*Datos proporcionados por el BCU*

Cotización 18 de mayo de 2022 12:50 am | USD promedio 40.6 | EURO promedio 42.81 | ARG promedio 0.21 | Real promedio 8.12

Proyectan crecimiento del consumo de las carnes procesadas

Se espera que el tamaño del mercado mundial crezca 12,5% en 2022, a US$ 691,01 mil millones. 

 

Se publicó este jueves 3 el Informe del mercado global de carne procesada de The Business Research Company (TBRC) 2022, sobre el tamaño del mercado, tendencias y pronóstico global 2022-2026.

El pronóstico señala un aumento del consumo de varios productos alimenticios procesados. Alimentos congelados, enlatados, cocinados, empacados o modificados en su composición nutricional a través de la fortificación, conservación o preparación de varias formas se consideran alimentos procesados. 

La carne procesada brinda varias ventajas, incluido un mejor sabor, un menor riesgo de infecciones, una vida útil más prolongada y un alto grado de portabilidad. Standard Process Inc., compañía de complementos alimenticios con sede en EEUU, publicó en 2020 que los alimentos procesados ​​representan alrededor del 70% de la dieta estadounidense. 

Según el análisis, hay un impulso en el crecimiento del mercado de carne procesada.

Se espera que el tamaño del mercado mundial de carne procesada crezca de US$ 614,08 mil millones en 2021 a US$ 691,01 mil millones en 2022, a una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 12,5%. 

El crecimiento del mercado se debe principalmente a que las empresas reanudaron sus operaciones y se adaptaron a la nueva normalidad, mientras se recuperan del impacto del COVID-19. 

Se espera que el mercado de la carne procesada alcance los US$ 976,42 mil millones en 2026 con una CAGR del 9,0%.

Carne vegetal

La carne de origen vegetal es una tendencia clave que está ganando popularidad en el mercado de la carne procesada. 

Las carnes de origen vegetal son alimentos elaborados a partir de plantas que pretenden ser un sustituto de las carnes de origen animal, como salchichas, bistecs, hamburguesas, filetes, tocino, nuggets y otras variaciones de las cocinas populares. 

Por ejemplo, en diciembre de 2021, ITC Limited, un conglomerado con sede en la India, lanzó productos cárnicos a base de plantas en reconocimiento de la creciente demanda de la India de alternativas a la carne y comidas veganas. 

Para comenzar, el ITC presentará hamburguesas y nuggets de origen vegetal con sabor a pollo, que son los dos grupos de alimentos congelados no vegetarianos más populares.

Los principales actores cubiertos en la industria mundial de la carne procesada son Cargill, Tyson Foods, National Foods, Hormel Foods Corporation, Smithfield Foods Inc, Pilgrim’s Pride Corporation, Conagra Foodservice Inc., BRF SA, Foster Farms, JBS SA, Koch Foods, Marfrig, National Beef Packing Company LLC, Sanderson Farms, Marel hf, Perdue Farms, Sadia SA y Danish Crown.

Principales mercados para la carne procesada

América del Norte fue la región más grande en el mercado de carne procesada en 2021 y Europa se ubicó en el segundo lugar. Las regiones cubiertas en el informe del mercado de carne procesada son Asia-Pacífico, Europa Occidental, Europa del Este, América del Norte, América del Sur, Medio Oriente y África.

El informe de investigación de mercado de carne procesada global de TBRC está segmentado por producto en refrigerado, congelado, enlatado o en conserva, mediante el procesamiento en carne fresca procesada, carne cruda cocida, carne precocinada, salchichas crudas fermentadas, carne curada, carne seca, otros, por tipo de carne en aves, res, cordero, cerdo, otros, por naturaleza en orgánicos, convencionales, por canal de distribución en supermercado o hipermercado, tiendas de abarrotes, minoristas especializados, tiendas en línea, otros.

TBRC es una empresa de inteligencia e investigación de mercado que se destaca en la investigación de empresas, mercados y consumidores. Cuenta con más de 200 profesionales de la investigación en sus oficinas de la India, el Reino Unido y los EEUU, así como una red de investigadores capacitados a nivel mundial. Cuenta con consultores especialistas en una amplia gama de industrias que incluyen manufactura, atención médica, servicios financieros y tecnología.

 

Fuente: NewsWires en base a TBRC.

“En 30 años tendremos siempre un mercado de las commodities tenso”

Entrevista con Luis Romero Álvarez, ingeniero agrónomo y economista. Contenido exclusivo para socios y suscriptores de ACG.

 

¿Cómo ve el momento del negocio ganadero?

