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“El mercado ha liderado el cambio tecnológico de la ganadería”

Entrevista con el Dr. Santiago Bordaberry, médico veterinario, productor, cabañero, asesor, experto en cría. 

 

¿Cómo analiza el actual momento de la ganadería en Uruguay?

Estamos en un momento para analizar con mucho detenimiento. La apariencia de la situación en general hace pensar que estamos en un momento excepcional, pero creo que estamos en un momento de cambio importante

Pero esto no quiere decir que en algunos puntos del negocio no estemos caminando por algunas situaciones delicadas o riesgosas. Hay una situación de precios buenos, que se han mantenido en el tiempo, que no hemos visto en el pasado, así como el posicionamiento de la carne uruguaya en el mundo y la faena tan alta que hemos tenido. 

Sin embargo, existe un riesgo latente, que tiene que ver con los costos, sobre todo en el caso de la invernada. Por lo tanto, creo que el negocio en su conjunto está en un momento de cierto riesgo, porque todo depende de la colocación de la carne en el exterior y de una cantidad de factores que, debido a la gran volatilidad que hay en el mundo, no deja de imprimir un cierto sesgo de temor, riesgo o inquietud al momento de analizar el negocio.

¿Qué se necesita para darle mayor estabilidad al negocio?

Es verdad que estamos en un momento excepcional de valores, pero muy dependiente de la colocación de la carne. Por eso es que el sector en su conjunto empuja a la intención del gobierno de tratar de buscar todos los mercados posibles, tratar de hacer todos los tratados comerciales posibles para bajar aranceles y asegurar mercados, tratando de bajar los costos, incluidos los costos arancelarios que tiene el país.

No podemos decir que estamos en una mala situación. La situación es buena, los números del negocio son atractivos, pero no deja de haber cierto temor de depender de un mercado que también está muy volátil, porque el mundo actual es volátil. 

Y desde el punto de vista de la productividad, ¿cómo ve a la ganadería?

Es un año especial, que no ha tenido un invierno demasiado duro, pero que se ha extendido, y después de un buen año en índice de preñez, tenemos un desafío muy grande que es el de volver a preñar esos ganados paridos. 

Los ganados están en muy buenas condiciones, pero dependemos bastante de la segunda etapa para lograr un buen índice de preñez. Y esto tiene que ver con la condición corporal de las vacas en invierno, cómo es su caída, cómo es su recuperación en la primavera, cómo es el balance nutricional en la lactación y la posibilidad de manejar el amamantamiento. 

Desde el punto de vista de la cría, en un año desafiante, nos enfrentamos a la dependencia de una primavera relativamente buena, que no es lo que se anuncia. 

¿Y cómo observa al sector invernador?

Las pasturas implantadas no han rendido como deberían. Demoraron mucho las terminaciones de las invernadas, los negocios se han ido trancando porque no hay demasiada oferta. Los verdeos han fallado, a juzgar por los técnicos en pasturas, porque ha sido un invierno de muy poca luminosidad. 

Este fue un invierno con récord de días nublados, con costos de fertilizantes, urea y demás que son muy altos. Todo eso hizo que la gente observe con mucho cuidado estas inversiones. 

Por esto, desde el punto de vista de la invernada no ha sido un año de lo más productivo. Es un año más o menos bueno para la cría y regular para la invernada. 

¿Qué reflexión hace de los datos preliminares de Dicose?

Vemos un cambio muy importante en la estructura general del rodeo ganadero, con una tendencia a la modernización del stock, que nos confirma que el Uruguay está en un momento muy importante de cambios en su ganadería. Van quedando en el campo prácticamente solo las vacas de cría, la reposición de esas vacas y los toros. 

Después no hay categorías de animales improductivas en el campo, hay una mayor dinámica en la reposición, hay una mayor cantidad de kilos de terneros producidos por hectárea, calculados sobre las hectáreas útiles dedicadas a la cría, y esa es una buena noticia. 

Esa modificación de la estructura, del stock de la ganadería es un indicio de que el cambio es importante. 

¿Qué factor fue el que impulsó este cambio? ¿Tiene que ver con los precios, con el recambio generacional, con una mejor transferencia o algún otro elemento?

Todo esto es movilizado por el mercado. Pero también sería injusto no reconocer la cantidad de técnicos jóvenes que hoy hay en el campo. Lo vemos día a día, y han contribuido mucho a estos cambios, con la introducción de conocimientos nuevos, más dinámica, el cierto grado de riesgo que suele tomar la juventud normalmente. 

También hubo empresarios que entraron al sector, así como inversores extranjeros, que vienen con otra capacidad para tomar riesgo, pero además con experiencia empresarial; son sectores que han contribuido con todo esto.

Pero también es verdad que hay muchos productores que antes no tomaban estas decisiones, no porque fueran conservadores sino porque era la realidad de otros tiempos, cuando las cosas funcionaban de otra manera. 

Hoy los ganaderos están obligados a aumentar la productividad por el costo de la tierra, por la competencia de otros rubros, que tienen mayor capacidad de inversión y mayor dinámica, como la agricultura y la forestación. Estos rubros obligaron a los ganaderos a subir la vara, y no mantener animales improductivos en una hectárea, porque cuesta mucho. 

