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“La ganadería tal vez sea el rubro que mayores posibilidades tiene de capturar valor”

El ministro interino de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa, dijo que se analiza con mucha cautela la posibilidad de importar ganado para faena. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Qué aspectos se tuvieron en cuenta para habilitar la importación de carne con hueso de Brasil?

Lo primero que hay que marcar es que esta medida (de la importación de carne con hueso) se circunscribe dentro de una lógica que Uruguay ha expresado, y que el presidente de la República (Luis Lacalle Pou) ha puesto sobre la mesa, que es la apertura al mundo. 

Cuando decimos que Uruguay tiene muchísimo para ganar al abrirse al mundo, es porque tenemos muchísimas posibilidades de colocar nuestros productos en mejores condiciones y eso se traduce en un mejor trabajo, pero también eso opera para los productos que quieren entrar a Uruguay.

Lo segundo es que estamos hablando de una apertura en una cadena que es sumamente exitosa en inserción internacional. La cadena ganadera es la que está expuesta a la competencia del mundo y a las pruebas hay que remitirse, al ver el nivel de exportaciones y de acceso a mercados. Es una cadena exitosa y, por lo tanto, esta medida, con ese preámbulo, se enmarca en ese proceso.

La importación de carne con hueso es parte de una escalera de apertura. Habilitamos primero la importación de carne sin hueso, para algunos actores de la cadena de abasto, donde solo estaba disponible para los importadores que atienden el mercado interno. 

Ahora también se habilita la importación de carne con hueso, que tiene algunas características. La primera es que se importa de lugares que tienen un estatus sanitario superior al de Uruguay, como es el caso de algunos estados brasileños, cosa que no es menor. 

 

“La importación de carne con hueso es parte de una escalera de apertura”

 

Y se amplían los actores que pueden importar esa carne. Ahora también pueden importar los frigoríficos exportadores, cumpliendo las normativas de segregación de la mercadería, para cumplir los protocolos y exigencias de los mercados, y que esta carne que se importa sea destinada exclusivamente al mercado interno. 

Esta es una medida que hace mucho tiempo se venía trabajando, fruto de un análisis técnico concienzudo de parte de nuestros servicios técnicos, porque acá lo primero que hay que preservar es cualquier vulnerabilidad sanitaria. Eso no está ni en discusión ni en negociación, y estuvo bajo un proceso de análisis muy concienzudo y de consultas con nuestros mercados, para evaluar los riesgos.

¿Existe la posibilidad de que se importe ganado para faena?

Uruguay va a seguir una senda de apertura, que es lo que todos queremos, que las aduanas del mundo no nos cobren, y que al Uruguay también ingresen algunos productos que se traduzcan en un beneficio para los consumidores. 

Cuando uno promueve un mayor ingreso, de lugares más diversos, y mayor cantidad de actores operando, son condiciones necesarias para que se genere una mayor competencia, y eso genera mejores condiciones de precios para los consumidores, algo que siempre es bueno.

Esa lógica de apertura se da en etapas, y las etapas que se vayan a dar en Uruguay estarán debidamente estudiadas, analizadas, por sus impactos sanitarios, económicos y demás. 

Entonces, no está descartado que Uruguay siga un proceso de apertura para el ingreso de ganado en pie, pero sí tiene que estar sujeto a un análisis en profundidad, con las implicancias que tienen los mercados. 

Por lo tanto, en el proceso de apertura hay etapas, y esas etapas están supeditadas a los análisis técnicos, económicos, políticos y de impacto en los mercados. 

Superamos esta etapa de permitir el ingreso de carne con hueso de los estados brasileños con mayor estatus sanitario que el de Uruguay y permitimos que más actores participen de este negocio, para generar mejores condiciones de competencia y que eso se traduzca en mejores relaciones de precios para los consumidores.

Ahora, hay etapas en este proceso para seguir estudiando, estamos en eso. 

En caso de habilitarse el ingreso de ganado en pie, ¿todas las industrias podrían faenar esos ganados o solo las de abasto interno? ¿Cómo sería la segregación entre el ganado uruguayo y el importado?

Son preguntas que no puedo contestar porque estamos en un proceso muy anterior de análisis. Aún no entramos en esa etapa. 

Esas preguntas son pertinentes, pero todavía no fueron discutidas. 

 

“Todos los protocolos que tenemos para venta de carne al mercado externo exigen que los ganados sean nacidos y criados en Uruguay”

 

Primero debemos analizar los impactos en los mercados, los riesgos que se generan, los análisis de riesgo que podamos tener y demás. Todo ese proceso lleva muchísimo tiempo y Uruguay se tomará todo el tiempo necesario para analizarlo.