Lo veo como un momento muy bueno, que va para mejor. Las condiciones internacionales están dadas para que siga mejorando. Se ha dado como una tormenta perfecta al revés. La alineación de los planetas es exacta, para que en materia ganadera al Uruguay le vaya espectacularmente bien. Así que soy muy optimista en el futuro cercano para el negocio de la carne.

¿Los factores principales son una oferta escasa y una demanda creciente?

Hay fuerzas que actúan con largo aliento, tipo maratón, que son muy poderosos, y que no actúan solo en la carne sino en todas las commodities. Actúan por la oferta y la demanda. 

Del lado de la demanda sabemos qué está sucediendo. El eje económico del mundo, que primero estaba en Europa, después pasó a Estados Unidos y ahora está en China. Ahí se juega el partido del crecimiento, del dinamismo por el aumento de la demanda.

También lo acompaña el Sudeste Asiático, porque uno habla de China pero no es solo China. Se ve que la población es enorme, que está creciendo y se está enriqueciendo. En la época de Mao también eran 1.000 millones de chinos, pero no consumían nada. 

Ahora sí, porque las personas están aumentando su ingreso. Vienen de una situación generacional muy limitada, y tienen una preferencia de consumo de carne vacuna contra otros alimentos. Y eso hace que la elasticidad de la demanda de carne en relación al ingreso sea muy positiva, tres veces más alta que en Estados Unidos o Europa. O sea, cuando alguien en China gana más, le dedica un mayor porcentaje de ese ingreso al consumo de carne, que es tres veces superior al que dedica un estadounidense o un europeo.

Entonces, se está despertando una demanda de China y del Sudeste Asiático por el consumo de proteína animal, y la carne vacuna es para ellos el producto premium. Esas personas son muchas y están entrando a un nivel de consumo de clase media, que tiene preferencia por la carne vacuna, y empiezan a hacer fuerza. Antes era carne vacuna de mala calidad, cortes de bajo costo, pero ahora pagan igual que cualquier mercado por los mejores cortes del animal. 

Después hay una tendencia muy clara de la gente a mudarse a las ciudades. En China les prohibían mudarse de las zonas rurales a la ciudad. Era una política para que les de el tiempo a construir la infraestructura, hospitales, escuelas y demás. 

Pero a medida que se lo van permitiendo, la gente se sigue mudando a la ciudad. Cuando esa gente vivía en el campo, en su parcela, una parte de lo que consumía lo producía allí mismo, un pollo, un cerdo, un repollo. Pero cuando la gente se va a la ciudad eso se termina. Entonces, la gente consume cada vez más productos comprados, y eso se va a acelerar. Así vendrá otra ola de demanda, por arriba de la que ya venía.

Todo eso es imparable. No hay medida del gobierno que la pueda detener. No es algo que uno pueda quebrar, y está haciendo mucha fuerza en la demanda.

¿Y por el lado de la oferta?

La capacidad de producir más comida es limitada. Vamos a pasar de 7.000 millones de habitantes a 10.000 millones en 30 años, y eso es 50% más de consumo, algo muy violento. 

Del lado de la oferta tradicionalmente la respuesta fue el salto tecnológico. Maltus se equivocó cuando dijo que moriríamos de hambre, porque no vio el impacto del salto tecnológico. La capacidad de incrementar la productividad, con conocimiento, con tecnología.

Eso sigue actuando del lado de la oferta, seguimos consiguiendo aumentar gradualmente la productividad, pero a tasas decrecientes. Antes, por ejemplo, la productividad del trigo aumentaba a tasas del 5% anual, hoy está en 1,5%.

Esto es así porque hay límites biológicos. Para dar un ejemplo que todo el mundo entienda: es muy bueno correr 100 metros en 15 segundos, muchos lo pueden hacer; correr esa distancia en 12 segundos es más difícil; en 11 segundos es dificilísimo; pero hacerlo en 10 segundos es excepcional; y hacerlo en 9,8 segundos es prácticamente imposible. Esto ocurre por los límites biológicos.

Lo mismo pasa con la producción. Producir 5.000 kilos de maíz por hectárea lo hace mucha gente, producir 10.000 kilos por hectárea es algo muy bueno, pero llegar a 15.000 kilos es casi imposible. 

Por lo tanto, seguimos aumentando la capacidad de producción por hectárea, pero a tasas decrecientes comparadas con el pasado. Eso quiere decir que la oferta se está quedando con menos potencia en el motor desde el punto de vista tecnológico. 

La otra forma de producir más es dedicándole más hectáreas. Si los kilos por hectárea aumentan, pero muy modestamente, si consigo meterle al planeta muchas más hectáreas nuevas para la producción, voy a estar ayudando. 

