una oportunidad de un Mercosur distinto. Ahí Lacalle Pou está mostrando mucha fortaleza, mucha firmeza en esa visión, porque ve que el mundo nos pasa por arriba.

 

“Lacalle Pou está mostrando mucha fortaleza (…) porque ve que el mundo nos pasa por arriba”.

 

El presidente uruguayo hace esa doble lectura. Por un lado ve que este es el momento, eso tiene que ver con su perfil político y con su juventud. A diferencia de la segunda presidencia de Tabaré Vázquez, que vio los costos internos de tomar decisiones en ese sentido, Lacalle Pou no los mide, y está dispuesto a enfrentar esos costos internos que pueda generar cualquier movida fuerte en política internacional

Y en segundo lugar, hace una muy buena lectura del contexto regional, en particular en Brasil. Y además lo asocia a otro cambio en el contexto global, que tiene que ver con China. 

La guerra comercial, que ya no es solo comercial sino tecnológica, política y de geoestrategia entre China y Estados Unidos, ha generado que Xi Jinping esté más agresivo en su política internacional. Y está dispuesto a hacer cosas con Uruguay cuando hace tres años no estaba dispuesto. 

Ahí está el estudio de factibilidad de un tratado de libre comercio (TLC). China propuso hacer ese estudio en conjunto con Uruguay, porque hay un cambio. China está viendo que algo cambió en el Mercosur, en Uruguay y en Brasil, y eso lleva a que el contexto sea distinto. 

Es una buena lectura por varios lados. Son presidentes con características distintas. Hay una diplomacia presidencial muy fuerte. Tengo más dudas en quienes están más abajo del presidente, en cómo están llevando adelante las estrategias y demás. Pero no tengo dudas sobre la visión clara del presidente de la República respecto a abrirse al mundo y a un Mercosur distinto

Eso, sumado a un buen análisis de lo que pasa en Brasil y a un buen análisis de lo que pasa en China, nos llevó a donde estamos. Esto no quiere decir que se haya conseguido algo, pero estamos mucho más cerca que años atrás.

¿Cómo quedaría la posición de Uruguay en el Mercosur en el caso de que Lula vuelva a la presidencia de Brasil?

Muy mal. A la estrategia que está siguiendo Uruguay le quedan pocos meses de vida, porque si se da lo que indican las encuestas ganaría Lula, que mantiene un discurso muy pro Mercosur, contrario a la apertura internacional. 

Hace poco dijo en el Instituto Patria, en Buenos Aires, que todavía se acuerda de la Cumbre de Mar del Plata en 2005, donde le dijeron que no al ALCA y sí al Mercosur. Eso lo dice todo.

 

“Lacalle Pou está dispuesto a enfrentar esos costos internos que pueda generar cualquier movida fuerte en política internacional”.

 

Y después habla de la Unasur, que está extinta pero la vuelve a plantear. Hay discursos de Lula que preocupan muchísimo. El hecho de que vuelva Lula cambia totalmente las fuerzas de poder interno del Mercosur. 

Lo más grave es que Fernández ya no le habla a Bolsonaro, sino que su interlocutor es Lula. Eso es realmente increíble. Tenemos muy poco tiempo. En ese sentido, ojalá que se dé el pronto cierre del estudio de factibilidad, y la pronta apertura de negociaciones, antes de que se dé ese posible cambio en el Mercosur.

¿Cómo viene ese estudio de factibilidad de un TLC entre Uruguay y China?

Viene bien del lado uruguayo, hay alguna demora del lado chino. Eso probablemente derive en que no esté pronto antes de fin de año, que es lo que me hubiera gustado. Probablemente el estudio se haga público en enero o febrero. 

Hay que llegar a esa fecha con el menor nivel de conflicto posible en el Mercosur, y que Brasil siga sosteniendo en tinieblas el apoyo a Uruguay. Digo en tinieblas porque algunos están esperando que Brasil publique un documento diciendo que apoya que Uruguay firme un TLC con China, pero eso nunca va a ocurrir. 

Brasil está con una actitud de “siga, siga”, sobre todo por parte de Bolsonaro y Guedes, porque Itamaratí tiene algunos reparos. 

 

“No tengo dudas sobre la visión clara del presidente de la República respecto a abrirse al mundo y a un Mercosur distinto”.