Por lo tanto, no hay plazos para tomar una decisión sobre este asunto.

No. Los plazos los marcarán los procesos de análisis y discusión de evolución de la cadena cárnica. 

¿Los protocolos de los mercados de destino de la carne uruguaya exigen que la carne provenga de animales nacidos y criados en Uruguay?

Sí, totalmente. Todos los protocolos que tenemos para venta de carne al mercado externo exigen que los ganados sean nacidos y criados en Uruguay. Por lo tanto, si esa es una condición estipulada en los primeros artículos de los protocolos que tenemos firmados, mal podemos estar analizando la importación de ganado para faenar acá en el corto plazo.

Es algo que se está analizando, sin plazo, y esos protocolos son un aspecto que debemos respetar a rajatabla. 

¿Ese estatus sanitario superior de Brasil le está poniendo presión a Uruguay para dejar de vacunar contra la fiebre aftosa?

El ministro (Fernando Mattos) ha sido claro en ese sentido. Tenemos un estatus sanitario que es libre de fiebre aftosa con vacunación, eso no nos cercena la posibilidad de acceder a los mejores mercados, por lo tanto Uruguay no está pensando en dejar de vacunar.

¿Cómo analiza a la cadena cárnica en lo que va de este año?

Estamos asistiendo a niveles de faena 10% superiores a los del año pasado, que fue muy bueno, además hay muy buen nivel de precios. El nivel de extracción hace que la oferta de ganado sea mucha, eso se traduce en un alto precio del ganado, y es algo bueno.

En la medida que haya tracción las cadenas funcionan y el Uruguay tiene el desafío de generar las condiciones de reposición para que esa cadena siga traccionando y funcionando. Eso es lo más relevante.

Seguimos con atención todos los trabajos asociados a abrir mercados, sobre todo el Sudeste Asiático. Estamos en proceso de responder los cuestionarios, el primer paso que hay que dar para abrir los mercados; y además estamos atendiendo a los mercados que ya tenemos, cumpliendo las auditorías. 

El otro día sacaba la cuenta que en el tiempo calendario que llevamos en esta administración, cada cinco días hicimos una acción concreta para sostener o abrir un mercado. Ese es un trabajo que se realiza de forma permanente en Uruguay.  

A la cadena la vemos muy bien, con un nivel de precios que siempre ayuda, con una mejora en la extracción y trabajando en mejorar la calidad de inserción internacional, en el marco de una vocación que tiene el país de abrirse al mundo y de seguir sosteniendo los buenos mercados que tenemos.

Este año la economía uruguaya crecerá por encima de lo que se preveía, ¿cuál es el aporte del agro para que esto ocurra?

El agro es un motor que nunca se apagó, que se aceleró y por suerte se sigue acelerando y eso genera derrames en el resto de la economía. En esto hay que ser muy enfático: el sector agropecuario genera un derrame muy importante en el interior. No es ninguna novedad para quienes somos del interior entender esto. 

En el interior tenemos una recuperación del empleo que supera las cifras previas a la pandemia, eso ocurrió más en el interior que en Montevideo, y se explica por el dinamismo de todas las cadenas agroexportadoras. 

Además, tenemos un aumento de la cantidad de trabajo en la mayoría de las industrias agroexportadoras. La industria frigorífica tiene un 25% más, la industria láctea 8% más, la industria arrocera 3% más y las vinculadas con la producción de agroquímicos aumentaron entre 15% y 35% los puestos de trabajo. Cuando el sector agropecuario empieza a funcionar se nota en el interior del país. 

La agricultura también está empujando muchísimo y tiene un gran efecto dinamizador en las economías regionales. Empieza una campaña de invierno que si bien en área no es récord, es importante. La colza está tirando enormemente de la cadena, siendo el cultivo de invierno más importante, aportando una diversificación de mercados muy interesante, como Europa, que es un mercado de élite. 

El trigo es un producto tradicional en el mercado interno y estamos tratando de abrir el mercado de China; y la cebada, además de las malterías, tiene opciones de exportación a China, de cebada forrajera. 

Por lo tanto, los cultivos de invierno están en un proceso de diversificación de mercado fuerte; y en verano está volviendo a entrar el girasol, como una alternativa importante. 

Tenemos una agricultura con mucho doble cultivo, que genera un dinamismo bárbaro, porque permite generar más valor, lo que es bueno para la economía y también para el ambiente.