Esas hectáreas están entrando en producción y quedan más por entrar, pero la clave es el ratio, la relación entre las hectáreas nuevas y las personas nuevas en el planeta. Esa razón está declinando desde 1960. Son más las personas que llegan al planeta cada año que las hectáreas que se pueden incorporar cada año a la producción. 

Entonces, también es cierto que el lado físico del suelo, la cantidad de hectáreas a producción está aumentando y seguirá aumentando, pero más aumenta la población del planeta. 

Por el lado de la oferta tenemos un horizonte en aumento, pero a ritmos decrecientes, mientras que la demanda va al galope y a ritmos ascendentes. Eso implica que en 30 años tendremos siempre un mercado de las commodities tenso.

Después tenemos las fuerzas de corto plazo, que actúan arriba de las fuerzas de largo plazo. Estas se alinearon perfectamente.

¿Cómo ve el escenario en los países productores de carne?

Europa y Estados Unidos son grandes productores, pero están en un plan de reducir sus subsidios al agro, porque sus economías y sus sociedades siguen teniendo problemas. Hubo manifestaciones en todos lados reclamando por esto.

Vemos que estos países están subsidiando a los productores, que son los ciudadanos más ricos que tienen, porque un productor agropecuario europeo es millonario. La tierra que tienen, sus Mercedes Benz y sus preciosas casas, valen algunos millones de dólares.

Sin embargo, el Estado le tiene que dar subsidio para la vaca, para el pollo, para el cerdo, para el trigo; y no le dan subsidio al pobre que compra en el supermercado, alguien que no tiene dónde caerse muerto y alquila una pensión. Ese está pagando impuestos para subsidiar al que tiene millones de dólares.

Eso es algo que no se sostiene socialmente y ya se reconoció. El 70% u 80% del presupuesto de la Comunidad Económica Europea corresponde a subsidios agrícolas. Y antes del Brexit la mayor beneficiaria de los subsidios agrícolas era la Corona británica, que al tener muchas tierras recibía mucho dinero. ¿Un pobre tiene que pagar IVA en París para que la reina de Inglaterra se lleve la plata? Son cosas que no se pueden sostener. 

En Europa se produce mucho, muy intensamente, con altos paquetes tecnológicos, porque tenían mucha plata de regalo. Una vez que el subsidio empiece a bajar, empezarán a extensificar la producción, levantando el pie del acelerador. Recordamos lo que pasaba con los sobrestocks de carne en Europa, eso desapareció. Entonces, Europa y Estados Unidos están bajando su potencia productiva. 

¿Qué pasa con Argentina y Brasil?

Argentina y Brasil son otras dos potencias en producción de carne que están en una situación complicada. 

Argentina por sus líos políticos. El gobierno ha mostrado un perfil muy agresivo contra el campo y contra el empresario en general, y nadie quiere invertir allí, y para crecer a mediano y largo plazo hay que invertir.  

Entonces, se desmorona primero lo que es de más largo plazo. Los argentinos siguen plantando soja porque ponen la plata hoy y en seis meses ganan o pierden pero son libres de nuevo. Pero la producción ganadera tiene ciclos de varios años. 

Así se empezó a desarmar la producción ganadera, los tambos, la producción de leche, por el caos político, fiscal y económico, que no se recupera de un día para el otro.

Argentina, que era un gran productor y exportador de carne, con una imagen internacional espectacular, ya no exporta, no puede hacer contratos porque no puede cumplir. 

Por otro lado está Brasil, otro gran productor de carne, que es un país que entra y sale del mercado, porque según cómo esté su demanda interna o consume todo o a veces le sobran cantidades y se transforma en el primer exportador mundial de un día para el otro.

Eso también hace que deje de ser un proveedor confiable para los exportadores, que quieren un volumen y calidad constante cada vez que firman un contrato. Y eso es Uruguay.

¿Y Australia?

Australia es un gran productor y exportador, que tuvo problemas políticos con China por enfrentarla, algo que los chinos no perdonan.

Además de los temas climáticos, las sequías, que también ha pegado mucho. En el mundo se hizo un vacío de oferta de carne de calidad, y ahí quedó Uruguay, en la boca de la baraja. 

¿Estados Unidos seguirá ocupando el espacio que dejó Australia en China?

Estados Unidos y China se sacaron las caretas en el gobierno de Trump. Y eso hizo que la parte comercial esté un escalón más abajo de la parte geopolítica. 