 

Argentina, hábilmente, no tanto por (Santiago) Cafiero sino por el embajador argentino en Brasilia (Daniel Scioli) está jugando con romper la interna brasileña. Pero si Uruguay logra que Brasil no se exprese públicamente en contra del TLC Uruguay-China, ya sería una señal clara para China de que se puede avanzar. Y eso es lo que tenemos que buscar.

Esperamos que China no demore mucho el estudio de factibilidad, y que en febrero o marzo se anime a iniciar las negociaciones; doy por descontado que Uruguay se va a animal. Si esto es así, antes de que Uruguay entregue su presidencia pro témpore del Mercosur, en el segundo semestre del año que viene, ya tendría que tener el TLC cerrado, para garantizar el tema ante el posible cambio de contexto en caso de que Lula gane las elecciones en Brasil.

¿Las actitudes impredecibles del gobierno chino, que toma ciertas represalias contra otros países o empresas cuando algo no le gusta, es un riesgo para Uruguay?

En una lógica de relaciones internacionales pragmáticas, equidistante entre potencias, no me imagino nunca a Uruguay siguiendo el camino de Australia, que cometió un error histórico. 

Cuando queríamos aprender en retrospectiva mirábamos hacia Australia, que veía las cosas 20 años antes. Los australianos lograron, a través de sus agencias de investigación, ver 20 años antes cosas que nosotros todavía ni siquiera discutíamos. 

El primer ministro australiano tomó la decisión de que el chino mandarín fuera obligatorio en las escuelas, y esto se hizo hace 30 años. En ese momento ya entendieron lo que iba a pasar en esa zona del mundo. ¿Y ahora decidieron irse 100% al bando de Estados Unidos, en este juego de poder que plantea Biden de sos amigo o no lo sos?

Ese no es el camino de Uruguay. Primero porque Uruguay no es Australia, no está ubicado en esa zona tan estratégica a nivel mundial. Tampoco imagino que China siga ese camino con Uruguay, porque son relaciones muy distintas las que han tenido. 

Uno imagina una relación más similar a la de China con Chile o Perú. Y el hecho de cerrar un TLC no significa que estaremos de acuerdo con todo lo que hace China. Tampoco por tener un TLC vamos a empezar a cuestionar cosas que antes no se cuestionaban. 

¿Y cuáles son los verdaderos intereses de China para firmar un TLC con Uruguay?

A China le interesa acercarse a Uruguay. No es que solo nos interese a nosotros. Es obvio que a China no le interesa Uruguay como un gran mercado, lo que le interesa es acercarse a la región, que es bastante adversa, porque Argentina y Brasil son economías muy cerradas, de las más cerradas del mundo. China sabe que en esta región tiene oportunidades.

China sabe que tiene que ponerse a discutir sobre inversiones en infraestructura, sabe que puede invertir en energías renovables, que son tan importantes para su agenda global, para mostrarse como un país que se preocupa por los objetivos en cambio climático. ¿Qué mejor que tener un socio serio como Uruguay para todo eso?

Se dice que China puede aplicar represalias, dominar la tecnología 5G, quedarse con el puerto de Montevideo o que pueda pescar todo lo que quiera dentro de las 200 millas marítimas de Uruguay. Pero todo eso me parece casi infantil.

Esto no quiere decir que no entiendo lo que hace China. Por supuesto que China tiene intereses en la región, pero Uruguay es un país soberano, con instituciones serias e independientes. No somos un país de África Central. 

 

“Ojalá que se dé el pronto cierre del estudio de factibilidad, y la apertura de negociaciones, antes de que ocurra un posible cambio en el Mercosur”.

 

Hay una especie de simplificación muy grave, que tiene que ver con una restricción cultural del uruguayo, de no querer abrirse al mundo oriental, que no logran leer la historia de China. Por eso en Uruguay todavía hay quienes reclaman porque China no es una democracia. ¿Y cuándo lo fue? 

¿Ahora Uruguay va a plantearse si avanzar o no con China porque no es una democracia o porque no representa los valores occidentales? Creo que hay que elevar un poco más la mira y tener más nivel en la discusión. Me parece que esos riesgos tendrán que evaluarse, pero con argumentos serios, y decidir qué se discute y qué no. 