¿Cuáles son los objetivos del gobierno y del MGAP en esta Rendición de Cuentas?

El primer objetivo es contribuir a la Rendición de Cuentas del Poder Ejecutivo en general, que cumple el compromiso de no aumentar impuestos. 

Luego de haberse transitado por la pandemia, cuando se generaron gastos extraordinarios para atender muy bien esta situación, se genera una Rendición de Cuentas con énfasis en los que todos estamos de acuerdo. Por un lado atiende a la ciencia y tecnología, a la educación y a la seguridad. Esos son los énfasis macro que esta rendición pone sobre la mesa. 

En el MGAP se ponen algunos énfasis interesantes, como el vinculado con el avance de los procesos de modernización en aspectos vinculados con la digitalización. Digitalizar procesos es fácil, a veces lo difícil es hacer toda la arqueología que hay detrás de cada uno de los papeles que se tienen que llenar. 

En esta Rendición de Cuentas se plantean algunas modificaciones jurídicas que permiten avanzar en procesos de digitalización, por ejemplo, de la Guía de Propiedad y Tránsito. 

El ministro está en misión oficial en Panamá visitando la planta de Copeg, viendo el proceso de esterilización de moscas de la bichera para levantar elementos para el desarrollo de la campaña de erradicación en Uruguay. 

En este marco, hay dos cosas que son importantes: la primera es el instrumento jurídico para poder viabilizar esa campaña; y el segundo es el financiamiento del primer año de esa campaña, que será a partir del Fondo de Enfermedades Prevalentes. 

¿Qué aspectos destacaría de esta administración?

El tono que este Poder Ejecutivo tiene en relación al sector agropecuario es totalmente distinto al que estábamos acostumbrados. 

Cada vez que el sector agropecuario plantea un problema está el Poder Ejecutivo tratando de generar espacios de conversación y de dar respuestas. 

Hay varios ejemplos importantes vinculados con las respuestas del Poder Ejecutivo para el desarrollo productivo y en especial de la ganadería. 

 

“En esta administración, cada cinco días hicimos una acción concreta para sostener o abrir un mercado”

 

El primero es la profunda vocación que tenemos en la promoción de inversiones. La ganadería es un rubro de ciclos biológicos largos, donde generar inversiones es fundamental para dar saltos productivos. 

Hay mecanismos de promoción de inversiones vinculados, por ejemplo, con la Comap, que son absolutamente destacables. Algunos beneficios que están en la Comap son para empresas que tributan IRAE, también están incorporados para los que tributan IMEBA. 

Todos los productores que inviertan en agua, y que tributan IMEBA, por sola firma del MGAP pueden acceder al  descuento del IVA en la inversión de agua más un 10% de descuento en la inversión. Esto es a sola firma del MGAP.

Aprovechando la amplia cobertura de este medio, me parece importante destacar que no puede haber ninguna inversión en agua de un productor que tribute IMEBA y que no acceda a este beneficio que se hace con una gestión en la oficina de Desarrollo Rural del MGAP.

¿Qué rol está jugando el Banco República?

Por primera vez en mucho tiempo el Banco República entiende al sector agropecuario, y lo entiende desde el nivel de generar los instrumentos financieros acorde a los ciclos biológicos y ajustado a los procesos productivos, como los de la ganadería. 

El Banco República acaba de sacar líneas de crédito para agua en la parcela, una tecnología que está sobre la mesa en este momento. Se trata de un crédito a 10 años, y si el productor tributa IMEBA puede tener el beneficio de la devolución del IVA y 10% de la inversión. Tal vez consiga más de un año de pago de la cuota a través de ese beneficio.

Por lo tanto, el Banco República está liderando un proceso de transformación del sistema financiero, mirando al sector agropecuario como un rubro estratégico. Ajusta su paquete de propuestas para que sea una palanca de desarrollo como nunca antes, y eso también es una respuesta del Poder Ejecutivo.

¿Cuáles son los pasos que se vienen en materia de acceso a mercados?

La ganadería tal vez sea el rubro que mayores posibilidades tiene de capturar valor en la medida que nos abrimos al mundo, al mejorar la calidad de inserción internacional.

Estamos trabajando en el Sudeste Asiático, en el tratado de libre comercio (TLC) con China, en el TLC con Turquía y en un conjunto de mercados alternativos, porque tener diversificación de mercados siempre es bueno.

¿Qué pasa con los temas sanitarios?

