*Datos proporcionados por el BCU*

Cotización 19 de mayo de 2022 1:05 pm | USD promedio 40.48 | EURO promedio 42.4 | ARG promedio 0.21 | Real promedio 8.18

Argentina busca aumentar la producción de carne en 600.000 toneladas

El Plan Ganadero Nacional -Plan GanAr-, anunciado este miércoles por el ministro Domínguez, buscará incrementar la oferta de carne vacuna a partir de un aumento del peso promedio de la faena y el porcentaje de destete.

 

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, presentó este miércoles el Plan Ganadero Nacional -Plan GanAr- que tiene como finalidad, a partir de de líneas de financiamiento y el diseño y trabajo mancomunado con las provincias, aumentar la producción de carne vacuna en 600.000 toneladas hacia 2030 e incrementar las exportaciones del sector.

La cartera agropecuaria puso de esta forma en marcha la iniciativa, que fue oficializada el martes en el Boletín Oficial, con la que buscará aumentar la oferta de carne vacuna a partir de un incremento en el peso promedio de la faena y el porcentaje de destete.

La meta para el 2030 es llevar la relación ternero/vaca del 62% actual al 67%, mientras que en lo que respecta al peso promedio de faena, la proyección es que pase de 229 a 250 kilos por animal.

“Las metas que nos planteamos, que no son inmediatas, es incrementar en 600.000 toneladas la producción de carne con el mismo stock ganadero”, marcó Domínguez durante una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Matías Lestani, y la presidenta del Servicio Nacional de Seguridad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Diana Guillén.

En este sentido, sostuvo que “este es un plan vivo donde hay una coincidencia en los propósitos y en las metas a alcanzar, pero la dinámica de la estrategia de intervención en cada provincia las darán los propios distritos con las entidades”.

Por otro lado, planteó la importancia de “mantener el stock con un aumento en el peso promedio de faena”, al mismo tiempo que aseguró que “en Argentina hay diferentes niveles de productividad y lo que prevé el programa a través de la intervención del INTA, Senasa y las entidades, es llegar a todos los productores con la asistencia para aumentar la productividad”.

Uno de estos puntos radica en los créditos a tasa subsidiada por 100.000 millones pesos argentinos con una tasa subsidiada del 7% por 100.000 millones de pesos, que ya cuenta con 6.100 solicitudes por parte de los productores.

Además de los objetivos centrales de aumentar la tasa de destete y el peso promedio de faena, Domínguez también detalló que acordó con las provincias productoras impulsar “un proceso de modernización de la industria frigorífica para alcanzar un troceo de 32 kilogramos por pieza para que a fin de año este concluido en toda Argentina”. 

El programa también prevé la continuidad de las pruebas piloto de control científico para validar y auditar la sostenibilidad de la ganadería e implementar integradamente la tipificación de la calidad de las carnes. 

En la rueda de prensa, el secretario Lestani remarcó la solidez y el trabajo técnico del documento que marca los lineamientos del programa, que “está abierto a los insumos que pueda aportar cada uno de los actores de la cadena con las particularidades regionales y locales”. 

“Hay 426.000 bocas que se incorporan por año al consumo de carnes en Argentina y eso tiene que tener un correlato del contexto productivo. Cuando extrapolamos el contexto internacional y vemos que todo lo que Argentina produzca en alimentos va a ser demandado por el mundo, eso nos da una oportunidad, pero tiene que haber una correlación directa con con los volúmenes de producción”, explicó Lestani. 

Tras lo cual afirmó que “si mantuviéramos los índices de consumo que se tenían hasta 2015, hacia el 2032 no tendríamos saldo exportable con las condiciones actuales. Es fundamental mejorar esos ratios productivos. Es una demanda de toda la cadena”. 

Por otro lado, Domínguez también adelantó en simultáneo que “se está trabajando en un plan de financiamiento de carnes alternativas”. “Vamos a poner en marcha un plan para la transformación de la industria avícola para poder cumplir con la demanda internacional del producto y poder cumplir con la demanda creciente de nuestra ganadería. También estamos trabajando con la carne porcina y la ovina, para poder aumentar nuestra capacidad productiva”, finalizó el ministro. 

En la rueda de prensa también estuvieron el subsecretario de Ganadería, José María Romero; y el jefe de Gabinete de la cartera, Jorge Ruiz.

 

Fuente: Télam.

Comer carne en Argentina, más barato que en Brasil, Chile y Uruguay

Un informe de Fundación Mediterránea reveló que si bien la brecha se viene cerrando, consumir carne en Argentina sigue siendo más barato que en Brasil, Chile y Uruguay. En promedio el valor del kilo va de US$ 8,24 y US$ 9,54 y advierten que la diferencia en los valores radica en los tipos de cortes.

 

El precio de la carne en Argentina es el más bajo en comparación con Uruguay, Chile y Brasil, según revela un estudio de la Fundación Mediterránea. En promedio el valor del kilo va de US$ 8,24 y US$ 9,54, y según explica el reporte, las diferencias de valores en dólares se debe más que nada a que los cortes de comparación no son iguales en cada país.

Si bien la comparativa sigue estando a favor de Argentina, el reporte advierte que la brecha con los países vecinos se viene cerrando. En la comparación con Uruguay y Argentina, se incluyeron 15 cortes de carne bovina nivel consumidor final que los mismos para ambos países.

“En febrero de 2022, el precio medio de esta canasta de cortes era de US$ 8,75 el kilo en Uruguay y de US$ 8,24 en Argentina, es decir, en promedio, la carne argentina era 6% más barata” dice el reporte.

El informe señala que “esta brecha de precios se viene cerrando, considerando que promedió un 27% en 2020 y un 11% en 2021, siempre a favor de Argentina”. No obstante plantea que “en otros años, la carne era más cara en Argentina, por caso, un 18% más en el 2015 y un 8% más cara en el 2016”.

Por otra parte, en la comparación entre Chile y Argentina se incluyen 13 cortes de carne bovina nivel consumidor final. “Se observa que, en febrero de 2022 el precio medio de esta canasta en el país trasandino era de US$ 11,65 por kilo, mientras que en Argentina de US$ 9,52”, dice el trabajo. De ese modo, la carne bovina era un 18,3% más barata en Argentina que en Chile.

“Aquí también se encuentra que la brecha sigue siendo favorable a Argentina, aunque se ha reducido un poco considerando que en los últimos tres años (2019-2021) estuvo en el orden del 30% promedio”, dice el trabajo.

Para el caso de Brasil la comparación se tuvo que hacer a partir de relevamientos de supermercados en la segunda mitad de marzo.

“La conclusión más importante es que Argentina se mantiene con el precio más bajo de los 4 países analizados, al igual que en relevamientos anteriores”, concluye la investigación.

“En la comparación con Uruguay se observa que la brecha de precios que venía siendo muy favorable a Argentina en los últimos 4 años (2018-2021) se ha ido cerrando; en efecto, si bien Argentina sigue siendo más barata que su vecino, la diferencia es hoy bastante estrecha”, indica el trabajo.

Por otro lado, se recuerda que el precio de la carne bovina es “un tema relevante, particularmente considerando la prohibición de exportaciones que rige para 7 cortes hasta 2023 y otras intervenciones del gobierno sobre el comercio exterior de carne bovina, en el que uno de los argumentos frecuentemente esgrimidos en los fundamentos de este tipo de políticas es justamente contener los precios internos del producto, en la consideración que la dinámica del sector externo lleva los valores a niveles demasiado altos y que, por tanto, se requiere desconectar, al menos parcialmente, ambos mercados”.