El ejemplo es Chile. Hay una gran cantidad de acuerdos que Chile cerró a partir del TLC con China. Uno tiene que ver con consultas vinculadas con derechos humanos y otros asuntos de política. Es interesante, porque lo que no te animás hacer en la Organización de las Naciones Unidas, que es hacerle consultas a China sobre algunos asuntos de derechos humanos, podés hacerlo a través de estos acuerdos. 

Para China un TLC no es solo comercio, sino que es un camino más para llegar a una asociación estratégica integral, a un nivel superior, a que el Partido Comunista chino te dé más importancia como socio estratégico. Es mucho más que comercio. 

En esa lógica China te abre espacios de diálogo en otros asuntos complejos, de política interna. La definición de China es: no te metas en mi política interna y no me meto en la tuya. China no va a venir acá a hablar de la LUC, como hizo el presidente cubano en la cumbre de la CELAC. 

Pero eso no quita que se le pueda preguntar sobre algo que haya dudas. Teniendo una relación más profunda con China, más capacidad de preguntar tenés o de plantear temas que incomodan. 

Además, como bien dijo el expresidente Julio María Sanguinetti, Uruguay no tiene acuerdos con China desde el punto de vista de cláusulas democráticas, lo que sí tiene es la Declaración Universal de Derechos Humanos.  

En el Mercosur, la Unasur, la OEA o la CELAC sí hay cláusulas democráticas donde hay que cuestionar la falta de democracia en algunos países. 

 

“En Uruguay tenemos una pasión por el mundo occidental, europeo, nos gusta mirar a París, a Washington y Nueva York, y no vemos que desde hace 25 o 30 años Asia Pacífico explica todo”.

 

Y si uno empieza a observar, China va cumpliendo cada vez más esas declaraciones universales. China empieza a mostrar cada vez más preocupación por los derechos, por los temas ambientales, por las libertades. 

En otras cosas China tiene muchos problemas, como muchísimos otros países. Porque si te vas a poner a cuestionar a China, tendrías que tener en la Cancillería una cantidad de declaraciones contra Rusia o contra países africanos; y eso no ocurre. De hecho el canciller ha visitado Rusia.

Hay una especie de sesgo contra China. Todavía subyace en Uruguay mucha gente que tiene recelo, duda y denosta a China. En Uruguay tenemos una pasión por el mundo occidental, europeo, nos gusta mirar a París, a Washington y Nueva York, y no vemos que desde hace 25 o 30 años Asia Pacífico explica todo

Deberíamos mirar mucho más a Shanghái que a Nueva York. Sin embargo, seguimos con ese sesgo occidental, que está bien, porque es cultura, es inversión y cooperación. Pero tenemos que empezar a mirar un poco más para Asia Pacífico, porque hace 30 años que ahí está pasando todo lo que tenía que pasar en el mundo. Y en los próximos 30 años seguirá pasando.

No podemos caer en simplificaciones sobre China, sobre todo por parte de quienes toman decisiones, parémonos sobre argumentos que existen. Discutamos sobre la China de hoy, no sobre la de hace 25 o 30 años; tampoco sobre la visión que plantean algunos sindicatos o empresarios, que están totalmente desactualizadas.

Hay quienes sostienen que era mejor solicitar el ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) que negociar un TLC con China ¿Qué opinión tiene al respecto?

Discrepo totalmente. Hay economistas que han planteado que es muy fácil entrar al CPTPP, pero me parece que no han leído ni las cláusulas de acción. Entrar al CPTPP no es nada fácil y hay una cola de países interesados en entrar

El Reino Unido está en proceso de ingresar, China planteó ingresar, así como Taiwan, Corea del Sur y Colombia. 

Las cláusulas de acción no son fáciles, además, tiene que haber acuerdo entre todos los países para que otro país ingrese. Y allí hay muchos países que no quieren incomodar al Mercosur, y no van a aceptar el ingreso de Uruguay solo. 

El principal país, que está cansado de decir que no quiere un TLC solo con Uruguay, sino que quiere ver qué pasa con el Mercosur, es Japón. Y Japón es el líder del CPTPP hoy, hasta que vuelva Estados Unidos.