Sabemos que tenemos una agenda pendiente con los temas sanitarios. Sabemos que la garrapata es un problema que preocupa mucho a los productores ganaderos. Estamos tratando de generar un cambio de enfoque en este tema, en generar una cercanía entre los servicios técnicos y los productores, porque no hay campaña sanitaria exitosa sin el compromiso de todos.

Hemos realizado más de 150 actividades de difusión y capacitación de productores para gestionar esto. Estamos tratando de promover el ingreso de nuevos productos para tratar esta problemática.

Bajamos a cero el análisis de resistencia a garrapata, eso lo puede hacer el productor sin costo en el MGAP, porque es uno de los primeros temas a trabajar en este asunto. 

Sabemos que tenemos una agenda pendiente. La estamos encarando, abordando, y nunca vamos a eludir la responsabilidad, porque sabemos que tenemos cosas para mejorar en ese sentido.

“Mejorar las condiciones de ingreso a Corea, Japón, Reino Unido y Estados Unidos sería una prioridad para el sector cárnico”

Entrevista con el economista Ignacio Munyo, director ejecutivo de CERES. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

 

¿Cómo ve la situación económica de Uruguay en términos generales?

Tenemos un año con un crecimiento importante del Producto Bruto Interno (PBI), explicado fundamentalmente por tres motores que están funcionando, dos que están actuando de forma más acelerada, y otro más lento de lo que se pensaba, que es el turismo. 

El turismo no logró colmar las expectativas en el primer trimestre, pero cuando se lo compara con el año pasado, cuando estaba todo apagado, porque las fronteras estaban cerradas, es muy bueno y generó un primer impulso para este año.

Los dos motores que están actuando fuerte son: la construcción de la nueva planta de celulosa, con todas las obras asociadas, que está generando un pico en la demanda de empleo, con más de 6.000 puestos de trabajo; y por otra parte el sector agroexportador y agroindustrial, con una conjunción de precios internacionales favorables, con los problemas de costos internos, pero con una ecuación que cierra y genera récords de exportación en muchos rubros. 

Hay un impacto indirecto en otros sectores asociados, a través de la compra de insumos, transporte y distribución, un movimiento importante de actividad en el interior del país. Todo esto genera puestos de trabajo, sobre todo en el interior, y hace que volvamos a niveles de desempleo que hace mucho tiempo no se veían. 

Estos tres motores harán que este año la economía crezca por arriba del 4% o 4,5% una vez cerrado el año 2022. 

Sería un crecimiento similar al del año pasado.

Sí, incluso hay algunos economistas que hablan de un crecimiento superior al del año pasado. No hacemos proyecciones puntuales, nos dedicamos más a mirar los temas tendenciales. Estos son temas de las consultoras, que actualizan permanentemente estos números. Pero sí vemos que este año la economía tendrá un crecimiento importante.

¿Cómo analiza la situación del dólar que ha venido en caída?

El dólar responde a temas internacionales, a un debilitamiento que ha tenido en los últimos años, como consecuencia de la política monetaria de Estados Unidos, que tuvo una emisión de dólares jamás vista. Empapeló al mundo entero con dólares y eso obviamente le hizo perder valor.

Este es un momento de enorme preocupación por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, para tomar medidas profundas que frenen la inflación, que llegó a registros que no se veían hace 40 años en ese país. Lo mismo está pasando en Europa. 

Estamos en un momento de transición, de tasas bajas a tasas que puedan ser un poco más elevadas, aunque todavía, en términos reales o cuando uno compara las tasas reales con la inflación, siguen estando en niveles fuertemente negativos. 

Por lo tanto, el dólar sigue estando muy débil, pero habrá que ver en los próximos si esto no se empieza a revertir tenuemente, y si en los próximos años no se empieza a recomponer, que va a depender mucho de los mercados, por los cambios en las tasas de interés en Estados Unidos.

 

“En relación al dólar, Uruguay todavía está entre 10% y 15% más caro que los promedios históricos”

 

A Uruguay lo agarra en un momento de un encarecimiento relativo muy fuerte frente a la región. Antes de que empezara todo esto Uruguay estaba muy caro frente a Argentina y a Brasil. Frente a Argentina estamos a niveles históricos de encarecimiento relativo. Esa disparidad cambiaria tiene impactos muy negativos para los comerciantes uruguayos del litoral, y también de Montevideo, por las compras que se hacen en Argentina, algo que es natural considerando esta diferencia de precios tan grande.