 

Fuente: negocios.com.ar

El Gobierno argentino intimó a exportadores de carne a cumplir el plan Cortes Cuidados

La intimación de la Secretaría de Comercio Interior se produjo luego de que la entidad empresaria integrantes del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentina (ABC) anunciara a diversas cadenas de supermercado un “inminente cese” en la provisión de los cortes que integran el programa.

 

Luego de que se diera a conocer que los exportadores de carne se fueron de un programa del gobierno argentino que busca vender cortes de carne baratos, la Secretaría de Comercio Interior intimó a las empresas integrantes del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentina (ABC) a mantener el “adecuado cumplimiento del abastecimiento” del plan Cortes Cuidados.

La intimación se produjo esta tarde luego de que la entidad empresaria anunciara a diversas cadenas de supermercado un “inminente cese” en la provisión de los cortes que integran el programa.

En una nota firmada por el secretario de Comercio, Roberto Feletti, dirigida al presidente del consorcio ABC, Mario Ravettino, la dependencia oficial calificó a la decisión de “unilateral, intempestiva e irrazonable” y que “implica incurrir en las conductas previstas en el artículo 4 de Ley de Abastecimiento acarreando un impacto grave sobre el normal abastecimiento de los cortes de carne referidos en las bocas de expendio de consumo masivo minoritario”.

Es por esto que se las intimó a “mantener el adecuado cumplimiento del abastecimiento de los cortes de carnes referidos a los precios oportunamente establecidos bajo apercibimiento de aplicar las medidas pertinentes contempladas en dicho cuerpo normativo”.

En la nota, Comercio Interior estableció además un plazo de 48 horas para que los frigoríficos eleven un informe sobre “las ventas de los cortes del programa Cortes Cuidados realizadas por sus asociados a todos los miembros involucrados en el programa durante el mes de febrero”.

En el segundo mes del año, el Gobierno renovó el acuerdo con los frigoríficos exportadores y las grandes cadenas de supermercados la comercialización de 6.000 toneladas mensuales de siete cortes de carne vacuna en todo el país, a precios por debajo de los del mercado. Dicho plan se estableció hasta fin de año, con revisiones a lo largo de este período, la cual la próxima se llevaría a cabo en abril.

A la fecha, los precios acordados eran para la tira de asado de $699; vacío a $749; matambre a $779; falda a $449; tapa de asado a $639; nalga a $799; y paleta.

Entre los motivos que generaron el alejamiento por parte del consorcio de exportadores ABC se encuentran las restricciones que todavía existen para exportar carne vacuna, y la competencia que se generó en los últimos tiempos con el sector informal que opera en la comercialización de carne al mundo.

Cabe recordar que en febrero pasado, el Gobierno Nacional renovó el acuerdo con frigoríficos y supermercados para la comercialización de siete cortes de carne vacuna en todo el país, a precios acordados y más accesibles para el mercado interno. El programa “Cortes Cuidados” contemplaba una primera etapa desde el 7 de febrero hasta el 7 de abril, con una pauta de aumento del 2 por ciento.

Luego de esa fecha, se iba a analizar las condiciones de prórroga para el resto del año. La comercialización de los cortes disponibles es de lunes a viernes a precios de venta acordados, inferiores a los que actualmente pueden encontrarse en el mercado doméstico.

La puesta en marcha del programa oficial para comercializar la carne a precios accesibles, llega en un momento de caídas del consumo interno, por el menor poder adquisitivo de la población. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (CICCRA), febrero tuvo un consumo per cápita al año de 48 kilogramos, lo que significó una caída del 1,8% respecto a lo registrado en el mismo mes del 2021.

Esto significa que durante el segundo mes del año los argentinos consumieron el equivalente a 0,9 kilos menos por habitante al año, 2,4 kilos por debajo de los registrados en febrero de 2020 y 7,1 kilos menos que en el mismo período de 2019. De esta manera, el registro de este año se convirtió en el peor para este mes, por lo menos, desde 2005, según marcó el trabajo realizado por la entidad empresaria.

 

Fuente: Infobae.
Foto: La Nación.

“En Argentina el largo plazo es la semana que viene”

Entrevista con Darío Colombatto, asesor ganadero en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo analiza el momento de la ganadería en Argentina?

Es una suma de sentimientos encontrados. Porque en dólares oficiales tenemos precios buenos, tanto para la cría como para el ganado gordo. En las últimas se recompuso bastante el precio. 

¿En cuánto está?

En dólares oficiales el novillo está a US$ 2,60 o US$ 2,70 por kilo de peso vivo. Si queda neto a US$ 2,40 o US$ 2,50 estamos en un buen precio. Y la relación compra-venta se recompuso a favor del gordo, porque estaba muy complicado reponer terneros con el precio obtenido con el ganado gordo. Hasta noviembre o diciembre fue complicado, daba pavor el precio de la reposición. 

En Uruguay se dio a la inversa, la relación es más favorable para el invernador. 

Es así, estuve en diciembre en Uruguay y lo vi. En ese caso pasa a importar menos el costo de la ración, porque la inversión más grande es en la compra del ternero o del animal recriado. Por lo tanto, al tener una ventaja en la compra de la reposición, me importa menos el precio de la ración. 

Siempre las relaciones de precios de compra-venta del ganado tendrán más peso que las variables productivas. 

Todos, en la interna de un feedlot, intentamos cuidar las variables productivas, pero después vemos que en realidad esa es la tercera variable que más impacta en la rentabilidad. Primero es el precio de venta, después el precio de compra y después recién viene la eficiencia de conversión, el precio del grano y esas otras variables.

Volvamos a la situación del negocio ganadero en Argentina; decía que las relaciones de precios han mejorado.

Sí, toda la cadena tiene buenos precios y el consumo absorbe toda la oferta de carne. El consumo interno es fuerte en Argentina, pero ha venido bajando. Hay poca plata en la calle y un contexto económico complejo, con inflaciones del 4% mensual, con alimentos que van en 5% o 6% de inflación mensual. Por lo tanto, cualquier aumento en el precio de la carne, que se dé a nivel del novillo, debería ir hacia arriba, porque todo empieza a aumentar y a impactar en el mostrador de la carnicería. 

 

“Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico”

 

Al mismo tiempo, el gobierno intenta bajar los precios por vías ya fracasadas. Con control de precios y prohibiendo exportaciones no estimulas a una mayor producción para que el precio, por la misma oferta, pueda mantenerse. No digo que el precio baje, porque nadie trabaja para que el precio de su producto baje, sino para aumentar la producción para que haya más carne disponible en el mercado interno; en ese caso el precio a lo sumo se mantendrá. 

O, en último caso, como se ha hecho en Uruguay y en otros países, se pueden subsidiar cortes populares, con la venta de los cortes más caros al exterior. 

Y en ese marco, ¿cómo están los números del negocio ganadero?

Depende mucho de cómo lo miramos. La semana pasada estuvimos haciendo análisis económicos en tres campos, comenzando ahora con terneros al destete, y saliendo en marzo del año que viene con un novillo de 420 o 450 kilos. Ese número, con la foto de la semana pasada, da bien. Nos da una tasa positiva, por encima de la inflación. 

Colocamos el precio de compra de hoy y el precio de venta de hoy, fijamos el precio en pesos, asumiendo que de acá a un año ese precio será nominalmente el número más la inflación. Y aún así tenemos una tasa positiva. 