Pero el principal factor dinamizador tiene que ver con los valores. El nuevo mercado del novillito para corral de engorde y para exportación, produjo un cambio muy importante en la estructura de los rodeos. Antes eran más ciclos completos, después ciclos incompletos, con la producción de novillitos con esa finalidad.

Además, todo esto obligó mucho a mejorar la calidad de la recría, porque al mismo tiempo esa demanda exige que esos novillos sean buenos. Por lo tanto, creo que lo que más ha dinamizado todo esto ha sido el mercado. 

¿Observa mayor adopción de tecnología en la cría?

Sí, hay muchísima más aplicación de técnicas para la mejora de la cría. Elevar los índices de destete, los kilos de ternero destetado por hectárea, tienen un componente genético y un componente nutricional.  

En genética Uruguay hace muchísimos años que viene avanzando, y tenía un debe en la parte de nutrición, en el manejo de la alimentación y en el manejo de los rodeos de cría.

Se ha investigado muchísimo en materia de manejo de los ganados de cría, y hay una transferencia importante de todo ese conocimiento a la gente. Recordemos algunas técnicas que hace 20 o 25 años eran una novedad, desde hace un tiempo son de uso corriente en los rodeos, y hay productores que las han adoptado naturalmente. 

Esta es una evolución general, tironeada por el mercado, que tomó una oferta de técnicas de manejo para mejorar. Esto se hizo, en parte, por una generación de técnicos nuevos y de productores más inquietos. Y al mismo tiempo, con el aporte de la extensión, que ha ido mejorando. Pero, sin dudas, este es un cambio liderado por el mercado. 

Se ve mejorar el manejo de las pasturas, en líneas generales, y la genética ganadera es más valorada. Antes estaba reservada a algunos productores. Hoy en día la gente sabe que tiene que tener buen ganado, y que la respuesta a lo bueno es básica. 

En un momento de recursos caros, la respuesta de animales genéticamente superiores favorece el aprovechamiento de esos recursos. 

¿Qué se puede esperar para esta zafra de toros?

Soy un pésimo calculador de zafras, pero daría la impresión de que hay una necesidad importante de toros. Hay una dependencia mayor de la cría, hay una conciencia mayor de la importancia de los toros en el rodeo, de la importancia de revisar los toros, de sacar los toros de refugo, de tener los toros en condiciones, que sean relativamente nuevos.

Además hay valores suficientes (por el ganado) como para poder comprar toros. Si calculamos los precios de los toros basados en las relaciones de precios históricas, los toros deberían de valer una fortuna y no lo valen. 

Pero creo que se van a colocar, y probablemente a buenos valores. El precio lo decidirá la gente en el momento. También influye la primavera, psicológicamente incluso. 

Da la impresión de que hay interés por los toros, ya hay preguntas, se han ido colocando algunos toros anticipadamente, y esos son indicios de que la zafra debería de andar bien.

Y considerando los altos precios que hubo por el ganado gordo y los altos costos de alimentación, ¿cómo se posiciona el negocio de la cabaña?

En líneas generales, la cabaña es un negocio bastante irracional. Si uno aplica todos los recursos que destina a la cabaña a una producción de novillos o de cría, no tengo dudas que dejaría la cabaña. 

Pero la cabaña tiene un componente distinto, es una vocación, además uno queda atado a eso, porque tiene el plantel hace muchos años, en muchos casos pertenecía a los padres o abuelos, entonces uno la conserva. 

Es verdad que es muy costoso y que los otros son mejores negocios. La cabaña tiene costos tan altos que muchas veces la forma de preparar e incluso de comercializar resulta dudosa y difícil. Pero como decía el inolvidable Alberto “Toto” Gramont: “en mi boliche el negocio funciona”.

El que se provee de toros para sí mismo y además vende, está en una situación diferente al que tiene un negocio que sea exclusivamente de vender toros. Primero porque tiene un riesgo grande de embocar una zafra que no sea buena, y segundo que el costo de poner toros en una pista de remates es muy alto, tanto en preparación como en costos de comercialización. 

También depende mucho del volumen de toros que se venda, que se puedan diluir costos. En la medida que se puedan mantener bajos los costos de preparación de los toros es un buen negocio, pero es algo muy fácil pasarse del límite en esos costos y se puede empatar con un negocio de invernada común. 

¿Cómo proyecta el futuro de la ganadería en Uruguay?

Creo que la ganadería uruguaya seguirá caminando, incluso con rubros diferentes. Hay un creciente interés en mantener la invernada con el rumbo que tiene, con más corrales de engorde, un sistema de terminación rápida que dinamizará aún más a la ganadería. 

Pero también veo un interés particular en el campo natural, de una invernada a pasturas, con la participación de empresas extranjeras instalándose en Uruguay, aprovechando ese privilegio que tenemos en el país, de poder engordar ganado a cielo abierto, en campo natural, con mejoramientos. 

Veo un efecto de los bonos de carbono sobre la cría en general, por la forma en que producimos en Uruguay. 

Así que veo una ganadería que se va a dinamizar en todo sentido, tanto por una intensificación de la producción, con los corrales; y por el interés que tiene el mundo en sistemas pastoriles como los de Uruguay, que lo hacen especialmente atractivo. Eso también va a aportar un extra que nos va a permitir seguir produciendo con buenos márgenes.

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