Con Brasil también es importante la diferencia de precios, y este es un factor que va a estar generando un freno de mano al motor del crecimiento del consumo, porque mucho consumo se va a estar realizando afuera. Y eso es muy difícil de cerrar, porque es muy grande el desequilibrio cambiario, sobre todo frente a Argentina, pero también frente a Brasil.

En relación al dólar, Uruguay todavía está entre 10% y 15% más caro que los promedios históricos. Esto vino de la mano de un ingreso importante de capitales al país, asociados con la planta de celulosa, pero también con la confianza que tiene el Uruguay para traer inversores en bonos del gobierno, teniendo niveles mínimos de riesgo país en toda la región. Es histórico tener menor riesgo país que Chile, algo que se ha logrado en los últimos meses, y hace que la inversión en bonos del Estado tenga demanda internacional e ingresen dólares; así el peso se aprecia frente al dólar.

Tenemos una economía relativamente cara, con un dólar relativamente caro en comparación con los promedios históricos y con lo que desearían tener algunos sectores exportadores, que se compensa en parte con los precios internacionales que hacen cerrar la ecuación. 

Muy distinta sería la situación de determinados productos que se venden en el exterior. Aquellos sectores que no tienen un producto que esté asociado a precios internacionales, con niveles muy elevados, están sintiendo el costo de un dólar tan bajo.

CERES realizó un estudio vinculado con la cadena cárnica y el derrame en el resto de la economía, ¿qué aspectos destacaría de ese estudio? (acceder al estudio aquí)

Demostramos que toda la cadena cárnica genera un importante derrame en otros sectores del país, a través de los encadenamientos, que son muchos y profundos. Es un sector que multiplica mucho. 

Dijimos en su momento que si Uruguay se propone tener un aumento muy grande de sus exportaciones de carne, tendría un impacto muy positivo en el resto de la economía, y sería un motor muy importante para el país.

En ese informe, publicado en octubre de 2020, decíamos que lo esencial era mejorar las condiciones de acceso de la carne uruguaya en los mercados internacionales. Lograr un tratado de libre comercio (TLC) con China o con Turquía sería importante, pero sería más positivo mejorar las condiciones de acceso a los países avanzados. Mejorar las cuotas de ingreso sin impuestos o con baja carga impositiva a mercados potentes como Estados Unidos, Japón o Corea del Sur. 

 

“Es histórico tener menor riesgo país que Chile, algo que se ha logrado en los últimos meses”

 

También sería importante hacerlo con la Unión Europea, aunque es más complicado, porque va de la mano con acuerdos que todavía están con negociación abierta, a través del Mercosur. 

Pero mejorar las condiciones de ingreso a los mercados de Corea, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, individualmente, sería una prioridad para el sector cárnico

También es muy importante pensar en nuevos mercados, como Medio Oriente, que no tienen tarifas de ingreso, y que son demandantes de productos alimenticios, entre ellos la carne de calidad. En esa zona Uruguay está totalmente subrepresentado en proporción, por ejemplo, frente a sus socios del Mercosur. 

Argentina y Brasil tienen una tradición mucho mayor de comercio con Emiratos Árabes, con Arabia Saudita, de lo que ha tenido Uruguay. Hemos trabajado mucho allí en estos años, porque estamos convencidos del potencial muy grande para colocar alimentos de calidad, entre ellos carne uruguaya. Allí se puede aumentar el volumen exportado y generar una tracción interna, como mostramos en los derrames que genera a través de las cadenas productivas.

¿Qué expectativas le generan los probables acuerdos comerciales con China y Turquía?

Uruguay necesita todos los acuerdos comerciales que pueda tener; cuantos más, mejor. No hay que escatimar. Las potenciales ganancias y costos que podría generar un tratado con China fueron analizados a fondo de nuestra parte, por la competencia que podría tener la producción local, por los aspectos que podrían ser considerados riesgosos por el ingreso de nuevos socios comerciales, fundamentalmente de servicios, que podrían poner en riesgo algunas estrategias seguidas por el país, por ejemplo en materia de monopolios públicos, y pensamos que los beneficios son mucho más grandes que los costos. 

Por lo tanto, vemos con buenos ojos avanzar lo antes posible en un TLC con China. Lo dijimos en 2016, cuando fue planteado por la administración anterior, y lo volvimos a decir el año pasado, cuando fue planteado por el presidente Luis Lacalle Pou. 

¿Cómo observa a la región?

Brasil está en un año electoral, con un favoritismo de Lula, pero todavía incierto porque Bolsonaro va creciendo mes a mes en las encuestas.  