En ganadería sabemos que un ciclo de cría dura al menos cuatro o cinco años, desde que tengo la ternera, la recrío, la pongo en servicio, hasta que llega la parición y el destete del ternero. La ganadería siempre se maneja con plazos de años, pero en Argentina el largo plazo es la semana que viene

Por lo tanto, el número que tenemos hoy es ese, pero la semana pasada era distinto. Entonces, no puedo culpar al ganadero si tiene dudas, porque está invirtiendo a cuatro o cinco años, cuando no le podemos asegurar lo que pasará la semana que viene. 

En este contexto de números positivos, la recomendación es no vender el ternero, darle maíz, porque la mayoría de los ganaderos también produce maíz, que tiene costos importantes para llegar al puerto.

Entonces, en la mayoría de los lugares vamos a empezar una recría pastoril de mucha eficiencia, incluso muchas veces teniendo corral de recría, hasta que haya pasto suficiente. 

Después los animales van a los verdeos de avena o raigrás, y usamos pradera en primavera, tratando de consumir todo ese pasto. Cuando la pradera se va quedando sin nada, entrando al verano, empezamos a encerrar el ganado para la terminación. 

¿Por qué encierran el ganado en los dos veranos y no en los dos inviernos?

La razón es la estacionalidad de precios. Vemos que los mejores precios siempre están entre la segunda quincena de febrero y las últimas semanas de abril o primeras semanas de mayo. 

La mayor zafra de salida de los corrales va de agosto a octubre. Ahí es donde probabilísticamente puede disminuir el precio del ganado. Aprovechamos a vender de febrero a mayo, porque hay gente que no quiere encerrar en verano y hay quienes no pueden hacer recrías largas. 

Al contrario de lo que pasa en Uruguay, en Argentina tenemos el ternero bolita, se faenan animales livianos. Pero eso implica desaprovechar la curva de crecimiento del animal.  

 

En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido”

 

Durante años se educó al consumidor diciéndole que la costilla chiquita era sinónimo de terneza, y ese fue un error histórico. 

Está demostrado que si hago una buena recría pastoril y termino el ganado con 90 días de corral la terneza está asegurada, por más que el animal pese 450 o 500 kilos. 

Y además se paga la genética en la que se invirtió. En Argentina hay gente que invierte en inseminar vaquillonas con toros campeones y después faena sus hijos con 320 kilos; eso es algo que no tiene sentido.

Por lo tanto, con los números actuales, la recomendación es recriar los terneros.

Sí, arrancamos una recría pastoril, que permita tener el mejor margen posible por kilo producido. El costo del pasto es bajo y tenemos buen ingreso por alta ganancia de peso. 

Pero no todos pueden hacer eso. Otros hacen un negocio más financiero. Entran al corral con un animal de 180 o 200 kilos y lo sacan con 320 kilos en tres meses. Rotan el capital más rápido y se hacen antes con el dinero. 

No tengo ningún cliente que haga eso, pero entiendo que es un negocio importante. 

Apuntamos más a modelos con una recría pastoril y una terminación más pesada. Buscamos eso como modelo de estabilidad.

¿Cómo observa el nivel de inversión de los productores en Argentina?

Siempre hay mucho temor. Con todas estas restricciones al dólar y demás. En Argentina si quiero comprar alambre para hacer 5.000 metros, tengo que salir a buscar a 300 kilómetros a la redonda, porque no hay. 

Pero lo positivo es que una vez que el productor ha tenido buenos precios agrícolas y tiene dinero disponible, en su gran mayoría, invierte en el propio establecimiento. Es un tema de conseguir recursos para la inversión, no de falta de interés en invertir. 

También hay problemas para conseguir fertilizantes, herbicidas y demás insumos. Han subido mucho los precios y nos estamos encontrando con dificultades. 

 

“Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina”

 

Pero en el universo de productores que visito, que está integrado por productores de medianos a grandes, todos están creciendo, con precaución, sobre todo por la vía de la recría.

También veo que están mejorando las instalaciones de los corrales, que eran muy caseras. Hay inversión en mejora de caminos, en comederos, maquinaria para dar más rápido la comida. 

¿A cuántas empresas asesora y qué cantidad de ganado suman?

En Argentina -sin contar Uruguay, Paraguay y Chile- brindamos servicios a unas 60 o 65 empresas al año. Algunas con visitas anuales, otras semestrales y solo una con visitas mensuales.

En términos de cantidad de ganado, estamos hablando de unas 350.000 cabezas. Esto sin contar a ADP, en Uruguay, por ejemplo, que mueve casi 60.000 cabezas y una paraguaya que produce 40.000 cabezas. 

En Argentina la que más produce llega a unas 40.000 cabezas al año, y hay otras empresas que incluso tienen plantas de alimentos balanceados, que nos contratan para asesoramientos a sus clientes. Eso tiene un efecto multiplicador que es muy difícil de medir. 

¿Cuáles son las perspectivas para la exportación de carne argentina?

Las veo muy positivas, porque me parece que no hay mucho espacio para más intervenciones. 

Las intervenciones han sido muy dañinas en los últimos 15 años en Argentina. Mi impresión es que ya no hay tanto poder de fuego.

Si prohibieran de golpe las exportaciones, nos quedaríamos con carne disponible por uno o dos años no más, porque nadie invertiría en hacer novillos pesados, y al país le faltarían US$ 1.000 o US$ 2.000 millones, que los necesita como al agua. 

 

“A Uruguay lo veo mucho más consolidado”

 

Muchas veces se hacen anuncios de aperturas que después no se concretan, porque hay una letra chica o trabas burocráticas. 

Además, hay muchos puestos de trabajo. Se entendió que la carne en Argentina no la manejaban 100 familias terratenientes, como en su momento se le hizo creer a mucha gente. No estamos en el siglo XIX o principios del siglo XX. Eso cambió.  

Hay mucha más gente en la cadena de la carne de lo que los funcionarios creían. Hay muchas industrias asociadas a la cadena cárnica.

Las perspectivas son buenas, porque tenemos un producto que muy pocos países producen en cantidad y calidad, con estas ventajas comparativas y competitivas. 

Y el mundo sigue sobredemandando carne real. Se apaga lo que se pensaba que era una amenaza inminente como las carnes artificiales porque tiene limitantes tecnológicas, de huella de carbono y producción, como para ser considerados inmediatamente como sustitutos. 

Sería una picardía que esta sobredemanda mundial no se pudiera aprovechar por parte de Argentina.

¿Cómo ve a Uruguay?

Con las dificultades climáticas y de suelos en algunas zonas, a Uruguay lo veo mucho más consolidado. El tema de que esté caro el grano es parte del sistema, y se van acostumbrando a manejarlo. Empieza a haber mucho más registro en los corrales de engorde. 

En diciembre conocí zonas que no conocía, Lavalleja, José Pedro Varela y demás. En esa zona vi sistemas integrados con el arroz, cosas que antes solo veía en Corrientes o en parte de la provincia de Entre Ríos.

Hay una consolidación del modelo empresarial integrado entre la agricultura y la ganadería, que es muy interesante. 

 

“Siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos”

 

Y siempre envidio la apertura de Uruguay a la certificación en los distintos procesos. Carne certificada como terminada a pasto, certificación de carne de corral, de libre de antibióticos. Esas certificaciones son parte del futuro. Hoy cuesta certificar y cuesta lo mismo certificar que el margen comercial que te dan, es lo que pasa al principio, pero es una envidia sana, porque en Argentina cuesta un poco más. 

Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría. Hay que seguir avanzando, los pesos al destete todavía son bajos en general. Y la recría todavía tiene mucho margen para aprovechar mejor la producción de pasto. 

El tema de la recría es bastante recurrente en Uruguay.

