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Argentina extiende por otros dos meses la prohibición para exportar carne vacuna

En el marco de la actual campaña electoral, el gobierno de Alberto Fernández decidió este martes continuar hasta el 31 de octubre sin enviar el producto al exterior, debido a los aumentos de precios en el mercado interno.


El gobierno argentino había dispuesto el 20 de mayo pasado el cierre de las exportaciones de carnes por el plazo de un mes.

Posteriormente, el 22 de junio, anunció la rehabilitación de las exportaciones, pero con restricciones en los cortes y volúmenes.

El Ejecutivo dispuso que hasta finales de este año no se podrán exportar los cortes más populares para los argentinos, ni hacer envíos hasta este 31 de agosto que superen el 50% del promedio de lo exportado el año pasado.

En la resolución publicada este martes, el gobierno extendió hasta el 31 de octubre próximo las restricciones del 50% a las exportaciones para la carne vacuna.

En los considerandos de la resolución, el gobierno afirmó que “el impacto de las medidas que limitaron la venta al exterior de manera temporal ha comenzado a mostrar resultados positivos” y explicó que, tras dos meses de vigencia, “los precios se estabilizaron e incluso mostraron cierta retracción en distintos eslabones de la cadena”.

La norma reconoce que “la solución estructural a la tensión entre mercado externo y mercado interno se vincula con medidas que permitan aumentar la producción”, pero indica que “en el corto plazo la herramienta de limitar las ventas al exterior es indispensable para garantizar el acceso” de los argentinos a la carne vacuna frente al “fuerte aumento” de los precios.

Enojo del campo

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, publicó en Twitter que este martes las entidades rurales integradas en la denominada Comisión de Enlace se reunirán en la provincia de Santa Fe para plantear “un plan de medidas” porque “los productores están muy enojados y muy preocupados, al igual que los industriales”.

Según los cálculos del Instituto de Estudios Económicos de la SRA, la cadena de ganados y carnes de vacuno de Argentina acumuló pérdidas por US$ 1.084 millones desde el pasado 15 de abril, cuando el gobierno de Alberto Fernández puso en marcha la serie de medidas para intentar frenar el alza del precio de la carne en el mercado doméstico.

De acuerdo con los cálculos de la entidad, del total de pérdidas, los productores ganaderos asumieron US$ 411 millones, mientras que en los frigoríficos las pérdidas alcanzaron los US$ 165 millones y los operarios tuvieron una merma en sus remuneraciones de US$ 59 millones.

Además, se perdieron US$ 240 millones por exportaciones no realizadas.

Argentina es uno de los mayores consumidores mundiales de carne vacuna por habitante, con 45 kilos anuales; y, a su vez, es el quinto productor y el cuarto exportador mundial de carne vacuna.

Hasta la puesta en marcha de las restricciones, el país enviaba al exterior un 30% de su producción, con exportaciones que en 2020 totalizaron US$ 2.719,4 millones, motorizadas por la demanda de China.

Fuente: EFE Agro
Foto: Secretaría de Gobierno de Agroindustria

Las pérdidas de Argentina por recortar las exportaciones de carne

Los cálculos ascienden a US$ 106 millones en junio y permiten proyectar una pérdida anual de por lo menos US$ 1.100 millones

 

Las restricciones a las exportaciones de carne bovina que el gobierno argentino comenzó a aplicar a mediados de mayo se reflejaron en una pérdida de US$ 106 millones en junio y permiten proyectar una pérdida anual de por lo menos US$ 1.100 millones, según un análisis de la Fundación Mediterránea.

En un informe elaborado por Juan Manuel Garzón, la entidad advirtió que el abandono del mercado externo por parte de la Argentina fue aprovechado por otros países productores de la región, al punto que en junio las exportaciones argentinas de carne cayeron 45%, pero las de Brasil aumentaron 11% y las de Uruguay 2% en el mismo mes.

Por otro lado, en cuanto al propósito oficial de inducir una baja en los precios internos, señaló que el principal perjudicado con esa medida será el productor ganadero, en tanto los costos de producción no se reduzcan.

“La intervención del Gobierno, primero vía suspensión de envíos, luego estableciendo un cupo a los volúmenes, castigó con fuerza el comercio exterior de la cadena”, indicó el trabajo, luego de señalar que en junio las exportaciones de carne bovina se ubicaron en 34,1 mil toneladas.

La caída global fue de 45% respecto de mayo, pero en el caso de las exportaciones a China, el principal importador en los últimos años, la disminución fue de 47,4%, con un ajuste de 24,5 mil toneladas.

En base al volumen exportado en 2020 y los precios internacionales de los últimos meses, la Mediterránea estimó que “las nuevas reglas sobre el comercio exterior tienen un costo anualizado en términos de exportaciones no realizadas de aproximadamente US$ 1.100 millones”.

No obstante, se aclaró que ese monto podría ser mayor ya que “subestima el real costo de la medida considerando la posibilidad perdida de colocar este año mayores volúmenes en un contexto de recuperación de la economía global y del consumo de carne bovina”.

Superados las peores caídas del inicio de la pandemia, se prevé un aumento del consumo de carne en la mayoría de los países, al punto que las importaciones de China en el primer semestre son en volumen un 43% mayores a las del mismo período de 2020.

Para la Mediterránea, “el cepo sobre las exportaciones castiga con particular intensidad al productor ganadero”, más que a ningún otro participante de la cadena. Al respecto, precisó que “en los últimos dos meses el novillo se valorizó entre un 4% y 10% en los países vecinos, mientras que en Argentina acumula una caída de 8%”.

Pero en cuanto a los precios al consumidor, hubo “un movimiento contrario a lo que esperaba el Gobierno”, con un aumento del 8% en junio.

Por tal razón, se considera al productor ganadero como “el eslabón que tiene menos herramientas para defenderse”. “El mercado ajusta precios de hacienda frente a la menor demanda (la que se redujo “por decreto”) y la mayor incertidumbre que se ha creado sobre el negocio exportador”, indicó al respecto.

Eso deriva en que “finalmente buena parte de los costos de la regulación se trasladen hacia el productor primario”, quien “por más que lo intente, no encontrará a quién trasladar el problema”, planteó.

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