Además, hay que leer el capítulo de propiedad intelectual del CPTPP para darse cuenta de las dificultades que puede llegar a traerle a Uruguay el ingreso a ese acuerdo. Tienen un nivel de cláusulas muy potentes, que cambian la normativa uruguaya. Quiero ver cómo los laboratorios nacionales, así como muchas otras empresas, toman la posibilidad de avanzar en el ingreso a ese acuerdo.

 

“Tenemos que empezar a mirar un poco más para Asia Pacífico, porque hace 30 años que ahí está pasando todo lo que tenía que pasar en el mundo. Y en los próximos 30 años seguirá pasando”.

 

Esa es una discusión. No quiere decir que no tengamos que abrirnos hacia otros mercados. Pero todo y al mismo tiempo no. Venimos de 30 años sin hacer acuerdos comerciales y queremos al mismo tiempo cerrar un TLC con China, entrar al CPTPP y cerrar un acuerdo con el Reino Unido. ¿No les parece mucho?

Sentados en un escritorio todos podemos decir: ¡vamos arriba! Pero todavía no tenemos solucionado el tema del Mercosur, no sabemos si China se va a animar a decirte que sí y ya estamos pidiendo ingresar al CPTPP. 

Mi posición es decirle que sí a todo, soy liberal, entiendo que hay grandes oportunidades en ese acuerdo comercial, desde el punto de vista normativo y de acceso a mercados. ¿Pero es el momento de decirle al Mercosur que además de iniciar un acuerdo de factibilidad de un TLC con China solicitamos el ingreso al CPTPP de forma individual? Siento que ese es un ejercicio de ciencia ficción. 

El primer paso tiene que ser cerrar lo que tenés cerca, y eso es el estudio de factibilidad con China, hacerlo cuanto antes, y abrir esa negociación que Brasil te está dando la posibilidad de que lo hagas. 

¿Es una bala de plata como dicen? ¿Tenemos la puerta abierta para concretar un solo acuerdo?

Sí, porque a Fernández, por más debilitado que esté, le quedan dos años; y Lula se viene en Brasil. 

¿El TLC entre el Mercosur y la Unión Europea se enfrió totalmente?

Sí, porque (Emmanuel) Macron ganó poder con la salida de (Angela) Merkel. El nuevo canciller alemán Olaf Scholz hizo una coalición con los verdes (ambientalistas), que ganaron espacio en el Parlamento Europeo, y dijo que no hablará de acuerdos hasta 2024. 

Además están las negociaciones del Mercosur con Corea del Sur. Si Brasil y Argentina están pateando para adelante ese acuerdo con Corea del Sur, ¿van a abrazar un acuerdo con Japón? No. 

Creo que hay un error de lectura de quienes están apurando estos otros acuerdos, y probablemente la razón por la que insisten con el CPTPP es porque no quieren el TLC con China. Es una reacción. No se animan a decirle que no al TLC con China, porque lo está apoyando el gobierno y porque todos los partidos políticos, de una u otra forma, han dado señales de que China es el gran mercado para Uruguay.

Para mí, primero debemos enfocarnos en China, y después en el CPTPP.

¿Qué puede pasar en los otros mercados si se cierra un TLC con China?

Se va a generar más interés en Uruguay, pero además más acceso, porque la propia China ya tiene TLC con todos esos países. Entonces, no solo estaremos cerrando un TLC con China, sino que estaremos entrando a una zona que va a seguir explicando todo lo que pasará en los próximos años.

¿Qué pasaría con el relacionamiento entre Uruguay y Estados Unidos?

No creo que el hecho de que Uruguay avance con China genere un nivel de tensión con Estados Unidos. Hay quienes piensan que el trasfondo de negociar con China es querer captar la atención de Estados Unidos, pero ese razonamiento es difícil, porque Uruguay no tiene ese nivel de influencia. 

¿Les parece que en Washington están sin dormir porque Uruguay va a firmar un TLC con China? Tenemos que ubicarnos en lo que somos. 

Tampoco hay que olvidarse que el gobierno estadounidense ve a Uruguay como su único aliado en la región. Porque hoy Estados Unidos no tiene con quién hablar en América Latina. Están todos los países en crisis, es más o menos como dijo Vargas Llosa, el único país serio de la región es Uruguay; porque lo de Chile también es dramático. 