Sí, en Argentina también pasa. Mucha gente cree que el feedlot tiene que solucionar todos los temas, y en realidad soluciona la terminación y a veces un período de crecimiento inicial. 

Hay modelos interesantes en Uruguay, que consisten en encerrar los terneros en el primer invierno, cuando no hay crecimiento del pasto. Esas estrategias tienen a veces limitaciones prácticas, pero son modelos muy interesantes y hay que enfatizarlos.

 

“Entre los deberes que tiene pendientes Uruguay está la eficiencia en la cría y recría”

 

Me sucede con empresas en Uruguay, que nos concentramos en el corral y después vemos que la clave está en la recría. Así que es probable que empecemos a avanzar hacia campos de recría, comprando terneros y no novillos recriados. 

Eso nos permitirá bajar el monto de inversión, será un sistema más largo pero tendremos un control nutricional del animal desde los 180 kilos y no desde los 300 kilos. 

En el noroeste argentino (NOA) ya estamos viendo cómo se juntan 10 productores que compran 500.000 terneros. Se van haciendo grandes campos de recría. Hay que considerar esa demanda cuando sale de golpe al mercado. 

En Uruguay tenemos además la demanda de la exportación de ganado en pie.

Eso siempre lo vi como algo positivo, porque le pone un piso al precio que recibe el criador, pero es una presión extra en el mercado, que compite con los invernadores.

Si mejoro mis puntos de recría y mi engorde, sin mejorar el número de terneros totales por vaca, me voy a encontrar con un cuello de botella en cinco años. Es lo que está pasando en Argentina, donde hay 22 millones de vacas y 14 millones de terneros; por lo tanto, hay 8 millones de vacas que no están dando terneros. Hay que aumentar la eficiencia. 

Hay que integrarse con las empresas de cría más eficientes. En la medida que tengo registro de los animales, y eso lo asocio con el proveedor, sé cuál es origen de los animales más eficientes. Por lo tanto, tengo que integrarme con esos criadores de los terneros más eficientes, para que me provean de esos animales todos los años.

Negocios de carne argentina al exterior cayeron 24%

Integrantes de la cadena exigen al gobierno que les permita exportar; el ministro de Agricultura sostiene que no hay intervención oficial.

 

El último fin de semana Infobae publicó una entrevista exclusiva al ministro de Agricultura, Julián Domínguez. En la misma, entre otras cosas, dijo que no había intervención oficial en los mercados agropecuarios. Además venía planteando que no había cepo a las exportaciones de carne. Sin embargo, en el primer mes del año y con el nuevo esquema en funcionamiento, la comercialización de carne al mundo volvió a caer.

Hay que recordar que desde mayo pasado, el gobierno argentino comenzó a restringir los embarques para hacer bajar el precio al consumidor. Algo que hasta el momento no consiguió.

Por otro lado, desde el 1º de enero el titular de la cartera agropecuaria implementó un nuevo sistema para regular las exportaciones de carne, que consiste en prohibir directamente siete cortes populares hasta el 31 de diciembre de 2023. Mientras los dirigentes que representan a los productores agropecuarios siguen reclamando la liberación total de las exportaciones.

Un informe elaborado por el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas reflejó que en enero pasado las exportaciones de carnes bovinas alcanzaron las 37.000 toneladas, representando una caída interanual del 24%.

A todo esto, con datos del Indec, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna señaló que el mes último “las ventas al exterior de carne y huesos bovinos se ubicaron en niveles significativamente inferiores (-20,7%) a los de diciembre último y también resultaron significativamente inferiores (-24,6%) a las de enero del año 2021″.

Según comentó Mario Ravettino, presidente del Consorcio ABC, “la disminución en enero de 2022 se dio tanto en las carnes congeladas como enfriadas. En el primer caso, pesó significativamente China, que arrastró al total, mientras que en el segundo, Chile”.

El dirigente, agregó, que “estos dos destinos fueron la principal razón de la baja observada en los embarques, que no pudo ser compensada por los incrementos en las exportaciones hacia la Unión Europea e Israel”.

Sin embargo, el menor volumen que la Argentina exportó en el arranque del año fue compensado por un aumento de los precios, que llegó a los USD 5.700 la tonelada, con un aumento interanual de los mismos de USD 1.900 y por encima del nivel récord que se alcanzó a fines del año 2019.

Todo esto derivó en que los ingresos por exportaciones argentinas de carne en enero totalizaron USD 207 millones, casi 3% más que en igual mes de 2021.

Uno de los dirigentes que viene planteando su preocupación por la exportación de carne vacuna, es el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, quien ya había anticipado este retroceso de las exportaciones y, peor todavía, insinuó que muchos de los embarques eran rechazados por el gobierno con argumentos poco transparentes en base a las reglas oscuras impuestas por la gestión del ministro Julián Domínguez.

Este jueves 24, con los datos de exportación de enero, el titular de la Rural señaló desde su cuenta de Twitter: “Resulta llamativo que con el nuevo esquema de exportaciones de carne sin cuotas, los envíos de enero cayeron un 20% con respecto a diciembre pasado”.

China

China siguió liderando la demanda de carne argentina, aunque cedió considerablemente en su participación: desde 80% previo a las restricciones, tocó un piso de 64% en septiembre último y se mantiene en el orden de 70% desde entonces.

A partir de las restricciones impuestas por el Gobierno, las ventas al gigante asiático cayeron a 28 mil y 25 mil toneladas en junio y julio, respectivamente, para oscilar entre 30 y 36 mil toneladas en los meses siguientes, con una participación relativamente estable del rubro con hueso de entre 8 y 9 miles de toneladas.

Por último, en el inicio del presente año se registró una nueva baja de la demanda china, con un nivel que no llega a las 21.000 toneladas en las carnes congeladas desosadas, mientras que los productos con hueso tocaron su punto más bajo desde septiembre de 2020 (6160 toneladas).

 

Fuente: Infobae.

Incendios en Argentina van quemando más de 600.000 hectáreas

Los focos continúan arrasando la provincia de Corrientes, en el norte de Argentina, dejando pérdidas millonarias y dañando la flora y fauna protegida del Parque Nacional Iberá, uno de los mayores humedales del mundo.

 

Bomberos, brigadistas, policías y voluntarios combatían unos 15 focos de incendio en Corrientes, una provincia ubicada a unos 800 kilómetros al norte de Buenos Aires, donde ya se quemó más del 6% de su territorio en momentos en que el fenómeno de “La Niña” provoca una larga sequía en el país.

“Se quemaron más de 600.000 hectáreas, no da abasto el personal. Tenemos aviones hidrantes, helicópteros pero no damos abasto”, dijo el comandante Daniel Bertorello, de los Bomberos Voluntarios de la capital provincial, a Reuters.

“En los Esteros del Iberá tenemos varios focos de incendio, en los que está trabajando la gente de reserva forestal y bomberos voluntarios de otras provincias porque es un parque nacional”, agregó.

El pronóstico climático no es alentador, ya que se esperan altas temperaturas para el fin de semana, sin lluvias.

Según la Sociedad Rural Argentina, ya se perdieron más de 25.000 millones de pesos (unos 234 millones de dólares) por los incendios en Corrientes, una provincia productora de cítricos, arroz, tabaco, yerba mate, algodón, que también cuenta con producción forestal, ganadera y agrícola.

“Todo el futuro de acá a 10 años lo tenemos hipotecado por esta situación porque todas las plantaciones nuevas se nos han muerto”, dijo recientemente al canal de televisión local Telefé Orlando Stvass, productor de yerba mate, y agregó que podría sufrir un aumento de precio a fines de 2022 por faltante de materia prima.