La economía brasileña también va mejorando, proyección tras proyección en las encuestas del Banco Central de Brasil, que realizada todas las semanas a las consultoras que estiman la actividad económica en ese país. 

Hace unos meses atrás se esperaba que la economía de Brasil tuviera un crecimiento nulo este año, con un estancamiento total y absoluto, contrastando con el crecimiento superior al 4% que tendrá Uruguay. Pero desde hace algunos meses la proyección del crecimiento se acerca al 1%. 

Por lo tanto, su situación va mejorando, así como las expectativas de que se mantenga la actual administración, no solo del presidente sino también del ministro de Hacienda, Paulo Guedes, que ha sido un impulsor de reformas promercado que Brasil necesita. Allí tiene mucho para seguir avanzando, porque está a mitad de camino de lo que se había propuesto hacer inicialmente, teniendo que lidiar con la pandemia, en un país extremadamente complejo. 

 

“Uruguay necesita todos los acuerdos comerciales que pueda tener; cuantos más, mejor”

 

Además, la política de Bolsonaro ha sido muy cuestionada. Una vez que la pandemia es superada, se viene un año electoral y hay total incertidumbre. Por lo tanto, Brasil tiene un gran signo de interrogación. Habrá que esperar a octubre. 

Argentina ya cerró el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que fue tremendamente conflictivo, tanto en el partido de gobierno como con la oposición y hasta a nivel internacional. Unos dicen que el FMI le pide muy poco y los otros dicen que pide mucho. Lo que pide el FMI es lo mínimo indispensable para poder darle un nuevo financiamiento a Argentina y pensar que en un momento lo podrá pagar. 

A Argentina se le pide que se mejore la inflación y el déficit fiscal, que son necesarios para recomponer la estabilidad macroeconómica y generar las condiciones más importantes que hoy no logra generar, que es confianza para la inversión, porque sin inversión no tiene posibilidad de un crecimiento sostenido. 

¿Cómo están las cuentas fiscales de Uruguay?

En estos años Uruguay hizo un esfuerzo muy grande para ajustar el crecimiento del gasto. De hecho, no es que se redujo el aumento del gasto público, sino que dejó de crecer, y con eso logró estabilizar la deuda pública, que en el fondo es lo más importante. 

Uruguay venía con una trayectoria de deuda pública de crecimiento sostenido, que se volvía difícil de mantener en los años siguientes si seguía así y no se hacía nada. Este gobierno tomó medidas, volvió sostenible la deuda pública y hoy, con un déficit cercano al 3%, está en una situación más cómoda para mirar otro tipo de políticas. 

Esto fue alabado por las calificadoras de riesgo, pero no nos mejoran la calificación, porque si bien se reconoce el esfuerzo para reducir el déficit fiscal y que la deuda se haga sostenible, hay una reforma que es impostergable: la seguridad social.

 

“Si no se puede hacer la reforma de la seguridad social será complejo sostener la calificación de riesgo”

 

Uruguay tiene un sistema de seguridad social que no es viable, que no es sostenible, que genera un gasto muy grande cada año, porque el sistema apenas puede pagar menos de la mitad de los gastos que genera. 

La edad jubilatoria se tiene que revisar y que las jubilaciones tienen que ser pagables. Las jubilaciones se prolongaron por muchos años con respecto a la última reforma. En 1996 la gente, en promedio, vivía cinco años menos de los que vive hoy. Por lo tanto, hoy tenemos un sistema que a los jubilados les tiene que pagar cinco años más, con el aporte de la misma cantidad de personas durante los mismos años. Entonces, es algo difícil de sostener si no se hacen ajustes en estos parámetros. 

Eso está permanentemente bajo la lupa de las calificadoras de riesgo, porque la sostenibilidad fiscal del país en el mediano y largo plazo depende de un sistema jubilatorio que se logre estabilizar. 

Además allí es donde está el mayor porcentaje de gastos del Estado.

Sí, es lo que explica el mayor porcentaje de gastos, la mayor parte del déficit y hay que tener una solución para este problema de sostenibilidad temporal del sistema, que le va permitir a Uruguay tener margen para aumentar el gasto o tener políticas de inversión pública que son necesarias en esta pospandemia. 

Por eso es tan importante avanzar en la reforma, porque va a permitir algunos impulsos fiscales, en algunos sectores que necesitan tener una mejora. Si no se puede hacer la reforma de la seguridad social será complejo sostener la calificación de riesgo.

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