Cuando hay una guerra los enfrentados no se compran. Cuando la guerra es geopolítica el comercio también sufre, porque no es lo mismo, porque hay riesgos de que en cualquier momento haya una represalia, que uno le ponga aranceles o le frene la entrada al otro.

El comercio quiere comprar y vender sin que nadie se meta en el asunto. Cuando está áspera la parte política, los estados pueden intervenir en el mercado y desbarar cualquier negocio. 

¿Qué riesgos corre Uruguay si firma un acuerdo comercial con China?

Un tratado de libre comercio con China es un paso en la buena dirección. Estoy de acuerdo en que China es un país que a veces tiene gestos avasallantes y que además defiende mucho sus intereses. 

Por la misma razón que (Julio María) Sanguinetti en su primer mandato dejó a Taiwán, que venía haciendo plantas de silos y teniendo gestos bondadosos con Uruguay, y abrió las relaciones diplomáticas con China. 

Aquella decisión fue respaldada por todos los sectores políticos, que la reconocieron como suficientemente sensata y afirmaron que hubieran hecho lo mismo. Por esa misma razón de Estado hay que hacer un tratado de libre comercio con China. 

Porque ese mercado quiere nuestros productos, los va a llevar y los va a pagar. Si eso va a suceder, que suceda sin aranceles y no con aranceles. Eso creo que nadie lo discute hoy en el Uruguay.

¿Y qué posibilidades hay en relación a inversiones chinas en Uruguay?

Otro tema distinto es una relación más profunda con China, que a veces ofrece créditos muy importantes para infraestructura. Miraría eso con una lupa muy grande, porque en el pasado hubo experiencias que no fueron buenas. 

China puede ofrecer, por ejemplo, US$ 20.000 millones en crédito para construir una central nuclear, un puerto o una red ferroviaria, lo que el país precise. Hay que tener cuidado, porque se ha visto en otros casos que China otorga el préstamo pero se paga a sí misma, porque lleva a su gente a trabajar, lleva los materiales, hasta el portland, no le compra nada a los proveedores locales. 

Entonces, queda el país endeudado, queda la obra hecha, pero se encuentran defectos importantes, problemas de calidad significativos. 

Y en el medio está el proceso de esa avalancha de personas, que no están adaptadas a esta sociedad, que entran como un choque social, no queda claro que sea beneficioso para el país receptor. 

Esos proyectos de infraestructura se pueden hacer de otra manera, con financiación del Fondo Monetario Internacional, del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial, que están deseando prestar, y con ese dinero contratar el servicio que se precise, sin estas condicionantes. 

Por lo tanto, en la parte de inversiones diría que hay que tener cuidado. Pero Uruguay ha sido muy inteligente, porque no le da visas a ciudadanos chinos que quieran venir a vivir a Uruguay.

No vemos en ninguna cuadra un supermercadito con una familia china viviendo adentro, como en Buenos Aires, donde están destrozando el comercio local, porque viven con unos costos bajísimos. Se genera un conflicto con la sociedad. 

Uruguay ha sido muy cuidadoso con ese choque, porque tiene una cultura y una sociedad madura, que está muy bien que reciba inmigrantes, pero un poco de todos lados, y en dosis bajas, que se vayan integrando de a poco. 

Pero si al Uruguay entran 200.000 chinos de un día para el otro ¿qué pasaría? ¿No se generaría ningún conflicto? Creo que sí, porque es difícil que una sociedad como la nuestra lo pueda digerir.

Creo que Uruguay lo ha manejado bien. La prueba es que no le dan visas a chinos para que vengan a vivir a Uruguay, salvo a diplomáticos. 

¿Y en términos generales cómo ve el nivel de inversión en Uruguay, tanto local como extranjera?

Sigue siendo bajo. Excepto por la inversión de UPM, que hace un pico, que es una inversión gigantesca, pero no tenemos una de esas todos los años. Cuando miramos el nivel de inversión, tanto pública como privada, seguimos en una tendencia que ha sido casi tradicional en Uruguay, de niveles muy bajos.

Para crecer fuerte mañana tenemos que invertir fuerte hoy. No hay ningún secreto. Para crecer al 7% u 8% anual hay que invertir muy fuerte antes. 

Una cosa viene de la mano de la otra. Si la inversión no es tal, el crecimiento no viene. No hay más nada que decir. 

La inversión privada es limitada y la inversión pública tampoco está en un pico, por las restricciones fiscales heredades, además del impacto de la pandemia, que requirió de casi US$ 2.000 millones para compensar los impactos. 

La inversión es lenta y ese es un problema que Uruguay tiene que atender. 

Newsletter

Suscríbete para recibir
más información de utilidad