Las autoridades provinciales informaron que el fuego azotaba varios portales de ingreso al parque nacional Esteros del Iberá, uno de los grandes humedales de agua dulce del planeta, donde vive una diversa vida silvestre que incluye especies en frágil estado de conservación como el ciervo de los pantanos, yacarés y más de 380 especies de aves.

Imágenes de la zona mostraban animales muertos o huyendo del fuego, bomberos exhaustos frente a enormes llamaradas e imágenes impactantes de campos carbonizados.

“De los 10 portales del Iberá, cuatro están cerrados por los incendios (…) Los animales no tienen agua. Les dejamos agua a los monos en los árboles y a los yacarés dos o tres mil litros por día, cuando no la necesitamos para apagar el fuego”, dijo Andrea Boloqui, presidenta de la Cámara de Turismo de Corrientes. “El estero está seco”, agregó.

Los ambientalistas vienen reclamando desde hace más de 10 años una Ley de Humedales, que regule cuáles son las actividades que pueden llevarse a cabo dentro de los territorios de humedales, teniendo en cuenta que son ecosistemas vitales para la vida que necesitan protección especial. El proyecto nunca fue aprobado en el Congreso.

“El gobierno provincial y entidades del agronegocio se opusieron siempre al proyecto de Ley de Humedales que hubiese servido para ordenar el territorio y las actividades y ayudado a conservar los humedales, clave para combatir estos eventos extremos”, dijo a Reuters Enrique Viale, Presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas.

“Las causas de este desastre hay que buscarlas en la terrible combinación de una gran sequía, el cambio climático global junto a los modelos de mal desarrollo locales basado en forestales de especies exóticas, arroceras y ganadería sobre humedales. Las millonarias pérdidas por los incendios en Corrientes son el mejor y más triste ejemplo de que destrozar el ambiente es económicamente muy negativo”, concluyó.

 

Fuente: Reuters.

“Tiendo a estimar que el escenario es más parecido al de 2003 en adelante, cuando el ciclo de precios siguió alto por un tiempo”

Entrevista con el economista Aldo Lema. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

 

¿Qué dejó el año 2021 en términos económicos?

Se consolidó el rebote de la economía mundial, extraregional, con un alto crecimiento en torno al 6%, liderado por el impulso que traía China desde el año anterior, y por el crecimiento que tuvo Estados Unidos y otros países desarrollados. 

Y eso, junto con las tendencias de la revaluación del yuan, mantuvo los precios de las materias primas en niveles altos, que junto a las condiciones financieras expansivas significaron un panorama favorable para países como Uruguay, que en general es favorecido en la región. 

El entorno extraregional fue muy positivo y probablemente esto se mantenga en 2022. Argentina y Brasil siguieron con un panorama que desde el punto de vista del crecimiento y los problemas macroeconómicos fueron favorables para Uruguay, pero tampoco impactaron significativamente por las fronteras cerradas. 

Por otro lado, sobre todo desde Argentina, hubo impactos positivos asociados a la migración hacia Uruguay durante el año pasado.

Uruguay recuperó los niveles de actividad y empleo en el segundo semestre, redujo su déficit fiscal, que probablemente estará cerca de 4,8%, ayudado por la diferenciación dentro de la región. Todo esto permitió que la calificadora de riesgo Fitch mejorara a fin de año la perspectiva de la calificación crediticia de Uruguay, de negativa a estable.

Fue un panorama que estuvo en línea con las expectativas más optimistas, que probablemente signifique un buen punto de partida para 2022. 

¿Es optimista en relación a la economía global para este año?

Si bien el escenario no va a ser tan favorable como en 2021, sigue siendo positivo. La economía sigue creciendo por encima de su promedio histórico, y el yuan sigue revaluándose, lo que mantiene el precio de las materias primas en niveles históricamente altos.

Si bien las condiciones financieras van a ser menos expansivas, porque la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) irá subiendo las tasas de interés, las condiciones seguirán siendo muy benignas, sobre todo para países con bajo riesgo país, como Uruguay.

El impulso de fuera de la región ayuda a que los problemas que tienen Argentina y Brasil no se vean amplificados. Si eventualmente en el futuro cambia el escenario extraregional, Argentina y Brasil sufrirían mucho más, porque sus problemas locales amplifican un entorno global más adverso. Pero eso no parecería que fuera a ocurrir en 2022, quizás pueda ocurrir en 2023.

¿Y para Uruguay que se puede esperar en 2022?

Uruguay sigue recibiendo un viento a favor desde fuera de la región, porque desde la región es más bien negativo. Pero la región se ha vuelto menos influyente en el país. En estos dos años Uruguay perdió dependencia de Argentina y de Brasil e incrementó su dependencia de China y Estados Unidos.

Después de que el año pasado probablemente la economía se expandiera 4,5%, por encima de las proyecciones privadas y de las del propio gobierno, para 2022 es esperable una cifra de entre 3% y 5%. 

El rango es amplio por las incertidumbres, que pasan por la evolución de la pandemia. El escenario base es que se irá moderando después de superados los contagios de la variante Ómicron. En países como Sudáfrica, Inglaterra y otros empezó a ceder y eso probablemente también ocurra en Uruguay en las próximas semanas.

El otro escenario de incertidumbre es el ajuste de las tasas de interés de la FED. Hay que ver hasta qué nivel se ajustan, cómo se materializan y el impacto que podría tener. Aunque está bastante internalizado y hasta a veces sobredimensionado el impacto que se plantea.

 

“El entorno extraregional fue muy positivo y probablemente esto se mantenga en 2022”

 

Si bien hay incertidumbres y riesgos, y eso hace que el rango de crecimiento a esta altura del año todavía sea amplio (2%), no es descartable que el crecimiento de Uruguay vuelva a estar cerca de 4,5% en 2022, por el impacto de algunos factores locales como la segunda planta de UPM.

Pero en principio el rango es amplio y el escenario se percibe favorable, con una recuperación adicional del empleo. Probablemente también haya una reducción del déficit fiscal, con una recuperación adicional de los salarios reales y probablemente el desafío sea mayor en materia inflacionaria. 

Lejos de que los precios de los commodities vuelvan a bajar, se vieron precios más firmes, y eso tiene dos consecuencias. Una es muy positiva para Uruguay, en términos de exportaciones y desempeño del sector agropecuario y forestal; pero también tiene un efecto en la inflación y puede hacer más desafiante la meta de moderación, como se planteó el Banco Central del Uruguay.

¿Los precios de los commodities podrían mantenerse en niveles altos como hasta ahora?

Hay un debate sobre si el escenario actual se parece al de 2013-14 en adelante, cuando la FED ofreció estímulos y el superciclo de los precios altos de los commodities se terminó; o si estamos en un escenario más parecido al de 2003 al 2007, cuando el superciclo empezó, y a pesar de que la FED fue subiendo las tasas, los precios de las materias primas se afirmaron, por el buen crecimiento mundial.

China muestra señales incipientes de aceleración y tiendo a estimar que el escenario es más parecido al del 2003 en adelante, cuando el ciclo de precios siguió alto por un tiempo; aunque tal vez no sea de 11 o 12 años, como fue aquel.

En 2022 veo crecimientos de la economía mundial, por encima de su promedio histórico, y la reaceleración de China, con nuevos estímulos que implementó en las últimas semanas. 

China tiene la inflación controlada y no desplegó tantos estímulos durante la pandemia, más bien fue prudente en términos de expansión fiscal, monetaria y crediticia. 