A mi juicio Biden está llevando al extremo la relación con China. Está teniendo una política internacional riesgosa, sin margen de error de cálculo, con declaraciones que hace 30 o 40 años no se daban con ese nivel de tensión. 

 

“Entrar al CPTPP no es nada fácil y hay una cola de países interesados en entrar”.

 

Estados Unidos no quiere un TLC con el Mercosur ni con Uruguay. Biden no renovó el fast-track, no tiene interés en constituir estos temas. Está viendo cómo recalcula su relación con América Latina, cómo la amplía un poco más a lo que ha sido siempre, que fue México, Cuba y ya está. 

Porque ni siquiera Biden habla de Venezuela. Maduro está feliz en su palacio de Miraflores, porque ya nadie habla de Venezuela en América Latina. Es increíble. 

Entonces, no creo que a Uruguay le genere tensión con Estados Unidos este acuerdo con China. Porque además Uruguay quiere un TLC con Estados Unidos, y ante un reclamo se lo puede plantear. Está muy bien el TIFA, pero ¿me vas a dar algo más? Ahí Estados Unidos mira para otro lado, y viene China y te dice que sí te da un TLC. Por otro lado, Europa te dice que el acuerdo demorará cuatro años. 

La Cancillería debe tener mucha fineza diplomática y jugar a varias puntas, entreverar, con muchos países distintos, sin entrar en enfrentamientos, pero tampoco sin dejar de decir lo que haya que decir.

¿Hay una doble moral al juzgar a Cuba y Venezuela y no a China?

No creo que sea incoherente que el presidente Lacalle Pou reclame por la democracia en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela mientras no reclama por China. Porque con China no tenemos una obligación legal ni moral de hacerlo, porque no participa de esos foros. 

No decimos que todo lo que hace China está bien, pero un país tan chico como Uruguay no puede entrar en ese juego, considerando además que China es el destino del 30% de las exportaciones. 

¿Qué se puede negociar con Estados Unidos si no es un TLC?

Nos tenemos que preocupar de controlar la pesca ilegal de China en nuestras 200 millas marinas. Si Estados Unidos nos quiere ayudar a controlarlas, bienvenida sea esa ayuda. 

Si a Estados Unidos le preocupa que China sea el único que va a ofertar para hacer la hidrovía, también puede invertir; lo mismo en la tecnología 5G. 

Me reuní con el delegado de política internacional de Biden cuando vino a Uruguay. Estuvimos hablando media hora de China y no de Estados Unidos. Y creo que Estados Unidos tiene que hacer el esfuerzo de plantear una agenda propia, no una agenda de reacción a China. Tiene que tener una agenda de acción. 

 

“No solo estaremos cerrando un TLC con China, sino que estaremos entrando a una zona que va a seguir explicando todo lo que pasará en los próximos años”.

 

Queremos avanzar con China en algunas cosas, y con Estados Unidos queremos discutir otras. Eso que le pasa a Uruguay le pasará a todas las economías en los próximos años, si Estados Unidos sigue sosteniendo esa lógica de estás conmigo o no lo estás. 

Tenemos que seguir jugando a varias bandas, haciendo con algunos países algunas cosas y con otros otras. Pero lo único que está disponible hoy, en términos de TLC, es China; ni siquiera el Reino Unido.

Sin embargo el Reino Unido parece tener una política aperturista

También me reuní con el ministro de Comercio Internacional del Reino Unido y no está esa posibilidad. Nos dicen que están mirando lo que pasa con China; lo mismo dice Japón que observa las negociaciones del Mercosur con Corea del Sur. Porque si ese acuerdo está trabado hace años no van a estar perdiendo el tiempo. 

A las potencias asiáticas no les gusta perder el tiempo. Este folklore del Mercosur, donde nos peleamos todos y todo cambia cada cuatro años, no les gusta. 

¿Uruguay puede captar más atención internacional si firma el TLC con China?

El escenario para Uruguay puede cambiar en términos de atracción en política internacional si inicias las negociaciones para un TLC. Ese sería un golazo para el gobierno de Lacalle Pou y para la imagen internacional del país. Solo anunciar que empezamos esa negociación sería de lo más importante después de la firma del tratado de Asunción que creó el Mercosur. No tengo dudas.

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