 

“No es descartable que el crecimiento de Uruguay vuelva a estar cerca de 4,5%”

 

Esa es una diferencia en relación a la salida de la crisis de 2008-09. China parecería tener más estímulos disponibles para aplicar, porque no los usó tan intensamente. 

La valorización del yuan podría continuar. Desde el punto de vista de los commodities hoy es la moneda más relevante, y todo eso podría sostener los precios en niveles altos.

Es muy probable que el ciclo madure y que hayan riesgos de corrección, cuando las tasas de interés crucen un umbral que sea realmente restrictivo. La FED empezará a subir las tasas de interés en marzo, lo irá haciendo de forma más o menos continua, pero parece distante el momento en que cruce un umbral. 

Todavía no sabemos cuál es ese umbral, puede ser 2,5% o más, donde se vuelva un freno para el crecimiento mundial, los precios de los commodities y los países emergentes.

No necesariamente será un año de alzas adicionales de precios, sobre todo de alimentos y aquellos relacionados con el sector agropecuario y forestal. Es probable que por la normalización en la movilidad el precio del petróleo continúe subiendo; no parece que habrá una regresión rápida. 

Lo que pasó en estas primeras semanas de 2021, con precios firmes y algún sesgo alcista, es consistente con los fundamentos que describía. 

¿Qué expectativas le genera el probable acuerdo comercial entre Uruguay y China?

Es positivo desde el punto de vista comercial, por un eventual incremento del comercio, una ganancia en términos de intercambio por una reducción de los aranceles, un acceso más estable a ese mercado, reglas que podrían percibirse a la larga como menos cambiantes. 

Pero más importantes son los efectos dinámicos. El hecho de que Uruguay quede más vinculado a un país que debería tener un crecimiento alto y estable en la próxima década. También podría traducirse en señales o efectos sobre un menor riesgo país, por la asociación con un líder global estable. Y eventualmente con inversión extranjera.

Estos aspectos que se añaden a lo puramente comercial, suelen ser los más importantes a la larga y los más difíciles de medir previamente. El efecto en términos de riesgo país, el acuerdo con un socio estable y con las reglas comerciales como las que brinda un tratado de esta naturaleza, tiene menor probabilidad de cambio. 

Por lo tanto, el acuerdo con China es una buena señal. Quizás puede estar sobredimensionado el efecto desde el punto de vista comercial, pero subdimensionados los efectos relacionados con la inversión extranjera, la menor percepción del riesgo país y la asociación con un país que en términos de crecimiento se perfila como más estable durante los próximos años.

¿El escenario regional hace que Uruguay sea más atractivo para la inversión o los altos costos internos siguen siendo un contrapeso?       

En este último año y medio o dos años, por la política sanitaria, por la buena percepción respecto a la alternancia en el poder y su estabilidad política, Uruguay tiene una imagen muy favorable. Esto se ha traducido en la exploración de proyectos en el país. 

Hay mayor predisposición de inversores argentinos o chilenos de evaluar a Uruguay como una alternativa, e incluso hubo proyectos que se concretaron. 

Por el lado de Brasil no espero un gran cambio, por el contrario. Con una renovación del pragmatismo de Lula en el gobierno y señales en esa dirección, Brasil puede volverse atractivo hacia 2023. 

 

“Al analizar esa ecuación rentabilidad-riesgo, Uruguay resulta un país atractivo para la inversión”

 

El impacto hoy es positivo, pero también depende mucho de cómo evolucione el escenario extraregional. Un cuadro global positivo nos favorece y la buena percepción que tiene Uruguay amplifica positivamente ese efecto.

Pero si entramos a 2023 o 2024 con un escenario global más complejo, con tasas de interés más altas y menor flujo de inversiones emergentes, eso golpeará a la región, a los países emergentes en general y también a Uruguay, aún si se muestra como diferente o significativamente menos riesgoso.

En el último tiempo hubo mayor interés por Uruguay. Hay factores benéficos que ayudan, de esos que juegan positivamente. Precios de activos como la tierra que son comparativamente baratos, o estas señales en materia de estabilidad política o institucional, como las de la última elección, con alternancia en el poder.

Pero también es cierto que en Uruguay hay otros factores como los costos y el desafío de obtener rentabilidades atractivas. 

Uruguay es percibido como un país en el que las rentabilidades de inversión no son tan atractivas, pero el riesgo es menor. Sin embargo, al analizar esa ecuación rentabilidad-riesgo, resulta un país atractivo para la inversión.

La producción de carne vacuna argentina cayó 6,1% en 2021

El número de cabezas faenadas en 2021 ascendió a 12,9 millones, que significó una contracción de 7,4% en comparación con 2020, el nivel más bajo de los últimos cuatro años.

 

La industria ganadera de Argentina produjo 2,9 millones de toneladas de carne vacuna en 2021, lo que implicó un retroceso de 6,1% respecto al año anterior, informó la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de Argentina (CICCRA).

Según el último informe del organismo, el número de cabezas faenadas en 2021 ascendió a 12,9 millones, que significó una contracción de 7,4% en comparación con 2020, “marcando el nivel más bajo de los últimos cuatro años”.

En diciembre de 2021 se faenaron 1,1 millones de cabezas, 5,6% menos que en el mismo mes del año anterior, en lo que fue la duodécima caída interanual en 13 meses por “la escasez de hacienda para enviar a faena”.

Por otra parte, Argentina, uno de los mayores consumidores mundiales de carne vacuna por habitante, presentó un consumo per cápita de 47,6 kilogramos en 2021, retrocediendo 4,8% respecto a 2020, según datos de la CICCRA.

Asimismo, el año pasado las exportaciones de carne vacuna totalizaron 797.615 toneladas, que significaron una caída interanual de 11,7%, de acuerdo con el informe de la entidad.

El pasado 3 de enero el gobierno argentino publicó una serie de normas que fijan las condiciones para exportar carne vacuna en 2022 y 2023, entre las que se incluye la suspensión por dos años de los cortes “preferidos” por los consumidores argentinos.

Mediante el decreto 911/21 reservó para el mercado interno los cortes “preferidos” por la población: asado con o sin hueso, falda, matambre, tapa de asado, nalga, paleta y vacío, al limitar la exportación definitiva y/o suspensiva hasta el 31 de diciembre de 2023.

También suspendió hasta el 31 de diciembre de 2023 la exportación definitiva y/o suspensiva de reses enteras, medias reses, cuarto delantero con hueso, cuarto trasero con hueso, medias reses incompletas con hueso y cuartos delanteros incompletos con hueso.

Estas normas se publicaron luego de que finalizara la vigencia de las restricciones a la exportación que desde mayo de 2021 el gobierno argentino reglamentó, con el objetivo de bajar el precio de la carne al consumidor.

 

Fuente: EFE.

Paraguay también supo aprovechar las oportunidades que dejó Argentina

El país guaraní exportó 326.68 toneladas de carne vacuna, por US$ 1.599 millones, 20,5% más en volumen y 43,3% más en divisas respecto a 2020.

 

Siguen surgiendo datos que demuestran que los competidores argentinos aprovecharon las restricciones que aplicó el gobierno de Alberto Fernández en gran parte de 2021 a las exportaciones de carne vacuna. Ya se conoció el caso de Uruguay, y ahora surge el boom de ventas al exterior que registró Paraguay en los últimos 12 meses.

De acuerdo a los datos aportados por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), en 2021 Paraguay exportó 326.698 toneladas de carne vacuna, por un total de US$ 1.599 millones. Desde 2017, el país guaraní viene registrando un proceso de crecimiento de comercialización al mercado internacional, cuando en el mencionado año los ingresos llegaron a US$ 1.102 millones.

En lo que respecta a las toneladas exportadas, en 2021 hubo un crecimiento interanual del 20,5%, con un ingreso de dólares que fue 43,3% mayor al registrado en 2020 y un precio promedio de exportación que se ubicó en torno a los US$ 4.890 por tonelada, que fueron US$ 780 más que en el año anterior. Además, las exportaciones de menudencias subieron 14,3% interanual y la facturación registró una suba de 45,9%.

Incluso Argentina importó 72 toneladas de carne desde Paraguay, que originó un ingreso de US$ 255.000.

Impacto

Desde mayo de 2021 el gobierno argentino dispuso una serie de restricciones a la comercialización de carne al mundo, en momentos de una alta demanda de China y de países cuyas economías estaban saliendo del primer impacto de la pandemia de coronavirus.

En los inicios del 2022, el Ministerio de Agricultura flexibilizó las exportaciones, con la liberación de la venta de carne de vaca a China, pero hasta el 31 de diciembre de 2023 mantiene la prohibición de exportar los siete cortes parrilleros que más demanda tienen en el mercado interno.

A raíz de las medidas oficiales, según informó el Mercado Rosario Ganadero (Rosgan), en el período de vigencia de las mismas, entre mayo y noviembre, la Argentina exportó unas 325 mil toneladas totales, incluyendo huesos, y si se toma el precio promedio registrado durante dichos meses, que fue de US$ 5.232 por tonelada, se registró una pérdida de ingresos para el país de unos US$ 408 millones en tan solo siete meses.

A todo esto, el volumen que potencialmente la Argentina dejó de capturar en dicho período, que fueron unas 155 mil toneladas, el ingreso de divisas que ha perdido el sector y el país en su conjunto asciende a más de US$ 800 millones.

Desde diversos sectores cuestionaron las restricciones. Los dirigentes de la Mesa de Enlace, señalaron: “no compartimos ni el rumbo, ni ninguna de las medidas tomadas y que nos permitimos reflejar los graves perjuicios que traerá al sector agropecuario y al país en general, y resaltar que no fuimos parte en ninguna de las decisiones que ha tomado el gobierno”.

Por último, los integrantes del Consejo Agroindustrial Argentino precisaron: “nos hemos expresado en múltiples ocasiones, de manera clara y concreta en contra de cualquier tipo de restricción a las exportaciones, ya que consideramos que son el factor principal de generación de divisas y creación de empleo que ayudará a nuestro país a salir de la crisis y mejorar los índices de calidad de vida de nuestros compatriotas”.

 

Fuente: Infobae.

La experiencia de un uruguayo en una empresa ganadera argentina que produce y exporta carne con marca

Javier Montes comentó cómo es el negocio en Argentina, cómo ven a Uruguay y hacia dónde debería evolucionar la producción de carne. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

Javier Montes tiene 43 años y hace más de 20 que trabaja en el negocio de ganados y carnes en Argentina. Aunque nació en Uruguay, dice que se crió en el río De la Plata, ya que su padre es uruguayo y su madre argentina, y pasó su vida entre Montevideo, Florida, Buenos Aires y Santa Fe. 

Luego de recibirse de licenciado en Gestión Agropecuaria, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de la Empresa (UDE), se fue a Argentina a hacer un posgrado en Agronegocios y una maestría en Economía, conoció el Mercado de Liniers y comenzó a trabajar con el grupo de productores Urien-Loza, donde actualmente es el gerente de negocios.

La empresa está distribuida entre las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. La integran productores que se juntaron hace más de 18 años con la idea clara de avanzar en la cadena cárnica, no solo en producir carne de calidad sino también en involucrarse en el proceso tranqueras afuera. Querían dejar de producir solo ganado para producir carne de calidad, para nichos de alto valor. 

Este grupo faena unas 70.000 cabezas por año, siempre enfocada en nichos de mercado, de carne de calidad, con certificaciones y procesos diferentes, detectando los mercados de alto valor, con el mayor impacto en la media res. 

El grupo produce carnes con varias marcas, uno de sus productos es premium, para mercados de altísimo valor, y luego cuenta con segundas, terceras y cuartas marcas. 

Sus productos llegan a 40 destinos. Uno es la cuota Hilton, ya que en Argentina está disponible para grupos de productores (10%) y para industrias (90%). El grupo también exporta carne 481, Hilton y a Suiza, entre otros mercados de alto valor.

Su programa de producción se compone básicamente con razas británicas, en su mayoría Angus, con determinados parámetros muy establecidos.

Pero el grupo también está integrado con productores que no llegan a esos parámetros, y tienen clientes en el mundo que no pueden pagar o no son tan exigentes en cuanto a las calidades. Aunque el norte del grupo fue tratar de llegar siempre a los mercados más exigentes, afirmó Montes.

¿Qué volumen de ganado y de carne producen?

Faenamos unas 70.000 cabezas por año, que representan unos 18 millones de kilos de carne con hueso. Exportamos entre 60% y 65%, llegamos en un momento a exportar el 80%. También tenemos muchos clientes en Buenos Aires, en Santa Fe y Córdoba, así como en otros puntos de Argentina. 

¿Cómo se hace para estar en el negocio considerando el permanente cambio en las reglas de juego en Argentina?

Olvidemos que hoy estamos limitados al 50% de exportaciones y que ya pasamos por esto. Estas políticas restrictivas no son nuevas en Argentina, lamentablemente, y tienen resultados conocidos para todos, como la caída de stock, aumento de precios, disminución de los pesos de carcasa. 

Acá todos los días tenemos malas noticias y este tipo de políticas intervencionistas tiene resultados que están a la vista, son negativas, no solo para la población en general sino para nuestro sector en particular. Ya lo vivimos y ya sabemos qué va a pasar. 

No tiene sentido seguir hablando de esto, tratamos de considerar esta situación como las reglas de juego que tenemos planteadas y ahora hay que jugar con ellas. Aunque reconocemos que son un freno, que estos gobiernos intervencionistas nos complican la existencia y benefician a otros. 

¿Qué tipo de certificaciones tienen?

Hacemos mucha carne con certificación Angus. Somos un grupo pionero en certificación Angus en Argentina. Nos identificamos mucho con la raza, no solo por los atributos que tiene, sino porque nos ha dado un resultado extraordinario en las mejores cadenas de restaurantes. 

Le vendemos hace más de 12 años a una cadena de restaurantes en el Reino Unido, que es de primera línea. Con los chef marcamos un protocolo de carne, no solo por área de ojo de bife, por marbling, por cobertura, sino que llegamos a la conclusión de que Angus y sus cruzas, porque la F1 entre Angus y Hereford también va muy bien, es la que mejor llega a ese punto exacto que los mejores chef del mundo quieren. 

¿Cómo funciona el sistema de producción del grupo?

Son sistemas de producción muy regulados, muy intensivos, y con edades de faena muy controladas. Faenamos novillos y vaquillonas a los 24 meses. 

Los campos del grupo son agrícolas y ganaderos, de buenos a muy buenos. La base son pasturas naturales, pasturas implantadas de alta calidad (en base a alfalfa y tréboles), los ganados se recrían hasta los 12 a 14 meses, y después se terminan a pasto pero con suplementación. 

En algunos casos se encierra el 100%, pero en otros sigue habiendo una suplementación estratégica a base de maíz. 

¿Tienen acuerdo con alguna planta frigorífica?

Sí, tenemos acuerdo con tres plantas, donde faenamos con titularidad propia del grupo, lo que sería a fasón en Uruguay. En Argentina te permiten tener una matrícula habilitada, pagar un servicio dentro de la planta y producir tu carne. 

Si bien los operarios no son nuestros, tenemos estratégicamente en cada posición clave del frigorífico gente nuestra, haciendo especial hincapié en cómo queremos que salga esa carne. Tanto en la faena como en la producción de los bifes, cuadriles o lomos que van a las cadenas de restaurantes de todo el mundo, hasta los pechos o las ruedas para China o para el mercado que sea. 

¿Qué destacaría de la ganadería argentina?

Los sistemas de producción, la edad de faena, la inversión, la genética, pero en Uruguay pasa lo mismo. Me gusta pensar que no solo somos dos países vecinos sino que estamos bendecidos. Somos países con suelos de calidad, con agua buena, pero sobre todo con productores que tienen historia, tradición y formación de primer nivel. Son productores que todos los días logran alimentar a mucha gente. 

Estamos preparados para hacerlo, pero además hemos sido bendecidos con condiciones. Y si a eso le sumamos razas, en Argentina predomina Angus y sus cruzas en un 80% de la población rodeo, además de una eficiencia interesante en el peso de carcasa. 

Nuestro grupo llega a pesos de faena muy interesantes, con hacienda muy joven. Tenés calidad de carne por el lado de la genética, la alimentación y la raza, y se junta una edad de faena óptima. 

Entonces, cuando cortas un lomo, un bife, cortes de alto valor, si están bien hechos son tiernos, jugosos y sabrosos. 

Considerando que los negocios en Argentina se hacen en pesos argentinos, ¿cómo pesa la devaluación de la moneda en el negocio ganadero?

No es fácil trabajar en Argentina. A diario leemos y escuchamos malas noticias, y en este país la mayoría de las malas noticias vienen del lado del gobierno. Imagino que del lado uruguayo festejan cada mala decisión del gobierno argentino, que debe de ser el mejor gerente de marketing que tienen.

Estoy convencido de que hay que mirar al Mercosur como una oportunidad enorme, y no quedarnos en este tipo de problemas. 

Estas son las reglas de juego que tenemos y hay que jugar, porque estoy convencido de que siempre hay oportunidades. Cuando hablamos del Mercosur me imagino aquella delantera del Barça con Suárez, Messi y Neymar. 

Creo que hay que pensar en la lógica japonesa: si hay alguien que puede hacerlo significa que yo también puedo hacerlo; y si hay alguien que no puede hacerlo significa que debo ser el primero. Ahí tengo una oportunidad enorme. 

Hoy tenemos un gobierno que no solamente tiene un peso devaluado y una economía muy frágil, sino que para nuestro sector tiene una limitación de las exportaciones del 50%. 

Si vamos a seguir sumando palos en la rueda no avanzamos más. Tratamos de pensar siempre que todo lo malo pasa, pensamos en enfocarnos a futuro, y vemos que cada vez se produce menos carne y cada día se demanda más. 

¿Qué se debería hacer para satisfacer mejor la demanda de carne?

Si parto de la lógica que tengo un producto que es estrella en demanda, que cada vez se produce menos en el mundo, tengo una oportunidad, y esa oportunidad tengo que potenciarla, porque el mundo es global, abierto y tenemos que pensar a futuro; y cuando pienso en futuro pienso en cambiar paradigmas. 

En la historia argentina hay miles de limitaciones, pero hay que abrir la cabeza, cambiar el eje, porque las cartas son estas y tenemos que jugar con ellas. 

Cuando Steve Jobs creó Apple se imaginaba más allá del presente. El mundo cambia tan rápido, y la información es tan grande, que nos exige ser creativos y que trabajemos pensando que hay un diferencial, porque lo nuestro perdurará en el tiempo, y los gobiernos y los problemas son pasajeros. 

¿Cómo ven desde Argentina a la cadena cárnica uruguaya?

Si bien Uruguay está haciendo muy bien las cosas, está trabajando muy bien, tiene productores que saben hacer las cosas y una industria de primer nivel, tiene atrás un Instituto Nacional de Carnes (INAC) muy presente, actualizado y pensando en las cosas que realmente son las importantes. 

En vez de cierre de exportaciones y de tipo de cambio hay que hablar de tratados de libre comercio; de la logística que tenemos por delante; el mercado enorme que tenemos por delante es el asiático, con China que tiene 1.300 millones de personas, de las cuales 300 millones son de clase media-alta, y estamos muy lejos.

En los últimos años tuvimos la frutilla de la cuota 481 y todos vimos que acceder a mercados con arancel 0% no es lo mismo que acceder a mercados con 20% de arancel. En esas cosas trabaja INAC y el gobierno uruguayo, y siempre con un mismo objetivo.

También es importante pensar en la diferenciación de producto, en la trazabilidad, huella de carbono, información, tecnologías de procesos. 

Hace mucho que no ando por las plantas uruguayas, pero en las plantas argentinas seguimos teniendo personas en una línea de faena con una máquina Harvey cortando una media res al medio. Eso ya no puede existir en el corto plazo. 

Hay que pensar en robotizar los sistemas, en gente joven, nueva y creativa. No soy tan viejo, pero para los procesos de cambio significativo en el mundo me siento viejo. 

¿Cómo se imagina el futuro del negocio cárnico?

Uruguay tiene la suerte de tener un presidente iluminado y con un pensamiento futurista, pero basta de materias primas. Las economías del mundo van a vender conocimiento. Si tengo materias primas no las puedo vender más como un commodity, tengo que agregar valor, y si agrego valor tengo que agregar conocimiento, porque somos países agroexportadores. 

Transformar los países agroexportadores no es fácil, no es de un día para el otro, pero ese es el objetivo que tenemos que tener. 

Hay un desafío enorme, pero tenemos que saber a dónde queremos ir en primer lugar, qué queremos vender.

Tenemos un sector agropecuario totalmente dinámico, bendecido por suelos, tierra y tenemos que empezar a crear valor desde el conocimiento, desde la tecnología, pensar en procesos distintos. 

Esto se debe hacer más allá de los gobiernos de turno, de los tipos de cambio, de la extracción, del destete, si tengo más o menos faena o peso de carcasa. Son temas recurrentes en todos lados, pero deberíamos tomarnos tiempo para pensar en cosas distintas. 

¿Y cuál sería el camino a recorrer para agregarle conocimiento a los productos primarios?

Hay que pensar el futuro con gente joven, creativa, que piense más allá de lo que sabemos como productores. Sueño permanentemente con equipos multidisciplinarios. ¿Por qué los únicos profesionales que trabajan en el sector agropecuario son veterinarios, licenciados o agrónomos? ¿Por qué no puedo trabajar con un arquitecto o con un ingeniero? Es gente que piensa distinto.

Tuve la suerte de recorrer casi toda la Argentina y me encontré con gente que trabaja muy bien, que es muy eficiente, formada en el sector, así como me encontré con gente de primera línea que no viene del palo, que no tiene nuestra formación. 

En el sur de la provincia de Buenos Aires me encontré con un italiano, que en Italia se dedicaba al negocio del papel, que se casó con una argentina y con más de 50 años se vino a vivir acá. Compró un campo e hizo un desarrollo de primer nivel, con una eficiencia infernal y está ganando plata. 

Por eso insisto en que es importante tener creatividad, equipos multidisciplinarios, integración, información que fluye, cosas en las que hay que pensar en el mediano y corto plazo, imaginándonos el futuro. 

Es la mejor forma de crear el futuro, imaginarlo, pensarlo y crearlo. Es el gran desafío que tenemos en el sector.

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